16 de septiembre de 2019

Finales Copa Davis


Semana de Copa Davis. Formato tradicional de local/visitante aunque a tres sets, el segundo fin de semana de septiembre cobijó a unas de las competiciones deportivas más antiguas en vigencia. Hasta acá todo normal pero... ¿no había cambiado el formato? Si, a medias. El cambio abrupto será para los primeros dieciocho países del ranking que formula la Copa Davis. Los restantes seguirán compitiendo como siempre, en sus continentes para intentar acceder a un repechaje que los deposite en las Finales Copa Davis que durante 2019 y 2020 se disputarán en 'La Caja Mágica' de Madrid, en una semana sobre superficie dura.
El nuevo formato trajo aparejado una catarata de críticas por parte de jugadores, exjugadores, fanáticos del tenis y aficionados. Pero a su vez fue apoyado por la mayoría de los dirigentes de las principales federaciones de tenis del mundo, por los sponsors y por las cadenas de TV, por considerarlo una renovación a una competencia vetusta. Lo cierto es que la Copa Davis como tal, necesitaba cambios. Los principales jugadores del circuito, que son el motor para que cualquier certamen rinda económicamente, no disputaban el torneo o elegían el año según los cruces o los compromisos en el extenuante calendario ATP.
La mala ubicación de las series en el calendario, la elección de superficie y pelotas por parte del local, competir viernes, sábado y domingo a cinco sets y los viajes a lugares recónditas del globo en medio de una gira programada en diciembre, mermaron la asistencia de las estrellas del circuito. Repetimos, necesitaba un cambio para que no desaparezca o se terminara devaluando y Gerard Piqué, junto a un grupo de empresarios (Rakuten a la cabeza), decidieron hacer algo. A fuerza de dinero (mucho) y ganas de innovar, radicalizaron la forma de competición de un certamen que cumplió 118 años, solo interrumpido en 1901, 1910 y durante las dos Guerras Mundiales.


Dieciocho naciones distribuidas en seis grupos de tres países, lucharán para clasificar a los cuartos de final. Los seis primeros de cada grupo más los dos mejores segundos se enfrentarán en cuartos de final, a eliminación directa hasta decidir quién será el primer campeón de la renovada Copa Davis. El sistema de juego serán dos singles y, en caso de ser necesario, un dobles para definir las series. Un formato ágil, de emociones intensas en un breve período de tiempo y descanso, que poco tiene que ver con la historia de la competición pero que ofrecerá la oportunidad de ver a los mejores del mundo defender los colores de su país bajo un mismo techo durante siete días de competencia.
Piqué, el ideólogo del nuevo formato, estuvo en Nueva York durante el US Open promocionando el evento que tendrá lugar entre el 18-24 de noviembre en España y dialogó unos minutos con un reducido número de periodistas: "Es el proyecto de mi vida, estamos muy emocionados. Desde que se anunció la aprobación del formato ha sido un curso duro, pero a la vez apasionante, con muchas cosas en las que trabajar para intentar convencer a todo el mundo del nuevo sistema. Ahora estamos donde queríamos cuando empezamos. Hablamos con los tenistas y se han mostrado felices y disponibles. También con los capitanes, que tuvieron una respuesta positiva. Será un espectáculo que fusionará contemporaneidad y vanguardismo rindiendo homenaje al legado histórico de la propia Davis, que este año celebra su 119 edición".

Daniel Vitale Pizarro

9 de septiembre de 2019

Lágrimas que dicen todo







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Rafael Nadal no es el que arrasó en Nueva York en 2010, tampoco es el que logró lo que muy pocos en 2013, ganar Montreal-Cincinnati-US Open. La versión 2019 del español es más débil físicamente pero más fuerte aun mentalmente (sí, más). Sus rivales, a excepción de Roger Federer y Novak Djokovic, no aguantan la presión y ceden ante el balear en Grand Slams. Desde su vuelta al circuito en 2017 tras cuatro meses ausente por lesión, cayó dos veces ante Djokovic, dos contra Federer, una vez frente a Gilles Muller en Wimbledon y en dos ocasiones no pudo finalizar el encuentro por lesiones. Los otros cinco Majors que disputó, los ganó. Ayer se coronó campeón del US Open luego de 4h 50m frente a un dignísimo Daniil Medvedev. Las palabras vuelven a no alcanzar.







