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12 agosto 2019

El valiente

El dobles, lamentablemente, no tiene la misma importancia que el singles. Los premios en metálico son seis veces inferiores, los partidos reciben menos atención de los espectadores tanto en vivo como luego en cualquier plataforma, eso conlleva a que los organizadores no programan los encuentros ni en horarios 'prime time' ni en las canchas más importantes por lo que los medios de comunicación le dan mucha menos cobertura. Esto no quiere decir que los deportistas sean menos profesionales ni que la dificultad para practicar la especialidad sea menor, entrenan igual que todos, solo que de manera diversa por tratarse de otra modalidad de juego. La única diferencia es que la vida útil del doblista es mayor ya que el físico se desgasta menos al ser dos personas para cubrir el campo de juego.
En ese contexto, el tenis argentino pocas veces disfrutó de doblistas de calidad. Guillermo Vilas es el más laureado de la historia (16) pero nunca fue un especialista ni se dedicó al dobles, disputaba la modalidad porque era común en esos años inscribirse a modo de entrenamiento o amistad con algún colega. Lucas Arnold fue un especialista que obtuvo quince títulos ATP (todos ATP250), sin buenas actuaciones en torneos importantes más allá de alguna final en ATP500. Cerca de ellos se encuentra Mariano Hood que ganó la misma cantidad de torneos ATP que Horacio Zeballos (13) pero de menor importancia (ATP250). El único argentino que ganó un Masters1000 fue Luis Lobo (Hamburgo 1997), que en total acumuló doce trofeos ATP.


Zeballos fue más allá. Nunca un argentino había sido Top10 ni tampoco había ganado más de un M1000. Bueno, el marplatense logró todo eso en Montreal. Lesionado Máximo González (compañero), junto a Marcel Granollers fueron los mejores de la semana en Canadá. Primer torneo juntos, primer trofeo ATP y nada más ni nada menos que un Masters1000. "Es mi primera vez en este torneo, lo disfruté mucho junto a Marcel. Es uno de los mejores momentos  de mi carrera. Estoy feliz. No sabía lo del ranking, me lo dijo mi entrenador cuando ganamos. Es una locura. Significa mucho para mí, que desde el año pasado estoy dedicado plenamente al dobles", declaraba el argentino, atónito por el resultado obtenido en su primera participación en el certamen canadiense.

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Avocado al dobles por completo desde esta temporada pero asiduo doblista con buenos resultados desde 2016, "Cebolla" ha ganado títulos con siete parejas diferentes a lo largo de su carrera. El propio jugador explica el cambio del singles al dobles: "Siempre me gustó jugar dobles, pero realmente hace un año y medio que me propuse especializarme. Nos metimos a trabajar a full con Alejandro Lombardo (coach), porque hubo cosas que no sabía y que tenía que aprender y mejorar, como los movimientos. Los logros llegaron mucho antes de lo imaginado. Para ser buen doblista tuve que aprender a ser valiente, porque los doblistas se cruzan, están muy activos en la red, se mueven todo el tiempo".
Lo que no tiene de físico el dobles, lo tiene de táctico. Buenos servicios, voleas firmes tanto cortas como largas, globos certeros para tomar la red o saber cruzarse en el momento adecuado, son algunas de las estrategias utilizadas por los mejores doblistas del mundo, que en su gran mayoría fueron singlistas. En un circuito tan profesionalizado y exigente, las principales raquetas disputan pocos certámenes al año o ninguno en pareja, solo para tomar ritmo de competencia o aumentar el 'prize money' al final de la semana. Atrás quedaron los años en los que más de un jugador ostentaba rankings competitivos tanto en singles como en dobles, algo que hoy parece una quimera.
Horacio entendió el concepto del dobles a la perfección y le está sacando provecho. Dueño de un gran servicio, intenta siempre achicar espacios yendo hacia adelante. Su gran técnica le permite imprimir tanto velocidad como efecto a la bola, variando su juego con globos, pelotas paralelas o al medio, el punto débil de toda dupla. Aprendió a ser valiente hace un par de temporadas, activo en la red, con movimientos para distraer a sus rivales e interceptar la pelota para ganar el punto. Toni Nadal tituló su libro 'Todo se puede entrenar' y Zeballos es el fiel reflejo de la frase que eligió el tío de 'Rafa'.

Daniel Vitale Pizarro

13 agosto 2018

Ochenta


Montreal 2005 fue el primer Masters1000 que conquistó Rafael Nadal sobre superficie dura. Su rival fue Andre Agassi, 16 años y 35 días mayor que el español, diferencia de edad récord para una final de M1000 desde la creación de este tipo de certámenes en 1990. Trece años después, en Toronto (torneo canadiense con sedes rotativas), Nadal obtuvo su noveno Masters1000 sobre cemento ante un rival 12 años y 70 días menor que él, Stefanos Tsitsipas. El tenis del español tomó vuelo a partir de ese 2005 y el 2018 del griego parece que será el año del puntapié para pelear por los puestos de vanguardia del circuito ATP.


