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08 enero 2024

Un nuevo Dimitrov


Grigor Dimitrov empezó 2024 como terminó 2023, disputando finales ATP (París y Brisbane).  Al igual que en 2017, inició la temporada 2024 siendo campeón del ATP250 Brisbane. Tan bueno técnicamente como irregular, Dimitrov cortó una sequía de títulos que databa de noviembre 2017 cuando logró su trofeo más importante, el Masters de Londres. Finalista ATP en tres ocasiones en los últimos seis años aunque sin salir del Top30 en cada diciembre, parecía que el fuego interior de un Grigor de treinta y dos años se había apagado. Unido a Daniel Vallverdú (y Jamie Delgado) hace trece meses en una segunda etapa tras los buenos 2016-2019 juntos, el de Haskovo intentará seguir por esta senda de triunfos para volver a los primeros planos de un circuito que se va quedando sin referentes.


Uno de los jugadores más completos del circuito, sino el más, tras la retirada de Roger Federer, vuelve a ser noticia en el circuito ATP y no por cosas extratenísticas. Exnovio de Serena Williams y Maria Sharapova, al exnúmero tres del mundo no le queda mucho hilo en el carretel si no quiere pasar a la historia solo por sus golpes bonitos y sus escasas victorias resonantes. Sin Federer que tanto daño le hizo la prensa comparándolo hasta el hartazgo, Nadal dando sus últimos pasos y un Djokovic que selecciona sus apariciones en el calendario, Dimitrov se encuentra en una situación ideal para meterse en la pelea de los torneos importantes este 2024.

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Físicamente fuerte y veloz, técnicamente puro y mentalmente más tranquilo, Grigor Dimitrov se dará la oportunidad de hacer algo en el deporte que tanto le dio pero al que tanto le da desde que empuñó una raqueta cuando era un niño: "En los últimos cuatro o cinco meses, las cosas que he estado haciendo dentro y fuera de la cancha han dado sus frutos de una manera tremenda. Me hace sentir humilde al mismo tiempo porque siento que he estado jugando buen tenis y también siento que todavía puedo mejorar en algunas cosas más. Quién sabe, si esas cosas van bien, qué más podría venir en mi camino. Falta una semana para Melbourne y todo lo que necesito es seguir haciendo lo que he estado haciendo".
Parte de esta evolución mental y de enfoque es gracias a su segunda etapa con Daniel Vallverdú. El venezolano es quién sacó lo mejor del búlgaro en 2017 y es el encargado de ordenarlo para que vuelva a tener resultados de ese calibre. En abril de 2023 le contaba a Fernando Murciego el plan de trabajo que empezó a cumplirse a finales de la temporada: "El objetivo es encontrar la consistencia en los resultados y tratar de ganar torneos otra vez. En el plano táctico, Grigor cuenta con mucha variedad de golpes pero también puede pegarle a la bola con mucha fuerza y aceleración sin fallar, eso es increíble. Tiene que buscar esos fallos de los otros con su variedad, además de seguir evolucionando su tenis".
La madurez de Dimitrov en cuanto a las decisiones en pista también se palpa en las entrevistas: “Siento que tengo nuevas energías tanto en el tenis como en mi vida. Lo único que sé es que puedo controlar mi actitud de la mejor manera posible y disfrutar. Sólo porque estés jugando bien no significa que vayas a ganar. Hay veces que juegas increíble y, de repente, pierdes. Estoy muy concentrado en mi lado de la red. Me estoy centrando en lo que hago a diario, cómo practico, cómo duermo, cómo como, qué hago o qué tipo de trabajo hago en el gimnasio. Hay tantas cosas que hago a diario que no pienso (sé que suena raro) en que estoy jugando muy bien, no".


La emoción del búlgaro en medio del estadio con micrófono y trofeo en mano ratifica el trabajo duro de los últimos años y la excesiva presión que siente la mayoría de los jugadores cuando no logran los resultados que la prensa, los fanáticos y los sponsors pretenden. A pesar de llevar más de quince años como profesional, la voz entrecortada y los ojos brillosos al conseguir un objetivo son inevitables. En un deporte completamente mediatizado, controlar las emociones y canalizarlas para que no te hagan daño es uno de los desafíos más complicados del deporte profesional popular y Grigor está pudiendo con todo en los últimos meses, queda saber cuanto tiempo más podrá mantener este nivel de enfoque mental.

