4 de abril de 2020

Pasión por el tenis

Andrés se fue directo al hotel. Estaba agotado pero le costó dormirse. Las emociones se acumulaban en su cabeza al contemplar la pequeña copa de plata, de apenas 10 centímetros de altura, que le habían entregado por ganar Roland Garros. Era una reproducción de la Copa Pierre Gillou, el trofeo en honor del capitán del equipo francés que ganó seis veces la Copa Davis en la época de René Lacoste, Jean Borotra, Henry Cochet y Jacques Brugnon, los llamados Cuatro Mosqueteros del tenis francés, por cuyos éxitos se construyó el Stade Roand Garros. Años más tarde este trofeo se cambiaría por la Copa de los Mosqueteros, que aun se entrega en la actualidad. Gimeno sonreía a solas en la habitación recordando como apenas tuvo tiempo de tocar la copa y hacerse una foto con ella; la dejó sobre el banco del vestuario y, mientras él estaba en la ducha, un empleado del estadio se la cambió por una reproducción diminuta.

Extracto del libro "Andrés Gimeno. Pasión por el tenis". Manel Serras y Jaume Pujol-Galceran, 2013 (Turpial).


Andrés Gimeno fue el pionero del tenis español. Primero en ganar el Conde de Godó, en ser profesional, en ganar Roland Garros (Junior y Profesional) y en ingresar al Salón de la Fama, le mostró a España que el tenis de elite no era propiedad de australianos y estadounidenses. Sus viajes a Australia, su amistad con varios de los mejores jugadores de siempre, su vida sentimental y sus malos manejos económicos, todo está reflejado en "sus memorias", como decía Andrés sobre el libro, un compilado de anécdotas sobre los inicios del tenis como lo conocemos hoy, abierto al todo el que tenga el nivel para hacerlo. Los experimentados periodistas Manel Serra y Jaume Pujol-Galceran, narran con lujo de detalles la novelesca trayectoria del catalán, una vida dedicada 100% al tenis, su pasión.
Dividido en cinco capítulos con saltos en la línea temporal, los autores cuentan los pormenores de la vida de Andrés Gimeno desde que era un niño correteando por el Real Club de Tenis Barcelona. Sus amistades, sus travesuras, sus amoríos, sus victorias y derrotas, la vida de Gimeno fue atravesada por la etapa más convulsa del tenis, los sesenta. El final de la década supuso el inicio de la Era Abierta, la unión entre aficionados y profesionales, y Andrés fue parte de esa transformación desde dentro, en ocasiones como representante europeo. La incidencia del promotor Jack Kramer, la persona más influyente en la historia del tenis y su lucha con la Federación Internacional de Tenis solo pueden ser contadas por alguien que lo haya vivido como 'Andreu'.

