Sí. No hace falta que sigas leyendo. El tenis evoluciona. No se necesita ser un erudito del deporte para darse cuenta que el tenis del inicio del profesionalismo (1968) no tiene nada que ver con el actual. Nada. Empuñaduras, efectos, alimentación, preparación física, biomecánica y podemos seguir enumerando factores que sucedieron a lo largo de las décadas. Desde que el tenis es tenis (1877), la evolución fue lenta pero progresiva y hasta las décadas del '80-'90 no se empezaron a ver cambios radicales en los elementos con los que se practica y en las formas de pegarle a la pelota. Si. El tenis, principalmente por el profesionalismo, en los últimos treinta/cuarenta años, evolucionó. Y mucho.
Ser irreverente, arrogante y hasta un punto snob, no evita que puedas convertirte en un grande del #tenis (si sabes canalizar toda esa energía).
Uno de los primeros estudiosos del deporte fue Bill Tilden. Dominador de los años veinte gracias a su juego potente y versátil, el polifacético norteamericano publicó por aquel entonces dos libros sobre el efecto de la pelota y los ángulos (Match play and the spin of the ball y The Art of the Lawn Tennis), además de sus famosas 'Máximas de Tilden', vigentes más de cien años después. Considerado el mejor tenista de la primera mitad del Siglo XX, 'El Padre del Tenis' fue un pionero en muchos aspectos como, por ejemplo, su empuñadura 'este' de derecha en una época en la que la gran mayoría de los tenistas utilizaban el agarre 'continental' para todos los golpes.
Pero sus principios físicos no se popularizaron hasta mediados de los años setenta. Por aquellos días en los que el cortado y los planos dominaban el circuito, Guillermo Vilas y Bjorn Borg empezaron a popularizar el liftado, efecto que revolucionaría el deporte con el paso de los años. La convivencia de las raquetas de madera con las de aluminio tuvieron su fin a mediados de los años ochenta cuando fueron reemplazadas por las de grafito. La potencia, poco a poco, empezó a ser la protagonista en el circuito profesional. En apenas diez años se pasó de raquetas de madera y empuñaduras tradicionales a raquetas de grafito y empuñaduras 'pasadas', un combo explosivo para la época.
🎉🎾En el día en que Guillermo Vilas, LEYENDA DEL DEPORTE ARGENTINO, cumple 72 años, recordamos esta anécdota suya en Mar de Fondo sobre cómo descubrió e implementó el topspin en su juego. ¡FELICIDADES Y GRACIAS POR TANTO, WILLY! 💙🤍
Aquellos años ochenta iniciaron un cambio que no tuvo freno. Los mejores del mundo, a mediados de esa década, empezaron a viajar con entrenadores personales y uno de los precursores en esto de la profesionalización fue Iván Lendl. El checo fue uno de los primeros profesionales íntegros del circuito. A su técnica depurada le agregó un estricto plan físico, alimenticio y de cuidado del cuerpo, un sistema copiado por sus colegas a medida que pasaban los años y el dinero llegaba a los puestos más bajos del ranking. Todo esto se potenció en la década siguiente, años bisagra para el deporte blanco que lo catapultaron a ser unos de los juegos más populares del mundo.
Los años noventa llegaron para cambiar el destino del tenis. El marketing y la tecnología permitieron mostrarle el deporte al mundo entero y de lo que eran capaces de hacer sus participantes. Las raquetas de madera dejaron de utilizarse unos años antes para darle paso a las de grafito, lo que significó más potencia, más control y menos lesiones, producto del menor esfuerzo para pegarle a la pelota. El dinero a repartir creció, permitiendo que no solo los mejores del mundo se profesionalizaran. Nacieron los equipos de trabajo alrededor de los jugadores top. El circuito ATP, luego de la famosa conferencia en el parking del US Open 1998, también aportó a la causa diseñando un calendario más acorde a las necesidades de los jugadores.
