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09 marzo 2020

#OneLastRoar


“Todas las mañanas, me pongo ropa de tenis y me divierto. El tenis es un deporte hermoso para alegrar a mucha gente”. Ese es Leander Paes a tres meses de cumplir cuarenta y siete años, con la misma ilusión del joven indio nacido en Calcuta que debutaba en Copa Davis con dieciséis años en 1990. Leander lo ganó prácticamente todo en dobles e incluso fue exitoso en individuales, solo que sus buenos resultados en duplas lo obligaron a volcarse por completo a siempre tener un compañero a su lado. Luego de treinta temporadas como profesional, 2020 será su última. Pero antes de colgar la raqueta para siempre, Paes tendrá tiempo para reescribir los libros de historia de la Copa Davis y por qué no, del tenis en general.
Convocado para disputar el repechaje a las 'Finales de Copa Davis Madrid 2020', el longevo Leander Paes (115°) formó pareja junto a Rohan Bopanna (37°) y derrotaron a Franko Skugor (32°) y Mate Pavic (15°). Su 45° victoria en la especialidad de Paes, récord absoluto desde el inicio de la competencia en el año 1900, lamentablemente no alcanzó para que India viaje a Madrid en noviembre pero le dio un cierre especial a su participación en la Copa Davis, ganando partidos treinta años después de su debut. En total finalizará su carrera con 93 encuentros ganados (48 S / 45 D) en 58 series disputadas, cuarto en la historia de la Davis.
Anunciado su retiro en diciembre, el multicampeón de Grand Slams en dobles (15) decidió denominar #OneLastRoar a su gira de despedida en 2020: "Le pedí a todo mi equipo y a mis padres que me dieran algunas ideas. Ellos pensaron que tenía que dar un último rugido, que tenía que jugar un año más para dar las gracias a los jugadores con los que he jugado durante cuatro décadas, a los torneos y a los aficionados de todo el mundo". Pero no solo en agradecimiento disputará la temporada 2020, Leander tendrá el objetivo de competir en sus octavos Juegos Olímpicos en Tokio y en su Grand Slam N°100 en el US Open, ambos récords mundiales para un tenista.
Su historia con la Copa Davis es brillante pero su recorrido olímpico es tan atractivo como peculiar. En siete participaciones olímpicas y siendo un referente mundial en dobles, su única medalla fue, curiosamente, en individuales cuando se colgó el bronce en Atlanta 1996. Lo más cerca que estuvo de una presea en su especialidad fue en Atenas 2004 cuando cayeron junto a Mahesh Bhupathi 7/6 4/6 16/14 en el encuentro por la medalla de bronce ante Ivan Ljubicic y Mario Ancic. Tokio 2020 está en el horizonte cercano de Leander que, de no mediar lesiones, estará en la capital japonesa lo que supondrá un reto casi imposible de igualar.


Pero ser una estrella mundial del tenis y un ídolo en India no está exento de problemas. Compañero de Sania Mirza en Londres 2012 a pesar de que ella quiso compartir pista con Mahesh Bhupathi, fue relegado por la propia Mirza en Rio 2016 tras haber decidido jugar junto a Rohan Bopanna luego de tratar a Paes como "persona tóxica", alegando que la utilizó de cebo para poder disputar el dobles mixto en Gran Bretaña. También fueron conocidos sus altercados con Mahesh Bhupathi en 2017 cuando Mahesh era capitán del equipo de Copa Davis y decidió no convocarlo. No solo no lo seleccionó, sino que por la repercusión de la exclusión de Paes, Bhupathi publicó en Facebook un chat personal entre ellos en el que le explicaba porque optaría por Bopanna y no por él.


Polémica a un lado, la vida del mejor tenista indio de todos siempre estuvo ligada a los Juegos Olímpicos, más allá de lo deportivo: "Me considero un atleta que le encanta estar en los JJOO. Mis padres estaban disputando las Olimpiadas en 1972 y fui concebido allí. Nací con esa condición física y el ambiente familiar fue excelente para que pudiese cumplir mis sueños. Jugar en Tokio 2020 será un sueño y algo que hace varios años pensé que nunca podría hacer. No he tenido una vida nada fácil. He tenido que dormir en vestuarios por no tener dinero para ir a un hotel y he lidiado con cosas en mi carrera que cualquier otro atleta no sé si podría afrontar. Creo que para lograr la excelencia, debes tener cierta perseverancia, paciencia y sacar el lado positivo de las cosas".

