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25 julio 2016

El show continúa



Gael Monfils integra un grupo de tenistas de elite que juegan "distinto". Nick Kyrgios, Dustin Brown, Benoit Paire y alguno más. Los llamo los "tenistas espectáculo". Más allá de su profesionalismo, se dan el gusto de tirar lujos, hacer jugadas fuera de lo común, arengar al público y demás acciones que despiertan pasiones en las gradas. Y odios. Uno de ellos, Gael Monfils, pudo consigo mismo, y a pesar de tener el peor récord en finales entre los tenistas activos, se proclamó campeón por sexta vez en su carrera, primera en un ATP500. El francés está en un gran nivel a los casi 30 años (1/9/1986) en su 13° temporada como profesional.

Vigésima quinta final ATP de Gael Monfils. Diecinueve de ellas las había perdido. En Washington tenía enfrente a Ivo Karlovic, el gigante croata campeón la semana pasada en Newport. El francés estuvo en la cuerda floja, a punto (y a un punto) de caer por vigésima vez en su carrera en una definición por el título. Pero el titubeo de Karlovic cuando sirvió para partido 7/5 5-4 y cuando tuvo un match point en el tiebreak con la devolución, le dio esperanzas a Monfils que dio vuelta el resultado, ganó el set, quebró por segunda vez el saque de su rival y cerró el encuentro 5/7 7/6 6/4 para adjudicarse su sexto título ATP.

Un drop a la carrera, digno de una táctica ganadora (?)

El ATP500 de Washington le permite subir tres puestos y volver al Top15 (14°), su mejor posición desde 2012. Micrófono en mano, Gael felicitó a su rival y dejó las cosas claras: "Para ser sincero, lo de hoy fue pura suerte". Un poco de verdad y un poco de humor en sus declaraciones ya que nada se consigue de 'pura suerte', aunque es cierto que las cosas no dependieron del todo del campeón ya que Ivo Karlovic hasta el final del segundo set, cuando sacó para ganar el partido, no había perdido ningún juego de servicio en todo el torneo. El mérito fue esperar el momento, aprovecharlo y volver a quebrar (¡otro quiebre a Karlovic!) para ganar el torneo.

Buen año el del parisino que alcanzó los cuartos de final en el Australian Open por primera vez en su carrera y perdió las finales de Rotterdam y Monte Carlo. Ausente en Roland Garros por un virus, cayó en primera ronda de Wimbledon y volvió al ruedo en Washington, torneo en el cual pudo gritar campeón tras treinta meses de sequía. Dueño de un físico privilegiado, considerado por el US Open 2014 como el más atlético que haya participado en Flushing Meadows, paradójicamente su cuerpo fue aquejado por las lesiones a lo largo de su carrera. Se repuso de sus reiteradas dolencias y con su particular estilo, histriónico, siempre volvió a codearse con los mejores del mundo.
Australia, Francia e Inglaterra en su poder...

Exnúmero siete del mundo en 2011, Gael ha disputado entre 2005 y 2016, 25 finales ATP, al menos una por temporada en los últimos doce años, números negativos en porcentajes pero destacados en regularidad. Asiduo Top20, nunca había ganado un trofeo en superficie dura al aire libre. Sus cinco triunfos anteriores fueron cuatro en dura indoor y la restante en polvo de ladrillo. Para sumar más definiciones perdidas, acumula en su palmarés dos finales de Copa Davis: 2010 ante Serbia y 2014 contra Suiza, aunque paradójicamente en 2010 le ganó a Tipsarevic y perdió con Djokovic y en 2014 derrotó a Federer.