Daniel Vitale Pizarro

19 noviembre 2017

Principio y final

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La temporada 2017 de Grigor Dimitrov fue un sube y baja de emociones que terminó de la mejor manera posible: campeón del Masters y N°3 ATP. El búlgaro fue un jugador temible durante enero-febrero, mediocre en el período marzo-julio, efectivo en agosto, protagonista en septiembre-octubre e intimidante en noviembre. Campeón en Brisbane, semifinalista del Australian Open y campeón en Sofía en el primer bimestre del año, no volvió a ser el mismo hasta Cincinnati, el torneo que definitivamente le cambió la perspectiva de la temporada y le devolvió la confianza a un talento innato con un físico privilegiado, que su principal rival era él mismo.

Desde su debut como campeón de Masters1000 y su tropiezo en segunda ronda del US Open, Dimitrov mantuvo un nivel alto, solo frenado por Nadal en Beijing (SF) y Shanghai (CF), Del Potro en Estocolmo (final) e Isner en París. Las tremendas temporadas de Federer y Nadal sumado a las ausencias en la segunda parte del año de Murray, Djokovic y Wawrinka, dejaron abierta la pelea dentro del Top10, todos a pocos puntos de diferencia, algo atípico si miramos el último lustro. Grigor llegó al Masters de Londres como el seis del mundo y sin participaciones previas, debut absoluto en el torneo y en esa posición de privilegio en el ranking.
Partido reñido y luchado ante Thiem que se decidió por dos doble faltas del austríaco 5-5 15-30 en el set decisivo, en los siguientes duelos Dimitrov solo cedió cuatro juegos. 6/0 6/2 a Goffin y 6/1 6/1 a Carreño Busta, reemplazante de Nadal por abandono por su maltrecha rodilla derecha. El búlgaro se soltó y pasó por arriba a sus rivales de turno con un tenis excelso, como pocos pueden ofrecer en el circuito. En semifinales los esperaba Jack Sock que sorprendió a todos ingresando al Masters siendo campeón de París contra todos los pronósticos y luego clasificando a SF tras derrotar al favorito Zverev, que dejó de ser avasallante tras el US Open.

Superados los nervios del primer set, "Dimi" apretó el acelerador y accedió a la final del Masters de Londres 4/6 6/0 6/3. En el partido por el título el rival era David Goffin, el vapuleado por Grigor en el round robin, el mismo que hizo el trabajo sucio eliminando del certamen a Nadal y Federer, los dos mejores del año por lejos. La final no iba a ser como a principio de semana por una cuestión lógica del momento de ambos y de la instancia, nueva para los dos. Entretenida, luchada, de buen nivel y con los nervios lógicos de jugadores no acostumbrados a instancias de esta envergadura, el nacido en Haskovo dio el golpe 7/5 4/6 6/3 y se coronó como Maestro.
"Éste no es un resultado del fruto de una semana o dos de trabajo, sino de lo trabajado desde la pretemporada pasada hasta final de este año. Para 2018 todo será interesante con la vuelta de varios lesionados. Yo intentaré ser constante en cada partido de cada torneo. Lo importante es estar con los pies en la tierra, trabajar duro y seguir por el camino correcto", decía Grigor en conferencia de prensa, analizando su trabajo para llegar a donde está hoy y agrega un sueño, el de muchos de quedar en la historia grande de este deporte: "Ahora quiero ganar en un Grand Slam, que siempre ha sido uno de mis sueños. Siento que cada vez, lo tengo más cerca".

Dimitrov venció ocho Top10 a lo largo del año en trece enfrentamientos. A cinco Top10 los derrotó en el Masters para ser campeón invicto y a tres en Brisbane en enero. Los otros cinco partido ante ese grupo selecto entre febrero-octubre, los perdió todos. Este título significó el cuarto del año para el nuevo N°3 ATP en cinco finales disputadas, octavo de su carrera en catorce definiciones totales. Campeón de ATP250, ATP500, M1000 y del Masters (M1500), su única cuenta pendiente son los Grand Slams, a los que accedió dos veces a semifinales (Wimbledon 2014 y Australian Open 2017), el objetivo principal para 2018.