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Distendido y orgulloso, mientras disputaba su Grand Slam N°94 en Roland GarrosLeander Paes contaba una anécdota que tuvo en París y que refleja lo que significa seguir compitiendo y ganando con esa edad: “Un día en Roland Garros, pasé por la pista donde entrenaba Nadal y su tío y Toni dijo: 'Leo, ¿tienes 46 años, verdad? ¿jugaste aquí en 1989, cierto? Me acuerdo de ese año ¡Qué increíble! Mirá Rafa, este hombre tiene 46 años y todavía juega y gana'. Para mí, eso fue hermoso, porque Rafa es uno de los mejores de todos los tiempos y Toni es una de las grandes mentes del tenis de siempre. Tener la relación que tengo con los jugadores y el respeto de todos en los vestuarios lleva muchos años de arduo trabajo. He sido muy bendecido por tener una carrera tan larga y exitosa".

Daniel Vitale Pizarro

28 noviembre 2019

La nueva Davis en primera persona

El Metro de Madrid es el punto de partida de este viaje hacia las Finales de Copa Davis 2019. El destino quiso que se disputara en Madrid, a menos de tres meses de mi mudanza a la capital española. Presente en una veintena de torneos de tenis como periodista entre Futures, Challengers, ATP, Copa Davis, Interclubes y Exhibiciones (siempre en Argentina), nunca había estado en una final de una competencia con tanta historia (119 años). Sentía que esto iba a ser diferente. Entiendo que los Grand Slams, a los que solo asistí como espectador, tienen otro status, pero este nuevo formato de la Davis en la 'Caja Mágica', tan criticado antes de haber iniciado, seguramente no sería un torneo más en mi vida periodística.
La ciudad empezó a respirar clima de Copa Davis mucho antes que los protagonistas. Carteles en las calles céntricas, autobuses ploteados, sorteo de entradas en clubes de tenis o negocios afines al torneo y acciones ecológicas que te permitían canjear botellas plásticas o de vidrio por entradas, fueron algunas de las estrategias de marketing para promocionar un evento tan denostado como valiente, por todo lo que estaba en juego. Incluso se colocaron los nombres de todos los jugadores participantes, por países, en cada estación del Metro de la Linea 3, el medio de transporte público más utilizado por los espectadores para llegar al estadio.
Las instalaciones de la 'Caja Mágica' son un lujo. Para este evento, los jugadores dispusieron de tres pistas principales y siete de entrenamiento, con todas las comodidades posibles a la hora de entrenar, sin la presencia del público en las pistas auxiliares, solo habilitadas a la prensa. A pesar de esa normativa, pocos colegas presenciamos los entrenamientos con asiduidad. No hago juicio de valor, solo es una observación ya que muchos de los periodistas no son apasionados del tenis y asisten a los torneos solo por trabajo. Estoy convencido de que si no les pagaran u obligaran a ir, la mayoría de los que fueron no asistirían. En lo que a mi respecta, el tenis es mi vida y ver a los mejores del mundo entrenar, al borde de la pista y sin público, no tiene precio. Lo disfruto casi tanto como un partido por los puntos entre dos estrellas del momento.
Los días pasaban y los pasillos de la 'Caja Mágica' empezaban a ser familiares. No es sencillo ubicarse desde el primer día por las dimensiones del predio, la disposición de los estadios, de las pistas de entrenamiento y de la sala de prensa. La interacción con los colegas también es una cuestión del día a día, sobre todo con los extranjeros, tan parecidos pero a la vez tan distintos. Lunes, martes, miércoles y los equipos iban quedando eliminados. Colombia fue el primero y Canadá el último. El sistema de clasificación premiaba a los seis lideres de cada grupo más los dos mejores segundos, extraño en el tenis, lo que generó especulaciones hasta el último punto de la fase de grupos. Las largas jornadas de más de doce horas no ayudaban a que los periodistas estemos lúcidos para las matemáticas, materia de la que la mayoría no somos especialistas.
