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08 octubre 2018

Georgia bajo la lupa

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Nikoloz Basilashvili nació en Tbilisi (Georgia) en 1992, dos meses después de separarse de la URRSS por el fin de la guerra fría. Hijo de Nodar, bailarín del ballet nacional de Georgia "Sukhishvili", y de Natalia (doctora), "Basil" comenzó a jugar al tenis a los cinco años. En un ambiente poco propicio para practicar cualquier deporte por la fractura social del inicio de los años noventa, a los quince años decidió perfeccionarse en Estados Unidos y se mudó a Sacramento (California) entre 2007 y 2011. Como junior pasó desapercibido (59° ITF), por lo que nunca se imaginaba que veintiséis años después sería el mejor tenista de su país.
No fue fácil para el georgiano emigrar de su país por problemas políticos y sociales, pero sobre todo porque Georgia no disponía de una estructura adecuada para formar a jugadores con proyección para ser profesionales de la raqueta. Diez Futures y cinco Challengers después, llegó en 2018 su primer título ATP. A los 26 años y proveniente de la clasificación se proclamó campeón en el ATP500 Hamburgo (Alemania). Primer título ATP para un tenista representante de Georgia, que había logrado su primera victoria ATP en 2015. Pero Nikoloz no se quedó con eso. Dos meses después volvió a consagrarse en un ATP500 en Beijing (China) en la final ante Juan Martín Del Potro (4° ATP).
"He sido fuerte en los momentos clave y he sabido luchar hasta el final. Él también ha tenido sus opciones, pero lo hice correr mucho. Ganar dos ATP500 de esta manera es increíble, significa mucho para mí ser el único tenista de Georgia en ganar un título ATP. Ahora toca descansar para estar preparado para el próximo torneo. Estoy jugando mi mejor tenis, pero también estoy trabajando más que nunca. Estoy feliz, voy a dar un salto en el ranking y eso también me da confianza", decía el nuevo Top25 (23°) del escalafón mundial, su mejor posición histórica y la mejor para un tenista de su país. En ambas finales ATP500 derrotó a jugadores argentinos (Mayer y Del Potro).


Curioso el dato de Juan Martín Del Potro en 2018. Campeón de Indian Wells y Acapulco, finalista del US Open y tres del mundo, nunca había perdido cuatro finales en una misma temporada ni tres de manera consecutiva. También es cierto que lo aquejó un estado febril desde mitad de semana y que pensó en retirarse en semifinales ante Fabio Fognini, instancia en la que el italiano no se presentó por lesión en su tobillo. Juan Martín disputó seis finales este año, récord personal que también alcanzó en 2013 aunque con número inverso de efectividad (4-2).
Desconocido para el público general, de apellido difícil y con un auspiciante poco usual para el tenis (Hidrogen), en medio de sus títulos ATP500 alcanzó por primera vez la segunda semana de un Grand Slam (US Open) antes de caer contra Rafael Nadal, sin antes robarle un set. Basilashvili es de la primera generación de deportistas 100% de Georgia nacidos en territorio georgiano y no de la URRSS. Bajo la bandera de su país en 2016 clasificó para los JJOO de Rio de Janeiro y desde 2015 disputa la Copa Davis, competencia en la cual fue sorprendido este año por Marruecos al caer en ambos singles (récord 9-3), período en el que acumuló siete derrotas consecutivas en el circuito.




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Pero eso es cuestión del pasado porque hoy vive un presente espectacular siendo el único ganador de dos ATP500 en la temporada, a pesar de que aun acumula más partidos perdidos que ganados en el tour (64-71). En el recuerdo también quedará la paliza que recibió ante Rafael Nadal en tercera ronda de Roland Garros 2017. En la Phillipe Chatrier el español le adosó un avasallante 6/0 6/1 6/0 (récord personal) luego de dos buenas victorias ante Simon (32°) y Troicki (35°). Pero volvamos al presente. Su victoria frente a Del Potro fue la tercera de su carrera ante un Top10: Dominic Thiem (8°) en Sofía 2017 y Tomas Berdych en Viena 2016.


Basilashvili menciona a su padre como la persona clave en su desarrollo como tenista: "Mi padre fue el que me metió en la cabeza que podía ser buen jugador. Y esa es la clave, creerme que podía ser buen jugador. Venía jugando bien, pero me faltaba algo. Ahora creo que lo tengo todo en orden, controlo mejor mis emociones, algo que antes era mi gran rémora. Estoy trabajando bien, tengo un gran equipo a mi alrededor y siento que estoy evolucionando continuamente, creo que lo más importante fue lograr una mayor estabilidad y regularidad en mis entrenamientos. Junto a mi entrenador, Jan de Witt, encontramos un gran equilibrio, pudiendo usar mis armas ante cualquier jugador".

Daniel Vitale Pizarro

10 septiembre 2018

"Quiero seguir creando historia"




