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12 octubre 2020

El ridículo XIII

La final de Roland Garros 2020 no era una más de Grand Slam. Había mucho en juego. A las características particulares de esta edición repetidas una y mil veces por jugadores, entrenadores, periodistas y presentes en el torneo sobre las nuevas pelotas Wilson, el frío húmedo parisino de octubre y el techo retráctil utilizado prácticamente todos los días por las constantes lluvias, estaba en juego un nuevo trofeo de Grand Slam que catapultaría al ganador a una nueva categoría de campeón que aun no tiene nombre. Porque tras más de quince años viendo ganar a Federer, Nadal y Djokovic semana tras semana, prácticamente en cualquier torneo, no encuentro la palabra correcta para describir lo conseguido por ellos tres, pero más aun por lo del español en París.

Ganar trece Grand Slams es algo solo al alcance de cuatro tenistas en toda la historia del tenis, pero hacerlo en un torneo de los cuatro que se disputan anualmente, es una ridiculez total. En un deporte tan físico como mental, más aun sobe el polvo de ladrillo parisino disputado al mejor de cinco sets durante catorce días, que una sola persona haya ganado trece ediciones de dieciséis disputadas entre 2005-2020 es ridículo por donde se lo mire. Sus dos derrotas en pista ante Soderling 2009 y Djokovic 2015 y su retiro antes de saltar a la cancha en 2016, solo reflejan que es de carne y hueso como vos que estás leyendo estas líneas o como yo que estoy escribiéndolas, tratando de descifrar como lo hizo.

No hace falta nombrar al veinte veces campeón de Grand Slam porque sus logros ya lo identifican por sí solo. Rafael Nadal dio una muestra más del aura de invencibilidad que tiene en Roland Garros. Ni siquiera Novak Djokovic, superior al manacorí en los últimos años en los enfrentamientos personales, pudo quebrar al inquebrantable español. Trece finales ganadas sobre trece disputadas en la 'Philippe Chatrier'. Trece semifinales jugadas, trece victorias en esa misma cancha. Si estos números siguen sin parecerles ridículos, es porque nunca empuñaron una raqueta de tenis ni siquiera en un negocio de venta de artículos deportivos.

La gesta de Rafael Nadal en Roland Garros es la más impresionante de la historia del deporte individual. No busquen comparaciones porque no las hay. Piensen unos segundos e imagínense ustedes ganando durante trece años el torneo de su club. ¿Imposible, no? Bueno, el Abierto de Francia es el certamen más importante y tradicional de la historia del tenis sobre tierra batida y hay una persona que allí ha dominado durante tres lustros a todo rival que haya osado desafiarlo, red de por medio. Incluso ha derrotado a sus únicos dos verdugos en finales posteriores a esas derrotas: Robin Soderling en 2010 y Novak Djokovic en 2020.

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“Mi cabeza tiene el talento para seguir dándome oportunidades, continuar trabajando y aceptar los fallos para seguir haciéndolo mejor”, decía Nadal durante las semanas previas a debutar en el 'Bois de Boulogne'. Las condiciones adversas de esta edición fueron una motivación extra para Rafael que en contraposición a la mayoría que se excusaba, él trató de buscar soluciones para sentirse competitivo. De eso se trata, de buscar la motivación e intentar mejorar, siempre, más aun tras haber ganado tanto durante mucho tiempo. Toni Nadal lo describe mejor: "Si entiendes la situación, es fácil detectar el problema. Si no aceptas el problema, es casi imposible encontrar la solución".

Trofeo en mano, himno español de fondo y lágrimas en los ojos, así se desplomó "Rafa" en plena entrega de premios: "La mayoría me ve con el trofeo aquí arriba y piensa: 'Ah, ha vuelto a ganar'. Pero mi día a día es más complicado. Tras el parón hubo meses muy difíciles, cosas que nadie sabe, problemas a nivel físico. Me costó muchísimo volver a entrenar a un nivel adecuado. Necesité mucha ayuda de mucha gente. Mi cuerpo no responde bien al frío. Tengo problemas articulares, me pasé semanas sin poder entrenar más de una hora al día. Eran las condiciones más difíciles para mí. Es normal emocionarse con todo esto"

Solo Nadal, su familia y equipo saben por todo lo que tuvo que pasar para ser Rafael Nadal. El propio jugador, micrófono en mano, se encargó de valorizar este Roland Garros, igual o más que cualquiera de sus doce anteriores: "Me quedo con que mi actitud ha sido casi perfecta durante estas dos semanas. Ni una queja ni una mala cara cuando entrenaba. Mi forma de encarar el torneo ha sido buena y luego, el tenis me ha acompañado y he terminado jugando a un nivel muy alto. Solo puedo dar gracias a la vida por poder seguir dedicándome a lo que más me gusta, así que no puedo hacer otra cosa que esforzarme al máximo".

Daniel Vitale Pizarro
@otradoblefalta

10 junio 2019

"Inadjetivable"


