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15 septiembre 2021

Gesta inconclusa

"¿Qué sintió apenas se retiró del estadio? 'Alivio. Me alegré de que haya terminado porque la preparación mental y emocional que enfrenté estas últimas semanas fue mucha y difícil de manejar' ". Así finalizaba la conferencia de prensa Novak Djokovic tras perder la oportunidad de su vida. La presión fue demasiada, incluso para una mente que parecía inquebrantable. El serbio se vio abrumado por la situación. Su tenis no fluyó, sus tiros no molestaron a su rival, sus ideas nunca estuvieron claras y su físico, achacado por los exigentes partidos anteriores, sintió el cansancio. La gesta era tan grande y la presión fue tanta que por primera vez vimos al balcánico llorar en medio de un partido, sabiendo que no había vuelta atrás.

Es fácil para los analistas hoy, decir que pecó de ambicioso al viajar a Tokio a tratar de conseguir una medalla olímpica, días después de la paliza física y mental que fue ganar Roland Garros y Wimbledon, pero la realidad es que estuvo muy cerca de lograr ambos objetivos. Quien no arriesga no gana y Djokovic fue a por todo y se quedó sin nada. Bueno, sin nada no, se ganó al público del 'Arthur Ashe', que no es poca cosa si tenemos en cuenta el papelón del año pasado (expulsión por pelotazo a una jueza de línea), las críticas recibidas en este último tiempo por su conducta dentro de la pista y sus declaraciones sobre querer ser el más ganador de todos.

"Fueron muchas emociones diferentes. Una parte de mí está muy triste porque es una derrota difícil de tragar si tengo en cuenta todo lo que estaba en juego. Pero, por el otro, sentí algo que nunca había vivido en Nueva York: el público me hizo sentir muy especial y me sorprendió gratamente. Sin dudas, lo recordaré por siempre y es por eso que me largué a llorar. Se trataba una emoción muy fuerte casi tanto como ganar 21 Grand Slams. Honestamente, así me sentí porque tocaron mi corazón. Al final del día uno siempre quiere ganar, pero esa conexión final con la gente durará para siempre y fue maravilloso", expresaba 'Nole' sobre sus sensaciones en el final del partido, un momento único para él, el público presente y toda la audiencia.



Opacado por el derrotado, no debemos olvidarnos que el campeón del US Open ha sido Daniil Medvedev. El ruso ha jugado un gran partido para imponerse ante su rival, el público y la historia. Nos centramos en lo que no pudo hacer Djokovic pero en gran parte fue porque su rival no se lo permitió. El número dos del mundo no se intimidó, imposibilitando con tenis y actitud una remontada que todos los espectadores esperaban (esperábamos). La gesta que buscaba Novak era muy grande pero el desafío que tenía Daniil era casi tan dificultoso como el de su contrincante. Solo Del Potro, Wawrinka y Murray derrotaron a un miembro del Big3 en finales de Grand Slam, ningún otro pudo en más de noventa finales que disputaron. A esa lista se suma Daniil Medvedev ¿nada mal, no?

La dificultad de enfrentar a Djokovic en una final de Grand Slam quedó reflejada por el propio protagonista en la conferencia de prensa luego del partido: "Hubo muchos momentos difíciles durante el partido. Cuando te enfrentas a Novak sabes que no puedes darle nada de margen, que debes estar listo y al 100% desde el primer punto hasta el último, no hay otra posibilidad. Está claro que en ciertos momentos del partido él podría haber tomado la iniciativa, pero estoy feliz por haber conseguido superarle en esos momentos claves del partido, haberlo hecho por mí mismo. Es una alegría grandiosa haber podido completar el sueño de mi infancia. En cierto modo, es un gran alivio".

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Pero si alguien ha demostrado resiliencia a través de los años, ese es Novak Djokovic: “Una parte de mí está muy triste. Es difícil de tragar esta derrota considerando todo lo que estaba en juego pero en el tenis aprendemos muy rápido a pasar página. Muy pronto habrá más desafíos. He aprendido a superar este tipo de duras derrotas en las finales de Grand Slam, que son las que más duelen. Intentaré sacar algunas lecciones de esto, aprender, ser más fuerte y seguir adelante. Todavía amo este deporte y me siento bien en la cancha. Mientras haya motivación, lo seguiré intentando. Debo estar orgulloso de todo lo que hemos logrado con mi equipo de trabajo durante esta temporada”.