Los dos mil significaron otro quiebre en la historia de este deporte pero esta vez en la forma de jugar. La ralentización de las superficies y la popularización de la biomecánica cambiaron la manera de entrenar. Pistas de tenis con velocidades similares eliminaron paulatinamente a los jugadores de saque y volea o de cortados punzantes y las variantes en el tenis dejaron de ser un plus para ser una rareza. El combo homogeneización de las superficies más la biomecánica aplicada al detalle provocaron que la mayoría de los tenistas jueguen al tenis de forma parecida, maximizando sus movimientos sin importar la superficie.
En los 2010 el tenis sufrió otro cambio en la misma dirección de la década pasada. Un año antes ATP había reestructurado el circuito. Modificó su calendario eliminando la moqueta (superficie ultra rápida) y simplificando las categorías de los torneos en cuanto a la denominación y a los límites de participación. Pasamos de tener nombres de torneos que solo los jugadores y fanáticos del deporte conocían a que casi todo el que se interesase mínimamente por el tenis pudiera entender el sistema. Además empezaron a puntuar una determinada cantidad de torneos máximos a pesar de que juegues todas las semanas, cuidando el físico de los competidores y el espectáculo.
Para darle paso a los chinos hubo que cambiar algunas cosas. Madrid, que se disputaba en canchas dura indoor en octubre pasaría a jugarse en polvo de ladrillo en mayo ocupando el lugar de...HAMBURGO pic.twitter.com/sKq8xB3HAZ
— Lautaro Miranda Núñez (@Lautarotenn1s) July 26, 2023
La década actual no trajo un cambio rupturista pero sí consolidó la importancia de la salud mental, un tema tabú décadas pasadas que dejó de serlo en este último lustro. El psicólogo deportivo pasó de ser una opción a ser parte del equipo de trabajo de prácticamente todos los jugadores. Las redes sociales y la viralización de cualquier cosa que los protagonistas digan o hagan, generaron la necesidad de cuidar la mente para rendir al máximo en pista y no distraerse con los insultos de los seguidores o las críticas de personas que jamás vieron un partido de tenis, ni siquiera en su club de barrio. Peor aun si hablamos de las apuestas y como influyen en los nuevos espectadores, pero eso será tema de otro artículo.
Cantidad de jugadores con reveses a una mano en el Top10 ATP de final de temporada (1973-2025)
La profesionalización, la expansión del deporte en el mundo y la popularización del mismo fueron provocando que los propios jugadores fueran evolucionando. A mediados de los setenta, la incorporación del liftado revolucionó la potencia, los ángulos y la táctica. A mediados de los 2000, la biomecánica aplicada al tenis significó la segunda revolución en cuanto al juego. La eficiencia de los movimientos para exprimir al máximo cada golpe. La potencia reemplazó a la táctica y con ello fueron desapareciendo, entre otras cosas, los reveses a una mano. Por último, la psicología deportiva, quizás el último pilar de un tenista íntegro a la que se le está dando, finalmente, la importancia que merece.
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Sí. Estamos viviendo una época dorada del tenis, la mejor de la Era Abierta (1968-2020). De eso no caben dudas. Para encontrar una gesta similar hay que remontarse más de cincuenta años, cuando durante los años '50 y '60 convivieron Pancho González, Rod Laver y Ken Rosewall. Dominadores de aquellos años, primero como Amateurs y luego como Profesionales, entre los tres ganaron 21 Grand Slams y 23 Grand Slams Pro (Rosewall 23, Laver 19 y Gonzalez 14) entre 1948 y 1971 (23 temporadas), siendo imposible disputar ambos circuitos paralelos ni pasar de uno al otro. O eras Amateur o eras Profesional. Hoy, el famoso Big3 integrado por Roger Federer (20), Rafael Nadal (19) y Novak Djokovic (17), superó esa marca y, aun vigentes, acumulan 46 Grand Slams desde 2003 hasta 2020 (17 años).