El periodista Miguel Ángel Violán lanzó una encuesta como parte de su investigación doctoral de la Universidad Internacional de Cataluña. La votación consistía en elegir 500 palabras para calificar a Lionel Messi luego de su gol 416 en la Liga Española, camino a los 500 tantos convertidos en el club. Sin importar lo que diga la Real Academia Española, los términos ganadores fueron: "inadjetivable" y "regolucionario". Si me permite señor Miguel, voy a tomar prestado uno de esos "adjetivos" para hablar sobre Rafael Nadal y su doceavo título de Roland Garros, una gesta deportiva que no admite adjetivos calificativos existentes en el diccionario.
Hablar de Rafael Nadal Parera no resulta sencillo porque ya se dijo casi todo. Pasaron quince ediciones desde que debutó en París y desde aquella edición del 2005 solo registra dos partidos perdidos y un retiro por lesión, contra noventa y tres victorias. Sí, los números parecen un chiste de un amigo que quiere llamar la atención en una reunión, pero son reales. Nadie en la historia del tenis dominó tanto una superficie como Nadal el polvo de ladrillo, pero sobre todo ningún tenista fue tan superior a los demás en un certamen como el mallorquín en Roland Garros. De esos 95 partidos disputados, apenas dos veces lo obligaron a disputar cinco sets (ganó ambos) lo que marca una supremacía casi absoluta sobre sus rivales en el "Bois de Boulogne".
No venía siendo un año sencillo para "Rafa", acostumbrado a arrollar en la gira previa al Grand Slam parisino. Desde su derrota en la final del Australian Open, las lesiones y los malos resultados eran moneda corriente. Sin títulos ATP en arcilla desde 2004 tras Monte Carlo, Barcelona y Madrid, el trofeo llegó en Roma, última parada antes de Roland Garros. En Italia encontró nuevamente el fuego interior, esa confianza necesaria para levantar un trofeo de Masters1000 ante los mejores del mundo. Incluso su entrenador, Carlos Moyá, había declarado que su pupilo "había perdido la motivación y las ganas de jugar, nunca lo había visto así, sin ilusión". Pero el periplo duró poco y las buenas sensaciones, más allá de los resultados, llegaron más rápido de lo que el mismo Nadal esperaba.


El propio jugador explicó sus sensaciones: "Después de Indian Wells estaba mal física y mentalmente. Había perdido un poco de esa energía, porque tenía demasiados problemas seguidos. Es duro cuando recibes un golpe, otro, y luego otro, a veces estás aturdido. Fue muy importante que el equipo y la familia estuvieran cerca. Eso ayuda mucho. Mentalmente no estaba disfrutando. Muy preocupado por mi salud, estaba siendo demasiado negativo. En Barcelona ​​pude quedarme solo por un par de horas en la habitación y pensar al respecto, pensar qué estaba pasando, qué necesitaba hacer. Pensando mucho, creo que pude cambiar y fui capaz de luchar por cada pequeña mejora".
El gran rival en Roland Garros era Djokovic, al que derrotó en la final de Roma en inferioridad física por partidos extenuantes previos (Del Potro 3h y Schwartzman 2h 30m). Pero Novak no llegó al partido por el trofeo porque Dominic Thiem se encargó de eliminarlo en semifinales luego de 4h 13m, cinco sets, dos días de juego y varias interrupciones por la lluvia, la protagonista principal de la capital francesa. La otra semifinal era más atractiva aun, pero el resultado no reflejó la expectativa generada por ambos. Nadal venció a Federer en sets corridos en medio de vientos huracanados que por momentos alcanzaron los 80km. La final sería la misma que en 2018 y el resultado iba a ser parecido.
La intensidad de Thiem desde el fondo de la cancha duró dos sets, con la mala noticia para él de haber perdido el primer parcial. "Rafa" se tomó unos minutos extra para pensar en el baño, regresó a la cancha y a partir de allí hubo un solo jugador en el campo. Intentó volver al encuentro el austriaco en el inicio del cuarto set con tres oportunidades de quiebre en los dos primeros servicios del español, pero solo quedó en eso, oportunidades de quiebre. Mentalmente abrumado por la consistencia de su rival, apelando a la potencia 'per se' y lejos en el marcador, todo se hizo muy cuesta arriba. El resultado final fue 6/3 5/7 6/1 6/1. Quedó demostrado por enésima vez que ganarle a Nadal una final en la Philippe Chatrier será, por siempre, el desafío más difícil del deporte mundial.
Consultado en conferencia de prensa por el momento que cambió el partido, Nadal respondió: "En primer lugar, tuve que ir al baño. Pero también quería pensar más claro y volver a la cancha con la mentalidad correcta para mantener el control del partido, porque hasta entonces no lo había sentido así. Analicé las cosas y sentí que tenía que resolver lo que estaba pasando cuando restaba. Era un problema particular. Luego fue muy importante no perder pista contra él, porque si juegas desde metros atrás, es muy difícil, es muy poderoso con su derecha y es muy difícil jugar contra su revés, lejos de la pista. Pero creo que manejé bien la situación. El primer set fue muy duro, con alta intensidad y grandes puntos. Y eso, claro, es imposible sostener durante el todo el partido".

Daniel Vitale Pizarro

11 junio 2018

Mutar para evolucionar

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"Unas horas antes de la semifinal le mandé un mensaje de texto a mi sobrino en el que le recordé una frase de Severiano Ballesteros: 'Más vale una gran actitud que un gran swing'. 'Esto es lo que te hará ganar', añadí a continuación". Así inició Toni Nadal su nota publicada por el diario El País escrita el día previo a la final de Roland Garros. Fuera del día a día del equipo de trabajo de Rafael Nadal desde esta temporada, el tío de 'Rafa' nunca estará del todo afuera. Desde el teléfono, desde una visita en Manacor en sus tiempos libres, desde una cena familiar o desde las gradas como familiar, el tío 'Toni' siempre está. ¡Y vaya que es importante en la carrera de su sobrino!

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Formador de la mente de su sobrino por sobre su técnica, con métodos poco ortodoxos para tenistas de tan corta edad, pero efectivos, 'Toni' es quien es en el mundo del tenis gracias a 'Rafa' y Rafael es quien es gracias a su tío. Un tandem que ganó todo lo que se propuso, hasta una final de Wimbledon al Federer N°1 en 2008. Inimaginable. Soñado. Grand Slams, Masters1000, Juegos OlímpicosCopa Davis, todo. Sus lesiones, siempre presentes casi en cada temporada, le impidieron ser el tenista indiscutido más grande de la historia, pero esas son solo especulaciones y la verdad está a la vista. Sus números impactan y no dejan de llamar la atención.
Prodigio y longevo. Dos cualidades que comparte con Ken Rosewall, precisamente quien le entregó el trofeo en la Philippe Chatrier cincuenta años después de que el australiano ganara el primer Grand Slam de la Era Abierta en 1968 (Abierto de Francia). Ken ganó su primer Major con 18 años y el último con 37, récord absoluto. Rafael es el segundo que más cerca está de semejante hazaña, aunque el tercero en cantidad de años entre su primer y último Grand Slam ganado. Debutó como campeón de Roland Garros a los 19 años y volvió a coronarse en París a los 32 años como N°1 ATP, con varios años más por delante en la elite.