Daniel Vitale Pizarro

21 agosto 2017

Todo llega

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Brisbane fue el anuncio de que 2017 era el año de su vuelta a los primeros planos. Las victorias en el ATP250 australiano ante Thiem (8°), Raonic (3°) y Nishikori (5°) no pasaron desapercibidas. Su gran presente siguió en el Abierto de Australia, frenado por Nadal en una maratón a cinco sets en semifinales. Luego fue campeón del ATP250 en Sofía (Bulgaria), su país natal. Los mejores dos meses de su carrera. Era el momento perfecto para dar el salto de calidad en los Masters1000 norteamericanos y volver al Top10. Pero los fantasmas del pasado volvieron. La prensa hizo de las suyas una vez más y Grigor Dimitrov volvió a chapotear en el agua como en 2015-2016.

Nueve torneos pasaron para que pudiera encadenar tres victorias consecutivas en un mismo certamen (Queen's y Wimbledon). Pero la mala racha volvió en Washington y Montreal con sendos octavos de final ante rivales muy inferiores a él. Sin siquiera un cuartos de final en los seis Masters1000 del año, llegó a Cincinnati con dudas sobre su nivel, muy distante del mostrado en enero-febrero. El cuadro se abrió por las baja de siete Top10 y el búlgaro no iba a dejar pasar esa oportunidad. Sin perder sets, pero no por eso partidos accesibles, se abrió camino hasta semifinales, instancia a la que había accedido el año pasado, la cuarta en esta categoría.
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John Isner era un escollo durísimo. Campeón en Newport y Atlanta en 2017 y local en Ohio (USA), iba a vender cara su derrota. 7/6 7/6 para Dimitrov, según el propio jugador uno de sus mejores partidos por todo lo que rodeaba al encuentro. Primera final de M1000 tras caer en semifinales de Roma y Toronto 2014, y Cincinnati 2016. El rival en la definición era Nick Kyrgios, debutante también en final, tan peligroso como talentoso y volátil. Pero Grigor, concentrado y enfocado con su plan de juego y sin distraerse, aguantó los embates del rival y sorteó al australiano en sets corridos para ser campeón de Cincinnati. A los 26 años logró lo que todos esperaban de él a los 20. Todo llega.

Franco Davin, único coach argentino campeón de Grand Slam con dos jugadores diferentes, fue entrenador del búlgaro durante nueve meses en 2015-2016. La dupla empezó con elogios entre ellos, pero los resultados no llegaron. Según allegados, Franco habló mucho con Grigor durante su trabajo mancomunado: "El entorno que tiene es un caos, hay mucho para ordenar. Él es un superdotado física y técnicamente. Al potencial que tiene hay que agregarle trabajo y orden". Y eso es lo que hizo de un tiempo a esta parte. El trabajo no da resultados de un día para otro y cada jugador reacciona diferente a los cambios en su vida personal y profesional. Hoy "Dimi" parece haber encontrado el camino correcto.

El mental tanto personal como profesional se nota en la cancha. Atrás quedó el mote de "Baby Federer" que tanto daño psicológico le hizo, y los romances con Serena Williams y luego con María Sharapova, lo que le significó salir en más revistas del corazón que deportivas y de tenis, al fin y al cabo lo más importante, su trabajo, el cual se destaca desde junior. Campeón del US Open en singles, de Wimbledon en dobles y N°1 del mundo en junior, todo en 2008, estaba destinado a ser el futuro del tenis por sus resultados y su estilo de juego, completo y vistoso. El combo perfecto lo completaba su apariencia física, muchas veces tildado como 'el más guapo del circuito'.

Feliz como pocos tenistas campeones, el 9° ATP desde el lunes (ex 8°) expresó su alegría ante los medios: "Estoy muy feliz. Muy feliz. Esto es increíble. Ganar un Masters1000, mi primero, no hay nada más que pueda decir. Feliz y abrumado de tener este trofeo en mis manos- Ganar aquí mi primer Masters1000 es increíble. Siempre me gustó este torneo. He jugado aquí varias veces y siempre pensé que éste podría ser uno de los primeros y ha sido el primero. Ahora lo más importante es mantener los pies en el suelo y seguir haciendo el mismo trabajo, creer en mí mismo y prepararme de la mejor manera que pueda para Nueva York".
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Nick Kyrgios es único e irrepetible. Sin títulos en la temporada pero con victorias y derrotas tan rutilantes como sorpresivas, el australiano de 22 años se plantó en la final de Cincinnati luego de tres retiros consecutivos y un octavos de final en Montreal. El triunfo sobre Nadal (N°1 el lunes) en cuartos de final dejó a todos con la boca abierta. Pero no es nada diferente a sus victorias ante Djokovic en Acapulco e Indian Wells o contra Zverev en Indian Wells y Miami, a ambos en semanas consecutivas. Kyrgios es dinamita. La otra cara son sus derrotas contra Jan Satral (157°) en Copa Davis o Nicolas Kicker (92°) en Lyon, por citar solo ejemplos de este año.