Stefanos nació en Atenas (Grecia) hace exactamente veinte años. Campeón de Wimbledon junior en dobles y número uno de la categoría en 2016, el griego dueño de un tenis clásico con empuñaduras de otra época se abrió camino en el tenis profesional ese mismo año, pero las victorias a nivel ATP no llegaron hasta un año después. Su rápida adaptación al tenis profesional lo depositó en semifinales de un ATP250 (Sofía) en su segundo torneo en el cual había obtenido victorias ATP. Esos cuatro triunfos ATP más buenos resultados en Challengers permitieron que terminase el año Top100, lo necesario para evitar las clasificaciones durante los primero torneos de la temporada siguiente.

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En su primer año como Top100, con 19 años Tsitsipas alcanzó su primera final ATP en el ATP500 Barcelona con victorias resonantes ante Dominic Thiem (7°) y Pablo Carreño Busta (11°) antes de caer frente a Rafael Nadal (1°). Su nombre apareció en las portadas deportivas de todo el mundo. ¿Quién era el joven griego que le plantó cara a Nadal en su país? Los aficionados aprendieron rápido a pronunciar su complicado apellido. Una semana más tarde, en Estoril (Portugal), logró su segunda victoria ante un Top10 contra Anderson (8°) antes de caer en semifinales versus el local Joao Sousa, a la postre campeón del torneo. 


Semifinalista en Washington con triunfo ante David Goffin (11°), llegó a Toronto con buenas sensaciones tenísticas. Sin ser preclasificado, el sorteo no lo benefició en absoluto pero eso no impidió que avanzara hasta la final eliminando a cuatro Top10 en fila. Sí, a cuatro: Thiem (8°), Djokovic (10°), Zverev (3°) y Anderson (6°). El límite fue el mismo de Barcelona, Rafael Nadal (1°). Tsitsipas perdió el título pero se adjudicó el récord del jugador más joven en vencer a cuatro Top10 de manera consecutiva, marca que le pertenecía al propio Nadal. El día de su cumpleaños número veinte no pudo regalarse el trofeo pero sí una semana para el recuerdo de él y de todos.

"He tenido la mejor semana de mi vida. Estoy viviendo un sueño, jugando en un nivel asombroso y lo estoy disfrutando más que nunca. Vencer a cuatro Top10... nunca me hubiera imaginado que iba a hacerlo en un solo torneo. Solo necesitaba creer en mí mismo y sentirme confiado para jugar contra ellos. Es un gran logro para mi, pero a la vez sigo hambriento. Creo que puedo conseguir muchas más cosas este año. Aunque haya perdido hoy, siento que con mi juego puedo ganarle a buenos jugadores. Soy agresivo pero agresivo con seguridad. Siento que nunca estoy perdiendo y que siempre estoy ahí", eran las sensaciones del subcampeón de Toronto posderrota, caída que lo ubicará 15° ATP.


La sensación del torneo fue Tsitsipas pero el campeón fue Nadal. Qué decir de 'Rafa' que no se haya dicho. De menos a más, como nos tiene acostumbrados en las citas importantes, el español toma ritmo a medida que pasan las rondas y se vuelve invencible. Físicamente al 100% es muy difícil verlo perder. La intensidad que impone dentro del rectángulo de juego es infernal e impresiona como disputa los puntos importantes. Lidia con la presión como nadie, parece no afectarle. Aunque por dentro dice sentirla, por fuera no se nota y los rivales lo sienten. Nadal es mentalmente único e irrepetible, el mejor de todos, y la prueba está en su actitud en las derrotas, videos que en todas las escuelitas de tenis del mundo deberían repetir hasta el cansancio.
Nadal no concibe la frustración, o al menos la procesa en segundos. El tenis es un deporte de porcentajes y quien menos falla es el ganador. El 80% de los puntos ganados son por errores del rival, forzados o no forzados, pero errores al fin. El autocontrol, eso que Nadal domina a la perfección, es lo que le permite no regalar puntos, games y sets a su rival. La dureza mental hace que rinda bajo presión y por ende, asfixia a sus rivales, que no encuentran explicación a su alto nivel en los momentos claves de un partido. El de manacor domina mentalmente a sus contrincantes, "se les mete en su cabeza" e inconscientemente los obliga a fallar. Tan increíble como real.