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Las historias en tierras australianas a fines de la década del cincuentas no tienen desperdicio. El contraste de España y Australia era abismal y junto a José Luis Arilla, Junior prometedor por aquellos años, vivieron momentos inolvidables que forjaron su carácter para siempre. Gimeno evolucionó como tenista y el tenis pasó a ser prioridad en su vida. Campeón del Godó y de Queen's en 1960 como Amateur, fue convocado por Jack Kramer para ser profesional por 50 000 dólares durante tres años, lo que cambió su vida por completo. Giras agotadoras por todo el mundo junto a Rod Laver, Ken Rosewall, Pancho Gonzales o Pancho Segura en aviones precarios o automóviles en los que trasladaban una lona de caucho que utilizaban como cancha, eran situaciones cotidianas de aquella 'troupe de Kramer' de jugadores/amigos.
Su victoria en Roland Garros 1972 (34 años) ocupa todo el primer capítulo y su vida después del tenis figura en la quinta parte del ejemplar. Si el libro solo tuviera esos dos capítulos, ya valdría la pena su lectura. El nerviosismo y la convicción de Gimeno durante las horas previas a la final en París contrastan con la vida de pareja junto a Cristina Carulla. Nieta del Marqués de Carrulla, Cristina lo siguió por el mundo mientras pudo pero que el distanciamiento entre ellos por los interminables viajes y los constantes problemas económicos luego del tenis fueron desgastando la relación. "A medida que han pasado los años me he ido desenamorando de Andrés, al contrario que él. Yo me casé con el corazón y él lo hizo con la cabeza", le resumía apesadumbrada a los periodistas.
Recomiendo leer "Andrés Gimeno. Pasión por el tenis", escrito por Manel Serra y Jaume Pujol-Galceran en 2013, su segundo libro de tenis tras publicar "Rafael Nadal, crónica de un fenómeno" (2009). Prologado por la leyenda Manolo Santana, 160 páginas resumen la vida de un deportista de elite que se ganaba la vida jugando al tenis en tiempos en los que el deporte no era sinónimo de dinero. Lamentablemente tanto Andrés Gimeno (82) como su mujer Cristina Carulla (76) fallecieron en 2019, por lo que la hoy en día la obra toma mayor relevancia. 'El Pionero' será recordado por todo español que alguna vez haya empuñado una raqueta de tenis o que haya visto algún partido suyo por televisión. Este libro no debería faltar en la biblioteca de todos ellos.

Daniel Vitale Pizarro

26 de marzo de 2020

Game Set Math


A veces, creo que también deberíamos considerar incorporar algún ingeniero mecánico a nuestros equipos de trabajo. O inspirarnos con las características particulares de como se mueve algún animal. U observar como fueron creados algunos personajes de la Play, o algunos superhéroes... En este sentido, pienso en la elongación impresionante de Djokovic, que tal vez pueda traer algo nuevo a la mesa. Marcelo (Albamonte) insiste con que tenemos que observar detenidamente a los arqueros de fútbol. El es hincha de Boca, vio a Gatti atajar más de doce años y piensa que puede ser muy interesante aprender las lógicas de los arqueros que acortan los tiempos del rival, cubren la red y los ángulos.

Extracto del libro "Game Set Math. La formula para ganar tu próximo partido". Franco Davin, 2019 (KEL Ediciones)
Franco Davin nació en Pehuajó (1970) y rápidamente se destacó en el tenis. Entrenado por Carlos González en el Club Estudiantes Unidos, desde los ocho años su evolución fue meteórica: campeón provincial a los nueve, campeón nacional a los diez y campeón Sudamericano y mundial a los doce. Su carrera como Junior fue exitosa por donde se la mire. Afincado en Tandil desde 1984 a las órdenes de Raúl Pérez Roldán, su primer punto ATP lo consiguió a los catorce años, a los quince fue campeón del Banana Bowl (U18) y ganó su primer partido ATP, a los dieciséis fue finalista del ATP Buenos Aires y del US Open Junior, y a los diecisiete alcanzó la final de Roland Garros Junior (1987) en dobles junto a Guillermo Perez Roldán.
La carrera de Franco llegó a su fin a los veintisiete años de edad (1997) tras ser 30° ATP en 1990, ganar tres títulos ATP y alcanzar nueve finales. Precoz y exitoso como jugador, también lo sería como entrenador. Sin prácticamente tiempo para asimilar el retiro, en 1998 fue elegido capitán interino de la Fed Cup y en 1999, capitán de Copa Davis. Luego vinieron los trabajos junto a Coria, Gaudio, Del Potro, Dimitrov, Fognini y Edmund (actual), entre otros, jugadores que hicieron del zurdo uno de los mejores entrenadores del mundo. Único argentino ganador de Grand Slam con dos jugadores diferentes, Franco escribió un libro sobre el tenis y los datos, junto a Marcelo Albamonte y producido por Pablo Del Campo, que denominó "Game Set Math".
En su primera incursión al mundo de las letras, Davin repasa su etapa como jugador y su transición a entrenador en primera persona, con anécdotas que explican el porqué de su éxito. No es casualidad que bajo su tutela Gaudio haya sido campeón de Roland Garros, Del Potro ganado el US Open y Fognini fuera Top10 (9°) por primera vez en su carrera a los treinta y dos años. Más allá del trabajo dentro de una cancha de tenis, para él lo más importante está fuera de ella: "Mi mujer, Mariana, siempre permitió que nuestra familia se transformara en la familia alternativa de mis jugadores. Son chicos y por más recursos que tengan, mi mujer es la primera en decirme que necesitan contención". El método es simple y a la vez complejo: si el jugador está cómodo y feliz fuera de las pistas, lo transmitirá dentro de las mismas.



