23 de octubre de 2017

Objetivo Masters

El tenis argentino tiene una historia muy rica. Enrique Morea fue el exponente argentino de la Era Amateur. Diez del mundo y luego presidente de la Asociación Argentina de Tenis, fue el primero en destacarse a nivel mundial. Guillermo Vilas fue el mejor de todos, por lejos. Llevó el tenis a las casas de los argentinos, el país hablaba de tenis y además fue una leyenda en el circuito profesional, como mínimo Top20 histórico mundial. 'La Legión' fue la mejor etapa del tenis argentino por la cantidad y la calidad de los jugadores, destacándose uno por sobre los demás: David Nalbandian. Pero la cantera del país futbolero más pasional del mundo no solo de fútbol vive, y la aparición de Juan Martín Del Potro en el plano mundial volvió a poner a la Argentina en la órbita tenis.
Campeón del US Open y de diecinueve títulos ATP más, campeón de la Copa Davis y medallista en dos Juegos Olímpicos (Bronce en Londres y Plata en Rio), sus logros reflejan lo grande que es, los rivales a los que venció, como los derrotó y en que condiciones, lo hacen gigante. Juan Martín es sinónimo de épica. Un jugador que a los 20 años derrota al quizás mejor de la historia en una final de Grand Slam no es casualidad; que vence al N°1 del mundo vigente a un mes de ganar los cuatro Grand Slams consecutivos dominando el tenis de forma absoluta en los últimos dos años, no es un tenista convencional; que triunfe ante el número uno del momento, campeón defensor de la Davis y en su país, habla de un deportista distinto a la media.



Ejemplos hay de sobra de Juan Martín ganando partidos increíbles ante tenistas excepcionales. Se agranda ante los grandes, lo que lo hace ser un grande. No les teme, los enfrenta de igual a igual y muchas veces los derrota. Ganarle seis veces a Federer, cinco a Nadal, cuatro a Djokovic y tres a Murray, los cuatro números uno del mundo entre 2004-2017, es un reflejo de la mentalidad ganadora de Del Potro y de la calidad de su tenis. Cuando la mayoría encoge el brazo y se pone nervioso, él saca lo mejor de sí. Por algo alcanzó el puesto número cuatro del ranking mundial y fue estable Top10 mientras el físico se lo permitió.
El respeto de sus rivales dentro y fuera de la cancha y el cariño de la gente a cada lugar que asiste también dice mucho de "La Torre de Tandil". Su estilo de juego, atípico por ser argentino, llama la atención de los espectadores que tienen la posibilidad de estar en las gradas observando su potencia y determinación desde el fondo de la cancha con su saque y su drive. Su porte impone (roza los dos menos de altura) y su actitud también. Sin revés, cansado, mermado físicamente o sin ritmo, contra Del Potro nadie quiere jugar. La muestra más reciente de ello, US Open 2017. Afiebrado y medicado, pudo sortear a Federer en cuartos de final sin haber tenido grandes actuaciones en el año.

Sano, constantemente es noticia por sus buenos resultados. Desde su irrupción al estrellato del tenis en 2008 hasta hoy, nuevamente Top20 y con chances de disputar su quinto Masters, a Juan solo lo condicionaron las lesiones. Esas malditas lesiones en diferentes partes del cuerpo que no permitieron que la carrera del argentino sea aun más grande. La espalda en sus comienzos por su crecimiento, la muñeca derecha, luego la traumática muñeca izquierda y varias pequeñas lesiones por sobre esfuerzos limitaron una carrera que de por sí es fantástica pero que a esta altura podría haber sido histórica. Años perdidos por su estado de salud no le impidieron hacer historia a su manera.
En Estocolmo volvió a levantar un título ATP, doce meses después de su último, en el mismo lugar. Y para no perder la costumbre ni desacostumbrar a sus fanáticos, lo consiguió al vapulear en la final a Grigor Dimitrov (8° ATP) 6/4 6/2. 19° ATP y 14° en la 'Carrera a Londres' (11° por lesiones de Wawrinka, Djokovic y Murray), el sprint final es fantástico, con semifinales en US Open y Shanghai más el título en Estocolmo. 470 puntos lo separan de Carreño Busta, hoy el octavo clasificado al Masters, a falta de Basilea y París, últimos torneos del año puntuables en los que Del Potro, si está sano, tiene grandes chances de clasificar.

"Meterme en el Top10 sería un sueño después de todos mis problemas de muñeca. Sería algo fantástico, pero lo importante es seguir en forma, con salud y jugando al tenis. Nunca imaginé poder ganar tantos torneos. Seguir haciendo historia para el tenis de mi país es muy bonito. Espero que no tenga que pasar otro año para repetir este momento", reflexiona "DelPo", el segundo mejor tenista argentino de la historia detrás del poeta de la zurda, el inalcanzable Guillermo Vilas, que hasta inmortalizó mundialmente un tiro particular, la "gran willy", en honor a un golpe (de espaldas y por debajo de las piernas) inventado por él y que el mundo del tenis lo patentó con su nombre.

Daniel Vitale Pizarro

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