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Si algo le faltaba a Novak Djokovic para pujar por ser el mejor tenista de la historia era ganar títulos importantes y volver a pelear por el N°1 del mundo luego de una lesión grave o una crisis de confianza. Rafael Nadal lo hizo en varias ocasiones, Roger Federer lo hizo en 2017 y el serbio lo está haciendo en 2018. Vacío emocionalmente luego de conquistar el Grand Slam de corrido en 2016 más una lesión en su codo derecho que tardó más de lo previsto en recuperarse, Novak cayó en el ranking ATP hasta el puesto 22° en junio de esta temporada, el puesto más bajo desde 2006. Cuatro meses después, campeón de Wimbledon, Cincinnati y US Open, es el N°3 ATP...
Entre Wimbledon 2017 y Wimbledon 2018 hay apenas un año de distancia pero un abismo en la carrera de Djokovic. De perder ante Berdych sin poder terminar el encuentro por una lesión en su codo derecho a ser campeón por cuarta vez en su carrera en el All England. En el medio hubo un parate de seis meses para recuperar el codo maltrecho sin ingresar a un quirófano, estrategia que no funcionó ya que el dolor no mermó y la cirugía fue la mejor opción. En febrero, luego de visitar un especialista en codo en Praga (República Checa) decidió operarse en Basilea (Suiza), en la Clínica Muttenzer, donde le extrajeron un pequeño hueso flotante que le impedía golpear con normalidad.
Irreconocible hasta junio, lógico por la inactividad prolongada y la falta de confianza por perder partidos ante rivales que jamás hubiera perdido un año atrás, en junio volvió a tener buenas sensaciones dentro de una pista y junto a ellas, llegaron los resultados. De repente, sin que nadie se lo imaginara, ni siquiera su equipo de trabajo, Novak Djokovic volvió a ser el de antes, el de siempre. Campeón de dos Grand Slams en una temporada y cuartofinalista en los dos restantes, el nacido en Belgrado se ubica en una inmejorable posición para pelear por el N°1 a fin de año, lucha que deberá afrontar ante Nadal, Federer y Del Potro, nada sencillo.
"Quiero seguir creando la historia. Y quisiera crear la mayor posible. El pasado puede enseñarnos mucho pero quiero dirigir mi energía hacia el presente. No me gusta comparar este año con otros. Mi equipo lo sabe. Solo quiero trabajar duro y seguir creciendo. Mi vida ha dado un giro de 180º en seis meses. Me ha llevado mucho recuperar mi nivel pero he aprendido mucho en este periodo. Mis dos últimos meses han sido una locura", confesaba el 14° veces campeón de Grand Slam tras ganar el US Open, misma cantidad de Majors que Pete Sampras, el líder absoluto de este tipo de certámenes hasta la llegada del famoso Big3 constituido por Federer (20), Nadal (17) y el propio Djokovic.
Ese mismo trío de leyendas del deporte blanco se adjudicó la mayoría de los títulos importantes desde su irrupción en el circuito ATP. 47 de los últimos 55 Grand Slams fueron ganados por ellos tres y 81 de los últimos 124 Masters1000, prácticamente sin opciones para los demás jugadores de elite, que a excepción de Andy Murray (3 GS y 14 M1000), ningún otro jugador pudo acumular cinco trofeos de ese calibre desde 2005 hasta hoy. Un oligopólico circuito que resiste a pesar del paso del tiempo y de los nuevos pretendientes a las grandes citas. La mejor camada de tenistas de la historia por coincidir y ganar tanto en simultáneo, en todas las superficies.
Pero el actual N°3 ATP no solo repatrió a Marian Vajda y compañía esta temporada para volver a ser lo que era. Craig O'Shannessy empezó a colaborar con el serbio en diciembre. Algunos se preguntarán quien es, pero Craig es muy conocido puertas adentro en el circuito. Apodado "el maestro de los números", trabaja para la ATP y la WTA y es el creador del sistema 'Brian Game Tennis'. Bajo parámetros estadísticos (Big Data), analiza patrones de juego y permite estudiar a los rivales y saber, según porcentajes, a donde va a golpear la bola en determinadas situaciones. Ya no alcanza con el equipo de trabajo convencional. "El futuro llegó, hace rato"...
Del otro lado de la red quedó el sueño truncado del Juan Martín Del Potro. Campeón en Flushing Meadows en 2009 luego de derrotar en semifinales a Nadal y en la final a Federer, buscaba emular lo hecho nueve años atrás. Como en 2009 también derrotó al español en semifinales pero en la final el rival era Djokovic. Nunca había vencido al serbio en Grand Slams pero estaba en la memoria de todos aquella victoria en los Juegos Olímpicos de Rio 2016. Novak no tuvo casi fisuras y a pesar de algún enojo con la hinchada ruidosa del argentino en el segundo set, siempre tuvo el control del partido que terminó en su favor 6/3 7/6 6/3.

Juan Martín se convirtió en el segundo argentino en alcanzar al menos dos finales de Grand Slams (1-1) y seis semifinales (2-4), todos récords argentinos por debajo de Gillermo Vilas, el tenista más importantes de latinoamérica, que alcanzó ocho finales (4-4) y 12 SF (8-4). El que si es récord y no solo argentino, sino en la historia de la ATP, son las victorias ante tenistas N°1 del momento sin haber sido, el ganador, nunca N°1 ATP. Del Potro acumula diez triunfos, lejos de sus competidores entre los que se encuentra David Ferrer con cinco victorias, único tenista activo en esa lista de privilegiados que no llegaron a la cima del tenis.

Daniel Vitale Pizarro

19 marzo 2018

Sinónimo de superación

La consagración de Argentina en la Copa Davis 2016 de la mano de Juan Martín Del Potro desinfló a la mayoría del equipo. Demasiada presión absorbieron los jugadores que no supieron manejar postriunfo. "La Torre de Tandil" tuvo un 2016 formidable luego de su vuelta al circuito tras su tercera operación de muñeca, pero como todo el equipo, no aprovechó el envión anímico de semejante logro para el tenis argentino. Asimilada la hazaña, su temporada recién tomó forma en el US Open, al unísono con la contratación de Sebastián Prieto como coach. En su torneo favorito (campeón en 2009) volvió a sentirse peligroso e importante dentro de una cancha de tenis.