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🇦🇷 El impacto de las redes sociales en el Tenista. Termina un partido, y no hay tiempo para saborear una buena victoria o mascullar “bronca” por una derrota, ni de pensar en el partido que concluyó. Casi inmediatamente el jugador toma su teléfono celular, y no sé exactamente con que fin, mira sus redes sociales. Al despertar por la mañana, antes de dormir, durante el almuerzo, cena desayuno, etc,etc la gran mayoría de los Tenistas están inmersos en las redes sociales Durante un viaje, en auto, en tren, en un almuerzo sacando fotos a un plato espectacular para subirlo a las redes sociales, y me pregunto si no disfrutan más de mostrar que van a comer un plato exquisito que de comerlo, o de mostrar que están ante un paisaje hermoso que de mirarlo. Similar situación que ocurre cuando filman un partido de fútbol en la cancha (¿por qué no lo miran por televisión entonces?) Los ejemplos abundan y mis comentarios no son una crítica, sino plantear un interrogante acerca de la influencia que estos comportamientos tienen sobre su rendimiento tenístico. Y la verdad es que no lo sabemos, porque todo esto es muy nuevo, y también muy potente...me pregunto qué pasa por la cabeza del jugador con todos los comentarios que recibe y lee de sus seguidores luego de una derrota, o cómo influyen las cantidades de sugerencias que recibe de sus allegados, debido a la facilidad para la comunicación, en la manera en la cual debe encarar un partido o aspectos de su carrera. En mi opinión es un tema apasionante, y larguísimo, mi intención con este post es plantearlo. Por lo pronto creo que sería interesante que las redes sociales de un Tenista, fueran manejadas por un profesional de la comunicación, y que ellos mismos solo manejaran sus redes personales a las cuales solo tuvieran acceso sus allegados. Me surgen muchos interrogantes pero me gustaría conocer sus opiniones @tenisalbamonte #GSM
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Las motivaciones de cada jugador son la clave de su enfoque como coach. Imitar a un jugador, demostrarle al público que es mejor de lo que creen, contentar a una novia o simplemente 'llevarle la contra a su entrenador' son algunas de las motivaciones de cada tenista, que le permiten superarse a sí mismo. Franco trata de reflejarlas para que el lector conozca un poco más sobre el pensamiento de un profesional de la raqueta y su enfoque ante grandes retos. Interesante también el apartado de la evolución del tipo de juego de los tenistas según las épocas y lo que necesitó desarrollar técnica, táctica o físicamente cada nueva generación para derrotar a la anterior, siempre con las excepciones a la regla que tan bien le hacen al deporte.







