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27 mayo 2019

Prueba mental superada


Es raro ver a jugadores Top10 que disputen torneos la semana previa a un Grand Slam. La exigencia de un certamen a cinco sets durante dos semanas invita a que los mejores del mundo descansen los días previos para rendir al máximo en las citas más importantes del año, que más puntos otorgan y que más dinero reparten. Pero muchas veces eso no sucede y para tomar ritmo de competencia o recuperar confianza, solicitan un 'wild card', la organización gustosamente se lo concede y todos contentos. En esta oportunidad, Alexander Zverev (5°) aceptó la invitación de último momento que le pidió a Ginebra (Suiza) tras sus tropiezos en las rondas iniciales de la gira sobre arcilla.
Falto de confianza, sin buenos resultados en 2019 salvo la final de Acapulco perdida ante Nick Kyrgios, el número cinco del mundo es un caso curioso del circuito ATP. Zverev es llamado a ser N°1 ATP en el corto o mediano plazo por su nivel de juego, sus resultados y su juventud (22 años). Tres del mundo, campeón del Masters de fin de año, tres Masters1000, dos ATP500 y cinco ATP250 ante rivales de fuste como Federer, Djokovic, Wawrinka o Thiem, no pudo todavía rendir en los Grand Slams como lo hace en el circuito ATP hace tres temporadas. Apenas un cuartos de final y dos segundas semanas son sus tres mejores resultados en los Majors, poco para el jugador que es.
En ese contexto, el alemán llegó a Suiza con la esperanza de modificar su presente de cara a Roland Garros. El ATP250 Ginebra no presentaba grandes rivales para "Sascha" si tenemos en cuenta que Wawrinka, único Top30 del cuadro principal, está en proceso de recuperación de su mejor tenis. Pero resultó ser un torneo harto complicado. Salvo el sencillo debut contra Gulbis (6/2 6/1), los siguientes tres partidos se definieron en el tercer set (Dellien, Delbonis y Jarry), incluso tuvo que levantar dos match points en el tiebreak del último set de la final. Más que un festejo fue un desahogo el ganar un título ATP con más lucha que nivel de juego. Prueba mental superada.


“Quiero felicitar a Nico (Jarry) por una gran semana. Incluso hoy mereciste ganar este título más que yo. Sé que es un momento duro para ti hoy, pero sé que tendrás muchas más oportunidades y esta no será la última vez que juguemos una final. Serás un gran campeón, no tengo dudas”, decía Zverev en el estadio, en alusión a uno de los match points que perdió el chileno, dejando en la red una aparente volea sencilla de revés y augurando un futuro prometedor para Jarry. Lo de gran campeón es más un halago de compromiso que una realidad, pero que Nicolás Jarry tiene todo para hacer ruido en el circuito, eso sí es 100% real.

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El tenis chileno vive una especie de renacer desde la temporada pasada gracias a Nicolás Jarry y a Cristian Garin, campeón en Houston y Munich en 2019. Nacido en la capital chilena, Jarry golpea la pelota con mucha facilidad y casi sin hacer esfuerzo. Potente por naturaleza gracias a su físico privilegiado para el tenis moderno (198cm) y sus empuñaduras no tan cerradas como la mayoría de los jugadores ATP, durante esta semana demostró que está preparado mentalmente para rendir a un buen nivel durante varios partidos consecutivos y ante uno de los rivales más difíciles de la actualidad, una faceta que no era común en sus años como profesional.
Lágrimas en los ojos y la voz entrecortada durante la entrega de premios, Nicolás Jarry elogió a su rival y felicitó a los suyos: "Sé que no ha sido un año fácil para tí (Zverev), te felicito por ganar esta final justo antes de Roland Garros. Ojalá nos volvamos a enfrentar. Fue una gran batalla, de verdad que lo sentí así por lo difícil que fue el partido. Fue un gran campeonato, quiero agradecer a mi equipo, no fue un año fácil para mí tampoco, pero tendré más oportunidades e intentaré aprovecharlas al máximo. Gracias también a los chilenos que vinieron al torneo, no hubiera sido posible esto sin el aliento que me dieron durante toda la semana".


Para el menor de los Zverev, Ginebra significó su quinto título ATP en polvo de ladrillo sobre siete finales disputadas en la superficie. Top100 por primera vez en 2015 a los dieciocho años recién cumplidos, desde 2016 acumula al menos dos definiciones ATP y un título por temporada con apenas veintidós años. La presión que recae sobre él es inmensa. En Alemania y en todo el mundo se hacen apuestas sobre qué Grand Slam ganará primero o cuando alcanzará el N°1 ATP, como si fueran cosas sencillas al alcance de todos. Lo que no se dan cuenta los fanáticos y los medios de comunicación es que nada de eso ayuda, sino todo lo contrario. Y ejemplos sobran. 