Kyrgios juega al tenis como pocos jugadores en el circuito. A veces sin ganas, a veces irrespetuoso, a veces soberbio, a veces genial. Su talento le permite golpear la pelota incómodo y lastimar; sin flexionarse y generar potencia igual. Su servicio es uno de los mejores del mundo, sino el mejor, con velocidad y variantes excepcionales. Fuerte físicamente pero a la vez débil en cuanto a las lesiones, su mente juega muchas veces en su contra. A excepción de los jugadores con los que tuvo problemas, sus colegas dicen que es una buena persona. Lo cierto es que "Nick" le hace bien al tenis, es una bocanada de aire fresco para un tenis acartonado, lleno de caballeros que solo se felicitan entre sí.

Daniel Vitale Pizarro

09 enero 2017

Evolución mental



Grigor Dimitrov fue tricampeón ATP en 2014. Ese mismo año fue semifinalista de Wimbledon y el octavo mejor tenista del ranking ATP. La calidad y la proyección del búlgaro invitaba a pensar que ese había sido el punto de partida para establecerse en el Top10, lugar natural por las condiciones del jugador y por el rendimiento en alza durante esa temporada. Pero nada de eso sucedió. Su caída fue abrupta. Más aun su nivel que su ranking. En el escalafón mundial nunca llegó a tocar fondo pero fue notorio su bajo nivel en relación a la temporada anterior y mayor aun su merma mental, su desconcentración y falta de convicción durante los partidos.

Sin grandes resultados, pasó desapercibido en 2015 y 2016, algo que nunca había vivido desde que se hizo profesional. La promesa del tenis mundial, la nueva estrella del deporte blanco, dejaba de estar en boca de todos. Sin la presión sobre sus espaldas y tras un breve lapso con Franco Davin, empezó 2017 junto a un nuevo entrenador, Daniel Vallderdú. Top20 ATP (17°), aterrizó en Brisbane con el objetivo de prepararse de la mejor manera posible para el Australian Open. Finalista en Sidney 2016, un flojo resultado en la gira previa al Gran Slam oceánico lo quitaba del Top20, por lo que estaba obligado a pisar fuerte en Australia si quería empezar el año con el pie derecho.

Todos los golpes todos

Steve Johnson y Nicholas Mahut pasaron sin sobresaltos y en sets corridos. El primer duelo comprometido del certamen fue en cuartos de final. Dominic Thiem (8°) lo esperaba en esa instancia, rival al que sorteó en tres sets. Dimitrov no era el de temporadas pasadas. Y la confirmación de su gran nivel se dio en semifinales. Milos Raonic (3°), campeón defensor, fue el contrincante al que derrotó en dos sets para acceder a la final en Brisbane. Triunfazo. El nivel del búlgaro se asemejaba más a la versión 2014 que a la 2015-2016. Pero los fantasmas de las últimas finales perdidas estaban allí. Cuatro finales perdidas al hilo acumulaba Grigor desde que fue campeón en Queens 2014...

Afincado en la definición del torneo australiano por primera vez en su carrera, "Dimi" aun debía superar la prueba más difícil. La final era ante Kei Nishikori (5°), rival al que nunca había podido vencer en las tres ocasiones que le tocó enfrentarlo. Contra todos los pronósticos, el de Haskovo salió airoso del partido y pudo consagrarse campeón del ATP250 de Brisbane. El resultado fue 6/2 2/6 6/3, cambiante el dominio del juego de cada set en el que prevaleció al final el de Dimitrov. Tres Top10 derrotados en un mismo torneo, algo que no había hecho nunca. Fantástico y curioso a la vez, más aun por tratarse de un ATP250. El circuito ATP tiene estas cosas.