🇦🇷 Épocas. En mi opinión es muy bueno involucrar a los chicos y jóvenes en conversaciones y “discusiones” de Tenis, creo que les sirve mucho…en realidad nos sirve a todos. Me decían ellos, hace poco, que los mejores jugadores de antes hoy no podrían jugar, que no tendrían ninguna chance de ganar contra los tenistas actuales. Tengo otra opinión, creo que esos mejores jugadores de todas las épocas, hoy jugarían diferente, estoy seguro que si estuvieran en el circuito actual, no harían lo mismo que hicieron en su época dorada, sino que diseñarían su juego para ganarle a quienes están en la cúspide. Lo mismo que hicieron en su época, diseñaron su juego cuando eran jóvenes para ganarle a quienes eran los mejores del momento. Por supuesto que si mantuvieran su juego tal cual lo hicieron antes, salvo contadísimas excepciones, hoy no tendrían ninguna chance. Cierro los ojos, hoy 2019 me imagino llegando al Naútico de Mar del Plata y encontrando a Guillermo Vilas con 14 años, estoy seguro que estaría pensando y diseñando su juego para ganarle a Federer, Nadal, Djokovic, Del Potro, o quienes vengan detrás Y voy un paso más allá, quizás los jóvenes de hoy no están pensando tanto en como ganarle a los mejores, sino en copiarlos, y esta sea la causa por la cual no podrán destronarlos sino hasta esperar su declive físico debido a los años o a las lesiones. #GSM @tenisalbamonte
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Franco Davin trabaja hace años junto a Marcelo Albamonte, pionero de los datos aplicados al tenis en Argentina. "¿Mi técnica secreta? Combino matemáticas con psicología", le contaba el pehuajense a la Revista GenteAlbamonte, principal colaborador del libro, estudió contaduría (nunca ejerció) y es entrenador de tenis pero su verdadera pasión son las matemáticas. Su fusión con Davin y el alto rendimiento benefició a ambos y permitió que este libro saliera a la luz. Sus estudios sobre 'la velocidad de la derecha de Del Potro', los 'errores no forzados positivos' o 'la motivación es mensurable' son algunas de sus metódicas investigaciones reflejadas en la obra, conceptos tan interesantes como novedosos.
Ciento sesenta páginas, totalmente bilingue y con un diseño de arte muy bien logrado. Así se presenta el ejemplar. El texto, acompañado de imágenes históricas, se lee rápido, de escritura fácil y clara, con aportaciones que dejan en evidencia que siempre se pueden aprender cosas nuevas y que debemos estar abiertos a las innovaciones, por más pequeñas que sean, porque pueden generar grandes cambios. Recomiendo "Game Set Math. La fórmula para ganar tu próximo partido (Y no solo en la cancha)" a padres, jugadores, entrenadores o curiosos del tenis, dispuestos a mirar un poco más allá de como golpear una pelota de tenis.

Daniel Vitale Pizarro

21 de marzo de 2020

El tenis como experiencia religiosa

"Esta final de Wimbledon presenta el argumento de la venganza, la dinámica de rey contra regicida y los contrastes dramáticos de caracteres. Se enfrentan la virilidad apasionada del sur de Europa contra el arte intrincado y clásico del norte. Dionisios contra Apolo. Cuchillo de carnicería contra escalpelo. Zurdo contra diestro. Los número dos y uno del mundo. Nadal, el hombre que ha llevado a sus límites el estilo moderno de juego de fondo... contra un hombre que ha trasfigurado ese estilo moderno, cuya precisión y variedad son igual de importantes que su ritmo y su velocidad de pies, pero que ha demostrado ser peculiarmente vulnerable a su contrincante, o bien capaz de verse superado psicológicamente por él. Un periodista deportivo británico, exultante junto con sus compañeros en la sección de prensa, repite dos veces: Va a ser una guerra".

Extracto del libro "El tenis como experiencia religiosa". David Foster Wallace, 2016 (Penguin Random House).


David Foster Wallace (1962-2008) nació en Ithaca, Nueva York, pero a los seis meses su familia se mudó a Champaign, Illinois, donde vivió toda su infancia y adolescencia. Hijo de profesores universitarios en filosofía y literatura, David se graduó durante su juventud en inglés y luego en escritura creativa. Profesor universitario y escritor, el tenis fue una de sus pasiones. A pesar de no haberle dedicado todo el tiempo que el deporte requiere para destacarse, llegó a tener un buen nivel competitivo como Junior en Illinois. En medio tantas obras publicadas, en 1995 fue acreditado al US Open por la Revista 'Tennis' durante el fin de semana del Día del Trabajo y en 2006 asistió a la final de Wimbledon, entrevistando a Roger Federer durante para el The New York Times.