Sebastian Prieto llegó en el momento justo. Su inclusión en el equipo de trabajo le dio orden a su vida tenística fuera de los torneos. "Prieto me aporta orden y tranquilidad. Estuve mucho tiempo buscando las pelotitas, programando mis entrenamientos, pensando en qué ejercicios hacer y cuáles no, y al final del día es un desgaste grande. Ahora estoy más tranquilo, Prieto tiene experiencia, estuvo entrenando a otros jugadores, estuvimos 5-6 torneos juntos y mi nivel aumentó y eso me da motivación para seguir trabajando juntos", declaró JMDP durante su pretemporada en Tandil.
Semifinalista del US Open con victorias ante Thiem (8°) y Federer (3°); semifinalista en Shanghai con triunfo ante Zverev (4°); campeón en Estocolmo en la final ante Dimitrov (8°) y finalista en Basilea tras ganarle a Cilic (4°), finalizó 11° ATP, suplente para el Masters de Londres. En un sprint de fin de año fantástico, el 2018 auguraba más alegrías que tristezas. La final en Auckland no fue ideal por el rival ante el que cedió (Bautista Agut - 21°) pero sí fue un buen inicio de temporada. El cuadro del Australian Open lo cruzó con un intratable Tomas Berdych en tercera ronda y Frances Tiafoe dio la sorpresa al eliminarlo en segunda ronda de Delray Beach.
Nueve del ranking ATP, fue campeón en Acapulco en un cuadro repleto de excelentes jugadores, con triunfos ante tres Top10 camino al título. Candidato en Indian Wells, el main draw se abrió y alcanzó la final en California sin vencer a ningún Top30. Pero en la final lo esperaba Roger Federer, compañero de varias batallas y N°1 del mundo. El partido fue una locura. 6/4 Del Potro; 7/6 Federer tras Juan Martín desperdiciar un match point con una derecha invertida simple a la red; tres puntos de partido de Roger con su servicio (5/4 40-15 y ventaja) que no pudo concretar para concluir con un 7/6 (7-2 en el tiebreak) para el argentino. El partido del año, sin dudas.


La final tuvo de todo. Lujos, errores, nerviosismo, discusión de ambos con el árbitro, chances desperdiciadas y muchos momentos de tensión. Federer sufre cuando los partidos con Del Potro son trabados, tanto como contra ningún otro jugador en la actualidad. Como Nadal un lustro atrás, Juan Martín tiene la receta mental para abrumar a Roger. No es técnico ni táctico, es mental. Federer es genial en todas las facetas del juego, pero cuando lo dominan mentalmente, no funciona. No le pasa seguido, pero ante Nadal y Djokovic, muchas veces se bloqueó.
"Estoy decepcionado por el resultado de hoy, pero no tengo otra cosa que hacer que felicitar a Del Potro. Él ha tenido muchas posibilidades de llevarse el partido en el segundo set, pero conseguí reaccionar y forzar el tercer set, pero por un par de despistes lo acabé pagando. Estaba en la entrega de premios pensando en que desearía haber jugado ese tiebreak otra vez. No sé qué demonios me ocurrió", declaraba en conferencia de prensa Federer, que buscaba ser campeón en California para mantenerse en la cima del ranking al menos hasta el Masters1000 de Roma. Perdida la final, deberá alcanzar los cuartos de final en Miami para no perder esa posición de privilegio.
Hoy, el rival de Roger Federer por cada torneo importante en canchas duras es Juan Martín Del Potro. Seis del mundo desde el lunes y probable tres ATP por la poca cantidad de puntos que defiende hasta agosto, mostró estas semanas en Norteamérica un semblante desde el fondo de la cancha que da miedo. Mentalmente privilegiado, dejó de golpear el revés con slice por dolor y lo hace por táctica. Su predecible revés cruzado ya no es tal y lo alterna con paralelos a menor velocidad pero efectivos. Su saque y su derecha, sus armas desde que es profesional, no tienen fisuras.

Sorprendido por el desarrollo del partido y por su nivel, "Delpo" dijo: "Ha sido un partido espectacular en todas las facetas. Creo Roger y yo jugamos a un gran nivel. La gente estaba emocionada, nosotros muy nerviosos porque lo notábamos en la cancha. Tuve el partido en mis manos en el segundo set pero no pude mantener la calma y todo se me complicó en el tercero, donde tuve que salvar dos bolas de partido. En el segundo tiebreak sí pude mantener la calma y conseguí llevarme el partido. Me sigo sorprendiendo a mí mismo y quiero seguir sorprendiendo al circuito"
A pesar de que Federer lidera los enfrentamientos personales ante Del Potro 18-7, lo curioso es el historial negativo en finales que adelanta a Juan Martín 4-2. El argentino lo derrotó en el US Open 2009, en Basilea 2012 y 2013 y en Indian Wells 2018, mientras que el suizo lo venció en Rotterdam 2012 y Basilea 2017. Las dos definiciones más importantes (la primera y la última) cayeron del lado del nacido en Tandil, y dos de esas cuatro finales, finalizaron 7/6 en el tercer set. Paridad absoluta entre ambos jugadores que tendrán varias peleas más.

Daniel Vitale Pizarro

30 octubre 2017

Tenista del año

La primera vez que Roger Federer formó parte del torneo de Basilea (ciudad donde nació), que se disputa sobre superficie dura bajo techo, fue a los doce años como recogepelotas (ball boy) en 1993 en la final entre Michael Stich y Stefan Edberg. Roger recuerda como si fuera hoy aquellos días de su infancia: "Recuerdo todo sobre aquel día, sobre todo cuando recibí la medalla. Al torneo iba en bicicleta. Son recuerdos que nunca olvidaré". Como profesional debutó en su ciudad natal en 1998 gracias a una invitación. Andre Agassi se encargó de aguar su presentación oficial en Basilea, pero ese día empezó el apego por el torneo más importante de su país.


Ausente en 2016 por lesión, 2017 era el retorno del siete veces campeón y doce veces finalista del certamen, récord absoluto de la historia en cantidad de finales en un mismo torneo. No conforme con esos números despampanantes, el helvético alcanzó una nueva final en la ciudad que lo vio crecer. Los récords de más finales ATP en un mismo lugar los tienen Federer en Halle y Wimbledon y Nadal en Monte Carlo (11), pero trece finales en Basilea destruye cualquier posibilidad de igualar esa cantidad en el corto plazo. Eso si, los diez trofeos de "Rafa" en Roland Garros, Monte Carlo y Barcelona siguen siendo récord histórico, uno más que los nueve de Roger en Halle.