La ilusión de ver a los mejores jugadores del mundo todos los días, juntos bajo un mismo techo, postergaba el cansancio que pasaba factura apenas finalizaba la jornada. La buena predisposición de la mayoría de los colegas y trabajadores del torneo hacían más llevadera la tarea diaria en sala de prensa, amplia y cómoda para trabajar. Párrafo aparte para el acceso a las butacas de prensa. El sector era bueno, pero no se podía acceder desde la sala de prensa, debíamos dar media vuelta al estadio para ingresar. Una pena también que no hubiese un monitor fuera de la puerta de prensa para saber el marcador, fundamental para los cronistas en caso de no poder ingresar al estadio en un momento cúlmine del encuentro.
Como en todo torneo de tenis profesional donde la entrada se paga, los espectadores van en aumento hacia el fin de semana y la venta de entradas es escasa los primeros días de competencia. Es curioso porque para mí, los mejores días son precisamente los primeros ya que se pueden ver a todos los jugadores, pero eso dejémoslo para los enfermos del tenis. La persona normal que abona una entrada, elige las instancias finales para asegurarse de ver a los mejores de la semana, o porque el trabajo no se lo permite. Para muchos, asistir un martes a las once de la mañana es prácticamente imposible. A pesar de eso, los datos oficiales arrojaron que asistieron más de 130000 personas durante los siete días, más del pobre 50% de entradas vendidas una semana antes de inicio.
La serie Argentina-España de cuartos de final fue la más caliente de la semana, por definirse en el dobles y por el calor y color de la hinchada sudamericana, siempre ruidosa y apoyando a los suyos jueguen donde jueguen. Pero la noche más emotiva de todas fue el dobles de la semifinal España-Gran Bretaña. Nadal-Lopez derrotaron a Murray-Skupski 7/6 7/6 en un partido que de no ser en España y por Copa Davis, la victoria hubiera caído del lado inglés. Superiores técnica y tácticamente no supieron cerrar los sets y sucumbieron ante la actitud de 'Rafa', el oficio de 'Feli' y el ánimo del público, con tiros espectaculares en los momentos más tensos del partido.
La final fue casi a pedido de la grada. Dos Top10 de un lado contra dos de los tres mejores adolescentes del ranking ATP. Ante ese panorama y habiendo perdido su partido inaugural, Bautista Agut (9°) demostró estar hecho de acero. Dos días después del fallecimiento de su padre y de haberse ido de Madrid a su Castellón natal para despedirse en vida, volvió a la concentración con el corazón en la mano y no solo disputó su individual sino que venció a Felix Auger-Aliassime con un enfoque brillante, muy concentrado, casi sin distracciones luego de aciertos o errores. El llanto de Roberto desconsolado mientras todo el estadio coreaba "Robeeeeerto Robeeeeerto" emocionó hasta al madrileño más duro.
Era el momento de 'Rafa'. El jugador de la semana debía ganar un partido más para que todo lo hecho desde el martes no haya sido en vano. 6/3 6-6 ante Shapovalov... El tiebreak del segundo set tuvo de todo. Dos ojos de halcón perdidos por milímetros, tres sets points levantados y un match point sencillo desperdiciado. Hubiese sido injusto que Nadal terminara el año como N°1 ATP sin darle el punto definitivo a su país para ser campeones de la Copa Davis por sexta vez, la primera de esta "Nueva Era" y en su país. Una derecha del canadiense en la red concluyó la faena semanal del mallorquín que le regaló a sus fanáticos españoles, seguidores durante todo el año por TV o internet, una versión inmejorable de Rafael Nadal, sacando como nunca y ganando como siempre.
La conferencia de prensa española fue breve pero no faltaron los halagos al 'superhéroe' Nadal y al hombre de hierro Bautista, que como dijo 'Rafa': "lo que hizo Roberto es un ejemplo para el resto de mi vida". El día finalizaba, la pista se vaciaba y la sala de prensa se tornaba cada minuto menos bulliciosa. Las Finales de Copa Davis habían llegado a su fin y con ellas, una semana inolvidable. El Metro de Madrid nos recibe igual que siete días atrás, pero esta vez para llevarnos a casa y no volver hasta noviembre 2020. Quizás la espera no sea tan larga y nos volvamos a encontrar con la Linea 3 en mayo, cuando se dispute el Masters1000 Madrid. Pero esa será otra historia.