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Luego de la semifinal perdida ante Roger Federer en Wimbledon, el manacorí decidió darle descanso a su cuerpo para poder rendir al máximo en cada cita a la que se presentase. No quería que le suceda lo del 2018 en canchas duras (nueve ausencias y dos retiros). La gira previa al US Open solo incluyó Montreal. Tanto en Canadá como en Estados Unidos, el rival de la final fue el mismo y el resultado, aunque de diversa forma, también. En el sexto Masters1000 del año, Medvedev no estuvo prácticamente en cancha, apenas le 'robó' tres games (6/3 6/0). En el último Grand Slam de la temporada, el resultado se encaminaba a algo similar a lo sucedido unos meses atrás, pero de repente todo cambió.


Rafael pasó de dominar el encuentro a gusto y placer (7/5 6/3 4-2) a defender bolas de quiebre en el quinto parcial tras más de cuatro horas de juego. Un autentico 'thriller' que tuvo en vilo a los fanáticos del tenis hasta la última bola del partido. 7/5 6/3 5/7 4/6 6/4 fue el marcador final para el mejor deportista español de la historia, cuatro veces campeón del US Open y diecinueve de Grand Slam, apenas uno menos que Federer, el hombre récord. Ochenta y cuatro son los trofeos que acumula en su carrera con la impresionante cifra de que 54 de ellos son Grand Slams o Masters1000, una verdadera locura.


"Por supuesto que tuve miedo a perder, cuando tu rival tiene punto de quiebre al comienzo del quinto set luego de perder los dos últimos, significa que estás en problemas. Realmente, traté de evitar ese pensamiento, siempre confío en que seguiré teniendo oportunidades, esa es la forma en la que afronto esos momentos. En su caso, perdiendo los dos primeros sets y con break en contra en el tercero, es normal que tuviera ese pensamiento, en mi caso era difícil pensar que fuera a perder. En ese momento parecía tener todo bajo control, pero Daniil aumentó mucho su nivel y las cosas cambiaron”, reflexionaba el ganador de doce Roland Garros sobre las sensaciones según los momentos del partido.
En conferencia de prensa también le preguntaron por la emoción posvictoria. Un Rafael más humano, que a pesar de haber ganado todo lo existente en el tenis, no pudo evitar las lágrimas mientras todo el 'Arthur Ashe' coreaba 'Ra-Fa' a la par de un video conmemorativo por su gesta: “Las últimas tres horas de partido han sido muy intensas, muy duras en lo mental y en lo físico también. Al final, con el vídeo y esa multitud que siempre ha estado increíble, se han sumado hechos que han provocado un momento súper especial. Un momento inolvidable. Al mismo tiempo, Daniil también creó ese momento. La forma en la que luchó, la forma en la que jugó, son formas de campeón. Bien hecho por él. Realmente creo que tendrá más oportunidades”.
Tan mentales son los triunfos en cinco sets, más aun en finales, que no es extraño ver o escuchar al día siguiente lo sucedido minutos después de finalizado el encuentro. En esta ocasión los calambres no fueron durante la premiación o en conferencia de prensa. Así lo cuenta su coach Carlos Moyá: "Al final se llegó a la meta sanos y salvos. O al menos eso creía. Entré al vestuario a felicitarlo y nos abrazamos. El tipo estaba hecho polvo, le dieron calambres en el vestuario y no se podía poner ni los vaqueros, le tuve que ayudar a ponérselos después de la ducha. Fue increíble. Se junta el tema físico del partido con el emocional". La mente más allá del físico, jueguen las horas que jueguen y tenga los años que tenga. El ADN Nadal.
La victoria de Nadal mantiene la tendencia del 'Big3' en los grandes torneos del tenis. Los últimos doce Grand Slams fueron ganados por ellos tres y 55 de los últimos 66 (Wimbledon 2003-US Open 2019) los ganaron entre Federer, Nadal y Djokovic. El Abierto de los Estados Unidos marca el fin de la década 2010, años en los que solo seis jugadores diferentes se alzaron con un Major, la menor cantidad de tenistas desde que el tenis es conocido como tal. Una hegemonía que difícilmente se vuelva a repetir y que debemos disfrutar por ser privilegiados de vivir esta época dorada del deporte blanco con tres de los más grandes de todos los tiempos, sino los más...