Daniel Vitale Pizarro

19 noviembre 2018

El efecto Lendl


Miami, julio de 2018. Alexander Zverev es N°3 del mundo, tres veces campeón de Masters1000 y dueño de ocho títulos ATP, todo eso con apenas 21 años. Instalado en el Top10 desde mediados de 2017, solo en Roland Garros había alcanzado los cuartos de final en un Grand Slam, curioso por el par de años exitosos. Entrenado por su padre, el alemán no se conforma con el Top3 sino que apunta a más. Sabe de su potencial y no quiere perder tiempo. En la Florida se lo vio entrenando junto a Iván Lendl, el supercoah que ayudó a Andy Murray a ganar tres Grand Slams y dos medallas de oro olímpicas luego de perder sus primeras cuatro definiciones en los Majors.

Un mes después de esa "prueba" en Miami y de negar un trabajo mancomunado entre el checo y el alemán, Zverev anunció que Ivan Lendl se unirá a su equipo de trabajo. El inexpresivo pero efectivo Iván había rechazado una propuesta de Tomas Berdych en 2014 por una agenda "muy ocupada", agenda que "desocupó" en 2016 para volver a entrenar a Andy Murray. Lendl es selectivo y por algo aceptó trabajar con Alexander. Edad, proyección, tenis, potencial, todo eso y más es "Sascha" e Iván se dio cuenta de esos atributos y decidió involucrarse en el proyecto. En agosto, previo al US Open, la noticia era oficial y Zverev-Lendl era una realidad.
La ansiedad de los fans y de los medios hegemónicos por ver triunfar al tándem checoalemán ponían más presión sobre los hombros del jugador que pedía tiempo para ver resultados positivos. Nada es inmediato en la vida y menos cuando dos personas tienen que congeniar por un rendimiento en común. El último tramo de la temporada no estaba siendo acorde al 2018 con derrotas inesperadas ante Philipp Kohlschreiber (34°), Malek Jaziri (61°), Marius Copil (93°) y Karen Khachanov (18°). Número cinco del mundo en noviembre, el Masters era el último torneo de la temporada ya que la final de la Copa Davis era Francia vs Croacia.
Triunfo sobre Cilic, derrota contra Djokovic y victoria versus Isner lo depositaron en semifinales de Londres por primera vez en dos participaciones. Su rival en semifinales era Roger Federer. Zverev jugó un gran partido ante uno de sus ídolos y lo despachó 7/5 7/6 sin antes ser abucheado por el público en la entrevista posterior al partido por un episodio confuso que le podría haber dado un mini quiebre muy importante a Federer en el tiebreak, situación que el suizo minimizó aunque declaró que él hubiera hecho lo contrario. Más allá del pequeño altercado, el joven alemán pudo con el favorito del mundo y se instalaba en la final del Masters.


Novak Djokovic era el finalista. Un segundo semestre de locos le permitió finalizar el 2018 como N°1 ATP y en el torneo más difícil de la temporada estaba afirmando que era el verdadero N°1. Al partido final llegaba sin ceder sets ni su servicio, con apenas dos bolas de break (Zverev en RR), demoliendo a sus rivales. El candidato era el serbio por el pasado y sobretodo por el presente. Cinco veces campeón aquí y 39-4 desde Queen's, nadie pensaba que perdería en la final del Masters en sets corridos ante Zverev, luego de vencerlo en sets corridos en en round robin. Pero el tenis no es una ciencia exacta y la oportunidad de revancha, el Masters, se la proveyó cuatro días después.
Y no la desaprovechó. Alexander Zverev no le permitió a Novak Djokovic en ningún momento tomar las riendas del partido. "Nole" sufrió el partido y "Sascha" lo disfrutó. El resultado lo refleja: 6/4 6/3. Asediado el serbio, nunca encontró la solución para dar vuelta el partido. El alemán se paró unos centímetros más adentro de la cancha, fue más agresivo aun y cambió el porcentaje de servicios a la "T", en relación al partido perdido días atrás ante el mismo rival. Ahí se notó la mano de Iván Lendl en la táctica y la mentalidad. Concentrado y enfocado en lo que debía hacer para ganarle al mejor del mundo, nunca abandonó el plan y todo salió como fue planeado. Campeón del Masters de Londres.


Acostumbrado a los flashes a pesar de sus cortos veintiún años, entre bromas y análisis entró a la sala de prensa en medio de los aplausos: "Este es el peor aplauso que he recibido tras ganar un torneo, pero gracias (risas). No estoy preocupado por nada. Así que pueden preguntarme lo que quieran. Hoy traté de salir y disfrutar del partido, disfrutar del ambiente, disfrutar el momento. Eso fue lo que hice. Y mi servicio estuvo funcionando bien toda la semana. Tuve mucha confianza en ello. Todo funcionó bien. Solo perdí mi servicio una vez contra él hoy. Creo que esta es una muy buena estadística, especialmente considerando que es el mejor restador de nuestro juego”.