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"Rafa" lo tiene muy claro: "Cuando pierdes los nervios, el otro te ve mucho más débil. Con el autocontrol dejas de regalar partidos. En mi cabeza hay dudas siempre, ese es mi sentimiento. No soy una persona segura de sí misma en ninguna cosa de la vida. No soy una persona decidida en casi nada. Me cuesta mucho tomar decisiones… pero cuando juego, en los momentos importantes, tengo la determinación de hacer algo. Mi cabeza, en los momentos de presión, en los momentos importantes, me ha respondido bien la mayoría de las veces. Hablemos claro. Mi cabeza me ha permitido jugar de la manera que yo creía que tenía que jugar y no me ha impedido hacer lo que yo creía que tenía que hacer: eso es lo que pasa cuando tienes nervios, cuando te supera la situación".

Daniel Vitale Pizarro

15 agosto 2017

Zverev va en serio


"Estoy jugando el mejor tenis de mi vida". 20 años, siete del mundo, seis títulos ATP, cinco esta temporada, dos de ellos Masters1000 en las finales a Djokovic y a Federer. Sí Sascha, estás jugando el mejor tenis de tu vida. Montepellier, Munich, Roma, Washington y Montreal, la serie de trofeos que levantó el más chico de los Zverev en 2017 para demostrarle al mundo tenístico que no es futuro, que no es promesa, sino que es presente, y presente del bueno. El joven alemán llegó para quedarse. El líder del relevo generacional, virtual cinco ATP por las deserciones de Djokovic y Wawrinka hasta 2018, se dará el lujo de clasificar al Masters de Milán (Sub21) y al de Londres. ¿Tiene techo?

Alexander Zverev llegó a Montreal casi sin descanso luego de ser campeón en el ATP500 de Washington. El debut no fue el más afortunado ni el mejor. Richard Gasquet lo tuvo contra las cuerdas, incluso levantó tres match points. Pasó el susto y el nivel del alemán fue creciendo. Kyrgios era una amenaza latente, pero quedó en eso. Anderson lo exigió pero flaqueó en los momentos importantes de ambos sets. Shapovalov, la revelación del torneo, lo intimidó pero al igual que el sudafricano, titubeó cuando no debía y le sirvió la victoria al ocho del mundo, que por las ausencias era el cuarto preclasificado del certamen.
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La final fue diferente al resto del torneo. Ambos llegaban a su sexta definición ATP del año con el suizo invicto en Masters1000 y también en finales. Pero a pesar del año casi sin fisuras de Federer, durante las rondas previas no había sido el mismo de 2017. Sin su familia en las gradas, casi sin días de entrenamiento ni adaptación al cemento desde la obtención de Wimbledon, incómodo con su juego y con dolores aparentes en su cuerpo, alcanzó la final gracias a su jerarquía y al cuadro que se fue abriendo a medida que avanzaba de ronda. Lento en los desplazamientos y con molestias en la zona lumbar, no fue rival para Zverev que lo derrotó 6/3 6/4.

"Siento que estoy jugando el tenis correcto, el necesario para estar ahí. No siento que las cosas estén llegando de forma antinatural, todo lo contrario. Por supuesto, ganar dos Masters1000 es algo que nadie hubiera imaginado pero todo el mundo estaría orgulloso de ello. Estoy feliz de que haya ocurrido así. Estoy súper feliz por la forma en la que está todo actualmente, me siento muy bien", declaración postriunfo de Zverev, que acumula diez victorias consecutivas y que disputará Cincinnati a partir de esta semana a pesar de estar "un poco cansado pero a tope de confianza y a un buen nivel de juego", según sus propias palabras.
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El nivel de Zverev, los resultados y la edad lo ubican como el jugador a seguir. Sus golpes de fondo son letales, casi sin diferencias entre drive y revés. Su movilidad, a pesar de medir 198cm, no tiene nada tiene que envidiarle a jugadores de 180cm. El servicio, su principal arma, potente y con variantes. Su mentalidad ganadora es envidiable aunque la cabeza aun no sea su fuerte. Quizás su punto más flojo sea la volea y la aproximación a la red para terminar los puntos, algo normal en los jugadores actuales que priorizan la regularidad y potencia desde el fondo de la cancha descuidando el juego de la línea de saque hacia adelante. Anoten entrenadores...

El mejor jugador del año no estuvo a la altura en Montreal, pero eso no le quita favoritismo para el US Open. Invicto en Grand Slams y Masters1000 hasta Canadá, Federer no podrá ser N°1 del mundo hasta finalizado el US Open, puesto que quedará en manos de Rafael Nadal. Roger cambió su calendario a último momento para forzar el N°1 pero lo que forzó fue su físico. Fuera de Cincinnati para recuperarse, su nueva hoja de ruta ATP será Flushing Meadows, Shanghai, Basilea y el Masters, lugar donde se definirá si él o "Rafa" terminará como el mejor jugador del año, algo histórico para cualquiera que lo logre, algo que ni el más optimista o fanático presagiaba meses atrás.