Todo lo contrario vivió en su etapa de junior. Finalista del Orange Bowl en diciembre de 2003 a los 17 años, su racha empezó en enero de 2004: campeón del Australian Open, Roland Garros y Wimbledon. Viktor Troicki frustró el "Grand Slam" en octavos de final del US Open, récord impuesto por Stefan Edberg, único en conseguirlo como junior. N°1 del mundo de la categoría, no le costó la transición al circuito profesional pero si ser parte de la elite, algo lógico. Top100 por primera vez en 2005, nunca dejó esa posición de privilegio salvo unas semanas en 2013 por lesión. Top50 casi siempre desde que es profesional, Monfils es un animador del circuito desde su irrupción.

Campeón en Newport la semana pasada, a sus 37 años el croata Ivo Karlovic llegó a dos finales en semanas consecutivas. En el césped norteamericano levantó tres match points para luego ganar el título. En Washington fue a la inversa porque no pudo concretar el punto para partido que tuvo. 35° ATP antes del ATP500, la final lo catapultó al Top30 (27°). Fue su 16° final ATP (7-9) desde que apareciera por primera vez en una definición en 2005. Récord absoluto de aces en cantidad y promedios desde que se tienen registros (1991), la edad no parece un escollo para Ivo que sigue rompiendo marcas de longevidad y cantidad.

Daniel Vitale Pizarro

18 abril 2016

Rafael IX de Mónaco



Un festejo que se hizo esperar

Aquí es donde empezó todo. En Monte Carlo fue donde levantó su primer Masters1000. Mónaco fue la tierra donde el mito comenzó a forjarse, el lugar donde la confianza tomó niveles supremos de cara a su gran objetivo de siempre, Roland Garros. Dos años sin coronarse en el Principado fueron eternos para su príncipe. Rafael Nadal volvió a sus aposentos, a su origen como gran campeón, al lugar que vio como se gestó la 'bestia' demoledora de récords en el polvo de ladrillo más lento del circuito. Diez veces en la final y nueve títulos crearon la leyenda de 'Rafael IX de Mónaco', el mejor tenista sobre tierra batida que dio este deporte.

Dueño absoluto de la gira de M1000 sobre arcilla desde 2005 (19 títulos), su última corona había sido en Madrid 2014, casi dos años atrás. Ansiedad, nerviosismo, lesiones, contratiempos y falta de confianza mermaron el nivel del mallorquín que estuvo a escasos puntos de salir del Top10 por primera vez desde que ingresó en 2005. La primera mitad de 2015 fue cuando tocó fondo. Y se levantó. Pero tan mal acostumbró a sus fans durante una década que verlo 10° ATP era un fiasco. Incluso estando quinto en el ranking se lo masacró por su rendimiento, incomparable al de sus años en los que era imbatible.

La realeza junto a los finalistas escuchando las estrofas del himno español

Las buenas sensaciones de los entrenamientos no se reflejaban en la cancha. Desde Roland Garros 2014, había sido campeón solo en Buenos Aires y Hamburgo 2015 sobre arcilla. "Me siento mejor que el año pasado, sin lesiones y sin esa ansiedad durante los partidos, pero todavía tengo que demostrarlo con resultados", eran las palabras de Nadal a principio de temporada tras caer en primera ronda del Australian Open ante un inspirado Fernando Verdasco. Asediado por los medios, "Rafa" respondía una y otra vez que si seguía entrenando así, los resultados iban a llegar, que no era una tragedia estar Top10 y no Top3 como los aficionados estaban acostumbrados.

Y las resultados llegaron. En Monte Carlo tuvo un cuadro muy complicado. Superó a Dominic Thiem (14°), Stan Wawrinka (4°) y Andy Murray (2°), rivales que lo habían superado en esta superficie en 2015 y 2016. La final contra Gael Monfils (16°) también fue un reto porque el francés desplegó un gran tenis durante toda la semana, sin oposición, acorde con su nivel de tenis en 2016, el mejor arranque desde que es profesional. En la final de Monte Carlo, “Lamonf” jugó dos sets de alto vuelo hasta que su físico le dijo basta. 7/5 5/7 6/0 en más de dos horas intensas de partido permitieron que Rafael volviera a ser campeón en estas tierras.
El equipo de trabajo de Rafa en los vestuarios