Este pequeño libro "El tenis como experiencia religiosa" (111 páginas) incluye dos relatos, crónicas extensas de las coberturas realizadas por el brillante escritor norteamericano. Pete Sampras ante Mark Philippoussis en Estados Unidos (Democracia y comercio en el US Open 95) y Roger Federer contra Rafael Nadal en Inglaterra (Federer, en cuerpo y en lo otro) fueron los "partidos excusa" que encontró Foster Wallace para explicarle al lector, con lujo de detalles (créanme, con lujo de detalles) todo lo que sucede alrededor de un partido de tenis profesional. Del ruidoso y marketinero US Open al silencioso y tradicional Wimbledon, en ambos Grand Slams destacó el 'autobombo y autopromoción' del torneo: "Nunca te olvidarás que estás allí".
En sus relatos, los protagonistas pasan a ser actores secundarios y viceversa. Del análisis metafórico de un jugador pasa, sin que se note, a detallar como está vestido un espectador que le llamó la atención, qué ingredientes tiene la comida que compró minutos atrás o cuantos patrocinadores aparecen en su camino hacia el estadio principal. Su explicación minuciosa de las cosas hace que el lector sienta que compró una entrada para el torneo y no un libro. Párrafo aparte para las notas al pie, un recurso del que hace uso y abuso, tan importantes en sus escritos como el texto en sí (páginas enteras), ampliando la riqueza del texto pero entorpeciendo la lectura.
Recomiendo la lectura de "El tenis como experiencia religiosa" de David Foster Wallace a todo aquel fanático del tenis que haya o no asistido a un Grand Slam ya que seguro descubrirá cosas que no pudo observar como espectador. Foster Wallace atrapa con su narrativa y genera interés en cada párrafo gracias a su don especial para descubrir lo irracional, lo absurdo y lo surreal en los actos cotidianos. De este modo, es un verdadero placer asistir al espectáculo de sus reflexiones. El que conoce su obra no se sorprenderá con estos párrafos tenísticos y no tenísticos del escritor, proyecto inconcluso de tenista, que dilucida como nadie el deporte que le apasiona.

Daniel Vitale Pizarro

16 de marzo de 2020

Tenis en la luna

El tenis nos atrae porque ahora es un deporte popular que nunca ha dejado de ser distinguido, como en sus orígenes. Sus normas son complicadas y, a la vez, sencillas. Nos gusta por lo que nos ha costado aprenderlo. Los azules, los verdes o naranjas de la pista nos relajan. Nos apasiona su historia y nos encantan sus mitos. Nos seduce el sonido de la pelota (una especie de susurro líquido, causado por la combinación de velocidad y efecto, según la descripción de Foster Wallace). Nos alegra llevar la raqueta en el maletero del coche. Nos encanta ver los partidos por televisión y revivir momentos y golpes antológicos en You-Tube. Nos gusta invitar a nuestro exrival, ahora amigo, después del match. Nos da vida sentarnos en la silla en los descansos. Nos anima hablar con los amigos de la última jornada de Roland Garros o Wimbledon.