Daniel Vitale Pizarro

01 agosto 2016

Treinta veces mil



Las dos caras de la moneda

El Grand Slam de carrera lo desinfló. El título que buscó casi con obsesión desde 2012, inconscientemente le jugó una mala pasada. Campeón de Roland Garros y sin preparación previa para Wimbledon, Novak Djokovic llegó a Inglaterra y se topó en tercera ronda con Sam Querrey. Ese fue su límite. Sorpresa mundial. El tricampeón en el All Englad caía en la primera semana de competencia. El trofeo de los Mosqueteros, que lo ubicó definitivamente entre los más grandes de la historia del deporte, mermaron la intensidad del serbio. Pero fue solo un tropiezo, una derrota que sucedió porque es humano. Toronto comprobó que un tropezón no es caída...

“La derrota en Wimbledon me llenó de motivación, me dio una semana más con mi familia y tiempo de calidad fuera de las pistas. Pensé en otras cosas, recargué baterías y vine aquí (Toronto) lleno de motivación. No podía pedir un mejor inicio de temporada sobre cemento. Espero seguir en la dirección correcta”. Djokovic se sobrepuso al cimbronazo inglés, descansó, cruzó el Altántico y de menor a mayor, estuvo a la altura de las circunstancias: “Empiezo los torneos sintiéndome un poco incómodo en la pista, encontrando el ritmo. Pero al final encuentro el confort necesario, con actitud mental. Los mejores rendimientos fueron en semifinales y finales, no puedo pedir más".

Sin convencer hasta semifinales, Novak pasaba las rondas sin sobresaltos pero con muchas dudas en cuanto a su nivel de juego, incluso llegó a declarar antes de disputar la semifinal ante Monfils que estaba muy lejos de su nivel tenístico. El 6/2 6/3 contundente al francés empezó a despejar las dudas y en la final contra Nishikori lo dejó bien en claro. Atento, rápido, regular y hambriento, aprovechó las desatenciones de su rival y tenaz como siempre, cerró el partido 6/3 7/5 cuando parecía que se complicaba al final del segundo set. “Amo jugar Masters1000. Valoro estos torneos tanto como a los Grand Slams. Seguiré siendo disciplinado, comprometido y concentrado para hacerlo bien”.

En tierra canadiense, el serbio consiguió su 30° Masters1000. En total disputó 90 certámenes de esta categoría desde que es profesional y ganó 293 partidos. Cifras descomunales. Los 30 M1000 lo alejan de su inmediato perseguidor, Rafael Nadal, que cosechó 28 cetros. Más atrás quedaron los 24 de Roger Federer, únicos en ganar 20+ títulos de la serie mil desde 1990. Otra marca superada por "Nole" son los 50 títulos ganados en superficies duras, uno más que Connors y diez menos que Federer, líder. ¡Y eso que no jugaba en cemento desde Miami! A eso también hizo referencia: “Fue suficiente con jugar el primer partido. Antes de eso había practicado durante el día". Humanoide.

Los cuatro Masters de Canadá

Su primer M1000 lo obtuvo en Miami 2007 y ese mismo año también fue campeón del Masters1000 disputado en Canadá, en aquella oportunidad Masters Series de Montreal (año impar). Cuatro años más tarde repitió el título canadiense, refrendado también en 2012. Tres años después de su última coronación en Toronto, volvió a la ciudad NBA y obtuvo el cuarto trofeo en el país del norte americano, misma cantidad que obtuvo en los M1000 de Roma y París. Solo Indian Wells (5) y Miami (6) lo vieron levantar más veces el trofeo de campeón que Canadá. Los 30 se completan con tres Shanghai, dos Madrid y dos Monte Carlo, sin poder ser campeón en Cincinnati (0-4).

Kei Nishikori alcanzó su tercera final en Masters1000 y corrió la misma suerte en todas ellas. Derrotado por Nadal en Madrid 2014 y Djokovic en Miami 2016, en Toronto el rival y el resultado fueron los mismos de Key Biscayne. El japonés disputó su 19° final ATP (8-11) y cuarta de la temporada (1-3). Sexto del ranking mundial, supo ser el número cuatro del mundo (2015) y finalista del US Open en 2014, precisamente cuando obtuvo su última victoria ante Novak Djokovic, contra el que registra un récord negativo en enfrentamientos personales (10-2), cinco de ellos esta temporada, todos para el serbio.

Daniel Vitale Pizarro

17 agosto 2015

Andy ha vuelto


Miradas cómplices

“Para ganarle a Murray tendré que subir uno o dos niveles de tenis respecto a lo que he mostrado durante la semana”. Así vivía el partido Djokovic en la previa. Sabía que la vara estaba cada vez más alta y que si no elevaba su nivel, no tendría chances. Las ocho victorias consecutivas del serbio ante el británico y los diecinueve triunfos sobre los veintiocho encuentros que disputaron hasta aquí, no pesaban para Novak que respeta siempre sus duelos con Andy. Y no se equivocó. Brindaron una batalla (otra) en Canadá, más intensa que bien jugada pero con destellos de calidad a los que nos tienen acostumbrados, en la que el ganador fue el que menos dudó y más arriesgó.