Daniel Vitale Pizarro

21 mayo 2018

Una mente brillante


“Cuando ha ocurrido la suspensión por la lluvia no he sentido que pudiera llegar a beneficiarme. Por supuesto, analizando la jugada ahora fríamente, es obvio que me ha ayudado. Me ha servido para regresar a la pista con las ideas y la táctica mucho más claras. La verdad es que he tenido suerte de devolverle el break justo después del receso, entonces he comenzado a jugar de manera estratégica y con determinación, lo que habíamos hablado con Francis Roig en los vestuarios durante el parate”, se sinceraba Rafael Nadal en conferencia de prensa postítulo en Roma, el octavo trofeo en la capital italiana en diez finales disputadas en el Foro Itálico.
6/1 1/6 1-3. Lluvia. Menos de diez minutos y el partido se reanuda. "Rafa" gana su game de servicio y el partido se vuelve a suspender por la cantidad de agua que caía del cielo romano. Casi una hora después retomaron el encuentro. Zverev servía 3-2 pero ya nada sería igual. El dominio implacable del alemán desapareció. Los inexistentes fallos y los winners desde todos lados se fueron con la lluvia. El pulso le tembló y Nadal lo aprovechó. Con la experiencia suficiente como para afrontar diez parates más por inclemencias del tiempo, volvió como al inicio del partido, como si nada hubiera pasado, como debe ser. Como a los grandes campeones, no le pesó dar vuelta el encuentro.
Es que la actitud de Nadal frente a un encuentro se eleva según la dificultad del mismo. Mientras más dificultad, mejor juega; mientras más lo exige el rival, mejor rinde, así de simple y así de complejo llevarlo a cabo. Es la mejor mente que dio el deporte individual, cualquiera sea, más allá del tenis. Tiene plan A, B, C, D o los que el partido necesite para poder ganar. Rafael va a intentar ganar siempre y buscará la forma para lograr su objetivo, siempre partiendo desde la actitud, el corazón, la garra y la táctica. "Aguanta Rafael, aguanta", la frase marcada a fuego por su entrenador durante toda su carrera, palabras que lo hicieron ser lo que es.



Una mente brillante, forjada por su tío desde pequeño sin ser psicólogo deportivo pero con pequeñas cosas que inconscientemente fueron moldeando la mentalidad ganadora de un gran campeón. Ser realistas en relación a sus virtudes y defectos, entrenar, buscar la solución a los problemas que se presenten dentro de una cancha de tenis, entrenar, no buscar excusas de ningún tipo, asumir la responsabilidad en la victoria como en la derrota, entrenar y generar en su jugador el sentido de la autocrítica, han sido algunos de los conceptos inculcados por su formador durante su trabajo juntos, que duró desde que Rafael tomó una raqueta de tenis hasta la temporada pasada.

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Nadal pulveriza récords a su paso y más aun si se trata de torneos sobre arcilla. En la puja sobre el mejor jugador de la historia, comparaciones absurdas por las distintas épocas de los tenistas en cuestión, sin dudas cuando finalice su carrera estará en el lote de, al menos, los cinco más grandes. A sus 16 Grand Slams le sumó un Masters1000 adicional (32), líder en esta categoría. En total acumula 78 trofeos ATP, 56 de ellos sobre polvo de ladrillo. En la superficie naranja ostenta un porcentaje de victorias asombroso de 91,9% (408-36), números que ningún otro tenísta en la historia tiene sobre una superficie en particular. Ah, casi me olvidaba, mañana recuperará el N°1 ATP.
El finalista Zverev tuvo el partido en sus manos y lo dejó escapar. Por juventud, por inexperiencia o simplemente por tener a Nadal en frente, no supo concretar la victoria. Campeón en Roma 2017 y en Madrid la semana pasada, Alexander es el cuarto jugador ganador de dos o más M1000 sobre arcilla en actividad junto a Murray (2), solo detrás de Nadal (24), Djokovic (7) y Federer (5). El alemán N°3 ATP de cara a la final acumulaba trece partidos consecutivos ganados con dos títulos (Munich y Madrid) y solo "Rafa" pudo frenar su andar en la tierra batida. Favorito eterno para Roland Garros, el de Manacor no estará solo en la pelea para llevarse la Copa de los Mosqueteros.

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“El timing del partido estaba a mi favor pero el parón ha provocado que ya no estuviera de mi parte. La lluvia no ha sido mi amiga hoy, pero son cosas que pasan. No ha habido nada que haya podido hacer al respecto, la próxima vez tendré que salir más preparado después de la lluvia. Cuando hemos regresado después de suspenderse el encuentro, él estaba más enfocado que yo, empezó jugando mucho más rápido. Pese a todo, no he estado tan lejos de vencer a Nadal en una final de Masters 1000, esa es la nota positiva que me llevo a Roland Garros”, fueron las declaraciones de Sascha en alusión a su desempeño en la final tras no poder mantener el nivel de tenis después de la lluvia.

Daniel Vitale Pizarro

14 mayo 2018

De Roma a Madrid


Hace un año, Alexander Zverev era por primera vez campeón de un Masters1000 en Roma ante Novak Djokovic y con tan solo veinte años. Precoz para estos tiempos donde la maduración de un tenista llega pasado los veinte años, vuelve a ganar otro M1000 tres meses después en Montreal, en la final a un diezmado Roger Federer. El alemán era la sensación del momento, campeón de los últimos dos Masters1000 con victorias en sendas finales ante Djokovic y Federer. Número tres del mundo en noviembre de 2017 (cinco en marzo), recuperó el tercer lugar del ranking ATP en 2018 gracias a su semifinal en Monte Carlo más los títulos en el ATP250 Munich y el M1000 Madrid.