Pero volvamos a Basilea. La final era de lujo. Juan Martín Del Potro, campeón en 2012-2013 venciendo en la final a Federer, se enfrentaba por cuarta vez en el torneo (2-1) ante Roger. El argentino desde el US Open es otro jugador. 27° en la 'Carrera a Londres' en agosto, noviembre lo encuentra a 190 puntos del octavo clasificado al Masters en un sprint de fin de año memorable. Sin el karma del revés y las lesiones, y con un equipo de trabajo establecido desde la contratación de Sebastián Prieto, "La Torre de Tandil" apunta alto y por razones más que suficientes. El partido ponía muchas cosas en juego, de un lado y del otro de la red.

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Más allá de los récords que Federer se encarga de pulverizar a cada paso que da, el N°1 del mundo estaba en juego para el suizo y el ingreso al Masters para el argentino. Los 1960 puntos se reducirían a 1460 en relación a Nadal (1°) y Del Potro superaría a Carreño Busta (8° Carrera a Londres) por 10 puntos con vistas al torneo de fin de año. Todo eso en una final de un ATP500. Mucho en juego para un partido de tenis. El récord entre ellos en finales ATP no tiene nada que ver al que mantienen en cualquier otra instancia. Mientras que en finales Juan Martín lo domina 3-1, en el total "RF" supera ampliamente a "JMDP" 17-6, con el partido más importante entre ambos en US Open 2009.

A tono con el nivel de 2017 el ganador fue el local y favorito del público, Roger Federer. Dejó escapar el primer set pero se reivindicó con su tenis y sacó adelante un partido harto complicado ante un rival que le trae más problemas que soluciones. 6/7 6/4 6/3 fue el resultado final para el suizo más trascendente del deporte mundial, que emocionado como niño recibió su octava corona en Basilea, misma cantidad de trofeos que en Wimbledon, ambos récords logrados en este 2017 de ensueño. A los 36 años y sin disputar la gira de arcilla, Cincinnati ni París (semana entrante), "Su Majestad" es N°2 del mundo y máximo candidato para el Masters. De locos.
Los protagonistas del domingo tuvieron palabras de elogio entre ellos durante la entrega de premios, habitual en el tenis moderno de "amistades" fuera de la cancha pero que adentro de la misma distan de serlo. "Llevas jugando a un excelente nivel desde el US Open, incluso antes, así que estoy muy contento de verte jugando tan bien de nuevo y, sobre todo, de poder verte jugar todas las semanas. Eso es algo que a mí me gustaría poder hacer nuevamente pero que la edad ya no me permite", le expresó Federer al finalista, a lo que Del Potro le contestó: “Felicidades Roger. Simplemente, me encantaría jugar como tú cuando tenga tu edad, pero no creo que eso suceda”.

49-4 en 2017 es su récord antes de disputar el Masters, la última parada del año. Dentro de esas victorias se encuentran siete títulos y una final sobre doce torneos disputados, un barbaridad. Pero las cuatro derrotas dicen mucho más que las casi cincuenta victorias. Solo en 2005 llegó al Masters con tres partidos perdidos en el año, temporada que finalizó con la final perdida ante David Nalbandian (81-4). Ni siquiera en 2006, el mejor año de su carrera, llegó al "Torneo de Maestros" con cuatro partidos perdidos (92-5). 2017 es el cuarto año con +90% de victorias desde que es profesional, eso dice mucho del presente de Roger Federer, número dos del mundo pero "el tenista del año".

Daniel Vitale Pizarro

23 octubre 2017

Objetivo Masters

El tenis argentino tiene una historia muy rica. Enrique Morea fue el exponente argentino de la Era Amateur. Diez del mundo y luego presidente de la Asociación Argentina de Tenis, fue el primero en destacarse a nivel mundial. Guillermo Vilas fue el mejor de todos, por lejos. Llevó el tenis a las casas de los argentinos, el país hablaba de tenis y además fue una leyenda en el circuito profesional, como mínimo Top20 histórico mundial. 'La Legión' fue la mejor etapa del tenis argentino por la cantidad y la calidad de los jugadores, destacándose uno por sobre los demás: David Nalbandian. Pero la cantera del país futbolero más pasional del mundo no solo de fútbol vive, y la aparición de Juan Martín Del Potro en el plano mundial volvió a poner a la Argentina en la órbita tenis.
Campeón del US Open y de diecinueve títulos ATP más, campeón de la Copa Davis y medallista en dos Juegos Olímpicos (Bronce en Londres y Plata en Rio), sus logros reflejan lo grande que es, los rivales a los que venció, como los derrotó y en que condiciones, lo hacen gigante. Juan Martín es sinónimo de épica. Un jugador que a los 20 años derrota al quizás mejor de la historia en una final de Grand Slam no es casualidad; que vence al N°1 del mundo vigente a un mes de ganar los cuatro Grand Slams consecutivos dominando el tenis de forma absoluta en los últimos dos años, no es un tenista convencional; que triunfe ante el número uno del momento, campeón defensor de la Davis y en su país, habla de un deportista distinto a la media.