Máximos ganadores de Grand Slams + Pro Slams: 23 Ken Rosewall 🇦🇺 20 Roger Federer 🇨🇭 19 Rod Laver 🇦🇺 y Rafael Nadal 🇪🇸 17 Novak Djokovic 🇷🇸 14 Pancho González 🇺🇸 y Pete Sampras 🇺🇸 13 Bill Tilden 🇺🇸 12 Roy Emerson 🇦🇺 11 Bjorn Borg 🇸🇪 10 Fred Perry 🇬🇧 y Don Budge 🇺🇸 pic.twitter.com/WAZQkonL2z
Hecha esta breve comparación, podemos decir que Federer tomó el mando del tenis en 2003 al que se acopló rápidamente Nadal en 2005, siendo lo opuesto del suizo en cuanto a juego y personalidad, una mezcla explosivamente marketinera. En 2008, la rivalidad entre suizo y español se transformó en una pelea de tres, elevando el nivel de tenis y diferenciándose de los líderes del circuito en imagen y estilo de juego. Djokovic apareció como el tercero en discordia en la batalla por el más grande de todos en cuanto a cantidad y calidad de trofeos obtenidos. Una vez más, los dueños de los auspiciantes se frotaban las manos...
Está claro que la repercusión en los medios de comunicación de Federer, Nadal y Djokovic ha sido mucho más alta que la de cualquier tenista que haya empuñado una raqueta. Más allá del nivel tenistico alcanzado y de haber ganado prácticamente todos los torneos del circuito ATP durante casi 20 años, su notoriedad y reconocimiento mundial se debe principalmente a que nacieron en ésta época, dominada por la espectacularización de hechos no cotidianos en determinado ámbito. Es cierto también que sus estilos de juego tan diferentes como efectivos han llamado la atención de los aficionados al tener más de un modelo (exitoso) en quien reflejarse, pero sin el boom del marketing, iniciado en los años '90 y explotado en los '00, nada de esto hubiera ocurrido.
Toda la charla es deliciosa, pero me quedo con la reflexión de cómo afectan las redes sociales a las nuevas generaciones. Tanto desde el perfil del jugador como del entrenador pic.twitter.com/ZA8Ow6kXXd
Federer, el más ganador de los tres (103 títulos ATP), el de más fanáticos alrededor del mundo (favorito del público 2003-19) y el modelo a seguir por todo aquel que gusta del tenis tradicional, acaba de cumplir 39 años. Su retiro, más temprano que tarde, será un golpe muy duro para el mundo del tenis. Si a eso le sumamos que a Nadal (35 años) y Djokovic (34 años) le quedarán, siendo benevolente, 3/4 años de buen nivel, el tenis se vislumbra acéfalo en un futuro a corto/mediano plazo. Las nuevas generaciones no apuntan a consolidarse como referentes del deporte. Los valores que transmite el Big3, muy difícilmente serán emulados por los números uno que vendrán.
Henri Leconte: "Los jóvenes están horas ante pantallas. Debemos engancharles al tenis para inculcarles pasión, respeto y generosidad, valores que encarna el Big3 y que desaparecerán cuando se retiren. Viviremos el tenis de una manera virtual y desarraigada"
Vivir por y para el tenis, sin distracciones de cualquier índole que impidan focalizar todas sus energías en el deporte, en la época de las redes sociales y donde prima la 'ley del menor esfuerzo', será algo muy difícil de encontrar en los perfiles de las nuevas estrellas venideras. Porque la diferencia no es tenistica, ni mucho menos física. Lo que ha hecho de Roger, Rafael y Novak mejores que el resto ha sido el apartado mental. Su dedicación 100% al tenis, su vida ordenada fuera de la pista y su profesionalismo con la prensa y los fanáticos (además de sus magníficas cualidades tenísticas) fueron, son y serán los pilares de su éxito.
¿Cuántas veces vieron a Federer subir fotos a Facebook de sus comidas o bebidas favoritas? ¿Han visto a Nadal de fiesta en Instagram? ¿Y a Djokovic comprando algo costoso en Twitter? Ninguno de ellos utiliza sus redes sociales para mostrar el día a día de sus lujosas vidas ni para presumir los lugares que visitan, ni siquiera para vanagloriarse de su interminable cantidad de títulos cosechados. Para ellos, las redes sociales sirven para comunicar cosas relevantes sobre su carrera profesional o para que sus fanáticos conozcan un poco más a su ídolo, no para que el aficionado sepa hasta cuando va al baño... El uso y abuso de la comunicación es una cuerda muy fina que se puede cortar muy facilmente o se puede mantener tensa sin necesidad de que se corte.