Tres horas duró el partido. Idas y vueltas en el marcador terminaron con la victoria de Murray 6/4 4/6 6/3. No fue un gran partido desde lo tenístico pero si desde la intenso y emocional. Un tire y afloje de ambos en el que salió ganador el que más "tiró". Apoyado en un servicio punzante y un revés que marcó el ritmo del partido, el británico se llevó el trofeo canadiense por tercera vez en su carrera. La postura más agresiva de Andy desde la devolución sofocó al serbio que irregular como durante toda la semana, nunca pudo tomar las riendas del partido. Su admirable capacidad de lucha le permitió aguantar y forzar un tercer set, pero contra estos rivales, eso no es suficiente.

Incisivo con ese golpe

Andy se mereció ganar hoy en la cancha. Pienso que hubo una diferencia entre su saque y el mío. Yo no saqué bien el primer set y medio. Él lo hizo en los momentos más importantes y también consiguió grandes tiros”. Coherente antes y después del partido, Djokovic aceptó la derrota como lo hace casi siempre y ponderó los méritos del rival contra sus deficiencias, una postal que se repite cada vez que es derrotado, aunque esta temporada solo haya perdido cuatro partidos. Novak cayó en Doha ante Karlovic, en Dubai contra Federer, en Roland Garros frente a Wawrinka y en Montreal. En contraposición están sus seis títulos en el año, inalcanzable en el ranking.

Los números del escocés esta temporada son fantásticos, solo superados por Djokovic en nivel, resultados y ranking. Lo eliminó de cuatro torneos importantes: final del Australian Open, semifinal de Indian Wells, final de Miami y semifinal de Roland Garros. Un karma. Hasta su título en Montreal y fin de la hegemonía serbia, en 2015 fue campeón en Munich, Madrid y Queens con el premio de superar a Federer en el escalafón mundial y volver al número dos del mundo. Líder en victorias (53-8), achicó el H2H (9-19), empató las finales ganadas entre si (6-6) y acumuló 77 partidos consecutivos ganados cuando gana el pimer set. ¡Bingo!

No encontró respuestas

Pero el presente de Murray no es casualidad. Atrás los problemas en su espalda tras la operación y la ruptura con Ivan Lendl, Andy decidió primero contratar a Amelie Mauresmo y después anexó a su grupo de trabajo a Jonas Bjorkman. Los resultados fueron de menor a mayor, todos positivos. El sprint final de 2014 para clasificar al Masters fue el puntapié inicial para recuperar aquellas sensaciones que tuvo antes de la lesión. Al próspero comienzo de año le faltaban títulos. Y las coronas llegaron en el polvo de ladrillo europeo. Sin siquiera finales en esa superficie durante toda su carrera, encadenó éxitos en Munich y en Madrid, paliza a Nadal en la final española incluida.

Primero su madre que lo inició en el tenis, segundo su mujer, fiel compañera y reciente mujer oficial, y tercero Mauresmo, el tridente femenino que encarriló al escocés para su vuelta al número dos del mundo. Además mejoró su condición física e incorporó sesiones con un psicólogo que lo ayudaron a conocerse mejor y pensar de otra manera los partidos importantes. “Tienes que estar abierto y ser honesto con tus pensamientos y sentimientos. Si mentís acerca de las cosas que te hacen más fuerte y más duro es inútil”, palabras recogidas por la revista 'The Sunday Times' en una entrevista realizada en Wimbledon.

Una firma que nunca olvidarán

Andy Murray cosechó su Masters1000 número once, la misma cantidad que Pete Sampras. El título en Canadá fue el tercero allí, cuarto ATP del año y 35 de su carrera en 51 finales disputadas, todo un número. "El año pasado fue un año muy difícil para mí. Pasé por muchas cosas. Salí del Top10 y la gente se hacía muchas preguntas, habían perdido la fe en mí. Cuando volví de la lesión no fui capaz de competir con los mejores jugadores. Me ha tomado mucho tiempo volver a este nivel, por eso estoy muy feliz de estar jugando así de bien", sinceras palabras de un campeón satisfecho con su nivel pero más que nada por volver a derrotar a Djokovic y sentirse competitivo contra los mejores.