Desde 2005 hasta 2018 no solo pasaron los años. 'Rafa' mutó. Ningún deportista que perdure en la elite mundial durante un largo período se mantiene siempre igual. Por los rivales, por la edad, por la mera evolución del jugador o por los cambios del deporte en sí, siempre se cambia. Y para seguir ganando, esos cambios deben ser evolución y no retroceso. Ejemplos de retroceso o estancamiento hay miles, pero de evolución constante y superación, son pocos. Rafael Nadal es el ejemplo cabal de eso y más. Las lesiones y las nuevas generaciones lo obligaron a cambiar si quería seguir en los puestos de vanguardia.
Hoy vemos en su juego una gran mejora en el revés, más sólido y con más variantes que años anteriores. El cambio fue una marca registrada en su juego desde que lo vimos irrumpir en el circuito corriendo de lado a lado, defendiendo y contragolpeando pelotas imposibles para finalizar los puntos con saltos y festejos alocados. Su servicio ya no es su punto débil. Desde 2010 su tenis es año a año más agresivo. Metido adentro de la cancha y tomando la iniciativa, dejó de correr tras la pelota para ir a buscarla y tomarla lo más pronto posible para quitarle tiempo al rival. Su postura cambió y su tenis evolucionó. Su derecha domina como siempre pero ya no depende solo de ella

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Hasta modificó su vestimenta a lo largo de los años. Del adolescente con la cabellera al viento, musculosa y pantalones 'capri' más largos que cortos, al treintañero con remera acorde a cada torneo y shorts más cortos que la media, sin llegar al perfil sofisticado y señorial de Roger Federer porque sus estilos y formas de jugar nunca serán similares. Nike vio en sus dos jugadores insignia la rivalidad en la cancha y la plasmó en el marketing, con modelos de vestimenta tan antagonistas como sus estilos de juego, por aquellas épocas (años 2000) mucho más marcados que ahora, más aggiornados a sus edades.
"No creo mucho en los grandilocuentes calificativos que recibo, me considero una persona normal que ha logrado algo muy difícil. En la gran mayoría de mis partidos en Roland Garros he salido pensando en que podía ganar o perder. Esa actitud y el trabajo diario es la clave del éxito. Al final, para el público, ganar otro Roland Garros parece que es lo lógico, pero definitivamente no lo es. Al menos yo no quiero que así lo sea, porque entras en una rutina y espiral de no valorar las cosas. Dentro de la humildad está el valorar las cosas que van pasando, no dejarlas como normalidad, pienso que es mucho más arrogante dar por normal lo que va pasando", firmado Rafael Nadal.

Daniel Vitale Pizarro

12 junio 2017

CHAMP10N



Roger Federer: “No habría tenido ninguna posibilidad contra Rafa este domingo, no con mi nivel actual de tenis sobre polvo de ladrillo. Ya avisé que Rafa iba a aplastar durante la temporada de tierra".
Guillermo Vilas: "Esta cantidad de triunfos supera lo humanamente posible. Cuando hay alguien que juega así es lógico que haga cosas que no son normales. Deberían crear a alguien que pueda ganarle en tierra batida (risas). Es imposible que pueda perder".
Bjorn Borg: "Nunca he visto a nadie jugar tan bien una final en París. Es el mejor jugador sobre tierra de la historia. Nadie creía que sería capaz de volver así después de tantas lesiones durante algunos años, es increíble. No se puede jugar un tenis más perfecto. Seria imposible. Estoy muy impresionado. Tiene 31 años y sigue mejorando, sobre todo ha mejorado su revés, siendo mejor con los años. Soy consciente de lo duro que ha estado practicando, trabajando ese revés siete-ocho horas al día. No tiene debilidades y para él cada pelota es un punto de partido. Eso es lo que me gusta de Nadal. Quien juega contra él es consciente que siempre dará un 110% y nunca se entregará".
Brad Gilbert: "Ambos me parecen algo escandalosos, pero los 10 Roland Garros de Nadal son más impresionantes que los 18 Grand Slams de Federer".

Su rival de toda la vida, dos de los mejores sobre arcilla de la historia y una referencia dentro y fuera de la cancha como jugador, entrenador y comentarista. Voces autorizadas del deporte de la raqueta que se desarman en elogios para el mejor jugador sobre arcilla de la historia. Nunca nadie ganó nueve veces un mismo torneo y Rafael Nadal obtuvo diez títulos en Monte Carlo, en Barcelona y en Roland Garros. Historia viva. 31 años, número dos del mundo y el mejor del año, el español perdió solo ante cuatro jugadores en 2017: tres veces ante Federer, una contra Raonic, otra frente a Querrey y la restante con Thiem. Ningún otro pudo doblegarlo en 51 partidos que disputó...

En Roland Garros 2017 arrolló a sus rivales. Como en sus mejores años, "Rafa" casi no tuvo inconvenientes durante los catorce días que duró el torneo, sin ceder sets, al igual que 2008 y 2010. Tres años sin perder siquiera un parcial en siete partidos, mismo récord que ostentaba en soledad Bjorn Borg. La supremacía de Nadal en París a lo largo de los años es inexplicable. Debutó en 2005 como campeón y recién fue derrotado en 2009 (Soderling). Luego encadenó cinco trofeos hasta caer en 2015 (Djokovic) y abandonar en pleno torneo por lesión en 2016. Pero en 2017 todo volvería a la normalidad, como si el tiempo no hubiera pasado.

El golpe del torneo

Doce años después de haber ganado su primer Roland Garros, ganó el décimo. Diez títulos en trece presentaciones, con tan solo dos derrotas en cancha. Extraterrestre. En el máximo nivel del tenis, en el torneo de arcilla más tradicional e importante del mundo, una persona monopolizó (monopoliza) las victorias durante más de una década. El balear hace rato que dejó de ser el jugador defensivo que fue cuando irrumpió en el circuito, su tenis evolucionó, sus golpes lastiman y su derecha marca el ritmo de los partidos. La mejora esta temporada es el revés, el golpe técnicamente más limpio que tiene le está dando frutos como nunca antes y la culpa en gran parte es de Carlos Moyá.