Consciente de su trabajo realizado pero sorprendido por la velocidad con que se dieron los resultados, Dimitrov analizó su presente: "Ser campeón no era algo que no me esperara. He realizado un serio trabajo tanto dentro como fuera de la pista. Mi objetivo era ganar un título en los primeros seis meses de 2017 y lo he conseguido en la primera semana. Esto me hace ver las cosas mucho más positivas. Estoy muy feliz, pero intentaré mantener los pies en el suelo. Lo más importante es el aspecto mental. No recuerdo la última vez que me sentí tan bien tanto dentro como fuera de la pista. Una de las cosas que más feliz me hace es mi mentalidad y mi positividad en cancha. Aunque pase por momentos complicados, sigo creyendo. Si crees, ya tienes medio camino recorrido".

El búlgaro reflexiona sobre la vida (anormal) del tenista, lo difícil que es mantenerse en la elite, más aun para un jugador como él, del que se esperan títulos y victorias resonantes en cada torneo al que asiste. Más maduro y tranquilo, habló con la prensa: "Viajamos 23 semanas al año. Si lo piensas, es algo tremendo. A veces, necesitas sentirte normal, por decirlo así. Si no jugamos al tenis, nos quedamos en casa pensando en encontrar una solución, en lo que te hace feliz, en el tipo de vida que quieres llevar. No es fácil cuando no puedes estar con los tuyos, con tu familia. Yo no puedo pasarme 24 horas encerrado en una habitación pensando en tenis".

Daniel Vitale Pizarro

02 mayo 2016

Pequeño gigante



La alegría de debutar como campeón ATP

Houston 2016. Diego Shwartzman perdía 6/0 6/0 en primera ronda contra Marcos Baghdatis. Minutos más tarde el argentino expresaba sus sentimientos en Twitter: "Tocando fondo". Tres partidos ganados en el año, ocho victorias a nivel ATP y cinco triunfos a nivel Challenger. Sin confianza, estuvo a punto de abandonar por unas semanas la gira europea de arcilla: "Antes de este torneo pensé en no venir y descansar en casa. Finalmente, junto a mi equipo, decidí venir". Apostó al tenis, a recuperar nivel y confianza jugando y acertó. Acompañado por un grupo de argentinos en Estambul (Turquía), fue la semana casi perfecta.

Inscripto en el ATP250 de Estambul en singles y en dobles junto a Andrés Molteni, Diego despachó al N°1 del torneo Bernard Tomic 6/2 6/2 en octavos de final y al campeón de Marrakech, Federico Delbonis, en semifinales. El rival en la final era Grigor Dimitrov (29°). El búlgaro (ex 8° ATP) no está en su mejor momento pero es un rival de respeto, que busca reencontrarse con su mejor tenis de la mano de Franco Davin. Para Schwartzman era su primera final ATP en el torneo en el cual un año atrás había alcanzado su primera semifinal ATP. Para Grigor era su octava final como profesional (4-3), segunda del año tras la perdida en Sydney.
El poco profesionalismo en carne propia

Un reñido primer set para Dimitrov volcó el partido para el búlgaro que llegó a liderar 7/6 5-2. Pero el partido recién empezaba para Schwartzman. Desde ese momento, el argentino ganó once games contra uno solo de su rival. Diego llegó al tiebreak y no perdió ningún game más. Aparentes problemas físicos de Grigor, enfados y roturas de raqueta, terminaron en la descalificación del mismo cuando iban 7/6 6/7 0-5 40-40 tras romper dos raquetas en un ataque de furia. Saludó al arbitro, a su rival y pidió disculpas en conferencia de prensa, pero nada hará olvidar el papelón que hizo el día de más público dentro y fuera de la cancha.

Ni tiempo de festejar tuvo el campeón porque junto a Molteni tenían que disputar la final del dobles frente a Dudi Sela y Flavio Cipolla. 2h 47m duró la final del singles y 1h 28m la del dobles. Casi cuatro horas y media estuvo en cancha el domingo. La derrota en la final de duplas 6/3 5/7 10/7 no impidió que sea una semana perfecta, histórica para el "Peque". Fue su tercera final ATP entre singles y dobles (1-2) luego de la perdida en 2015 junto a Paolo Lorenzi en San Pablo. Para Molteni fue el debut en una final ATP de la especialidad, puntos que le permitieron igualar su mejor posición histórica en el ranking de dobles (75°).
El título de Schwartzman en Estambul significó el 214° para el tenis argentino, el tercero del año tras los conseguidos por Juan Mónaco en Houston y Federico Delbonis en Marrakech hace unas semanas. La sequía de títulos argentinos ATP de 2015 no tiene nada que ver con lo que está sucediendo esta temporada, y recién pasó un tercio del calendario ATP... Diego es el 35° jugador argentino en alcanzar una definición ATP y el 30° campeón en la Era Abierta, una parte de la rica historia del tenis argentino. Entre singles y dobles, Argentina acumula en 2016 seis títulos ATP, solo detrás de España y Francia (7).