Daniel Vitale Pizarro
@DanielViPiTenis

11 agosto 2014

Impensado campeón

Pura potencia

Jo-Wilfried Tsonga campeón del Masters 1000 de Toronto. ¿De verdad? Contra todos los pronósticos, el francés se adjudicó su segundo Masters 1000 en la final ante Roger Federer, número tres del mundo y el jugador con más victorias en lo que va del año (44). Impensado una semana atrás, Tsonga despachó a cuatro Top10 al hilo por primera vez en su carrera en un mismo torneo (Djokovic, Murray, Dimitrov y Federer) y su tenis volvió a la cúspide tras dieciocho meses sin levantar un título (Marsella 2013) y seis años después de su única corona en la categoría.

Irregular por donde se lo mire durante 2014, el ranking se encargaba de decir que era el número 15° del mundo, lejos de ser el quinto del planeta como supo serlo, pero más lejos aun por el nivel que venía mostrando en la temporada. La final en Marsella perdida ante Gulbis era su mejor performance hasta Toronto. Incluso no había alcanzado ninguna semifinal más, solo dos cuartos de final en Dubai y Monte Carlo, muy por debajo de su nivel. Derrotas con Cilic, Gulbis, BenneteauGojowczyk, Giraldo y Matosevic (todos con menor ranking), mostraban un Tsonga vulnerable, irregular e incapaz de alzarse con un torneo de esta jerarquía, al menos en el corto plazo...

Algunas de las cosas que hizo para volver a ser campeón de un M1000.

Pero todo cambió cuando en octavos de final vapuleó al número uno Novak Djokovic 6/2 6/2. El mundo miró con otros ojos a "Jo" tras esa victoria. Luego superó a Murray (9°) en cuartos de final, a Dimitrov (8°) en semifinal y a Federer (3°) en la final, para completar el poker de Top10, una hazaña difícil de igualar, que no se veía en el circuito desde Cañas en 2002 en este mismo escenario. Un año hacía que no vencía a un Top10 y aquí despachó a cuatro. Preclasificado número 13°, el clon de Muhammad Ali se metió en tierra de grandes al ser el cuarto jugador fuero del "Big 4" (Nadal, Federer, Djokovic y Murray) en ganar un M1000 de los últimos 40 disputados, junto a Soderling, Ferrer y Wawrinka. Privilegio de pocos.

La clave del triunfo en la final fue su estrategia, basada en un formidable servicio que casi no le trajo problemas a lo largo del encuentro (nunca enfrentó un break point en contra) y en su paciencia a la hora de atacar, algo poco común en el francés que tira y tira de cualquier sector de la cancha. Los errores no forzados de Federer (37) hicieron que Tsonga, por momentos, jugara a una velocidad menos que lo habitual en él. Paciente, esperó el error del rival, especuló, no intentó tomar siempre la iniciativa y atacó cuando debió. El resultado fue el título en Canadá y la vuelta al Top10.

Canadá le sienta bien (dos semifinales y un título).

Jo-Wilfried no pudo ocultar su alegría y explicó la diferencia con su anterior M1000 ganado, allá por 2008 en su país natal, Francia: "Es completamente diferente a la vez anterior, cuando gané en París. En París fue la primera, detrás de mi familia, mis amigos, todo el mundo. Aquí sólo lo hice con mi nivel, con mi juego. He jugado bien toda la semana. Vencí a muchos jugadores buenos. Es un gran logro porque he trabajado muy duro para volver de mi lesión de rodilla del año pasado".

Roger Federer, que en la semana cumplió 33 años, siguió aumentando sus números de leyenda. A los 21 títulos de Masters1000, le agregó una final más (37), 299 partidos ganados en esta categoría y 967 en toda su carrera. El titulo ATP N°80 del suizo se hace esperar pero el nivel nos dice que llegará más temprano que tarde, siendo esta su final 120 como profesional. Durante 2014 ya gritó campeón dos veces (Dubai y Halle) y fue subcampeón en otros cinco certámenes (Brisbane, Indian Wells, Monte Carlo, Wimbledon y Toronto). Tremendo. Ahora Roger afrontará Cincinnati, US Open (cinco títulos en cada torneo) y la semifinal de Copa Davis, una parte del año muy exigente para cualquiera, más aun para un jugador de 33 años y con tantas batallas sobre su espalda.
Decepcionado por su nivel en la final.

Federer alzó la voz y dejó bien en claro sus sensaciones pos partido: "No he estado jugando muy bien. Si uno no puede golpear de derecha o lo que sea, es sólo que... no era mi día. Fue realmente frustrante lo que yo sentí. He luchado. He variado mi juego, y yo tenía la esperanza de colarme en cada set y entonces aprovechar cuando él se pusiera nervioso o jugase mal. Yo no pude crear suficientes oportunidades. Así que creo que mereció ganar la final".