Ejemplos hay de sobra de Juan Martín ganando partidos increíbles ante tenistas excepcionales. Se agranda ante los grandes, lo que lo hace ser un grande. No les teme, los enfrenta de igual a igual y muchas veces los derrota. Ganarle seis veces a Federer, cinco a Nadal, cuatro a Djokovic y tres a Murray, los cuatro números uno del mundo entre 2004-2017, es un reflejo de la mentalidad ganadora de Del Potro y de la calidad de su tenis. Cuando la mayoría encoge el brazo y se pone nervioso, él saca lo mejor de sí. Por algo alcanzó el puesto número cuatro del ranking mundial y fue estable Top10 mientras el físico se lo permitió.
El respeto de sus rivales dentro y fuera de la cancha y el cariño de la gente a cada lugar que asiste también dice mucho de "La Torre de Tandil". Su estilo de juego, atípico por ser argentino, llama la atención de los espectadores que tienen la posibilidad de estar en las gradas observando su potencia y determinación desde el fondo de la cancha con su saque y su drive. Su porte impone (roza los dos menos de altura) y su actitud también. Sin revés, cansado, mermado físicamente o sin ritmo, contra Del Potro nadie quiere jugar. La muestra más reciente de ello, US Open 2017. Afiebrado y medicado, pudo sortear a Federer en cuartos de final sin haber tenido grandes actuaciones en el año.

Sano, constantemente es noticia por sus buenos resultados. Desde su irrupción al estrellato del tenis en 2008 hasta hoy, nuevamente Top20 y con chances de disputar su quinto Masters, a Juan solo lo condicionaron las lesiones. Esas malditas lesiones en diferentes partes del cuerpo que no permitieron que la carrera del argentino sea aun más grande. La espalda en sus comienzos por su crecimiento, la muñeca derecha, luego la traumática muñeca izquierda y varias pequeñas lesiones por sobre esfuerzos limitaron una carrera que de por sí es fantástica pero que a esta altura podría haber sido histórica. Años perdidos por su estado de salud no le impidieron hacer historia a su manera.
En Estocolmo volvió a levantar un título ATP, doce meses después de su último, en el mismo lugar. Y para no perder la costumbre ni desacostumbrar a sus fanáticos, lo consiguió al vapulear en la final a Grigor Dimitrov (8° ATP) 6/4 6/2. 19° ATP y 14° en la 'Carrera a Londres' (11° por lesiones de Wawrinka, Djokovic y Murray), el sprint final es fantástico, con semifinales en US Open y Shanghai más el título en Estocolmo. 470 puntos lo separan de Carreño Busta, hoy el octavo clasificado al Masters, a falta de Basilea y París, últimos torneos del año puntuables en los que Del Potro, si está sano, tiene grandes chances de clasificar.

"Meterme en el Top10 sería un sueño después de todos mis problemas de muñeca. Sería algo fantástico, pero lo importante es seguir en forma, con salud y jugando al tenis. Nunca imaginé poder ganar tantos torneos. Seguir haciendo historia para el tenis de mi país es muy bonito. Espero que no tenga que pasar otro año para repetir este momento", reflexiona "DelPo", el segundo mejor tenista argentino de la historia detrás del poeta de la zurda, el inalcanzable Guillermo Vilas, que hasta inmortalizó mundialmente un tiro particular, la "gran willy", en honor a un golpe (de espaldas y por debajo de las piernas) inventado por él y que el mundo del tenis lo patentó con su nombre.

Daniel Vitale Pizarro

02 enero 2017

Del Potro para todos



Del Potro: "Haber ganado la Copa Davis me deja dormir tranquilo"

Juan Martín Del Potro merecía un cierre de año así. En su país y ante su gente, esa que sufrió, lloró, se alegró y se emocionó junto a él a la distancia. Para todos ellos y para él mismo, disputó dos partidos exhibición en la provincia de Buenos Aires. Primero se presentó en Pilar, en el 'DirecTV Arena', y al día siguiente hizo su presentación en Mar del Plata, en el Polideportivo 'Islas Malvinas', ambos partidos ante el español David Ferrer (ex N°3 ATP). El mejor tenista de la Copa Davis 2016, el regreso del año para la ATP y el 'Olimpia de Oro' en Argentina, hizo vibrar a los fanáticos del tenis que pudieron verlo en vivo en 'La feliz'.

En Mar del Plata se vivía algo especial en la previa del partido. La cercanía con Tandil (su ciudad natal), el recuerdo de la final de Copa Davis perdida en 2008 luego de haberla ganado esta temporada, y el partido que no fue entre Juan Martín y David por diversos motivos en aquel recordado cuarto punto de la final en el mismo escenario. Sensaciones encontradas antes de un duelo amistoso entre dos grandes tenistas de los últimos años. En una noche calurosa dentro y fuera del estadio, a la espera de un espectáculo divertido y a la vez con compromiso por parte de los protagonistas, se llenaba de a poco el 'Islas Malvinas'.
Repleto de banderas de aliento para Del Potro, la (des) organización pasó un video muy emotivo con los logros del argentino en 2016 y a continuación, Juan Martín salió a la cancha. Vestido con la vestimenta de Copa Davis, imitando la bandera argentina (remera celeste, short y medias blancas, zapatillas celestes), fue ovacionado por el público presente, ansioso por verlo golpear la redonda amarilla. Durante el peloteo ya se escuchaban los cánticos característicos de la hinchada argentina: "Dale campeón, dale campeón" y "Del Po... Del Po...". Mientras tanto, Ferrer era un espectador más pero con la diferencia de que estaba empuñando una raqueta.