Daniel Vitale Pizarro desde 'La Caja Mágica'

25 noviembre 2019

Supernadal al rescate







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El grito ensordecedor de más de doce mil personas luego de que Denis Shapovalov estrellara la derecha en la red no será fácil de olvidar para los presentes en 'La Caja Mágica'. Rafael Nadal ganaba su octavo partido en seis días y le daba a España su sexta Copa Davis. Sin perder sets en individuales ni sufrir roturas de servicio en ambas modalidades, vimos una versión superlativa de Nadal, de las mejores de su carrera a nivel tenístico. Es cierto que no enfrentó a ningún Top10 pero su tenis fue arrollador y el servicio, su mejor golpe. Jamás se lo vio tan agresivo y con un porcentaje tan alto de primeros saques. Khachanov, Gojo, Schwartzman, Evans y Shapovalov sufrieron la intensidad de 'Rafa' que minimizó el juego de sus rivales y los volvió obsoletos, provocando errores que no cometerían ante otro jugador.
La primera edición de la renovada Copa Davis comandada por el Grupo Kosmos, Gerard Piqué y compañía, llegó a su fin. Fueron siete días intensos, de jornadas muy largas que empezaban a las diez de la mañana y se extendían casi siempre más allá de las dos de la madrugada. La Copa del Mundo del Tenis, como bautizaron a este nuevo formato, contó con la presencia de seis Top10 y doce Top20, un número elevado al tratarse de un certamen de equipo del que no dependen de sí mismos para participar. De nada sirve ser Top10 si no cuentas con al menos un compañero Top100, como le sucedió este año a Dominic Thiem (4°) o Stefanos Tsitsipas (6°), ausentes por no haber clasificado con su país.


El sitio elegido, 'La Caja Mágica', ubicada al sur de Madrid, de fácil acceso en automóvil o medios de transporte público, contó con tres estadios cubiertos con capacidad para 12500 (Manolo Santana), 3500 (Arantxa Sanchez Vicario) y 2500 (Estadio 3) personas respectivamente, algo que pocos lugares en el mundo pueden presumir. La casa del Masters1000 Madrid cambió la tierra batida por las pistas duras bajo techo de la compañía Green Set (Javier Sanchez Vicario), la misma superficie de los torneos previos a las Finales de la Copa Davis (Amberes, Basilea, París y el Masters), con el objetivo de que los jugadores no sufran cambios bruscos de superficies en la parte final de la temporada.
Las quejas nunca faltan y de este nuevo formato se escuchan desde que se anunció que el torneo se desarrollaría en Madrid bajo condiciones totalmente diferentes a las de antaño. Los más puristas extrañarán las localías en donde el anfitrión elegía estadio, superficie y pelotas para favorecer las características de sus jugadores o para entorpecer las de su rival de turno. No iba a ser sencillo convencer a un público muy tradicionalista de cambiar por completo un torneo que se disputó por primera vez en 1900 y que sigue vigente más o menos con la misma configuración. Pero un cambio era necesario porque el torneo estaba perdiendo prestigio porque las estrellas del circuito empezaron a no asistir, básicamente por las malas fechas en el calendario y por los cambios de superficie.
El punto más flojo fue la programación de los partidos. A excepción del domingo que finalizó alrededor de las veintitrés, nunca el último partido de la jornada terminó antes de la una de la madrugada, con el récord histórico de la competencia el miércoles (4:03am), motivo por el cual las gradas, lógicamente, estaban vacías. El aforo fue otro tema en boca de todos durante la semana. Agotadas las entradas cada vez que jugaba España, el turno mañana fue el más desolado, con muy pocos espectadores durante la fase de grupos. Incluso la organización del torneo cambió el horario del primer turno a partir del viernes (11 a 10:30) y al no ser notificados personalmente los que habían comprado la entrada, el partido matutino de cuartos de final lució casi sin público.
Pero no solo los periodistas y fanáticos criticaron a la organización, los propios jugadores no estuvieron del todo conformes con determinados aspectos del certamen. Novak Djokovic, el menos perjudicado por no haber jugado nunca el turno tarde, tuvo una crítica mixta: "Apoyo el hecho de que había que hacer un cambio respecto al antiguo formato porque no generaba suficiente interés. Quizá el formato ideal está en algún punto intermedio entre éste y el antiguo. Tal vez crear un torneo de ocho selecciones o quizá tener una o dos semanas antes durante el año en las que los países puedan jugar en casa en los grupos clasificatorios previos. Lo ideal sería jugar justo después del US Open. Esa sería la mejor época del año para disputar este torneo".
Rafael Nadal tampoco se quedó callado cuando le preguntaron su opinión: "Los horarios son malos para los aficionados y para los tenistas. La gente al día siguiente trabaja. Es un problema pensando en los jugadores, en los equipos y en el público". El escocés Andy Murray solo disputó una serie por problemas en su ingle he hizo hincapié en algo que pocos remarcaron: "Las pistas de entrenamiento y de burbuja son bastante diferentes con respecto al estadio de juego. Es un hándicap que nos perjudica a todos. Apenas tienes margen de error. Los partidos son más emocionantes y más impredecibles; es obvio que para los tenistas sea algo más estresante que antes".
Es fácil criticar sin construir pero es cierto que, a simplre viste, soluciones hay varias, algunas más bruscas, otras más leves. La más sensata: estirar la competencia. Quedó demostrado que en siete días es inviable disputar esa enorme cantidad de partidos. La más simple, supertiebreak los terceros sets, al menos los dobles, como en el circuito ATP o acortar los tiempos entre partidos. La más drástica sería disminuir la cantidad de equipos participantes o sino, cambiar de sede por una con más estadios cubiertos disponibles en esa fecha del calendario. La organización ya debe tener las opciones sobre la mesa y seguramente veremos unas Finales de Copa Davis, Madrid 2020, mejor organizadas.