El 'Grand Slam' es el récord más tradicional que tiene el tenis y con el pasar de los años ha pasado a ser uno de los más difíciles de conseguir. La preponderancia del físico en el deporte y la gran presión que sufren los jugadores por los medios de comunicación, los sponsors y los entornos de trabajo y familiares, crean un cóctel explosivo muy difícil de manejar que repercute directamente en el rendimiento deportivo del profesional. Donald Budge 1938 y Rod Laver 1962/1969 fueron los únicos que lo consiguieron entre los hombres en más de ciento cincuenta años del deporte de la raqueta. Al igual que Jack Crawford (1933) y Lew Hoad (1956), Novak Djokovic quedó a un partido de ganar los cuatro grandes. Laver sonríe porque la gesta de Djokovic quedó inclusa.

Daniel Vitale Pizarro

15 junio 2021

El antihéroe

El antihéroe es el "personaje de una obra de ficción que desempeña el mismo papel de importancia y protagonismo que el héroe tradicional, pero que carece de sus características de perfección por tener las virtudes y defectos de una persona normal". Novak Djokovic encaja a la perfección en esa definición de diccionario. Políticamente incorrecto, el serbio no repara en buenas actitudes como su estatus en el circuito se lo "exige". Raquetas rotas, gestos agresivos, improperios al aire o asiduos pedidos al fisio, el serbio carece de la caballerosidad tenística tan aclamada por la prensa y los fanáticos, hidalguía representada tanto por Federer como por Nadal. Todo eso lo convierte en un tenista más terrenal, un modelo actitudinal de jugador común al que nadie se quiere parecer.

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Pero no siempre se comportó así dentro de una cancha de tenis. Su obsesión por ser el mejor lo llevó a querer ser también el más querido y en ese terreno las cosas no le salieron igual. El fanatismo del público por Federer-Nadal fue, es y será inquebrantable. El choque de estilos tenístico, físico, mental y de dominio de superficies, acompañado por una estética visual opuesta, fue un combo perfecto para el marketing que las marcas aprovecharon a la perfección. Disputar esas posiciones de privilegio no sería tarea sencilla tanto en lo deportivo como en lo comercial. A fuerza de resultados, 'Nole' se ganó con creces su sitio en la historia de este deporte pero el precio que tuvo que pagar fue altísimo, modificando inconscientemente su actitud tanto dentro como fuera de las pistas.

El serbio irrumpió en 2008 en un circuito monopolizado por Roger Federer y Rafael Nadal, pero no fue hasta 2011 que se metió en la discusión real de los grandes torneos. Desde esa temporada, el mejor tenista de los tres ha sido el nacido en Belgrado. Entre 2011-2021, Novak domina a Roger y a Rafael en enfrentamientos personales (37-17), títulos de Grand Slam (18-15), Masters1000 (31-28), Masters (4-1) y semanas como N°1 ATP (324-132), solo es superado en trofeos ATP en general (77-83). Además, Roland Garros 2021 le permitió ser el primer jugador en la Era Abierta en ganar al menos dos veces cada Grand Slam, un récord compartido con Roy Emerson y Rod Laver en toda la historia del tenis.

"Nunca pensé que fuera imposible alcanzar los Grand Slams de ellos. Aún falta, pero es uno menos. Así y todo ellos siguen jugando y lo están haciendo muy bien, sobre todo Rafa. Los tres tenemos nuestras oportunidades en Wimbledon y en el resto de los Grand Slams por lo que todos competimos por este récord asombroso y es algo que seguiré persiguiendo. Por el momento, seguiré haciendo mi propio camino y escribiendo mi propia historia", declaraba el diecinueve veces campeón de Grand Slam en conferencia de presa, con la Copa de los Mosqueteros sobre el pupitre pero con la mente en Wimbledon, el tercer gran evento del año.