"Los calambres comenzaron al final del segundo set, pero desde el 5-2, todo el crédito de la remontada es de Diego. Nunca quise terminar así pero no pude controlar mis emociones por lo que le pedí perdón", fueron las palabras del subcampeón en conferencia de prensa. El campeón, emocionado y diplomático luego de lo sucedido, dijo estas palabras: "Perdón Grigor por lo de hoy, eres un gran jugador y jugaras muchas finales más, mis respetos hacia vos. Estoy muy contento, fue una semana asombrosa, no se lo que pasó, es un sueño. Gracias a todos por venir todos los días, seguro nos veremos el año que viene".

Imágenes del primer set y del tercer set...

Dimitrov, inestable e irregular desde hace dos temporadas, rompió relaciones con Roger Rasheed, quien lo había llevado al Top10, y contrató esta temporada al argentino Franco Davin para rearmar su carrera y volver al selecto grupo de los diez mejores del mundo. Finalista en dos ATP250, los resultados llegaron a medias. El potencial del nacido en Haskovo no condice con su nivel actual y la tarea de Davin no es para nada fácil. La presión nunca dejó en paz a Grigor que cargó y carga en sus espaldas con el mote de "futuro gran campeón". Física y tenísticamente lo tiene todo, pero su mentalidad, lo más importante entre los mejores, no está a la altura de las circunstancias.

Daniel Vitale Pizarro

20 octubre 2014

Un paso más hacia Londres



Segundo título para Murray en 2014

La "Carrera a Londres" está al rojo vivo. Todos quieren estar en el torneo de fin de año que reúne a los ocho mejores del año y los beneficiados son los torneos de final de temporada. Impensado sería ver a tanto Top10 jugando los ATP 250 de Viena, Estocolmo y Moscú si no fuera que muchos de los mejores del mundo necesitan puntos. En la misma semana, pero en ciudades diferentes, Cilic, Berdych, Murray, Ferrer, Raonic y Dimitrov disputaron estos torneos para sumar unidades que pueden llegar a ser importantes tras el Masters1000 de París, corte para el Masters. Cinco de ellos llegaron a las finales, un lujo para los organizadores y espectadores, algo que pocas veces sucede durante una misma semana de competencia.

Mientras en Moscú Marin Cilic (clasificado al Masters) derrotaba a Bautista Agut y volvía al triunfo tras su debut como campeón de Grand Slam, en Austria y Suecia disputaban la final cuatro contendientes a Londres. David Ferrer ante Andy Murray en Viena y Tomas Berdych ante Grigor Dimitrov en Estocolmo. El único de los nombrados que no llegó a instancias decisivas fue Milos Raonic que fue sorprendido en primera ronda de Moscú y cayó del octavo puesto en la "Carrera a Londres" al décimo, desplazado por Andy y David.

Servicio y derecha, sus principales armas

Tomas Berdych, el mejor ubicado en el ranking de cara al "Torneo de Maestros" (7°), enfrentaba a Grigor Dimitrov, el más lejano (11°). Campeones de las ediciones anteriores (Berdych 2012 y Dimitrov 2013). El checo impuso su estilo de juego agresivo, mejoró su saque a partir del segundo set y despachó al búlgaro 5/7 6/4 6/4. Grigor, de gran semana en Suecia, no le alcanzó con sus buenos rendimientos previos para defender la corona en su primera presentación en un certamen en el cual defendía el título. Tomas obtuvo el décimo título de su carrera en 24 finales disputadas. Este fue su segundo del año (segundo en Estocolmo) y el cuarto personal consecutivo en cemento indoor (Montpellier 2012, Estocolmo 2012 y Rotterdam 2014), todo un especialista en este tipo de superficies, más aun si agregamos su único Masters1000 en París 2005, también bajo techo.