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"Sascha" cumplió 21 años el viente de abril y su auto-regalo fue la vuelta al N°3 ATP. Días después se consagró en su país y una semana después, en España, en 'La Caja Magica' de Madrid sin perder sets, concediendo apenas una sola oportunidad de quiebre en todo el torneo, no concretada por Leonardo Mayer en segunda ronda. Dato de locos. Así de efectivo fue su servicio sobre polvo de ladrillo, superficie que no ayuda al sacador y ante rivales que es difícil que no te pongan en aprietos como Isner, Shapovalov o Thiem. Además, según ATP, es el primer jugador campeón de un torneo ATP sobre tierra batida que no pierde su servicio desde que se tienen datos (1991).


No ajeno al récord que había obtenido en Madrid, Zverev valora todo lo que consiguió en tierras españolas: "Obviamente aquí la altura (600m) me ayuda mucho a la hora de servir. Además la manera en la que juego me hace ser todavía más agresivo. Me siento con mucha confianza. Solamente he cedido una oportunidad de break en todo el torneo, eso me da mucha confianza. Me parece un dato espectacular para mantenerlo en mi cabeza. Siento una gran emoción por tener ya tres Masters1000, espero que no sea el último. Quiero seguir mejorando mi juego, hacerme mejor jugador, seguir ganando estos títulos”.

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Mención especial para Dominic Thiem, nuevamente finalista de Madrid (2017-18), que tuvo la tarea más difícil. En cuartos de final, como en Roma 2017, allanó el camino de todos al derrotar a Rafael Nadal en sets corridos para frenar la marca histórica de sets ganados de manera consecutiva en la 'Era Abierta' en una misma superficie entre 2017-2018 (50), un set más que lo conseguido por John McEnroe sobre carpeta en 1984. Thiem tuvo partidos exigentes por resultado o rival desde la primera ronda: 4/6 6/3 7/5 ante Delbonis, 2/6 7/6 6/4 contra Coric, Nadal (1°) en cuartos de final, Anderson (8°) en semifinales y Zverev (3°) en la final.
"Dominator" analizó su buena semana en Madrid, su presente y lo que siente al jugar en polvo de ladrillo de un tiempo a esta parte: "No había tenido grandes resultados en las últimas semanas, como Monte Carlo o Barcelona. Aunque haya perdido, mi confianza está de vuelta. He jugado mal hoy pero la semana ha sido buena. No hay razón por la que sentirse preocupado. La sensación que tengo es que muchos de los partidos que juego sobre arcilla, el mayor peso recae sobre mí. Rafa es el único jugador contra el que me enfrento con quien necesito estar a mi mejor nivel y que él no tenga su mejor día. Respecto a los demás, contra casi todo el mundo siento que lo tengo en mi mano".
Estadísticamente más precoz que, por ejemplo, Federer y Murray en cuanto a títulos y ranking, el menor de los Zverev (Mischa es diez años mayor) espera paciente su momento para arrebatarle el N°1 a Federer Nadal, algo que sucederá, de seguir con ésta progresión, más temprano que tarde. No la tendrá fácil. Desde 'Otra Doble Falta' nos animamos a pronosticar que junto con Juan Martín Del Potro serán los que pelearán por liderar el ranking ATP en 2019, si el 'Big4' los deja...

Daniel Vitale Pizarro

15 agosto 2017

Zverev va en serio


"Estoy jugando el mejor tenis de mi vida". 20 años, siete del mundo, seis títulos ATP, cinco esta temporada, dos de ellos Masters1000 en las finales a Djokovic y a Federer. Sí Sascha, estás jugando el mejor tenis de tu vida. Montepellier, Munich, Roma, Washington y Montreal, la serie de trofeos que levantó el más chico de los Zverev en 2017 para demostrarle al mundo tenístico que no es futuro, que no es promesa, sino que es presente, y presente del bueno. El joven alemán llegó para quedarse. El líder del relevo generacional, virtual cinco ATP por las deserciones de Djokovic y Wawrinka hasta 2018, se dará el lujo de clasificar al Masters de Milán (Sub21) y al de Londres. ¿Tiene techo?

Alexander Zverev llegó a Montreal casi sin descanso luego de ser campeón en el ATP500 de Washington. El debut no fue el más afortunado ni el mejor. Richard Gasquet lo tuvo contra las cuerdas, incluso levantó tres match points. Pasó el susto y el nivel del alemán fue creciendo. Kyrgios era una amenaza latente, pero quedó en eso. Anderson lo exigió pero flaqueó en los momentos importantes de ambos sets. Shapovalov, la revelación del torneo, lo intimidó pero al igual que el sudafricano, titubeó cuando no debía y le sirvió la victoria al ocho del mundo, que por las ausencias era el cuarto preclasificado del certamen.
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La final fue diferente al resto del torneo. Ambos llegaban a su sexta definición ATP del año con el suizo invicto en Masters1000 y también en finales. Pero a pesar del año casi sin fisuras de Federer, durante las rondas previas no había sido el mismo de 2017. Sin su familia en las gradas, casi sin días de entrenamiento ni adaptación al cemento desde la obtención de Wimbledon, incómodo con su juego y con dolores aparentes en su cuerpo, alcanzó la final gracias a su jerarquía y al cuadro que se fue abriendo a medida que avanzaba de ronda. Lento en los desplazamientos y con molestias en la zona lumbar, no fue rival para Zverev que lo derrotó 6/3 6/4.