Relajado, con la satisfacción del deber cumplido tras derrotar a Nadal en semifinales y a Tsitsipas en la final para ganar Roland Garros, Djokovic se enorgullece de sus logros pero no se conforma: "Definitivamente el viaje de mi carrera ha sido fantástico. He logrado algunas cosas que muchas personas creyeron que no eran posibles para mí. Ahora me encuentro en una buena posición para intentar conseguir el Golden Slam, pero en 2016 estaba en el mismo sitio y caí en la tercera ronda de Wimbledon. De todos modos, disfrutaré de esta victoria y en unos días pensaré en eso. No tengo ningún problema en decir que iré por el título a Wimbledon, donde tuve gran éxito en las últimas temporadas". 


Los años pasan y los títulos importantes se los siguen repartiendo entre el "Big3". Los jóvenes, mejores física y tenísticamente por el inevitable paso del tiempo, no logran vencerlos en las instancias finales de los Grand Slams. Aprietan, asustan y compiten pero se quedan a las puertas de una victoria. Y los ejemplos sobran en los último años: Stefanos Tsitsipas dominaba 2-0 en sets a Djokovic en Roland Garros 2021; Dominic Thiem adelantaba a Djokovic 2-1 en sets en el Australian Open 2020; Daniil Medvedev estuvo quiebre arriba en el quinto set ante Nadal en el US Open 2019... La presión que debe soportar un tenista es enorme y poder canalizarla es fundamental para ganar este tipo de partidos.

No es casualidad que el rendimiento baje al momento de cerrar un partido tan importante. La dificultad de ganar reside en poder jugar los puntos importantes como si no lo fueran, hasta el final del partido. Para eso se necesita una estabilidad emocional capaz de aguantar durante los momentos negativos para poder aprovechar los positivos, sin euforias que te quiten energía física y mental, aspectos primordiales en partidos a cinco sets. Djokovic administra como nadie la energía físico-mental en partidos extensos, exprimiendo al máximo sus cualidades y agotando a sus rivales. Cuando el encuentro es reñido, su mirada intimida, su determinación abruma y su juego se vuelve sólido como una roca. El que ríe último, ríe mejor, y Novak Djokovic apunta a eso para el final de su carrera.

Daniel Vitale Pizarro

23 febrero 2021

El poder de la mente


Contra todo y todos, a por todo y todos. Así pueden resumirse las dos semanas en Australia de Novak Djokovic. Privilegiado como tantos otros por no haber viajado en vuelos comerciales y no tener que estar encerrado en un hotel quince días antes del Australian Open, lesionado ante Taylor Fritz con la posibilidad de no presentarse ante Milos Raonic, salvando un partido extraño con Alexander Zverev y pasando por arriba a Aslan Karatsev y Daniil Medvedev antes de levantar el trofeo, el serbio tuvo que lidiar con la prensa, entrenadores, jugadores y opinólogos de todo tipo que juzgaban su actitud dentro y fuera de la pista. Él respondió como mejor sabe: ganando.
"Se ha sido injusto conmigo criticándome cuando no se sabían muchas cosas, pero no es la primera vez. Ganar el torneo es mi respuesta a todos los que lo han hecho", esbozaba el serbio, acostumbrado durante los últimos años a tener que luchar contra viento y marea para contentar a propios y ajenos. Djokovic no esconde su deseo de ser el mejor y esa arrogancia parece que molesta. Detrás de la falsa modestia de Roger y Rafael que en sus declaraciones parecen privilegiar otras cosas más allá de las victorias, Novak es todo lo contrario y con el objetivo de ganar a como de lugar, sin trampas de por medio, hace todo lo que esté a su alcance para superar en números a sus rivales de siempre. 

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"Sé que ha habido muchas especulaciones, gente que se pregunta si estoy lesionado, que cómo puedo recuperarme tan rápido o que es imposible hacerlo. Los entiendo. Todos tienen derecho a su propia opinión. Lo que hemos hecho en los últimos diez días se verá en detalle probablemente a fin de año cuando salga el documental que estamos haciendo. Filmamos muchas cosas que he estado haciendo aquí, pero también en los últimos seis meses. El dolor estaba a un nivel soportable para mí. Simplemente acepté el hecho de tener que jugar con el dolor", declaraba y aclaraba Djokovic sobre su lesión y su recuperación en pleno torneo, sin aparentes secuelas en las rondas finales. 