"LeMome" pudo derrotar a Roger luego de caer dos veces este año (Australian Open y Monte Carlo). Tres de sus cinco victorias ante "RF" fueron aquí en Canadá. El título fue su segundo de la serie Masters y el número once ATP en 20 finales disputadas. El exnúmero cinco del mundo volvió al Top10 luego de estar fuera del selecto grupo desde marzo y pasó de ser un peligroso Top20 a una amenaza para cualquier jugador en cada torneo durante el resto de la temporada sobre cemento, ya sea outodoor o indoor. Cincinnati y US Open son sus próximos compromisos importantes, aunque Cincy sea su peor Masters1000 (segunda ronda su mejor resultado) y Flushing Meadows su peor Grand Slam (cuartos de final fue lo más lejos que llegó).

Daniel Vitale Pizarro

12 agosto 2013

Toro en rodeo ajeno


Festejo de alguien que lo ganó todo.

Wimbledon 2013 lo vio caer en primera ronda, abrumado por un ignoto Steve Darcis que jugó el partido de su vida y lo mandó a casa por primera vez en su carrera en un Grand Slam en su presentación. A pesar de ganar prácticamente todo lo que jugó en lo que va de la temporada, el español llegaba con dudas a Montreal por ausentarse del circuito siete semanas, por precaución de esa bendita rodilla. Desembarcar en un Masters 1000 en esas condiciones no era para nada sencillo. Dos veces campeón en Canadá (2005 y 2008), en 2013 campeón en siete torneos y finalista en otros dos, llegó a Montreal con solo una derrota. El mejor tenista del año, pero el número cuatro en el ranking por perderse la mitad de 2012 por lesión, sin vendaje en su rodilla ni molestias, dio una muestra de superación y alto vuelo tenístico para llevarse el trofeo para España.

Novak Djokovic, actual número uno del mundo y tricampeón del certamen (2007, 2011 y 2012), era el rival a vencer. Sin Federer que no se presentó por lesión y las prematuras caídas de FerrerMurray Del Potro, todos los ojos apuntaban a la final anticipada entre Djokovic-Nadal en una hipotética semifinal, que finalmente ocurrió. Por vigésima primera vez en treinta y seis encuentros, el español se llevó el encuentro 7/6 en el tercero, en una verdadera batalla tenística. La final sería un trámite para "Rafa", que despachó al local Raonic 6/2 6/2 para quedarse por tercera vez con el trofeo canadiense.

El golpe que mejoró y mucho.

Como era de esperarse, la prensa menospreció el partido decisivo ante el local canadiense Milos Raonic y adjudicó como final anticipada la semifinal ante Djokovic, a lo que "Rafa" respondió de manera tajante: “La final es la de hoy. Ayer fue una semifinal complicada, con ambos jugadores a un nivel muy alto y muy disputado. Un partido muy bonito que uno lo disfruta mucho más cuando gana y acabó de la mejor manera posible”.

El finalista Milos Raonic aprovechó la localía y el calor de la gente, se hizo fuerte en su servicio y logró acceder al partido decisivo, aunque poco pudo hacer ante una topadora como lo fue Rafael Nadal. El tenista de 22 años alcanzó por primera vez la final en un Masters 1000, igualando a Robert Bedard, último finalista canadiense en su país en 1958. Desde este lunes figurará como nuevo Top10 en el escalafón mundial. Se convirtió en el primer canadiense en llegar a esa posición en la "Era Abierta". Esta final fue la octava de Raonic, con saldo de cuatro victorias y cuatro derrotas.

El mejor canadiense de la "Era Abierta".

El título en Montreal significó para el balear el número 58 en su carrera como profesional, el 25 de la categoría Masters 1000 (cuarto del año) y el octavo del año, con un récord de 48-3. !Y con la rodilla que no le permite jugar más torneos! ¡Ni al cien por cien según sus declaraciones! Así y todo, la semana entrante jugará en Cincinnati, descansará una semana y afrontará el US Open, último Grand Slam de la temporada, torneo en el cual podría alcanzar el número uno del mundo, si llega con Cincinnati bajo el brazo y gana en Flushing Meadows ante un rival que no sea Novak Djokovic, que alcanzando la final se aseguraría el  número uno.

Ante la pregunta sobre si se siente capaz de ser el número uno al final de la temporada, Rafael respondió: “Hay que tener en cuenta la cantidad de puntos que necesito para ser N° 1. Creo que no lo voy a ser si tengo menos de diez mil puntos al final de la temporada. Hoy tengo ocho mil. Necesito mínimo dos mil más. Eso es muy difícil en esta parte de la temporada, pero lo intentaremos”, y agregaba: “Aún quedan tres Masters1000, un Grand Slam y la Copa Masters, en una superficie que es más favorable para él (Djokovic) que para mí. Así que estamos hablando de 6.500 puntos”.