El partido empezó con un quiebre para el agasajado, rotura que mantuvo hasta el final del set para cerrarlo con dos winners de drive que fueron acompañados por exclamaciones del público por la velocidad y precisión. Distendidos, hicieron jugar a dos ball boys, un clásico de las exhibiciones, mientras "La Torre de Tandil" se mezclaba con gente de la grada para sacarse un par de "selfies", a lo que siguió el regalo de una de sus muñequeras a un ball boy (esa noche el chico no durmió). El partido siguió. Los palazos de derecha y el slice de Juan Martín molestaban a un Ferrer que no daba bola por perdida pero que como el tandilense, estaba falto de ritmo de competencia.
El segundo set también se decidió por un quiebre en favor del campeón del US Open 2009 pero no al comienzo del set como el primer parcial, sino al final. En el medio del segundo set llegó la parte más emotiva y humana de la noche. Una señora le gritó a "DelPo" en un cambio de lado: "Juan, tengo 82 años, sos mi ídolo", a lo que respondió: "¿Querés la vincha?". Lo demás lo ven en la secuencia de fotos publicadas por Marcos Zugasti que estaba cerca de ellos. El ojo observador de "Otra Doble Falta" puede dar fe de que la mujer se dejó puesta la vincha todo el partido. El resultado final del encuentro, anecdótico, fue 6/4 7/5 al ritmo de "Y pegue, y pegue, y pegue DelPo pegue".
Del Potro y Ferrer brindaron una amena y entretenida exhibición en Mar del Plata que como en Pilar, ganó el argentino, más allá de que el resultado en estos partidos es lo menos relevante. 8200 personas disfrutaron de su ídolo en Pilar y 7100 en la ciudad balnearia argentina por antonomasia, prácticamente a estadio lleno en ambas jornadas. Y no es para menos luego de un año que lo tuvo como protagonista en casi todos los torneos que disputó, siempre lejos de Sudamérica, salvo los inolvidables Juegos Olímpicos de Rio. Por eso, verlo en Argentina, aunque sea en carácter amistoso, era una oportunidad que ningún fanático o amante del tenis se podía perder.

Los números no reflejan lo emocional que fue el 2016 para Juan Martín Del Potro pero indican que las cosas se hicieron bien. Campeón de Copa Davis, Medalla de Plata en Rio 2016, campeón ATP (Estocolmo), seis triunfos ante el Top10 y cuarto en la historia argentina con más victorias ATP (326). Además fue elegido por ATP como el regreso del año gracias a que en febrero tocó el puesto 1045° del ranking mundial para finalizar como el 38° ATP, puesto que no mejoró porque ni la Copa Davis ni los JJOO entregan puntos para el escalafón mundial, una verdadera lástima ya que le hubiera permitido empezar el año preclasificado. Tiempo al tiempo...

Daniel Vitale Pizarro para @DeLocalMDP desde el 'Polideportivo Islas Malvinas'

24 octubre 2016

Un cúmulo de emociones



El fruto del esfuerzo y la perseverancia

Sydney 2014 había sido la última consagración de Juan Martín Del Potro en el circuito ATP. Meses después los dolores en su muñeca lo tuvieron a maltraer, hasta incluso pensó en el retiro del tenis. La muñeca no le permitía golpear el revés ni acompañar los movimientos para los demás golpes. Impotente por no encontrar la solución al problema, nunca dejó de entrenar los demás golpes y mejoró su estado físico, esperando una recuperación para volver al circuito cuando su cuerpo se lo permitiera. Después de varias operaciones, volvió en 2016 con más dudas que certezas y en febrero tocó el puesto 1045° ATP. El camino de la recuperación parecía que iba a ser largo...

Volvió en Delreay Beach y fue semifinalista. Increíble. Calendario largo pero no cargado para darle descanso a su muñeca y no saturar su físico con muchos partidos, disputó otra semifinal ATP en Stuttgart antes de la vuelta a los primeros planos entre Wimbledon, los Juegos Olímpicos, el US Open y la Copa Davis. Primera ronda ante Goffin en Shanghai no desanimó al argentino que en Estocolmo se deshizo de cada oponente que se le presentó en sets corridos, incluso la final. Isner, Almagro, Karlovic, Dimitrov y Sock, las víctimas de Juan Martín antes de levantar el trofeo sueco por primera vez en su carrera.

La alegría y la desazón

Del Potro se mostró feliz con elpesado trofeo sueco en sus manos y refelxionó, en unas palabras, sobre su pasado, presente y futuro: "He estado tratando de solucionar mis problemas durante los últimos años y no esperaba ganar un título en este momento de mi carrera. Estoy muy feliz de ganar este trofeo aquí. Es una motivación para el futuro. Realmente no me importan los rankings y los números. Sólo quiero jugar mejor. Cuando esté al cien por cien físicamente yo sé que puedo ser peligroso". ¡Ya sos peligroso Juan Martín!

Jack Sock, finalista en Suecia también en 2015, es el número uno de Estados Unidos (22° ATP) y en Estocolmo cayó por tercera vez en el año en una definición ATP y por cuarta vez en su carrera. Su único título ATP fue en Houston 2015. A sus 24 años de edad, es su mejor posición ATP y el finalizar el año Top20 no es una utopía para el nacido en Nebraska, la tierra de Andy Roddick. Para los que quieran saber más sobre Jack Sock y su historia de vida, en Otra Doble Falta escribimos sobre él en 2015 cuando debutó como campeón ATP (https://goo.gl/DTxkdx).

Todos los cañones apuntando a Croacia

Estocolmo es su título N°19 ATP en 27 finales disputadas, números importantes a sus 28 años de edad en una carrera plagada de lesiones que no le permitieron la continuidad deseada. Esta semana hará su presentación en el ATP500 de Basilea como el 42° del ranking mundial, más de 1000 puestos de diferencia en comparación a febrero de este año, algo pocas veces visto en la historia de este deporte. Gracias a su avance inédito en el escalafon mundial, la ATP lo nominó entre los "regresos" del año y muy dificilmente se le escape ese galardón

La final de Copa Davis es el objetivo más importante del año para Del Potro pero para eso debe llegar con ritmo de competencia, físicamente sano y con confianza. Está en el camino correcto. Presente en Basilea en unos dias y sin la confirmación de disputar el Masters1000 de París, probablemente para descansar una semana más antes del gran compromiso en Croacia, "La Torre de Tandil" es presente y es realidad. Ya no es una incógnita su futuro. Sin estar al 100% su maltrecha muñeca izquierda, la lesión lo obligó a cambiar su patrón de juego y adquirió variantes como el slice y las frecuentes subidas a la red para definir los puntos, cosas que lo hicieron mejor jugador, más completo.