Recuperación que no fue tal, al conocerse los estudios médicos tras ganar su noveno Australian Open. Un desgarro abdominal que inició siendo de 17mm en el partido ante Taylor Fritz, finalizó mucho peor el último domingo alcanzando los 25mm. Se preguntarán entonces cómo pudo jugar a ese nivel durante cinco partidos en un Grand Slam... Solo basta mirar la entrega de premios del Australian Open 2012 para darse cuenta de qué están hecho estos jugadores y de cuanto pueden resistir sus cuerpos cuando la mente se sobrepone al dolor, a pesar de que éste aumente e imposibilite a cualquier ser humano convencional golpear una pelota de tenis.
Una vez más, la aceptación de la realidad y la adaptación a la misma, la capacidad de asimilar la frustración y el dolor y sobreponerse fue lo que marcó la diferencia para que el N°1 levantara su 18° Grand Slam. Novak Djokovic dio otra muestra de que la capacidad de su mente no tiene límites y que mientras más acorralado se siente, mejor sale de esa situación, como si se sintiera cómodo ante la adversidad. Se escribe fácil, se ve difícil pero en la práctica resulta imposible de imitar: "Era consciente de que si seguía jugando posiblemente me haría más daño pero decidimos, junto a mi equipo médico, arriesgar de más por ser un Grand Slam. Gracias a ellos pude lograrlo, hicieron un trabajo tremendo, estoy tremendamente agradecido".
El actual número uno del mundo superará en marzo las 310 semanas de Roger Federer en la cúspide del tenis mundial, otro récord que Novak le 'robará' a Roger. Si algo le faltaba a Djokovic para que los fanáticos de Federer lo quieran un poco menos era esto. El balcánico deberá convivir con ese 'amor-odio' de los fanáticos hasta el final de su carrera. Cada vez que supere a Federer o Nadal en alguna estadística histórica, sumará nuevos 'enemigos', ese es el precio que desde 2011 debe pagar por haber roto esa dualidad que parecía impenetrable durante una década.

 
La desastrosa experiencia del Adria Tour, la descalificación del US Open, la paliza de Rafael Nadal en Roland Garros y la caída en el Masters con el partido casi ganado ante Dominic Thiem no hicieron mella en la confianza del serbio de cara al 2021. La tónica de las críticas hacia Djokovic no mermó durante el Australian Open y su nivel de tenis tampoco, por lo que seguramente se acordará por mucho tiempo de este título, el más resiliente de su carrera, porque pudo contra todo y todos, incluso contra él mismo: "Claro que me duele ver cómo se me critica abiertamente sin saber. Tuve que desarrollar una piel gruesa durante años para hacer frente a cosas así y concentrarme en lo que más me importa".

Daniel Vitale Pizarro

23 septiembre 2020

El serbio más italiano

Ni la pandemia, ni el bochornoso Adria Tour, ni las críticas por la PTPA ni tampoco el pelotazo involuntario a una jueza de línea en el US Open que le provocó la descalificación del Grand Slam... nada desenfoca a Novak Djokovic. Pareciera que mientras más negativo sea el entorno, mejores resultados obtiene. Ya lo demostró por enésima vez el año pasado en Wimbledon tras levantar dos puntos de partido ante Roger Federer: "Si no tienes el público a favor, hay que crearlo. Me imaginaba que todo el estadio gritaba 'Novak, Novak' en vez de 'Roger, Roger' ". La capacidad mental del serbio para sobreponerse a sus rivales y a situaciones totalmente adversas, no deja de sorprender.

Roma es el Masters1000 en el que mejor se ha desenvuelto a lo largo de su carrera. Campeón en cuatro ocasiones y segundo en otras cinco oportunidades, aterrizaba en Italia luego de perder un invicto de veintiséis partidos en Nueva York y criticado hasta el hartazgo por la prensa y los fanáticos, no solo por el pelotazo indebido sino por una acumulación de errores tanto dentro como fuera de la cancha que fueron generando rechazo en el público. Las rondas pasaban y Novak avanzaba. Sin derrotas antes de cuartos de final en sus catorce participaciones en suelo romano, el único set que perdió fue en esa instancia ante Dominik Koepfer. Semifinalista por séptimo año consecutivo, Djokovic se quitó de encima a Casper Ruud para enfrentarse a Diego Schwartzman en la final.