Berdych opinó sobre su presente y el de sus compañeros, que como él luchan por un lugar entre los ocho del ranking: “Estamos en el mismo tren y nos movemos hacia Londres. Algunos de nosotros nos quedaremos cerca. Estoy intentando jugar bien y esa es la mejor sensación. La batalla está activa y vamos a luchar por ello hasta el final del año. Necesito estar listo y preparado e ir a por ello de nuevo".
Grigor se llevó el "tiro" del año

También Dimitrov levantó la voz sobre sus opciones, tras caer en la final de Estocolmo. 11° en lo que va del año, está a 330 puntos de Murray (8°). Grigor participará en Basilea y París y espera tener chances de clasificar por primera vez a la Masters Cup: “Sé que tras mi derrota hoy, mis opciones se hacen más cortas, pero nunca se sabe. Un Masters 1000 puede cambiar todo para tí. Cinco han clasificado hasta el momento y hay tres puesto más por cerrar”.

En Viena (Austria), también luchaban por acercarse a Londres Murray y Ferrer, en una final muy disputada como casi todos sus partidos. Andy derrotó a David 5/7 6/2 7/5 (H2H 8-6 para el británico)"Ferru" estuvo 5-3 en el tercer set y saque, pero no alcanzó. Como en Miami 2013 ante el mismo rival, el campeón olímpico dio vuelta un partido casi perdido y se llevó el título. Esta vez no levantó match points como si lo hizo en Key Biscayne 2013 ni como hace semanas en Shenzhen ante Robredo, pero estuvo cerca de caer en la definición. El escocés no está en su mejor nivel pero demuestra temple y decisión en los momentos importantes, dignos de un campeón.

No le alcanzó

David Ferrer (5°) perdió una final más en su carrera, la tercera del año (1-3 en 2014). Tiene un récord negativo en finales ATP pero envidiable por cualquier tenista profesional (21-25), más 597 victorias como profesional, una barbaridad. El español habló luego de la derrota: "He alcanzado la final, así que es positivo, pero me siento dolido. Lo tuve muy cerca y sabíamos tanto Andy como yo lo que nos jugábamos. Él jugó más agresivo que yo en los momentos cruciales y se merece la victoria. Aún quedan dos torneos y muchos puntos en juego. Lo intentaré".

El triunfo significó su título número 30 en lo que va de su carrera en 44 finales ATP. Quince meses tuvo que esperar Murray para gritar campeón otra vez y ahora lo hizo dos veces en un mes. Buen presente que lo coloca octavo en la "Carrera a Londres" con 1500 puntos en juego (Valencia/Basilea y el Masters) y muchas chances de ingresar como participante a la "Arena O2 de Londres", más aun si Nadal confirma su baja por la posible operación de apendicitis programada para esa semana.

Daniel Vitale Pizarro

21 octubre 2013

Bulgaria en lo más alto

Congratulations Grigor Dimitrov to your first ATP title here at the If Stockholm Open!!!!! #ifsthlmopen @ifsverige
Posted by If Stockholm Open on domingo, 20 de octubre de 2013

El primero de muchos...


Grigor Dimitrov nació en Haskovo (Bulgaria) el 16 de mayo de 1991. A los cinco años tomó por primera vez una raqueta para no soltarla jamás. Hijo único de Dimitir (profesor de tenis) y María (profesora de deportes y exjugadora y entrenadora de voley), creció muy influenciado por el deporte en general, pero se inclinó por el tenis gracias a su padre que lo entrenó durante sus primeros años en el "Tennis Club Haskovo". Cuando comenzó a competir, el búlgaro empezó a admirar al suizo Roger Federer y a su vez, intentaba imitar sus gestos técnicos en los entrenamientos para plasmarlos en una cancha de tenis.

Su primer "golpe" en junior fue en 2006, cuando ganó el Orange Bowl para menores de 16 años, el torneo más importante del mundo para menores de edad, por categorías. Un año después fue finalista del mismo certamen pero para menores de 18 años, derrotado por Ricardas Berankis. Junto a Pospisil, como juniors, alcanzaron la final en dobles del US Open. Pero la explosión como junior y la incursión al profesionalismo fue en 2008. En esos años fue entrenado por varios entrenadores, entre ellos el español Pato Alvarez (Murray) y el sueco Peter Lundgren (Federer y Safin).
¿Será 2014 su año?