Extracto final del libro "Tenis en la luna, Del Jeu de paume al ojo de Halcón". Lluís Vergés, 2017 (Melusina).
Nacido en cataluña (1953) pero asentado en Menorca, el periodista español, que desde 1983 elabora información cultural para el Diario Menorca, se ha documentado durante dos años para desarrollar la ecléctica propuesta de "Tenis en la luna", un pequeño libro de 140 páginas en el que mezcla literatura y tenis. En un formato atractivo de "partido al mejor de cinco sets", atraviesa todo lo que conlleva un encuentro de tenis desde el calentamiento, pasando por sus golpes y tácticas de juego hasta finalizar con la ducha final en los vestuarios. En el medio, datos curiosos, partidos inolvidables y estadísticas que no cansan al leerlas. Tampoco faltan las anécdotas de, por ejemplo, cómo se fueron adoptando términos en el inicio de la práctica deportiva que perduran hasta hoy, o el misterio del porqué se adoptó la forma actual de conteo para ganar un partido.
Quizá lo más interesante del libro sea la carga cultural con la que se narra, recopilando a muchos autores tradicionales, ajenos a la escritura tenística, que en alguno o varios de sus escritos mencionan al deporte de la raqueta o hablan sobre él en algún tomo de su obra (o no). La mezcla de autores especialistas en tenis (Luis Lopez Varona, Heiner Gillmeister, Brad Gilbert o Toni Nadal) con los escritores más reconocidos de la literatura mundial (Platón, William Shakespeare, Vladimir Nabokov o Martin Amis) hace que el ejemplar sea de una riqueza pocas veces vistas en un libro que se encuentra en las estanterías de las librerías en la sección "Tenis".







TeVergés divide su libro en tres grandes capítulos, a modo de sets, que nos lleva por los mejores momentos del tenis, hablando de sus mitos, sus curiosidades y su desarrollo social y cultural. Por Tenis en la luna pasan todos esos mitos tenísticos que los de mi generación no llegamos a ver jugar, pero que conocemos porque a día de hoy dan nombre a las grandes pistas de los Grand Slam o a conocidas marcas deportivas. Suzanne Lenglen, Fred Perry, Margaret Court, René Lacoste o Rod Laver comparten páginas con estrellas más actuales como Murray, Djokovic, Federer y Nadal, el póquer de ases que ejerce su dominio tenístico desde principios de siglo con mano de hierro y mucha (muchísima) clase. Una reseña de @malagonc que podéis leer en http://www.librosyliteratura.es/tenis-en-la-luna-de-lluis-verges.html #librosyliteratura #reseña #tenisenlaluna #lluisverges #melusina
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Recomiendo leer "Tenis en la luna", ideal para ávidos lectores tenísticos que están cansados de libros monotemáticos de como pegarle a la pelota, como mejorar la actitud dentro de una pista o quién ganó más Grand Slams. Vergés escapa del modelo tradicional de escritura de este deporte y se anima a terminar cada capítulo con un tiro ganador para finalizar con una victoria resonante del lector ante Isaac Newton, tal como lo hacía Martina Navratilova sobre el césped londinense de Wimbledon o como lo sigue haciendo Rafael Nadal en la arcilla parisina de Roland Garros.

Daniel Vitale Pizarro

9 de marzo de 2020

#OneLastRoar


“Todas las mañanas, me pongo ropa de tenis y me divierto. El tenis es un deporte hermoso para alegrar a mucha gente”. Ese es Leander Paes a tres meses de cumplir cuarenta y siete años, con la misma ilusión del joven indio nacido en Calcuta que debutaba en Copa Davis con dieciséis años en 1990. Leander lo ganó prácticamente todo en dobles e incluso fue exitoso en individuales, solo que sus buenos resultados en duplas lo obligaron a volcarse por completo a siempre tener un compañero a su lado. Luego de treinta temporadas como profesional, 2020 será su última. Pero antes de colgar la raqueta para siempre, Paes tendrá tiempo para reescribir los libros de historia de la Copa Davis y por qué no, del tenis en general.
Convocado para disputar el repechaje a las 'Finales de Copa Davis Madrid 2020', el longevo Leander Paes (115°) formó pareja junto a Rohan Bopanna (37°) y derrotaron a Franko Skugor (32°) y Mate Pavic (15°). Su 45° victoria en la especialidad de Paes, récord absoluto desde el inicio de la competencia en el año 1900, lamentablemente no alcanzó para que India viaje a Madrid en noviembre pero le dio un cierre especial a su participación en la Copa Davis, ganando partidos treinta años después de su debut. En total finalizará su carrera con 93 encuentros ganados (48 S / 45 D) en 58 series disputadas, cuarto en la historia de la Davis.
Anunciado su retiro en diciembre, el multicampeón de Grand Slams en dobles (15) decidió denominar #OneLastRoar a su gira de despedida en 2020: "Le pedí a todo mi equipo y a mis padres que me dieran algunas ideas. Ellos pensaron que tenía que dar un último rugido, que tenía que jugar un año más para dar las gracias a los jugadores con los que he jugado durante cuatro décadas, a los torneos y a los aficionados de todo el mundo". Pero no solo en agradecimiento disputará la temporada 2020, Leander tendrá el objetivo de competir en sus octavos Juegos Olímpicos en Tokio y en su Grand Slam N°100 en el US Open, ambos récords mundiales para un tenista.
Su historia con la Copa Davis es brillante pero su recorrido olímpico es tan atractivo como peculiar. En siete participaciones olímpicas y siendo un referente mundial en dobles, su única medalla fue, curiosamente, en individuales cuando se colgó el bronce en Atlanta 1996. Lo más cerca que estuvo de una presea en su especialidad fue en Atenas 2004 cuando cayeron junto a Mahesh Bhupathi 7/6 4/6 16/14 en el encuentro por la medalla de bronce ante Ivan Ljubicic y Mario Ancic. Tokio 2020 está en el horizonte cercano de Leander que, de no mediar lesiones, estará en la capital japonesa lo que supondrá un reto casi imposible de igualar.