El argentino venía de ganar el mejor partido de su carrera ante Rafael Nadal y el encuentro más emocionante del torneo frente a Denis Shapovalov. Lo motivación para Diego era inmensa: primera final de Masters1000 ante el N°1 del mundo por un lugar en el Top10. Pero enfrentar a Djokovic en una final de M1000 no es para nada sencillo, sobre todo luego de dos batallas tanto físicas como emocionales en las rondas previas. El empuje del argentino al inicio de ambos sets no fue suficiente y el serbio se recuperó de roturas de servicio iniciales para adjudicarse el torneo. Quinto Roma, treinta y seis trofeos de la categoría y ochenta y un títulos ATP totales, apenas cuatro menos que Nadal...

"El peque" había perdido con "Nole" en semifinales de Roma 2019 en dos horas y media de partido. La final entre ambos de Roma 2020 duró casi dos horas pero a pesar de la derrota, no borró la sonrisa de la cara de Schwartzman: "Rompí una barrera más de esas que uno anota en el libro. Llegar a una final de Masters1000 es una alegría para mi equipo y para mí. Siento que crecí. Para seguir ascendiendo en el ranking tengo que ganar en cuartos y semifinales de estos torneos. Si quiero dar otro paso tengo que repetir semanas como estas y sentirme capaz de hacerlo. El cariño que recibí y la repercusión que hubo no deja de sorprenderme. No es por humildad, pero soy un simple jugador de tenis y es una alegría inmensa que a tanta gente le guste lo que hago".

El campeón reflexionó sobre su presente tenístico y mental en Roma, luego del 'default' en el US Open que tantos dolores de cabeza le provocó: “Tuve muchos altos y bajos durante días, estuve en shock pero creo que tuve una gran semana. Tener un torneo a la semana de que ocurra algo como esto ayuda mucho, te ayuda a olvidar. Sé que no jugué mi mejor tenis pero estoy muy satisfecho y feliz de ganar este título. Lo más positivo es que serví muy bien y encontré mi mejor juego en los momentos decisivos. Cuando necesitaba jugar lo mejor posible, lo hice. Sé que quedan más días en los que puedo seguir elevando mi nivel para Roland Garros porque quiero avanzar lejos en el torneo. Este título me da aún más confianza que es absolutamente necesaria para un Grand Slam”.

287 semanas como N°1 ATP acumula el balcánico, una más que Pete Sampras (286), récord en la cúspide del ranking hasta la llegada de Roger Federer (310): "Sampras fue mi ídolo de la infancia, superar su récord es muy especial para mí. Siempre lo admiré, deseaba ser mentalmente fuerte y resistente como él, especialmente en los grandes torneos y en los grandes momentos. También soy consciente del dato y el récord de Federer como N°1 ATP, sé que puedo superarlo en los primeros meses de 2021. Estoy muy cerca, en una gran posición, sano y jugando bien. Los dos objetivos que tengo como profesional son superar a Roger en Grand Slams y en semanas como N°1. Voy a intentarlo, enfocándome sobre todo en los Majors pero también en Masters1000. Puedo ir más allá".

Párrafo aparte para el tenis italiano. Ocho italianos disputaron la segunda ronda del Masters1000 por primera vez en la Era Abierta, confirmando el gran presente que atraviesa el deporte en este país y el mejor futuro que se augura con tenistas como Gianluca Mager (25 años), Lorenzo Sonego (25 años), Matteo Berrettini (24 años), Jannik Sinner (19 años) o Lorenzo Musetti (18 años). Tradición tenística, materia prima, apoyo de la Federación a jugadores y entrenadores, y torneos Futures y Challengers cada semana dentro del territorio han convertido a Italia en potencia mundial. Nada es casualidad. Y queda demostrado incluso en este 2020 pandémico. Ni lerda ni perezosa, la Federación Italiana de Tenis organizará un segundo torneo puntuable ATP este año en Sardegna, reafirmando la política que adoptó el país transalpino en la última década, apostando por el tenis a mediano y largo plazo.