La entrega de premios en la Phillipe Chatrier fue atípica. Y no es para menos. Roy Emerson (12 Grand Slams, leyenda viva) fue el encargado de entregar el trofeo original y Toni Nadal el elegido para la replica que se lleva a su hogar el campeón. Emoción completa. El abrazo de ambos quedará para el recuerdo de todos, al unísono con los aplausos y el griterío del estadio que de pie vitoreaba a su ídolo. De esto se hablará hoy, mañana, en décadas... Es algo fuera de lo común, un logro que ni los soñadores más ambiciosos imaginan y nosotros tuvimos el privilegio de verlo, y unos cuantos de presenciarlo dentro del estadio. Envidia sana (?)

Toni, Stan, Rafa y Roy, cuarteto de lujo

"Charly", primer español N°1 del mundo, quedará al mando del balear desde 2018 tras el alejamiento de "Toni" a fin de temporada luego de toda una vida al lado de su sobrino. Acompañado por Francis Roig, serán los encargados de comandar la carrera de Rafael durante esta etapa. Será raro no ver en las gradas al tío "Toni", nervioso, dando indicaciones a su pupilo bajo una gorra publicitada, pero nos tendremos que acostumbrar. Por eso, el homenaje de la organización para el artífice de la bestia de Manacor fue merecido. Ajeno a los flashes, el Tío-Entrenador aceptó participar de la ceremonia pero sin quitarle protagonista al real anfitrión, fiel a sus principios.

"Diez veces he podido sentir la magia de Roland Garros. Estoy muy feliz. La adrenalina que siento aquí, no la siento en ningún otro lado. Sólo puedo dar las gracias por el apoyo. Puedo ganar en todos los torneos, pero aquí, en París, es distinto. Después de un tiempo difícil para mí por las lesiones, me siento genial de poder ganar este título de nuevo. He trabajado duro para llegar hasta aquí", Rafael Nadal luego de lo impensado una década atrás. Hoy puede decir que ni siquiera las lesiones pueden evitar su éxito en Roland Garros, lesiones que lo han marginado del circuito una cantidad de veces anormal para un tenista profesional promedio. Así y todo sus números son escandalosos. Mito.

Daniel Vitale Pizarro

06 junio 2016

El puto amo



El día llegó...

El cinco de junio de dos mil dieciséis será recordado por todos. Quizá no se haya tomado conciencia plena de lo que sucedió en Francia durante el fin de la primavera europea. Desde 1905 que se disputan Australian Open, Roland Garros, Wimbledon y US Open (los cuatro Grand Slams en una temporada), este año fue la cuarta vez que un jugador ganó los cuatro de forma consecutiva. De Inglaterra a Francia, el cuarteto de certámenes en poder de una misma persona: Novak Djokovic. Donald Budge en 1938, Rod Laver en 1962 y 1969, y Novak Djokovic en 2015-2016. Solo TRES tenistas en TODA la historia del tenis. Dale, tuitealo (?)

Junio de 1938. John Donald Budge se proclamaba campeón de Roland Garros y conseguía ser campeón vigente de los cuatro torneos más importantes de aquella época, de manera consecutiva (Wimbledon y US Open 1937, Australian Open y Roland Garros 1938). Fue el primero que lo logró en aquellos años en los que el tenis no era un deporte popular. No conforme con sus resultados, fue campeón en Wimbledon y US Open de 1938, lo que le valió ser el primer jugador ganador del "Grand Slam", algo tan inédito como dificultoso. Hasta el día de hoy, "Don" ostenta el récord de más partidos ganados en Grand Slam seguidos de forma consecutiva (37).

Don Budge y Rod Laver

Septiembre de 1962. Rodney George Laver emulaba a Budge y se convertía en el segundo jugador en ganar el "Grand Slam". Un año después, la estrella del momento decidió hacerse profesional y cobrar por jugar. El tenis no repartía dinero y era un deporte Amateur. Los que cobraban no podían disputar los Grand Slams por lo que Rod Laver (25 años) no pudo participar entre 1963-1967. En 1968 nació la "Era Abierta", que le permitía disputar a cualquier jugador los Grand Slams. Rod (30 años) volvió al circuito y una vez más logró el "Grand Slam" en 1969, como si el tiempo no hubiera pasado. Era el mejor tenista de la historia (aun muchos lo siguen considerando como tal...).

Junio de 2016. Novak Djokovic ganó Roland Garros, completó el "Grand Slam de carrera", lo hizo de manera consecutiva (tercero en la historia) y sigue en carrera para el "Golden Slam" gracias a que este año se disputarán los JJOO en Río de Janeiro. El Golden Slam significa ganar los cuatro Grand Slam en una misma temporada más la medalla de Oro de los JJOO pertinentes, presea que Novak aun no consiguió (Bronce en Beijing 2008). El "Golden Slam" anual solo lo consiguió Steffi Graf en toda la historia del deporte. Andre Agassi y Rafael Nadal ganaron el "Golden Slam de carrera", los cinco títulos distintos pero no en una mismo año calendario. Únicos dos hombres en la historia.

Equipo de trabajo completo

Roland Garros era el título que le faltaba al serbio para definitivamente ingresar en la discusión de los mejores tenistas de la historia. Completar los cuatro Grandes y de manera consecutiva lo colocaron varios peldaños más arriba de lo que estaba. Lo consiguió en su cuarta final en la Philippe Chatrier y su decimosegunda participación en el certamen. A eso hay que sumarle los 65 trofeos ATP (doce de ellos de Grand Slam), el récord de 29 Masters1000, los cinco Masters ganados, las 202 semanas como número uno del mundo, los cuatro años finalizando en esa posición, el récord de puntos ATP (16950), la Copa Davis lograda en 2010, etc., etc., etc.