Camino a la cima

Los ocho títulos que cosechó durante esta temporada, igualan los ocho conseguidos en 2008, solo por detrás de los once de 2005, sus tres mejores años en cantidad de títulos. Los siguientes torneos determinarán si Nadal, que no defiende unidades hasta fin de año, logra la cantidad suficiente para superar a Novak Djokovic. O quizá terminará como escolta del serbio, y porqué no de Murray, aunque los dos mejores del ranking defienden una cantidad de puntos importantes de acá a diciembre. Solo es cuestión de sentarse y admirar como estos jugadores pelean por la gloria y por la historia de este deporte.

Daniel Vitale Pizarro

13 agosto 2012

Bajo la lluvia también gana

Entrenando (y no cantando) bajo la lluvia

Está claro que Novak Djokovic no es el mismo de hace un año atrás y que su rendimiento era casi imposible de mantener tanto tiempo. Ese nivel de regularidad, intensidad y mentalidad ganadora se hacía muy difícil sostenerlo más de lo que lo sostuvo. Y bastante tiempo lo hizo. De todas maneras sigue siendo uno de los mejores del circuito, sino el mejor, con un cambio menos que en 2011. Y lo demostró en Toronto (Canadá). Aquel torneo que en 2002 supo ganar Guillermo Cañas en esa inolvidable final ante un prometedor Andy Roddick, hoy vio repetir la consagración del exnúmero uno del mundo, al conseguir su décimo segundo Masters 1000. Repitió lo hecho en "su" año tenístico y dejó atrás una sequía de cuatro meses sin gritar campeón.

Es verdad que las bajas de Nadal (por lesión), Federer y Ferrer (cansancio por JJOO) y las prematuras caídas o abandonos de Tsonga, Del Potro y Murray por la "resaca" de los Juegos Olímpicos, ayudaron a la consagración del serbio. Pero así y todo, había que sobreponerse a las tres derrotas sufridas en Wimbledon en un lapso de tres semanas (Federer en Wimbledon más Murray y Del Potro en JJOO).  Se recompuso anímicamente y levantó el Masters 1000 que defendía. Con toda esa presión en contra, Djokovic derrotó en la final al francés Richard Gasquet 6/3 6/2 y levantó 31° título, tercero del año, situación que no vivía desde el M1000 de Miami cuando venció a Murray.

Cubre la cancha como pocos, no falla y presiona

El torneo presentó muchas demoras en los partidos por las intensas lluvias, pero el día de la final no cayó ni una gota. Djokovic se encargó de no darle ninguna ventaja a su rival, que tuvo una gran semana al vencer a Berdych, Fish e Isner para llegar al partido decisivo. ,La agresividad y regularidad del serbio desde el fondo de la cancha fue demasiado para el galo. Fue la tercera final de Gasquet en certámenes de esta categoría y la segunda aquí. También fue la segunda final que pierde en lo que va del 2012, luego de caer ante Del Potro en Estoril (polvo de ladrillo). Luego de esta final, el francés subió ocho puestos en el escalafón mundial y se ubicará 13°.

Durante la premiación, "Nole" dijo: "Realmente no esperaba ganar este torneo. Quería ganarlo, quería recomponer mi confianza". Muy claro, hizo alusión al bajón anímico por haber perdido la chance de colocarse otra medalla Olímpica en Londres, y por cruzar el Atlántico para jugar en Canadá, dos días después. El esfuerzo valió la pena y tuvo su recompensa.

El quinto Masters 1000 del año se disputa sobre canchas de cemento al aire libre y alterna su sede una vez por año. Los años pares se disputa en la ciudad de Toronto y los años impares en Montreal.

Un trofeo para recuperar la confianza

Segundo Masters1000 de la temporada para Novak. Los cuatro restantes quedaron en manos de Nadal y Federer. Campeón en Australia, finalista en Roland Garros y semifinalista en Wimbledon y Juegos Olímpicos, las mejores actuaciones del actual número dos del mundo en 2012. El tenista de 25 años disputó la 48° final de su carrera, 21° en Masters1000. Además del Grand Slam parisino, este año cayó en la final de Montecarlo y Roma frente a Nadal, rival al que había doblegado en siete finales seguidas entre Indian Wells 2011 y Australian Open 2012. Hegemonía que se quebró. Tras el título logrado en Canadá, "Nole" seguirá como número dos del mundo.

Dato de color. El ganador de cinco títulos de Grand Slam, rompió su contrato con Sergio Tachini en Roland Garros, marca que lo había sponsoreado luego de que no renovara el contrato con Adidas. Desde Wimbledon, firmó un nuevo vínculo multimillonario con la japonesa Uniqlo. Indumentaria originariamente de ropa informal, convenció a fuerza de dinero vestir al número dos del mundo. Esta marca cuenta en sus filas con Kei Nishikori como representante nacional. Es el primer torneo que obtiene con este nuevo sponsor oriental.

Daniel Vitale Pizarro