Daniel Vitale Pizarro desde la 'Caja Mágica'

16 septiembre 2019

Finales Copa Davis


Semana de Copa Davis. Formato tradicional de local/visitante aunque a tres sets, el segundo fin de semana de septiembre cobijó a una de las competiciones deportivas más antiguas en vigencia. Hasta acá todo normal pero... ¿no había cambiado el formato? Si, pero a medias. El cambio abrupto será para los primeros dieciocho países del ranking que formula la Copa Davis. Los restantes seguirán compitiendo como siempre, con eliminatorias en sus continentes para intentar acceder a un repechaje que los deposite en las Finales Copa Davis que durante 2019 y 2020 se disputarán en 'La Caja Mágica' de Madrid, en una semana y sobre superficie dura.
El nuevo formato trajo aparejado una catarata de críticas por parte de jugadores, exjugadores, fanáticos del tenis y aficionados, pero a su vez fue apoyado por la mayoría de los dirigentes de las principales federaciones de tenis del mundo, por los sponsors y por las cadenas de TV, por considerarlo una renovación a una competencia vetusta. Lo cierto es que la Copa Davis como tal, necesitaba cambios. Los principales jugadores del circuito, que son el motor para que cualquier certamen rinda económicamente, no disputaban el torneo o elegían el año según los cruces o los compromisos que tenían en el extenuante calendario ATP.
La mala ubicación de las series en el calendario, la elección de superficie y pelotas por parte del local, competir viernes, sábado y domingo a cinco sets más los viajes a lugares recónditas del globo terráqueo en medio de una gira programada en diciembre, mermaron la asistencia de las estrellas del circuito. Insistimos, la Copa Davis necesitaba un cambio para que no desaparezca o se terminara devaluando y Gerard Piqué, junto a un grupo de empresarios (Rakuten a la cabeza), decidieron presentar este proyecto tan ambicioso como polémico. A fuerza de dinero (mucho) y ganas de innovar, radicalizaron la forma de competición de un certamen que cumplió 118 años, solo interrumpido en 1901, 1910 y durante las dos Guerras Mundiales.


Dieciocho naciones distribuidas en seis grupos de tres países lucharán para clasificar a la siguiente ronda. Los seis primeros de cada grupo más los dos mejores segundos se enfrentarán en cuartos de final, a eliminación directa hasta decidir quién será el primer campeón de la renovada Copa Davis. El sistema de juego será dos singles y un dobles en los que contará cada game ganado para clasificar o descender. Un formato ágil, de emociones intensas en un breve período de tiempo y de descanso, que poco tiene que ver con la historia de la competición pero que ofrecerá la oportunidad de ver a los mejores del mundo defender los colores de su país bajo un mismo techo durante siete días de competencia.
Piqué, el ideólogo del nuevo formato, estuvo en Nueva York durante el US Open promocionando el evento que tendrá lugar entre el 18-24 de noviembre en España y dialogó unos minutos con un reducido número de periodistas: "Es el proyecto de mi vida, estamos muy emocionados. Desde que se anunció la aprobación del formato ha sido un curso duro, pero a la vez apasionante, con muchas cosas en las que trabajar para intentar convencer a todo el mundo del nuevo sistema. Ahora estamos donde queríamos cuando empezamos. Hablamos con los tenistas y se han mostrado felices y disponibles. También con los capitanes, que tuvieron una respuesta positiva. Será un espectáculo que fusionará contemporaneidad y vanguardismo rindiendo homenaje al legado histórico de la propia Davis, que este año celebra su 119 edición".