Así analizó Novak el partido: "Entré en la pista muy bien preparado pero me entraron un poco los nervios y me costó encontrar el ritmo. Eso cambió a partir del segundo set. Cuando me puse 5-2 en el cuarto, comencé a reír, no sé, no sentí mucha presión, pero me tomé las cosas de manera que perdí aquél juego. Con 5-4 y 40-15, dos puntos muy igualados... estaba más cerca que nunca de ganar este título y sentí tensión y excitación. En los últimos intercambios del partido, ni siquiera recuerdo lo que ocurrió. Ha sido como si mi alma saliera de mi cuerpo y me observara golpeando la pelota de derecha a izquierda". Djokovic y una frase final de literatura para explicar como ganó.

Cruzó la red para felicitarlo...

Andy Murray también hizo historia. Primer británico en la Era Abierta en llegar a la final de Roland Garros y décimo jugador en la Era Abierta en alcanzar las cuatro finales de Grand Slam. Su baja efectividad en finales de Grand Slam (2-8) no le permite estar entre los mejores de la historia pero sus números están a la altura de grandes campeones. Diez finales de Grand Slam, 19 semifinales y 26 cuartos de final. Número dos del mundo, campeón de Copa Davis y 36 títulos ATP, son algunos números del escocés. Miembro del 'Big4', aunque lejos de Federer, Nadal y Djokovic en la consideración mundial, siempre está presente en la discusión de los torneos importantes.

Molesto por la derrota pero consciente del logro de su rival, Murray elogió sin reparo al campeón: "Estoy orgulloso de ser partícipe de este día, así que felicitaciones Novak, buen trabajo. Lo que conseguiste en los últimos 18 meses es espectacular, ganando los cuatro Grand Slams de forma consecutiva, es un gran logro. Esto es algo muy raro en el tenis, no ha pasado en un largo período de tiempo y pasará mucho tiempo hasta que alguien lo consiga nuevamente”. De gran rendimiento en arcilla en las últimas dos temporadas, Andy pasó de no pisar una final en tierra batida en su carrera a disputar cinco finales y ganar tres de ellas (dos M1000) entre 2015 y 2016. Brillante.

Daniel Vitale Pizarro

09 junio 2015

"El partido de mi vida"

Genial el medio suizo

Exactamente doce años atrás, el ocho de junio de dos mil tres, Stanislas Wawrinka se consagraba campeón de Roland Garros junior. Por aquellos años derrotaba a Brian Backer. El mismo día pero de dos mil quince, "Stan" repitió el título en París ante Novak Djokovic (1°), a sus 30 años. El suizo se convirtió en el sexto jugador en la historia en ser campeón en la arcilla parisina más importante, como junior y como profesional, igual que Ken Rosewall, Roy Emerson, Andres GimenoIvan Lendl Mats Wilander. Antes de los 18 años fue número siete del mundo, y como mayor de edad, tocó el tercer puesto del ranking mundial. Hoy es cuarto y con dos Grand Slams en su haber, la misma cantidad que suma Andy Murray...
El año pasado llegó a Roland Garros como firme candidato, por ser el vigente campeón del Australian Open y por buenos desempeños en arcilla (finalista en los tres Masters1000 de ladrillo en su carrera). Pero la presión le jugó una mala pasada. Cayó en primera ronda ante Guillermo García Lopez. Cuartofinalista en Wimbledon y US Open, empezó 2015 con la defensa de su título de Grand Slam y llegó hasta las semifinales. Lo frenó Djokovic en cinco sets. Problemas con su pareja desembocaron en una separación mediática, con comunicados de ambos a los medios. Los inconvenientes personales le afectaron dentro de las canchas y se hizo notorio tras ser campeón en Rotterdam

Cada uno cumplió su rol a la perfección

No pasó de octavos de final en los primeros cuatro Masters1000 del año. Recién en Roma mostró buen nivel con victoria sobre Nadal y derrota en semifinales ante Federer. Un traspié en cuartos de final de Ginebra, días antes de Roland Garros, le quitaron completamente el mote de favorito. Beneficiado por la baja de Raonic (6°), Stan (9°) fue preclasificado octavo, lo que evitaba un futuro enfrentamiento ante los ocho mejores antes de cuartos de final. Vestimenta llamativa de la marca japonesa (remera a rayas y pantalón a cuadros), Wawrinka y Yonex iniciaban un nuevo Roland Garros, que quedará en el recuerdo...

El primer compromiso complejo en los papeles llegó en octavos de final ante Gilles Simon, rival al que pasó por arriba. Sin perder sets en el torneo, en cuartos de final lo esperaba Roger Federer, de gran nivel tenístico durante la semana. El menor de los suizos jugó a otra velocidad, no tuvo inconvenientes con Roger y lo derrotó en sets corridos. En semifinales, el local y 15° ATP Jo-Wilfried Tsonga, era el escollo para acceder a la final. Fue el primero que lo exigió y le arrebató un set. Pero quedó en eso. "Stan The Man" se llevó el encuentro y accedió a su primera final en Roland Garros, segunda de Grand Slam, en su 11° participación en el "Bois de Boulogne".
"Es una lástima que no pueda usar estos pantalones en Wimbledon"

Novak Djokovic, el candidato de todos, era el otro finalista, que había batallado cinco sets en dos días para sacar del camino a Andy Murray en semifinales. El serbio estaba invicto en arcilla durante 2015 (16-0, campeón en Monte Carlo y Roma) y todos los flashes apuntaban hacia él. Ocho Grand Slams en quince finales disputadas (dos perdidas en Francia). Este era el momento. Donald BudgeFred PerryRoy EmersonRod LaverAndre AgassiRoger Federer Rafael Nadal, únicos vencedores en los cuatro "Majors", eran su horizonte y estaba a solo un partido de alcanzarlos. Pero...