"He trabajado duro para conseguir este trofeo. Valoro mucho más el momento, pasé por momentos difíciles. Esto es parte de la vida, que es parte del deporte. Hace un mes, en Indian Wells, fui capaz de conectar dos semanas consecutivas al más alto nivel pero no llegué a imaginarme ganando aquí. Aunque sea el noveno, me parece algo extraordinario, algo esencial que me alegra”, Rafael Nadal en conferencia de prensa, sincero como de costumbre y feliz por la obtención de un Monte Carlo más para su vitrina. Confianza es lo que le faltaba para afrontar esta gira, lo que vino a buscar aquí y lo que encontró.

Gael Monfils, lejos de amargarse por la derrota, le encontró el lado positivo y miró más allá de Monte Carlo: "Me han faltado pequeños detalles pero ha sido una final agradable, tuvo un gran nivel de tenis. De estos partidos son de los que luego sacaré grandes lecciones para seguir aprendiendo. Quiero estar realmente preparado en las próximas semanas de cara a Roland Garros". "La pantera" disputó su tercera final de Masters1000 tras las perdidas en Paris 2009-10 y estiró su racha negativa en finales ATP (5-19 su balance, 20,8% de efectividad), cómodo líder entre los tenistas activos y segundo en porcentaje en la historia de la ATP (Karl Meiler 4-14 su balance, 17,6% de efectividad).

La soltura de Gael es formidable

El francés ha llegado al menos a una final ATP por año desde 2005, doce temporadas consecutivas alcanzando un partido definitivo. Su mejor año fue 2010 con cuatro finales aunque solo triunfó en una de ellas. 14° ATP desde el lunes, supo ser el 7° en el ranking ATP en julio de 2011. Esta temporada llegó por primera vez a cuartos de final del Abierto de Australia ademas de ser finalista en Rotterdam. Si desglosamos sus derrotas en finales, tres se las propició Nadal, en dos abandonó, en otras dos perdió en el tiebreak del tercer set y en seis ocasiones cayó en el último parcial. Su último título fue en Montpellier 2014, hace más de dos años.

Daniel Vitale Pizarro

25 agosto 2013

Melzer se llevó el quinto

Nuevo corte de pelo, nuevo título

Federer triunfaba en Wimbledon 2003. Una semana después, un austriaco casi desconocido en el circuito ATP, con apenas un puñado de triunfos y en el puesto 96° del ranking, alcanzaba su primera final en el césped norteamericano de Newport. Su nombre era Jurgen Melzer, un zurdo talentoso, con facilidad para adaptarse a cualquier superficie, que prometía y mucho. 183cm de altura, con un tenis dúctil y agresivo, de la camada de Federer, Hewitt, Roddick, etc., Jurgen tardó en explotar y nunca pudo afirmarse entre los mejores del mundo. Así como llegó al Top10, se fue, sin dejar de ser un rival muy peligroso que puede ganarle a cualquier jugador sobre cualquier superficie.

Tres años pasaron desde aquella primera final para que el nacido en Viena pueda conquistar su primer título ATP. Y fue en arcilla, en Bucarest 2006. Esa fue su temporada más caudalosa en cuanto a finales ATP alcanzadas (1-2) aunque solo triunfó en Rumania. Su tercera corona se hizo esperar nuevamente tres años, y la logró en su Viena natal, título que repitió al año siguiente. En ese 2010 empezaron sus mejores resultados. Victoria ante Djokovic en cuartos de final de Roland Garros para ceder ante Nadal, los octavos de final en Wimbledon y US Open, en ambas ocasiones cayendo ante Roger Federer, la victoria sobre Rafael Nadal siendo número uno del mundo en Shanghai, el título ya mencionado en Austria en octubre y la final en Hamburgo, lo catapultaron en el ranking.