Pero ser una estrella mundial del tenis y un ídolo en India no está exento de problemas. Compañero de Sania Mirza en Londres 2012 a pesar de que ella quiso compartir pista con Mahesh Bhupathi, fue relegado por la propia Mirza en Rio 2016 tras haber decidido jugar junto a Rohan Bopanna luego de tratar a Paes como "persona tóxica", alegando que la utilizó de cebo para poder disputar el dobles mixto en Gran Bretaña. También fueron conocidos sus altercados con Mahesh Bhupathi en 2017 cuando Mahesh era capitán del equipo de Copa Davis y decidió no convocarlo. No solo no lo seleccionó, sino que por la repercusión de la exclusión de Paes, Bhupathi publicó en Facebook un chat personal entre ellos en el que le explicaba porque optaría por Bopanna y no por él.


Polémica a un lado, la vida del mejor tenista indio de todos siempre estuvo ligada a los Juegos Olímpicos, más allá de lo deportivo: "Me considero un atleta que le encanta estar en los JJOO. Mis padres estaban disputando las Olimpiadas en 1972 y fui concebido allí. Nací con esa condición física y el ambiente familiar fue excelente para que pudiese cumplir mis sueños. Jugar en Tokio 2020 será un sueño y algo que hace varios años pensé que nunca podría hacer. No he tenido una vida nada fácil. He tenido que dormir en vestuarios por no tener dinero para ir a un hotel y he lidiado con cosas en mi carrera que cualquier otro atleta no sé si podría afrontar. Creo que para lograr la excelencia, debes tener cierta perseverancia, paciencia y sacar el lado positivo de las cosas".

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Distendido y orgulloso, mientras disputaba su Grand Slam N°94 en Roland GarrosLeander Paes contaba una anécdota que tuvo en París y que refleja lo que significa seguir compitiendo y ganando con esa edad: “Un día en Roland Garros, pasé por la pista donde entrenaba Nadal y su tío y Toni dijo: 'Leo, ¿tienes 46 años, verdad? ¿jugaste aquí en 1989, cierto? Me acuerdo de ese año ¡Qué increíble! Mirá Rafa, este hombre tiene 46 años y todavía juega y gana'. Para mí, eso fue hermoso, porque Rafa es uno de los mejores de todos los tiempos y Toni es una de las grandes mentes del tenis de siempre. Tener la relación que tengo con los jugadores y el respeto de todos en los vestuarios lleva muchos años de arduo trabajo. He sido muy bendecido por tener una carrera tan larga y exitosa".

Daniel Vitale Pizarro