Daniel Vitale Pizarro

26 de agosto de 2019

Amenaza polaca


Primera semifinal ATP, primera final ATP, primer título ATP. Hubert Hurkacz (41°), de apellido difícil de pronunciar, consiguió todo eso en Winston Salem. A los veintidós años no titubeó en sus primeras instancias finales del circuito mayor y se consagró campeón del único ATP250 de 48 jugadores del tour y que no comparte semana con ningún otro certamen ATP. El polaco será 35° ATP desde el lunes, su mejor posición histórica, y llegará al US Open con la confianza necesaria para intentar alcanzar la segunda semana, algo que todavía no logró en un Grand Slam en seis participaciones (tercera ronda Wimbledon 2019).


Su triunfo en Estados Unidos no surgió como por arte de magia. Hurkacz fue noticia en 2018 al debutar como Top100, disputar tres de los cuatro Grand Slams y clasificar al Masters #NextGen en Milán. Los argentinos lo conocimos un par de años antes, en 2016. Hubert tenía 19 años recién cumplidos y era el 602º ATP. El capitán de Copa Davis polaco lo seleccionó para enfrentar a Argentina en primera ronda. Potente pero errático, gran saque pero poca movilidad, sobretodo hacia los laterales, fue lo que mostró el grandote de 196 cm de altura en Gdansk (Polonia). Poco pudo hacer ante Leonardo Mayer en el segundo punto de la serie, que con la eliminatoria ya definida derrotó a Renzo Olivo para decorar el resultado final (3-2).
Argentina ganaba la Copa Davis 2016 y Hurkacz daba sus primeros pasos como profesional en Futures y Challengers. Nacido en Breslavia (Polonia) en 1997, no ganaría su primer partido ATP hasta 2018, el año de su irrupción en el circuito principal. Entre 2015 y 2018 su trabajo fue preparar su físico para la exigencia del circuito ATP. En 2019 su tenis explotó y según cuenta el propio jugador, su mejoría se debió, en gran parte, a su trabajo mental de los últimos dos años con Pawel Stadniczenko y desde 2019 con Craig Boynton: "Pawel me ha ayudado mentalmente para mantener una actitud positiva, ser más sólido durante los partidos y no tener tantos altibajos. Craig me ayudó mucho mentalmente, con mis planes de juego y en qué tácticas debía centrarme".
Los cuartos de final en Indian Wells fueron el punto de partida para que sus rivales comiencen a respetarlo y para tomar confianza, saber que puede pelear por cosas importantes. El título en Winston Salem fue la concreción de que está transitando el camino correcto, que la promesa ya es una realidad. Su ascenso en el ranking fue abrupto. En enero de 2018 era 238° ATP y veinte meses después, se ubica en la posición 35° ATP. En el medio fue campeón de tres Challengers y del reciente ATP250. Campeón debutante, no es el único que levanta un trofeo ATP por primera vez en 2019. A lo largo de ocho meses de competición, catorce tenistas inauguraron su palmares con la primera copa en sus vitrinas.
Para saber quien fue el último campeón ATP nacido en Polonia, hay que remontarse a la temporada 1982 cuando Wojtek Fibak era el mejor de todos en el WCT Chicago. Hurkacz conoce la historia tenistica de su país y con una sonrisa, expresa sus sensaciones ante la prensa: "Había pasado mucho tiempo sin un campeón polaco, esto significa mucho para mi. Espero que más chicos se unan en el futuro y que yo pueda ganar más trofeos. Fue una enorme victoria para mí ante un gran jugador como es Benoit Paire. Tuve que luchar mucho por eso estoy tan emocionado de haber ganado un certamen ATP".

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Diez veces enfrentó a un Top10 entre 2018-2019 y en cuatro oportunidades salió victorioso, todas durante esta temporada. Kei Nishikori en Dubai (6°) e Indian Wells (7°), Dominic Thiem (4°) en MiamiStefanos Tsitsipas (5°) en Montreal fueron sus victimas, siempre sobre canchas duras, su superficie predilecta y la que mejor se adapta a su juego. Escaso es su bagaje en el circuito ATP por lo que acumula más derrotas que victorias (31-36), pero altísima su efectividad en semifinales y finales (100%). Uno de esos diez encuentros fue ante Roger Federer, su ídolo y al que espera derrotar en algún momento: "Siempre soñé con vencerlo y aún no he tenido esta oportunidad. De Federer puedes aprender mucho, no solo cuando del juego o el enfoque del tenis, sino también de la vida. Me impresiona mucho".