Cuartofinalista en Roland Garros (vs Janowicz)Grigor llegó a Wimbledon con el hombro lastimado. Esa lesión no le impidió ganar en el All England sin ceder un set. Meses más tarde se consagró en el US Open y su carrera como junior concluyó luego de ese torneo, tras alcanzar el número uno del mundo de la categoría. Debutó a nivel ATP en s-Hertogenbosch (Holanda) con derrota ante Igor Andreev en ese 2008. Su primera victoria en el circuito ocurrió casualmente en Holanda, pero sobre el cemento indoor de Rotterdam, ante Tomas Berdych (23°), para luego sucumbir frente a Rafael Nadal en tres sets, con tan solo 17 años en 2009. El búlgaro comenzaba a demostrar su talento ante los mejores del circuito.

Su debut en Grand Slams fue gracias a un wild card en Wimbledon 2009, en gran parte por su victoria juvenil el año anterior allí, al buen torneo en Rotterdam meses atrás y a la primera ronda superada en Queen´s. En 2010 logró una sola victoria en el circuito ATP y fue en Queen´s. 2011 fue la temporada del asentamiento en la elite del tenis profesional. Se mantuvo prácticamente todo el año entre los 100 mejores del mundo y disputó los cuatro Grand Slams por primera vez en su carrera, para terminar el año 70° en el ranking ATP.
Los hombres también lloran (victoria vs Djokovic)

La temporada 2012 era la indicada para que Dimitrov diera el salto de calidad y definitivamente confirmara su mote de "promesa". En Miami derrotó por segunda vez a Berdych (7°) y en Queen´s llegó a su primera semifinal ATP, en su superficie predilecta, el césped. En Bastad y Gstaad también alcanzó la semifinal pero el año concluyó con sabor a poco para "Baby Roger", apodado así por su parecido con el suizo Roger Federer. A propósito de los dichos de la prensa especializada, Grigor dijo: "Las comparaciones con Roger son algo trivial. Recientemente comimos juntos en Australia. Hemos hablado mucho sobre el tema y lo dejamos todo claro. Lo más positivo es que ambos estábamos de acuerdo".

Iniciado el 2013, Dimitrov llegó a su primera final ATP en Brisbane, derrotado por Andy Murray (3°). Tres derrotas consecutivas encontraron a Grigor en Rotterdam, tierra conocida para él. Allí alcanzó la semifinal y cayó ante el campeón Del Potro. Pero su mejor momento llegó en Madrid, cuando derrotó (casi acalambrado) al número uno vigente, Novak Djokovic, para explotar en lágrimas de felicidad en el expolvo azul español. El agotamiento físico y mental no le permitió luchar en la siguiente ronda ante Wawrinka. Días después, la victoria en Cincinnati sobre Almagro y el set extraído a Nadal por tercera vez entre ellos, en cuartos de final, auguraban una buena parte final del año.



Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia

Luego de buenos resultados, concatenó una vez más tres primera rondas, lo que lo llevó a desvincularse de su entrenador Mikael Tillstrom (miembro de la academia sueca 'Good to Great', que conduce Magnus Norman) y contrató al excoach de Hewitt, Tsonga Monfils: Roger Rasheed. “Llega un momento de mi carrera en el que debo buscar algo nuevo”, dijo Grigor luego de caer en Shanghai con Nishikori en primera ronda. Bajo la tutela de Rasheed, en su primer torneo juntos, Dimitrov logró en Estocolmo su primer trofeo ATP ante David Ferrer (3°), el primero para Bulgaria en la Era Abierta y la posición más alta de su carrera en el ranking (22°). El vínculo con Rasheed durará por ahora, hasta París. "El tiempo dirá el resto. Esta fue una buena práctica", fue lo dicho por "Dimi".

Además de la similitud técnica que comparte con Federer, su actitud fuera de las pistas y frente a los micrófonos, también es similar, aunque en 2010 protagonizó un episodio poco feliz. En Helsinki, Dimitrov golpeó a un árbitro tras una decisión que el búlgaro consideró incorrecta. Luego del suceso, Grigor asumió el error con estas palabras: "Hice algo muy muy malo, admito que fue el mayor error que he cometido en mi vida. No soy ese tipo de persona y lo único que puedo asegurar es que no volverá a pasar nunca más".

Amante de los relojes, los autos y la fotografía, el exnovio de Serena Williams (32 años) hace casi un año que está saliendo con María Sharapova, cuatro años mayor que él. La blonda rusa, ausente en esta parte de la temporada por una lesión en su hombro, le dedicó un tuit a Grigor, luego de ser el octavo tenista campeón debutante de la temporada. ¡Que viva el amor!

Daniel Vitale Pizarro