"Siento que estoy jugando el tenis correcto, el necesario para estar ahí. No siento que las cosas estén llegando de forma antinatural, todo lo contrario. Por supuesto, ganar dos Masters1000 es algo que nadie hubiera imaginado pero todo el mundo estaría orgulloso de ello. Estoy feliz de que haya ocurrido así. Estoy súper feliz por la forma en la que está todo actualmente, me siento muy bien", declaración postriunfo de Zverev, que acumula diez victorias consecutivas y que disputará Cincinnati a partir de esta semana a pesar de estar "un poco cansado pero a tope de confianza y a un buen nivel de juego", según sus propias palabras.
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El nivel de Zverev, los resultados y la edad lo ubican como el jugador a seguir. Sus golpes de fondo son letales, casi sin diferencias entre drive y revés. Su movilidad, a pesar de medir 198cm, no tiene nada tiene que envidiarle a jugadores de 180cm. El servicio, su principal arma, potente y con variantes. Su mentalidad ganadora es envidiable aunque la cabeza aun no sea su fuerte. Quizás su punto más flojo sea la volea y la aproximación a la red para terminar los puntos, algo normal en los jugadores actuales que priorizan la regularidad y potencia desde el fondo de la cancha descuidando el juego de la línea de saque hacia adelante. Anoten entrenadores...

El mejor jugador del año no estuvo a la altura en Montreal, pero eso no le quita favoritismo para el US Open. Invicto en Grand Slams y Masters1000 hasta Canadá, Federer no podrá ser N°1 del mundo hasta finalizado el US Open, puesto que quedará en manos de Rafael Nadal. Roger cambió su calendario a último momento para forzar el N°1 pero lo que forzó fue su físico. Fuera de Cincinnati para recuperarse, su nueva hoja de ruta ATP será Flushing Meadows, Shanghai, Basilea y el Masters, lugar donde se definirá si él o "Rafa" terminará como el mejor jugador del año, algo histórico para cualquiera que lo logre, algo que ni el más optimista o fanático presagiaba meses atrás.

Daniel Vitale Pizarro

22 mayo 2017

Relevo generacional



Alexander Zverev. ¿Se acuerdan de ese nombre? Semifinal de Halle 2016, triunfo ante Roger Federer. San Petersburgo 2016, con 19 años era por primera vez campeón ATP con victorias ante Berdych y Wawrinka (11-0 en finales). Hoy es cuatro veces campeón ATP y Top10 a los 20 años de edad. ¿Que tal? El líder del relevo generacional, el prodigio que marca el camino de la #NextGen se da el gusto de dar pelea en la "Carrera a Milán" y la "Carrera a Londres". Semifinalista por primera vez en un Masters1000, "Sascha" superó esa instancia y se consagró campeón en Roma ante Novak Djokovic, cuatro veces ganador en el Foro Itálico en ocho finales disputadas. Chapeaux.

Zverev dominó desde el comienzo a Djokovic propiciando quiebres de servicio oportunos al inicio de cada set. Administrados en base a su consistencia desde el fondo de la cancha pudo sacar adelante un partido complicado en los papeles, por la historia de su rival y por el pequeño renacer tenístico que vivió en Italia con triunfos sólidos y convincentes ante Del Potro y Thiem en rondas anteriores. Concentrado al 100% y disciplinado tácticamente, Alexander mantuvo lejos de la base a su rival con tiros profundos que no dejaron que Novak tome posición ofensiva. Sus golpes letales de fondo y la distribución de los mismos hicieron mella en Djokovic hasta que claudicó.

“Estoy muy feliz por la manera en que he jugado. Me enorgullecen mis actuaciones durante toda la semana, y hoy he jugado uno de los mejores partidos de mi carrera. Tenía que ser agresivo desde el primer punto hasta el último. Era muy importante para mí mantener esa intensidad y no dejarle controlar el juego”, analizaba la final Alexander Zverev tras la victoria 6/4 6/3 ante Djokovic en Roma. El nacido en Hamburgo no se imaginaba Top10 con 20 años ni ganador de Masters1000 pero su nivel tenístico, físico y mental se complementaron para que se convirtiera en el jugador más joven en ganar un M1000 desde Miami 2007 (Djokovic - 19 años).