Stanislas Wawrinka le tomó un set y medio acomodarse en el partido. A partir del quiebre en el segundo set, que luego respaldó con el suyo para igualar el encuentro, todo fue para el suizo. Un concierto de golpes de fondo. Derechas, servicios y principalmente reveses que herían al número uno cada vez que los ejecutaba con buenos apoyos. Cruzado o paralelo, el revés de Stan golpeaba como un boxeador, hasta el knock out. Novak, sorprendido más de una vez por los winners de su rival, aguantaba y luchaba, a la espera de que el helvético bajara la intensidad, algo que nunca sucedió. 4/6 6/4 6/3 6/4 fue el marcador final, con un winner de revés paralelo, como lo hizo durante todo el partido, lanzado, enfocado y calibrado a la perfección.

El mejor reves del momento... ¿y de la historia?

"Nole", con lágrimas en los ojos, humanizado, analizó rápidamente el porqué de su derrota: "Estuve más nervioso que en cualquier otro partido. No quiero poner excusas afirmando que esos dos partidos (Nadal y Murray) me restaron mucha energía física, mental y emocional. Me sentía tan fresco como era posible. Estoy orgulloso por el coraje que puse en el partido, di lo mejor de mí. No era el día. Quizá en momentos claves no sentí esa explosividad en las piernas, pero al final, él fue el mejor jugador. Esto es deporte. Es lo que sucede a este nivel. Tengo que aceptar la derrota". Un ejemplo en las victorias y en las derrotas, sin excusas.

"Lo volveré a intentar el año siguiente"

Pero el momento clave y bisagra en la carrera de Wawrinka fue en mayo de 2013, cuando decidió contratar a Magnus Norman como su coach, jugador al que seguía cuando era profesional y durante su etapa como entrenador de Robin Soderling. Stan reveló que en su primera charla tras el primer entrenamiento, cuando debían ponerse de acuerdo a que torneos acudirían juntos, Magnus le dijo: "Yo estaré en el Masters", a lo que respondió: “¿Qué? ¿Estaré allí?". En noviembre debutó en el 'O2' de Londres y llegó hasta semifinales. Dos meses más tarde, levantaba su primer Grand Slam en Australia, ante Nadal en la final y con un tenis alucinante.

Mucho más que una dupla ganadora.

“Algunos entrenadores intentan darte confianza para motivarte todo el tiempo, te dicen que eres magnífico, que estás en un combate de boxeo y vas a golpear fuerte a tu rival. Él simplemente me dice pequeñas cosas que marcan una gran diferencia”, palabras de Wawrinka sobre Norman y su relación con él. El domingo tras la victoria, le dedicó el título: "Quiero dedicárselo especialmente a Magnus, que perdió la final como jugador y dos veces como entrenador. Al menos esta vez la ganaste".

Daniel Vitale Pizarro

09 junio 2014

Otra Doble Falta


Tranquilo Bjorn, tu trofeo está en buenas manos

Novak Djokovic al servicio en el cuarto set, match point abajo. Segundo saque. Doble falta y un trofeo más para Rafael Nadal en París. Si, aunque parezca mentira, no describí la definición del domingo, sino la de 2012. Como si estuviera guionado, el desenlace fue el mismo, con la diferencia que el campeón sumaba hace dos años su séptima "Copa de los Mosqueteros". Y en 2014 fue la NOVENA. Un número que asusta y que pone al español no solo entre los mejores tenistas de todos los tiempos, sino entre los deportistas más destacados de la historia, sin discusión. Y no es para menos si revisamos su palmarés, con 28 años recién cumplidos y varios más por delante como profesional o hasta que él se lo proponga (o su físico).

Pasaban los partidos y el cuadro se iba abriendo. "Rafa", a su ritmo, avanzaba a paso firme. Sin mayores complicaciones, el duelo de cuartos de final ante David Ferrer, su verdugo en Monte Carlo semanas atrás, aparecía en el camino como el primero de peligro. Un set y algunos games duró la intensidad de "Ferru" que se desplomó tras perder el segundo set. Fue el primer parcial que perdía Nadal en el certamen. En semifinales, por la pronta eliminación de Wawrinka en primera ronda, su rival era Andy Murray. El escocés, que desde su vuelta al circuito tras su operación lumbar no accedió a ninguna final en 2014, en Roma había anunciado su "amistad" con el polvo de ladrillo al sacarle un set y poner contra las cuerdas al manacorí. Pero a cinco sets nada de eso sucedió. Fue una paliza tenística en sets corridos 6/3 6/2 6/1 y la novena final para el ocho veces campeón hasta ese momento.
Consuelo de campeón

La final soñada (y esperada) por todos, se hizo realidad cuando Djokovic selló su pase al derrotar a la sorpresa del torneo en semifinales, el letón Ernests Gulbis en cuatro sets, bajo un sol que lastimó los físicos de ambos. Djokovic-NadalNadal-Djokovic, el duelo más disputado de la historia, iba a sostener otra batalla, la número 42 y la sexta en Roland Garros (5-0 para Rafael). La incógnita era el presente entre ambos porque a pesar de no ser el favorito por la historia de cada uno aquí, Djokovic acumulaba cuatro victorias al hilo ante el campeón defensor, la última, semanas atrás en la final de Roma. Parecía que Novak tenía la fórmula para derrotarlo por primera vez en su carrera en el Bois de Boulogne, pero...

Primer set para el serbio. Dominó desde cualquier punto de la cancha y neutralizó el venenoso topspin del español con golpes firmes por encima de sus hombros con su revés. La final empezaba con buen gusto para Novak. El segundo set fue el más parejo y un quiebre de Rafael en el 5-6 igualó el partido. "La fiera" pasó a controlar el encuentro. Colorado por el calor y el agotamiento, ahogado por el intenso ritmo de los dos primeros sets, el número dos del mundo fue una sombra durante el tercer set y el marcador señaló un 6/2 en su contra. Lejos de rendirse, el cuarto set fue un tire y afloje. Quebró Nadal, recuperó Djokovic y el serbio sacó 4-5, match point abajo para no perder, misma situación que en 2012 y... otra doble falta. Game, set and match Nadal.
Su equipo lo es todo

"Rafa", llorando, se subió a la tribuna a saludar a los suyos. Ovación pie y aplausos prolongados para ambos. Por la interminable aclamación del público durante la entrega de premios y la decepción de caer una vez más ante el mismo rival, Djokovic también derramó alguna lágrima demostrando que aunque no parezca, son personas normales. El desahogo del campeón al ganar la copa una vez más, se evidenció cuando levantó la copa y comenzó a sonar el himno de su país, con los ojos empapados y vaya uno a saber las cosas que se la pasaban por la cabeza en ese momento. "Es la final de Roland Garros que más he sufrido", esbozó tras su triunfo el número uno del mundo.