Daniel Vitale Pizarro

15 agosto 2016

Figuritas repetidas



Lágrimas de campeón

Final del Australian Open y Madrid, campeón en Roma, final en Roland Garros, campeón en QueensWimbledon... Andy Murray (oro en Londres 2012) llegó con esos resultados a los Juegos Olímpícos de Rio 2016. Máximo candidato junto a Novak Djokovic, los dos mejores tenistas del año asistieron (pese a las bajas) a la cita que se desarrolla cada cuatro años y que en esta edición no entregó puntos para el ranking ATP. La aclaración es válida porque muchos de los tenistas TOP optaron por no viajar a Sudamérica por diversos motivos, entre ellos la no entrega de puntos ATP ni de dinero, el famoso ZIKA o lesiones inoportunas.

Los ausentes no fueron pocos y sin entrar en detalles por los motivos de la no participación de cada uno, cinco Top10 y diez Top20 no aterrizaron en Rio de Janeiro. Un número llamativo por tratarse de una competencia con semejante tradición y repercusión mundial. Sin darle importancia a las ausencias, Andy Murray inició su recorrido hacia una nueva final olímpica. Troicki, Mónaco, Fognini y Johnson lo depositaron en zona de medalla. Del otro lado del cuadro, la sorpresa la dio Juan Martín Del Potro que derrotó a Djokovic en primera ronda y dejó acéfala esa parte del 'draw'. Sousa, Daniel y Bautista Agut fueron sus rivales hasta semifinales.
Murray se deshizo con rapidez de Nishikori para alcanzar una vez más la final olímpica. ¿Su rival? Juan Martín Del Potro. El argentino dio otra muestra de carácter, voracidad y espíritu olímpico para vencer a Rafael Nadal en un partido para el recuerdo. Agotado físicamente pero con el orgullo intacto, "DelPo" dejó todo lo que tenía dentro de la cancha y ni siquiera la mente más fuerte de la historia del deporte pudo con él. "Rafa", acostumbrado a triunfar en condiciones inhumanas y con el marcador adverso, no pudo contra la mejor derecha del circuito. Lágrimas en los ojos una vez más para el de Tandil, 'deshidratado' esta semana.

"Estoy llorando todos los días, no se cuanto va a aguantar mi corazón", decía Del Potro en plena competencia. Sentimientos encontrados, emociones de todo tipo. Casi tres años sin competir regularmente, con un revés a dos manos que no está a la altura pero con todo lo demás en un nivel por encima de la media, "La Torre de Tandil", silenciosa, fue paso a paso hasta la final de un Juego Olímpico, en un cuadro harto complicado. 141° ATP, sin esperanzas de medalla y con el objetivo de volver al ritmo de competencia, lo conseguido por Juan Martín fue un sueño hecho realidad. Y aun le faltaba disputar la final.

La derecha que tanto daño hizo, muy rápida hasta para las cámaras

La lucha por la dorada fue un parto. Exhausto desde lo físico, hizo vibrar el estadio cada vez que su drive penetraba en la cancha rival. Contra todos los pronósticos y realmente en inferioridad física, sirvió para estirar el partido a un quinto set. No lo logró, el escocés lo aprovechó y cerró el encuentro 7/5 4/6 6/2 7/5. Gran Bretaña era campeón olímpica en tenis por segundo Juego consecutivo. Porque aunque los tenistas jueguen solos, como en la Copa Davis, el que gana es el país. Tercera medalla para Murray (dos oros en singles y una plata en dobles mixto) y segunda para Del Potro (bronce y plata en singles), lo que demuestra el compromiso de ambos por su país.

"Estoy realmente feliz. Este ha sido uno de los partidos más difíciles que he tenido que jugar para ganar un título importante. Ha sido muy duro física y emocionalmente. Esto ha sido más duro que la final de Londres. Esta noche podría haber pasado cualquier cosa”, fueron las sinceras palabras de Andy Murray tras la consagración ante Juan Martín Del Potro, lo que magnifica la actuación del argentino en Rio de Janeiro. El trajín de partidos exigentes en una semana, con la posibilidad de disputar tres competencias a la par (singles, dobles y dobles mixto) más la final a cinco (absurdos) sets, sin descanso por la lluvia, mermó el físico y el nivel de los jugadores.

Murray y Del Potro, protagonistas hoy y cuatro años atrás

Juan Martín, sin casi fuerzas para hablar frente al micrófono apenas terminada la final, contó sus sensaciones, lo que sintió durante la semana olímpica: "Dejé hasta la última gota, más de lo que tenía. Ya desde el primer set estaba muy cansado. Ayer tres horas con Nadal, hoy cuatro horas con Murray... Pero bueno, era por esto y no había dolor que me hiciera frenar. Jugué contra Djokovic, Nadal y Murray. Les gané a dos y me faltó el tercero, pero estoy muy feliz porque me llevo algo conmigo. El tenis es mi vida. Sufrí cuando no pude jugar y hoy el tenis me hace feliz de nuevo. Todos los días pasé algo maravilloso aquí y en la Villa. Estoy feliz, recuperé emociones que las daba por perdidas”.

Andy Murray es el único tenista hombre en repetir final olímpica en singles, en Juegos consecutivos y ganar ambas. Acumula un récord de dieciocho partidos ganados de forma consecutiva, su mejor racha como profesional. N°2 del mundo, está lejos de Djokovic en el ranking ATP (más de 6000 puntos) pero no tan lejos en cuanto al nivel...

Daniel Vitale Pizarro

18 enero 2015

Recupera terreno


"Esto pone punto y final a mis sueños de ser un jugador de élite". Esta frase ya quedó sepultada 18 meses atrás...

Los últimos 18 meses de Viktor Troicki no fueron para nada fáciles. Ni normales. Durante el Masters 1000 de Monte Carlo 2013, el serbio fue seleccionado al azar para someterse a un control de orina y sangre. Entregó la muestra de orina pero se negó a la extracción de sangre alegando no sentirse del todo bien. Según cuenta Viktor, con el permiso de la oficial de turno para postergar el examen al día siguiente. En los tribunales, la oficial niega la versión del jugador y Troicki es sancionado por negarse al control antidoping.