Desde que los Masters1000 son nueve y en las fechas similares a las de hoy (1990), Alexander Zverev se convirtió en el cuarto alemán en ser campeón de esta categoría junto a Michael Stich, Boris Becker y Tommy Haas. Su rival en la final, campeón defensor, acumula ocho M1000 sin ser campeón, algo que no le pasaba desde 2010, único año en el cual no levantó ninguna copa de la categoría que le sigue a los Grand Slams en importancia. Dueño de 30 Masters1000 en 44 finales, Novak tiene el mejor récord en finales ya que Nadal también ganó 30 pero disputó una final más, ambos por encima de Federer (26-44).
La precocidad del alemán hace inevitable la comparación con el 'Big4', que desde jóvenes dominan el circuito. El español Rafael Nadal es el más joven en levantar un Masters1000 al hacerlo en su segunda final alcanzada a los 18 años de edad. Novak Djokovic también cayó en su primera definición de M1000 y obtuvo su primero con 19 años. Ahí aparece Zverev al consagrarse campeón de Roma con 20 años y en su primera final. Roger Federer tardó unos días más en debutar como el mejor en esta categoría al conseguirlo en su segunda final, también con 20 años. El último fue Andy Murray que con 21 años ganó Cincinnati y al igual que Alexander, debutó en final como campeón.

En una época donde los 30 años son la nueva juventud, "Sascha" se abre camino en la elite del tenis mundial con 20 años. El Top5 está ocupado por primera vez por jugadores con 30 años o más y los restantes cinco miembros ninguno supera los 28. Así de partido está el ranking ATP con los "viejitos" dominando y los "jovencitos" a la espera de que el tiempo merme el físico de los experimentados para dar ese salto de calidad hacia el Olimpo del tenis mundial, custodiado por el 'Big4' más Stan Wawrinka. Varias generaciones no pudieron destronar a los guardianes de los puestos de vanguardia pero pareciera que la #NextGen está decidida a romper esa hegemonía reinante.

Daniel Vitale Pizarro

26 septiembre 2016

Explosión simultánea

Top100 a principio de temporada, debut como campeón ATP, mejor posición en el ranking, victoria frente a un Top10 en la final del ATP250 y joven con presente pero con más futuro. Podríamos estar hablando de cualquiera de los protagonistas de la semana, pero hablaremos de los dos por las evidentes similitudes. Lucas Pouille y Alexander Zverev se consagraron campeones en Metz y San Petersburgo en el inicio de la gira indoor europea-asiática, que termina en el Masters1000 de París o en el Masters en Londres para los ocho mejores del mundo.

Hamburgo 1997 y Grande-Synthe 1994, lugar y año de nacimiento de Alexander y Lucas. Precoz el alemán al debutar en ATP en 2013, el francés lo hizo un año antes. Zverev, prodigio del tenis, número uno junior, campeón del Australian Open y finalista de Roland Garros en la categoría, contrasta contra la discreta campaña de Pouille (23° del mundo junior, sin grandes resultados en Grand Slams). Cada jugador madura de forma diferente, a edades diferentes... algunos no logran madurar y su vida en la elite es corta, a veces nula. Cientos son los casos de brillar como junior y fracasar como profesionales por las altas y exigentes expectativas que se crean alrededor del jugador.

Lucas Pouille inició el año 78°, incluso en febrero fue el 91° ATP. Entre Challengers y clasificaciones ATP alcanzó la final en Bucarest y cuartos de final en Wimbledon y US Open. Flamante Top20, el título en Metz lo catapultó en nueve meses hasta la posición 16° del escalafón mundial. De locos. En esos meses derrotó a cinco Top10 en nueve partidos disputados ante ese selecto grupo de jugadores. Desde que se hizo profesional nunca había derrotado a un Top15 y en unos meses se deshizo de varios. Además, tan corta es su carrera ATP que recién en Francia acumuló más partidos ganados que perdidos en su trayectoria.

Alexander Zverev comenzó 2016 como el 83° del mundo (90° ATP en febrero). Un par de semifinales ATP lo depositaron rápidamente en el Top50. Las finales perdidas en Niza y Halle lo posicionaron en el Top30, puesto que mejoró gracias al campeonato en San Petersburgo. Meteórico ascenso en el ranking mundial en apenas nueve meses. Su única victoria ante un Top10 había sido nada más ni nada menos que ante Roger Federer en Halle, increíble. En Rusia no le tembló el pulso y despachó a Berdych (9°) en semifinales y a Wawrinka (3°) en la final, vigente campeón del US Open y con un récord de once finales consecutivas ganadas. Este adolescente es cosa seria.

Lucas cuenta sobre sus cambios tenísticos y la felicidad por ser campeón ATP en su país: "Cambié la forma de trabajar fuera de la cancha para estar mejor preparado físicamente. Todos los cambios hicieron un clic en Miami. Desde eso he sido un jugador diferente. Estoy muy feliz. Es un gran honor haberlo hecho en Francia, frente a mi familia y mis amigos. Es más especial ganar con ellos aquí, compartiendo la felicidad. Esto es algo que he soñado desde que era niño y veía tenis por televisión. He jugado para ganar desde que era joven, así que esto significa mucho"