La final no solo definía al campeón de Roland Garros 2014. Estaba en disputa el N°1 del mundo, la novena conquista para Nadal o la primera para Djokovic, trofeo que le permitía completar el "Grand Slam" de carrera, al tener en sus vitrinas al menos una copa de los tres "Majors" restantes. Los condimentos en la antesala del partido eran muchos, con la incertidumbre del nivel de "Rafa" tras una gira de arcilla con más dudas que certezas y con un "Nole" rebosante de confianza. Pero todo fue como siempre. Dominando o dominado, atacando o defendiendo, agotado o fresco, el ganador siempre es el mismo, siempre es Nadal.

Las lágrimas de alegría luego de la batalla

Luego del festejo, Nadal dejó en claro un par de conceptos tras su coronación: "Quiero disfrutar este momento porque sé del trabajo que se requiere para poder estar aquí. Ser capaz de ganar 10 años seguidos un Grand Slam tiene el mérito de ser mentalmente fuerte de cabeza y estado físico durante mucho tiempo. Me da satisfacción personal", y agregaba sobre la situación al final del partido: "Estaba muy cansado físicamente. En un quinto set no sabría lo que hubiese pasado". Más tarde se supo que sintió calambres en sus gemelos y que pidió suero al finalizar el encuentro. Su mentalidad está más allá de su físico y por eso consiguió el triunfo. No busquen adjetivos calificativos, no hay.

Decepcionado pero tranquilo porque dejó todo para llevarse la victoria, micrófono en mano, Djokovic se expresó: "Así es el deporte. Este tipo de partidos importantes sacan lo mejor de los jugadores. Y por supuesto que es un gran desafío. Intenté hacer lo mejor y no fue tan bueno como en Roma hace algunas semanas. Pero no es la primera vez que vivo esta experiencia. Hay que poner las cosas en perspectiva y ver de dónde vengo y qué estilo de vida tengo. Es una bendición. La apreciación de la gente al final del partido me da más fortaleza y motivación para volver e intentarlo hasta el final de mi carrera para lograr al menos un título". Sin tiempo para la angustia, al menos corporal y dialécticamente, parece no haberle afectado tanto la derrota, y como gran campeón que es, puso a Wimbledon como su próxima meta, certamen que lo vio campeón en aquel encumbrado 2011 frente a su rival aquí.
Los números de Nadal no dejan de asombrar y aumentan con el paso del tiempo de forma abrupta. Alcanzó a Sampras y a Borg con 64 títulos ATP (quinto puesto histótrico), 14 de ellos son Grand Slams (empata con Sampras en el segundo puesto, tres menos que Federer). Es el cuarto trofeo del año en seis finales, con un récord de 41-6 en el año y la corona N°45 sobre arcilla, a una del récord de Vilas sobre la superficie naranja.

Los nueve festejos de Rafa. Sin precedentes...

El noveno Roland Garros le permitió mantener el N°1 del mundo y sumar 139 semanas en esa posición (sexto puesto en la historia), lejos aun de las 170 de McEnroe. Además, quedó a una victoria de ingresar al "Club de las 700" (184 son en Grand Slam). 66 partidos ganó en Roland Garros, con solo una derrota, ante Robin Soderling. El sueco es el único verdugo en las diez presentaciones en París del campeón. Con dos finales consecutivas en la arcilla francesa, aun sigue con pronóstico reservado su vuelta al circuito, ausente por una mononucleosis desde 2011 tras ser campeón en Bastad en su país.

Daniel Vitale Pizarro

10 junio 2013

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho...

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Sus ojos lo dicen todo

Corría el año 2003 y Rafael Nadal era un adolescente que recién daba sus primeros pasos en el profesionalismo, con apenas un puñado de partidos en el circuito ATP. Roland Garros era su sueño. Una lesión en el hombro izquierdo durante una práctica no le permitió disputar su primer Grand Slam y su debut en un torneo "grande" fue en Wimbledon 2003. Un año más tarde, el destino una vez más no quiso que pise el polvo parisino, también por una lesión pero esta vez más seria: "fisura por estrés del escafoides en el pie izquierdo", fue el diagnóstico médica, daño sufrido el quince de abril durante el torneo de Estoril (Portugal).

Estuvo alejado de las canchas por tres meses. París se hacía desear y "Rafa" seguía sin poder pisar el suelo de su Grand Slam predilecto. Pero todo cambiaría un año más tarde. En 2005 empezaba lo que aun no tiene fin. Ese año, Roland Garros lo tuvo por primera vez en sus canchas anaranjadas y el español no iba a decepcionar. Quizás en la final más difícil que haya jugado aquí por ser tan joven, primerizo en finales de esta envergadura y por el rival que estuvo a dos puntos de llevar el match a cinco sets, Nadal se coronó en París ante Mariano Puerta 6/7 6/3 6/1 7/5 con diecinueve años recién cumplidos. La espera del debut al final tuvo final feliz.

Ferrer mira como la Copa se le escapó casi tan rápido como Bolt

Roger Federer, número uno del mundo por aquellos añossería el rival de los próximas tres finales (2006, 2007 y 2008). En las dos primeras, el español alzó el trofeo cediendo solo un set y en la última de este terceto, literalmente fue una paliza: le entregó solo cuatro games al nacido en Basilea. Pasaban los años y parecía que cada vez le costaba menos proclamarse campeón de Roland Garros. En 2005 y 2006 perdió tres sets en cada certamen; en 2007 uno; y ninguno en la versión 2008. Cuando parecía que se encaminaba a romper la marca de Bjorn Borg de cuatro Abiertos de Francia consecutivos, pasaba lo inesperado. La edición 2009 presenció la primera, y única hasta hoy, derrota de Nadal en suelo naranja francés. Robin Soderling (25° ATP), daba la sorpresa al eliminarlo en octavos de final 6/2 6/7 6/4 7/6 y cortaba la racha de cuatro "RG" al hilo del balear.