Daniel Vitale Pizarro

19 de agosto de 2019

El relevo ruso


“Aunque no hubiera terminado ganando este trofeo, hubieran sido igualmente tres semanas increíbles, las mejores de mi vida”, fueron las primeras palabras de Daniil Medvedev apenas recibió el trofeo de campeón del Masters1000 Cincinnati. Finalista en Washington y Montreal, el título en Estados Unidos premió la regularidad y el alto nivel del ruso durante el verano norteamericano. Top10 por primera vez en julio, los resultados de las últimas tres semanas lo depositaron como cinco del mundo una semana antes del US Open, el último Grand Slam de la temporada y el torneo que comienza a definir las plazas para el Masters de fin de temporada.

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Medvedev (16°) inició el año con la final en el ATP250 Brisbane (Australia). Djokovic lo frenó en octavos de final del Australian Open y dos semanas después, en Bulgaria, fue campeón del ATP250 Sofia. Unos meses más tarde, en su segundo torneo en arcilla, perdió la final del ATP500 Barcelona. Una mala racha de cuatro derrotas seguidas en arcilla y césped no hicieron mella en la confianza del nacido en Moscú. A pesar de ese bajón, la temporada del moscovita durante la primera parte del año era muy buena: un título, dos finales y tres semifinales. Pero lo mejor estaba por venir. Terminada la gira sobre césped, Daniil viajó a Norteamérica como Top10 para disputar tres certámenes antes del US Open.


Su nivel de tenis fue creciendo a medida que pasaron los torneos, y los resultados lo acompañaron. En Washington lo alejó del titulo Nick Kyrgios 7/6 7/6 en la final y en Montreal derrotó a dos Top10 camino al último partido pero Rafael Nadal fue demasiado (6/3 6/0). Sin descanso, en Cincinnati se cargó en semifinales a Novak Djokovic (1°) y en la final a David Goffin, su verdugo en Wimbledon antes de la seguidilla positiva norteamericana. Tres victorias y una derrota ante el Top10 en tres semanas consecutivas. Si extendemos las estadísticas a la temporada 2019, seis de las diez finales ATP que disputó las logró durante estos nueve meses al igual que seis de sus siete triunfos ante el Top10, incluyendo dos partidos ganados al Nº1 ATP (Djokovic), en arcilla y dura. Brillante.
“Trato de afrontar cada partido siempre de la misma manera, aunque llegue con nuevas experiencias. Después de hacer esa primera final de Masters1000 me veía inestable, como un niño. Sobre todo al verme enfrente de Rafa, que tiene 55 finales de Grand Slam y otras 55 de Masters1000. Estoy exagerando, por supuesto, pero sé que para él eso forma parte de su rutina. Yo estaba allí por primera vez, con el estadio lleno, una experiencia que pude usar hoy para estar más tranquilo cuando salté a la cancha y usar eso a mi favor. Goffin nunca había tenido esa experiencia y tal vez por eso gané”, analizaba el nuevo campeón, con la mente fría en conferencia de prensa como en el partido tras ganar el título con cuatro aces consecutivos luego de estar 7/6 5-4 15-40.


El propio jugador explicó el porqué de su 'frío festejo' al ganar el título más importante de su carrera: "Si me hubiera preguntado al principio de la semana cómo celebraría un título aquí, hubiera dicho que tirándome al suelo, gritando, saltando y luego levantando las manos. Pero no, acabé agotado después de todo el partido, para ser honesto. A partir del 5-3 empecé a tener calambres en todas partes, pero traté de no mostrarlo. Con el 15-40 pensé en la posibilidad de irnos al 5-5, pero logré conectar cuatro saques directos. En ese momento ya no me quedaba fuerza para hacer nada”.
El Top5 de quien reside en Monte Carlo sorprendió a propios y extraños pero por sorprendente no deja de ser meritorio y merecido: “Es un logro que probablemente no podría creer hace tres semanas, porque apenas acababa de meterme en el Top10. Pensaba que el objetivo era permanecer Top10, pero ahora me veo entre los cinco primeros, por delante de grandes campeones como Zverev o Nishikori. Eso es enorme". Pegador por naturaleza que aprendió a ser paciente, se siente cómodo con velocidades altas de juego y sufre cuando le varían las alturas y los efectos de la pelota. Su juego plano desde el fondo de la cancha molesta a todos y su técnica poco ortodoxa despista a más de uno. Gran sacador, en Cincinnati agregó un segundo saque por encima de los 200km. ¿Podrá poner contra las cuerdas al Big3 en Nueva York?

Daniel Vitale Pizarro