Alexander, miembro de la #NextGen, analiza su semana en Rusia y muestra su felicidad por lo logrado: "Es increíble para mi edad ganar un ATP y es una sorpresa ser el primer campeón adolescente desde Marin Cilic en 2008. Es algo que solo pude soñar y estoy muy orgulloso de mi mismo. Jugué muy buen tenis. Serví excelente toda la semana, lo que ayuda mucho en canchas duras y más aun bajo techo. Estuve sólido desde el fondo de la cancha. Obviamente, tuve oponentes muy duros, pero estaba feliz con el modo en el que estaba jugando. Mi próximo objetivo es ganar otro título".
Algunos datos más que dejaron las victorias de ambas estrellas del presente y sobre todo del futuro cercano. Alexander Zverev es el jugador más joven en ganar un ATP en 2016 a sus 19 años. Francés y alemán son el séptimo y octavo campeón debutante de la temporada, que se suman a Kyrgios, Schwartzman, Johnson, Ramos, Lorenzi y Carreño Busta. Lucas Pouille nunca había ganado siquiera un Challenger y apenas cuatro Futures. En 2016 Zverev venció a Federer y Pouille Nadal, además de derrotar a otros seis Top10 más entre ambos en lo que va del año. Nunca se enfrentaron entre ellos, pero no faltará ocasión.

Daniel Vitale Pizarro

20 junio 2016

Hegemonía alemana



Los favoritos quedaron eliminados en semifinales. Dominic Thiem no fue rival para Florian Mayer, sin descanso prácticamente desde la gira de arcilla, y Roger Federer no pudo con el joven Alexander Zverev. La final era en Alemania entre alemanes. Halle no pudo tener al 3° y al 7° del mundo y se tuvo que conformar con el 38° y el 192°. Pero lejos estuvieron de defraudar. Zverev salvó una bola de partido en el segundo set y obligó a Mayer a disputar un tercer set, el cual pudo cerrar a su favor recién en el quinto match point 6/2 5/7 6/3. El retorno de un luchador herido por las lesiones en su treintena, que fue un adolescente precoz, que no sostuvo ese nivel pero que siempre fue incómodo para cualquier rival, se dio en Halle...


Florian Mayer fue elegido "Jugador Revelación" del circuito ATP en 2004 gracias a su pronunciado ascenso en el ranking. Por aquellos años, el alemán había iniciado la temporada 218° ATP y la finalizó en el puesto 35° del escalafón mundial. Para sorpresa de muchos, ese año arribó a su primer cuartos de final de Grand Slam en Wimbledon. La joven promesa, que supo ser 8° del mundo en juniors, alcanzó en 2005 su primera final ATP en Sopot (Polonia) y todos hablaban del poco ortodoxo jugador, de golpes ampulosos, slices de ambos lados, drops llamativos y movimientos no habituales en un tenista de elite, aunque efectivos.

Su segunda final ATP fue un año después, nuevamente en Sopot. Pasaron cuatro años desde aquella final en Polonia para que Florian volviera a pisar una definición ATP. En Estocolmo (Suecia) 2012 tampoco pudo ser campeón. Mismo desenlace sufrió unos meses después pero en 2011, al ser derrotado una vez más en una final del circuito, esta vez en su país, en Munich. Un sabor agridulce tuvo esa derrota porque el lunes alcanzó su mejor ranking (18°), incluso hasta hoy. Pero la decepción duró poco porque en septiembre de ese mismo año en Bucarest (Rumania), llegó el tan ansiado título. En ese momento ostentaba tres finales en los últimos doce meses.
Capaz de hacer cosas como estas...

Problemas de cadera en el mejor momento de su carrera le impidieron disputar con normalidad la primera parte de la temporada 2012 hasta que nuevamente alcanzó los cuartos de final de Wimbledon 2012. Pero el calvario iba a comenzar un año y medio después. Oscilando dentro del Top50, en marzo de 2014 era el 32° ATP cuando en Miami debió abandonar en segunda ronda por una lesión en uno de los tendones de su aductor derecho que se volvería intermitente y que lo mantuvo afuera de las canchas trece meses. Su vuelta fue lenta y con molestias. El ranking protegido le permitió jugar torneos ATP aunque alternó con Challengers para tomar ritmo y confianza.

Nuevamente su bendita pierna, en octubre de 2015, lo obligó a abandonar en pleno partido de primera ronda del US Open. Fin de la temporada antes de tiempo una vez más. A sus 32 años recién cumplidos, las fuerzas se le acababan. Pero jamás se rindió. Seis meses fuera de las canchas, regresó en Bucarest en abril y disputó varias clasificaciones. Llegó a Halle con tan solo tres victorias ATP, dos de ellas la semana pasada en Stuttgart. ¿Y quién lo hubiera creído? Baker, Nishikori (WO), Seppi, Thiem (7°) y Zverev para ser campeón por segunda vez en su carrera, primera en césped. Pasó de ser el 192° al 80° ATP en unos días. Los dos cuartos de final en Wimbledon no fueron casualidad...

Klizan y un lindo gesto de caballerosidad con un compañero lesionado

Emocionado Florian, sin olvidar los tiempos difíciles que vivió en este último par de años, habló tras la obtención del trofeo: “Después de estar tantos meses sin jugar, este momento se convierte en algo muy especial. Es un gran regreso, al Top100 incluso. Ahora podré programar mi calendario para disputar torneos importantes”. "Flopy", apodado así desde joven, tomó conciencia de lo que significó este triunfo en su carrera: “Es la victoria más importante de mi carrera. Ganar un torneo ATP500, sobre césped, en Halle... ¿Usted ha visto la lista de campeones de este torneo? Ahora mi nombre está junto a ellos, todavía no lo puedo creer”.