Semifinal de Roland Garros 2010

Comenzó 2011 como el número once del mundo, con el Top10 como objetivo a corto plazo para confirmar lo hecho la temporada pasada. Los octavos de final en Australian Open ante Andy Murray y la semifinal en  Montecarlo, colocaron al austríaco como el 8° del ranking ATP. La semifinal de Roland Garros que defendía marcó el comienzo de su descenso en el escalafón mundial y en diciembre, el ranking lo ubicó 22 puestos por detrás que en enero. Finalizó el año siendo el número 33° del mundo. Campeón en Memphis en febrero de 2012 y semifinalista en Valencia en octubre fueron sus mejores actuaciones lo que marcaron que terminaba entre en el Top30 a fin de año.

Inició la temporada 2013 irregular, una constante en su carrera. En Zagreb llegó a una nueva final y cayó ante Marin Cilic. Luego sucumbió en tres primeras rondas consecutivas para desembocar en un challenger, el cual ganó, pero la confianza no era la suficiente para apuntar a pelear nuevamente en los ATP. Segunda semana de Wimbledon como lo más destacado, llegó a la gira norteamericana con pocos partidos bajo el brazo. Tres primeras rondas consecutivas otra vez no ayudaron al austríaco, pero en Winston-Salem, una semana antes de arribar a Nueva York, cambió todo. Campeón tras dieciocho meses de sequía.

Buena postal del campeón

Jurgen Melzer logró su quinto título sobre trece finales disputadas. Es el jugador número catorce en lo de va del año en ser campeón con más de 30 años, una postal cada vez más usual durante esta temporada. El finalista, el francés Gael Monfils, que se retiró de la final por una molestia en la cadera, hundió más su récord negativo en finales ATP (4-15). Sí, así como leen, un registro poco habitual en el circuito. Además perdió por primera vez en cinco enfrentamientos ante Melzer. Esta fue su segunda final del año, al igual que Jurgen. "La pantera" volverá al Top40, una escalada pronunciada si nos remontamos a febrero, cuando ocupaba la posición 108° del ranking mundial.

Octavos de final en Wimbledon, US Open y Australian Open al menos una vez en cada Grand Slam y semifinalista en Roland Garros, denotan su facilidad antes mencionada para adaptarse a todas las superficies, con títulos o finales en césped, arcilla, cemento indoor y outdoor. Versátil y de gran volea, a sus 32 años sigue dando batalla y llega al US Open 2013 de la mejor manera, siendo campeón en Winston-Salem dos días antes de su debut en Flushing Meadows.

Siempre presente en Copa Davis

Campeón de Wimbledon junior en 1999, de Wimbledon 2010 y US Open 2011 en dobles y también de Wimbledon 2011 en doble mixto, a lo largo de su carrera tenística se ha destacado más como doblista que como singlista. Sin despreciar lo logrado en singles, tocó la 8° posición del ranking ATP y fue semifinalista de Roland Garros. En dobles alcanzó la 6° posición y disputó dos Masters de fin de temporada, con 12 títulos y otras 14 finales más. En Copa Davis ha disputado 27 series, con un récord de 18-25 en singles y 9-9 en dobles, lo que demuestra un compromiso con su país y un nivel constante para ser convocado ininterrumpidamente desde 1999 hasta 2013 inclusive.

Hincha del Bayern Munich en Alemania y del Austria Wien en Austria, le gusta jugar al golf y en sus tiempos de ocio, el cine es una de sus actividades favoritas. Domina tres idiomas: inglés, alemán y francés. Stefan Edberg, Michael Stich y Patrick Rafter fueron los ídolos de su infancia y su tiro favorito es el drop shot de revés, aunque nosotros creamos que la volea es lo mejor de su repertorio. Un jugador digno de ir a ver, que esperemos que alargue su carrera unos cuantos años más para el deleite de los espectadores de paladar negro.

Daniel Vitale Pizarro