El TAS había resuelto la suspensión del jugador por 18 meses. Luego de la apelación le redujeron la pena a 12 meses, con este comunicado que argumentaba su decisión: "El TAS reconoce que la oficial antidopaje debería haber informado en términos más claros de los riesgos que comportaba no someterse al control sanguíneo pero, a pesar del malentendido entre el jugador y el oficial de control, nada sugiere que Mr. Troicki intentase evitar la detección de una sustancia prohibida en su organismo". Las quejas del propio sancionado y de varios tenistas, entre ellos su amigo Djokovic, no tardaron en llegar.

Revancha

La fecha de regreso era el 15 de julio de 2014. Una semana después, gracias a un "wild card" de Gstaad, volvió al circuito ATP y no defraudó. Alcanzó los cuartos de final con victorias ante Thiem (47°) y Golubev (59°) hasta que lo frenó Verdasco (38°). Semifinal desde la qualy y cuartos de final en dos Challengers, desembocaron en su primer título desde su vuelta. En Como (Italia) desde la clasificación se coronó campeón en el Challenger de esa ciudad. Otro cuartos de final en el siguiente torneo de la categoría para ser nuevamente campeón en el Challenger de Banja Luka (Bosnia). Todo iba sobre rieles.

El ranking ya le permitía disputar las clasificaciones de los torneos ATP y en Shenzhen y Viena las superó pero perdió en cuartos y semifinal respectivamente. Terminó el año como el 101° del mundo, con muchas probabilidades de ingresar al primer Grand Slam de forma directa. Los seis puntos cosechados en la qulay de Brisbane le sirvieron para ubicarse en la posición 94° e ingresar al "main draw" del Australian Open. Premio al esfuerzo. En seis meses avanzó casi 800 puestos. Pero el premio mayor estaba esperándolo.

¡Prendé la TV, soy el campeón!

Sydney contaba con Fabio Fognini como único Top20 en el cuadro. Un torneo abierto, como la mayoría de los certámenes previos a los Grand Slams, en los cuales no se presentan los mejores del circuito para preservar sus físicos. En ese contexto, Viktor Troicki pasó la qualy. Sorteó las rondas con victorias ante Klizan (34°), Andujar (40°), Bolelli (51°) y Muller (45°). En la final se encontró con Mikhail Kukushkin (66°), proveniente de la clasificación como él. Primera final ATP en la historia que dos "qualys" accedían al partido final. Y en esta ocasión, ambos con un solo título en su palmarés.

La final no fue lo que prometía. El kazajo venía de derrotar a Del Potro y Mayer con una racha de catorce sets consecutivos desde la clasificación. En el partido decisivo, ni lo inquietó al serbio que lo paseó por toda la cancha. 6/2 6/3 para Viktor que gracias a su segundo trofeo ATP, subió 38 puestos y alcanzo la posición 54° en el ranking ATP. "Ha sido un camino duro, mucho trabajo, y ha tenido la recompensa con un estupendo título. si miro hacia atrás donde estaba hace cinco o seis meses, es increíble haber ganado un título. Así que es un momento muy bueno para mí y para todo mi equipo. Es muy emotivo". Merecido campeón.

Casi completa una semana de ensueño...

Kukushkin fue objetivo con sus declaraciones tras la final alcanzada en la antesala del Australian Open y entre alegría y decepción, dijo palabras como estas: “Una final en un torneo ATP es importante. Por supuesto que es algo especial y por supuesto que ha estado bien para mí porque gané siete partidos. Empezar la temporada de este modo, ganando tantos partidos y mucha confianza, es muy importante. Me llevo algo positivo de eso. Pero está claro que ha sido una final decepcionante para mí. Viktor ha jugado mejor hoy”.

El atractivo principal del torneo oceánico era sin dudas Juan Martín Del Potro, por varias aristas. Era el campeón defensor, volvía al circuito luego de casi once meses de inactividad y por supuesto por toda su trayectoria y recorrido hasta hoy. Empuñando un prototipo Wilson en su mano hábil (estaba utilizando las 'K' Factor desde 2009 y le quedaban "sanas" solo tres), derrotó a en primera ronda a Stakhovsky y a Fognini (18°) en octavos de final antes de caer con el ruso nacionalizado kazajo en cuartos de final.

Otra vez a esperar...

El argentino demostró estar muy bien físicamente, espléndido con su servicio, inestable pero hiriente con su drive (normal si ponemos en la balanza cuanto se invirtió para esquivar su revés) pero muy lejos de golpear el revés con naturalidad y lastimar con ese golpe. El uso y abuso del slice por dolor y falta de confianza en su maltrecha muñeca izquierda, no le permitió moverse con comodidad por la cancha. Al evitar el revés deja muchos espacios por el lado del drive y toma decisiones al golpear que no las tomaría si su muñeca le respondiera como antes y eso se notó esta semana. La vuelta a la elite tras tanto tiempo sin competir no será sencilla...

Importante para su motivación es volver a la competencia y tomar ritmo, disputar partidos, sentirse otra vez parte del circuito. Tras casi un año inactivo, eso es lo positivo. ¿Su futuro? Incierto. Lo vivió con su muñeca derecha cuando regresó en 2011 y lo está sufriendo en 2015 con la izquierda. Ya anunció que no jugará el Australian Open para preservar su muñeca y evitar agravar la lesión. Desde Australia, en conferencia de prensa, Juan Martín comunicó su baja del torneo y su sensación tras la decisión: "Pienso en mi carrera. Fue una decisión difícil, pero es lo más inteligente. No es lo ideal, aunque es parte de mi presente". Solo queda esperar.

Daniel Vitale Pizarro