Daniel Vitale Pizarro

02 septiembre 2020

A por todo y todos

Tuvieron que pasar más de cinco meses para que se reanudara el tenis profesional. Luego de varios calendarios provisorios cancelados, en Nueva York llegó el tan esperado día por jugadores y fanáticos del deporte. Bajo una 'burbuja' con protocolos estrictos y sin público para evitar el contagio del Coronavirus, se desarrolló el Masters1000 Cincinnati en Flashing Meadows, las mismas instalaciones en las que se disputará el US Open. El campeón aun no conoce la derrota durante esta atípica temporada que aunque se hayan disputado solo tres meses de competencia, no es para sencillo acumular veintitrés victorias consecutivas, veintiséis si contamos desde la Copa Davis a fines de noviembre 2019. Hablamos del número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic.

Campeón de Copa Davis en Madrid la temporada pasada y de la inaugural ATP Cup en enero con Serbia; del Australian Open y Dubai, Djokovic llegaba a Cincinnati invicto pero con ciertas dudas tras el largo parate y luego del bochornoso 'Adria Tour', exhibición organizada por él y su equipo que no pudo completar su gira por los Balcanes ya que se sucedieron varios casos positivos de Covid-19, incluyéndose él y su mujer. Vapuleado por los medios de comunicación, las dudas de si podía mantener esa seguidilla de victorias se acrecentaron en Cincinnati luego de no disputar el dobles por dolores en el cuello y tomaron más fuerza aun a medida que pasaban los partidos con asiduos llamados al 'trainer' para tratar de apaciguar esos dolores. Pero Djokovic está hecho de otra cosa, aun no sabemos de qué.

Como si nada de eso le afectase en lo mental, se sobrepuso a todos sus rivales en Nueva York, incluso cuando fue superado tenísticamente. El balcánico encontró la manera de sacar adelante partidos comprometidos como ante Roberto Bautista Agut en semifinales (el español sacó 6/5 en el tercer set) y Milos Raonic en la final (el canadiense le arrebató el primer set 6/1). Nada fue suficiente para cortar su invicto. Tenísticamente cumplió. Físicamente no se mostró en gran forma con muchos 'medical time out' a lo largo de la semana por molestias en su cuello. Pero lo más importante, su fortaleza mental, le funcionó a la perfección, como casi a lo largo de toda su carrera. "Nole" no necesita jugar bien al tenis para ganar partidos o incluso títulos ATP, una de las grandes diferencias entre el Big3 y el resto.

Invicto desde noviembre 2019 y con la confianza por las nubes, apenas finalizado Cincinnati y a un día del inicio del US Open, el serbio lanzó una organización paralela a ATP e ITF llamada PTPA (Professional Tennis Players Association). Este nuevo organismo, apoyado por John IsnerVasek Pospisil y la gran mayoría de los participantes de Cincinnati fue creado con el objetivo de mejorar las condiciones de los tenistas, sobre todo del Top500. La falta de comunicación con los jugadores, la desproporcionada cantidad de dinero entre el campeón y el perdedor en primera ronda, un calendario interminable y obligatorio y la creación de la ATP Cup (enero) apenas modificada la Copa Davis (noviembre), son los principales motivos por los cuales Djokovic y compañía alzan su voz.

A pesar de ser el centro de atención durante estos meses, Djokovic sigue centrado en romper todo récord que se le presente. Hace rato que Novak se mantiene enfocado solo en los grandes eventos y la prueba de ellos está en que no gana un ATP250 desde junio 2017 (Eastbourne): “Solo intento disfrutarlo y abrazar el proceso. Cuánto tiempo va a durar este viaje y qué tipo de legado voy a dejar atrás… eso depende de otra persona, que lo juzgue realmente. Pero estoy tratando de hacer mi mejor esfuerzo. Obviamente, con los objetivos y ambiciones que tengo en la pista, quiero jugar mi mejor tenis en eventos de Grand Slams y Masters1000. Eso es en lo que me estoy concentrando ahora. Y también fuera de la pista, tratando de aprovechar al máximo la energía que he conservado”.

Daniel Vitale Pizarro
@DanivipiTenis