Daniel Vitale Pizarro

26 noviembre 2018

RIP Copa Davis

Cuando se recuerde a Croacia en la Copa Davis, el aficionado promedio rememorará tres acontecimientos. El primer título en su primera final disputada ante Eslovaquia en Bratislava (Eslovaquia) en 2005; la increíble oportunidad desperdiciada en Zagreb (Croacia) contra Argentina tras llegar al domingo 2-1 y Marin Cilic 2-0 en sets versus Del Potro; y por ser el último campeón de la Copa Davis tradicional, en su versión histórica, esae ideó Dwight Filley Davis en 1900. 118 años de historia se terminaron en Lille (Francia) consagrando a Cilic, Coric, Dodig, Pavic y Skugor, frente a los campeones defensores capitaneados por Yannick Noah.
El capitán francés, único de su país campeón de Grand Slam en la Era Abierta, sorprendió con la convocatoria. En la lista de buena fe dejó afuera a Benoit Paire (52°), Adrian Mannarino (42°), Gilles Simon (30°) y Gael Monfils (29°). En su lugar convocó a Lucas Pouille (32°), Jeremy Chardy (40°), Jo-Wilfried Tsonga (259°), Pierre-Hugues Herbert (55° y 12°) y Nicolas Mahut (11° en dobles). Los franceses son un ejemplo como equipo porque, los no convocados por gusto o preferencia del capitán, forman parte de la delegación, entrenan juntos y viven la semana de la final como uno más. "Todos para uno, uno para todos"
El jueves, durante el sorteo, Noah volvió a sorprender a propios y ajenos: Chardy single uno y Tsonga single dos. Una jugada arriesgada, de esas que si salen bien, el capitán es un "estratega" y que si salen mal, no se entiende porqué lo hizo. Lamentablemente para el aficionado francés, salió mal. Pero no fue descabellado lo que hizo Yannick. El campeón de Roland Garros 1983 apostó por Chardy ante Coric gracias a su H2H (2-1) y a su última victoria en polvo de ladrillo del galo; y por Tsonga, jugador copero por excelencia (27-10 en Davis) y el mejor francés de ésta camada. La jugada maestra no salió y Francia llegó al sábado con un contundente 0-2 y 0-6 en sets.

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El equipo de Croacia era mejor en calidad. Marinc Cilic (7°), Borna Coric (12°), Mate Pavic (4° dobles), Franko Skugor (28° dobles) e Ivan Dodig (35° dobles). Versátiles singlistas y muy buenos doblistas, la superficie no definía favoritismo, más allá de las condiciones favorables para el local, típicas de una serie de Copa Davis. El dobles fue para Herbert/Mahut, una pareja asentada en el circuito ATP ante una muy buena dupla croata pero que carecía de partidos como equipo (Pavic/Dodig), llegaron al domingo con opciones de revalidar el título de 2017. Apenas comenzada la jornada dominical, Marin Cilic, el mejor rankeado de la serie, se encargó de silenciar el estadio al barrer al héroe de la Davis pasada, Lucas Pouille, en sets corridos, con un match point de lujo.
Consumada la derrota en su país, la actitud francesa hace honores a los creadores de este deporte. En medio de los festejos de los croatas en el vestuario, ingresaron al mismo Yannick Noah y los suyos para felicitar a los campeones, brindar con champagne y fotografiarse con ellos. El 'fair play' por encima de todo, demostrando que ganar no es lo más importante, sino competir lo mejor posible, respetar y felicitar al rival si fue mejor. Así de simple y así de complejo. En un mundo tan competitivo y asediado por los medios de comunicación que ensalzan las victorias y enfatizan las derrotas, Francia y el tenis le demuestran al mundo que hay otro camino y que es mucho mejor.

Daniel Vitale Pizarro