Mirá como son las cosas del deporte que un año después del batacazo, Nadal y Soderling se vieron las caras nuevamente, pero esta vez en la final, siendo el sueco verdugo ese año de Roger Federer en cuartos de final. Segunda final consecutiva en Francia para Robin, en la cual "Rafa" no le dio chances y lo derrotaba en tres sets, vengando la derrota de la temporada pasada. Todo indicaba que en 2011 Nadal-Djokovic iba a ser la final. El serbio venía sin perder partidos en lo que iba de la temporada y con siete finales seguidas derrotando a "Rafa", pero apareció un tal Roger Federer que se encargó de "Nole" en semifinales. No solo cortaba el invicto de Novak, sino que le facilitaba la definición a Nadal, acostumbrado a vencer a Federer en ladrillo, y así fue7/5 7/6 5/7 6/1 y un nuevo trofeo de Mosqueteros se iba para Palma de Mallorca.

La postal de la épica semifinal

El duelo Nadal-Djokovic no iba a tardar en llegar a una final de Roland Garros y se daba en 2012. Aunque no de la misma manera que si se hubieran enfrentado un año atrás, porque este año vez "Rafa" lo había vencido en Monte Carlo y Roma. Y no hubo sorpresa en la Philippe Chatrier. En dos días, por lluvia, el español se llevó el título ante el serbio 6/4 6/3 2/6 7/5. La revancha sería esta temporada, la viente trece, una vez más en semifinales (2007 y 2008). El duelo fue el más dificultoso y largo que Nadal tuvo en Roland Garros. 9-7 en el quinto set fue el resultado para Rafael y una nueva final en la arcilla gala.

Tras la prematura caída de Federer ante Tsonga, el finalista fue David Ferrer, que poco pudo hacer ante su compatriota. Pareció no haber afectado a Nadal el mayor tiempo en cancha que su rival, que llegaba a la definición sin ceder sets. Y se dio la lógica en París. Sin mostrar secuelas de cansancio, luego de las casi cinco horas disputadas con Djokovic un par de días atrás, atropelló a Ferrer 6/3 6/2 6/3 para que Usain Bolt le entregara el trofeo entre lágrimas.
Ocho Roland Garros, 59-1 su récord en París (superó por una victoria a Vilas, Pietrangeli y Federer), 57 títulos ATP (42 en arcilla, a cuatro del récord de Vilas), siete coronas en la temporada sobre nueve finales disputadas en la misma cantidad de torneos en lo que va de 2013, con 43 triunfos y dos derrotas (¡¡¡Zeballos!!! y Djokovic). Se convirtió en el primer jugador en la historia en ganar al menos un Grand Slam durante nueve años consecutivos. Superó a Sampras y Federer que ostentaban ocho.

Único jugador en ganar un mismo Grand Slam (Roland Garros), un mismo M1000 (Monte Carlo) y un mismo ATP500 (Barcelona) ocho veces (Riverito se haría un festín). Guillermo Vilas es el otro jugador con ocho cetros en un certamen (Abierto de la República), que hoy sería ATP250, pero que supo ser el torneo más importante de Sudamérica. Además, es su Grand Slam número doce, superando los once que lograron todos los españoles juntos, y solo superado por Sampras (14) y Federer (17), máximos ganadores. ¡Y todos estos logros los consiguió con tan solo 27 años recién cumplidos! De otro planeta.

La derecha más pesada de la historia

Gracias a esta final, Ferrer superará a Nadal en el ranking y llegará como cuarto preclasificado a Wimbledon, obligando a Nadal a cruzarse hipotéticamente con el Top4 a partir de cuartos de final. Veremos si Wimbledon, con su propia preclasificación, lo coloca más arriba en el escalafón mundial. A la hora de calificar esta victoria, Nadal dijo: "No sería justo empezar a calificar mis títulos. Por ejemplo, el de hoy es el más especial de este último tiempo, pero Wimbledon 2008 fue muy especial; el Abierto de Australia 2009 también fue muy importante, y el US Open 2010 fue simplemente increíble, porque ahí complete el Grand Slam. Todos estos momentos fueron muy especiales"

"Es cierto que me gusta la sensación de que la gente me quiera. Es una sensación muy especial. Pero no necesito que estén en el aeropuerto para sentir su apoyo. Muchas personas demuestran su amistad cada día y eso es lo más importante. Por supuesto que a algunos chicos les gusta ver a una multitud que los espere en el aeropuerto. Sin embargo, en Mallorca, el mejor regalo que me dan es que me dejen en paz, para volver a mi vida normal. Porque cuando uno gana un torneo como este, no puedes volver a la vida real, al igual que todos los jugadores. No puedo ser un chico de mi edad. Así que, la soledad para mí no tiene precio". Simple y sencillo, así es Rafael Nadal, el tenista más grande de la historia en polvo de ladrillo, y va por más...
¿Nadie lo vio?

Durante la mitad del segundo set, un espectador ingresó a la cancha con el torso desnudo con un bengala encendida, en repudio a la reciente ley de matrimonio homosexual aprobada en Francia, y recorrió casi la mitad del court central hasta que la policía lo redujo. Minutos antes, dos personas en las gradas sostenían una pancarta con la inscripción: “Ayuda, Francia pisotea los derechos de los niños”. Por suerte el hecho no pasó a mayores, pero hizo recordar lo sucedido hace 20 años, cuando un "fanático" apuñaló a la número uno del momento, Mónica Seles, y la ausentó del circuito WTA durante 28 meses. El hombre no parecía tener intenciones de acercarse a los jugadores.

Daniel Vitale Pizarro