La sensación alemana. Uno de los baluartes de la #NextGen, Alexander Zverev, está dando pasos agigantados para establecerse en la elite del tenis mundial. 28° ATP tras Halle (récord personal) a sus 19 años, finalista por segunda vez en la temporada y en su carrera (Niza y Halle), es firme candidato al Top10 en el corto plazo. Lo tiene todo. Servicio, drive y revés potentes, altura, palancas, facilidad, temple y una madurez no habitual para su edad. Similar a Marin Cilic en estilo de juego (misma altura 198cm), "Sascha", como lo apodan, llegó para quedarse, y dará que hablar. El año pasado en Wimbledon ganó un partido, este año viene de hacer final en Halle...

Daniel Vitale Pizarro

23 mayo 2016

Camino al Top10

Niza 2015. Primer título ATP para Dominic Thiem. El austríaco se sacó la espina de la final perdida en Kitzbuhel 2014 cuando debutó en esa instancia. Su carrera cambió. Umag, Gstaad, Buenos Aires y Acapulco, más la final perdida en Munich era el recorrido de Dominic antes de desembarcar en Niza para defender su trofeo, días antes del comienzo de Roland Garros. Nadal, Del Potro y Nishikori lo eliminaron de los Masters1000 europeos de ladrillo esta temporada, siempre antes de semifinales, por lo que jugar en Francia y acumular partidos antes del Grand Slam parisino, era el mejor plan. Además defendía la corona por primera vez en su carrera.

Cabeza de serie N°1, Thiem debutó con una victoria sólida ante Leonardo Mayer. Andreas Seppi y Adrian Mannarino fueron sus rivales antes de la final, a los cuales derrotó con facilidad. En el partido por el título lo esperaba Alexander Zverev. El joven alemán de 19 años dejó un set en cada partido que disputó para llegar a su primera final ATP. “Por suerte para mí, Zverev estará un poco más cansado por los partidos tan duros que ha jugado en la semana. Pondrá toda su energía y sospecho que será un gran partido”, fueron las palabras de "Dominator" antes de enfrentarse a "Sascha" en la costa azul francesa.
Tres semanas atrás protagonizaban juntos un comercial de Adidas...

Partido muy equilibrado, de rachas, Dominic pasó de perder 2-4 a servir 6/4 2-0 y desinflarse. Alexander retomó el nivel del inicio del primer set y equiparó el partido. Set iguales en Niza (6/4 3/6). Pero hasta ahí llegó el físico del alemán. Como presagió el austríaco un día antes, el cansancio acumulado hizo mella en Zvererv y condicionó su nivel. Thiem, sin sets perdidos en su camino a la final, hizo valer su condición de Top15 y lo despachó 6/4 3/6 6/0 para levantar por segunda vez el trofeo de Niza, el sexto en su carrera y el tercero del año, misma cantidad que cosechó en 2015, pero recién estamos en mayo...

Alexander Zverev (48° ATP), profesional desde 2013 y miembro de la nueva camada de tenistas denominada #NextGen, hace un año ingresó por primera vez al Top100 y su mejor ranking histórico será el que tendrá el lunes (41°) gracias a la final en Niza. Dueño de un juego agresivo y muy suelto, está llamado a ser Top10 más temprano que tarde. La misma altura que Del Potro y Cilic (198cm), su juego es más parecido al del croata que al del argentino. Nacido en Hamburgo en una familia de tenistas, es entrenado por su padre Aleksander (ruso), ex tenista profesional. Su madre es entrenadora de tenis y su hermano Misha (ruso nacionalizado alemán) fue 45° ATP en 2009 y hoy es el 136° a los 28 años de edad.
Resumen de la final

Exnúmero uno del mundo junior, campeón del Australian Open y finalista de Roland Garros de la categoría en 2013, Zverev habla alemán, ruso e inglés. Debutará en Roland Garros 2016, el único Grand Slam que todavía no disputó en mayores. La final en Niza le permitió tener más partidos ganados que perdidos a nivel ATP (39-37), lo que denota el poco rodaje en el circuito y la rápida progresión de un jugador que tuvo contra las cuerdas a Nadal en Indian Wells (6/7 6/0 7/5, match point incluido). El historial de enfrentamientos personales entre Thiem y Zverev quedó 2-0 para el austríaco, ambas victorias en arcilla (Munich y Niza) y en tres sets.

Dominic Thiem llegó para quedarse. Desde que arribó a su primera final ATP en Kitzbühel 2014, su carrera cambió. 39° ATP en 2014, 20° en 2015 y 15° hoy (13° ATP en marzo). El Top10 lo espera. En los últimos 24 meses de competencia alcanzó ocho finales ATP, de las cuales ganó seis, cinco de ellas en polvo de ladrillo. Es el décimo tenista en defender un título en 2016 y el segundo más ganador de trofeos del año, solo detrás de Novak Djokovic (5) e igualado con Stan Wawrinka (3). Además acumula 36 victorias en lo que va de la temporada, una menos que Djokovic. ¿Candidato en Roland Garros?

Daniel Vitale Pizarro