"Espero que con lo que hago en el tenis pueda ser un ejemplo para ayudar a la siguiente generación de superestrellas suizas. Intento dar mi mejor nivel en los entrenamientos y partidos. Trato de relacionarme con los aficionados y que sepan lo agradecido que estoy"
La gran cantidad de distracciones actuales no ayuda a los jóvenes a enfocarse 100% en el tenis. Cuando un tenista Top pierde, antes de reflexionar sobre la derrota, lo publica en sus redes sociales. En la era de la inmediatez, querer todo rápido es perjudicial y eso se ve reflejado en su rendimiento dentro de la pista. Acostumbrados a obtener todo con relativa facilidad, cuando enfrentan a los grandes campeones en los grandes torneos, su paciencia es limitada al igual que su espíritu de lucha. Y si a eso le sumamos la poca experiencia lógica de su edad, el resultado no será el esperado por su entorno. Incluso hoy con los líderes del ranking ATP promediando 36 años. El relevo en los puestos de vanguardia llegará más temprano que tarde por el inexorable paso del tiempo pero una cosa es segura: el Big3 perderá por viejo, no por malo.
Está claro que el tenis profesional es un deporte preponderantemente mental, pero ¿y
el tenis amateur? ¿La mente juega el mismo rol? Los invito a que hagan este rápido
ejercicio mental. Teniendo en cuenta que los cuatro aspectos más importantes
del tenis son el técnico, el táctico, el físico y el mental, la pregunta es:
¿Cuánto tiempo específico le dedican semanalmente a cada uno? Sin conocerlos la respuesta será, en la mayoría de los casos, la siguiente: mucho al técnico, algo
al táctico, poco al físico (según la edad del jugador o si compite) y casi nada
a lo mental. ¿He adivinado? No descubro nada con esta descripción y lo puedo
afirmar por mi experiencia como jugador de tenis en competencia
(2001-actualidad) y profesor de tenis (2011-actualidad) en diferentes clubes de
Buenos Aires (Argentina) y Madrid (España).
Ser
deportista profesional es el anhelo de muchas de las personas que alguna vez
practicaron un deporte en su juventud y que comenzaron a destacarse, ya sea a
nivel club, regional, provincial, nacional o internacional. Inevitablemente, en
el proceso de formación de dicho deportista, en nuestro caso hablaremos de
'tenistas', los profesionales son el ejemplo a seguir. El deportista amateur,
exitoso o no pero amateur al fin, trata de imitar a su 'ídolo' o 'referente', casi
siempre no de la mejor manera posible, ya sea por desconocimiento propio o de
su entrenador, por falta de tiempo, de interés o porque simplemente no
quiere. En líneas generales y no absolutas porque en todos los órdenes de la
vida existen las excepciones, el tenista amateur hace la fácil: compra la ropa
de Roger Federer, la raqueta de Rafael Nadal, se comporta en la pista como
Nick Kyrgios y pretende pegarle a la pelota con la facilidad que lo hace Fabio
Fognini. Además, cuando gana un partido o un torneo, es la persona más feliz
del mundo y lo publica en todas sus redes sociales, pero cuando pierde, la
culpa es del entrenador, de la 'mala suerte', del viento o de ………. (inserte la
excusa que más le apetezca sobre la línea de puntos), imponderables que le
sirven de alivio para quitarse la culpa de perder, no aceptando como debería,
la derrota como tal. El tenista amateur no es consciente de que practica un
deporte en el que debe convivir con los errores y, peor aún, con la derrota. Nuca
se debe olvidar que solo uno gana cada torneo.
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La capacidad emocional de saber sobrellevar las emociones en los momentos importantes de un partido hará la diferencia entre ganar o perder. Es cierto que los mejores elementos para practicar el tenis ayudan a un mejor rendimiento, pero eso no quiere decir que ganarás por tener la raqueta más cara o las zapatillas más vendidas del año. La diferencia tampoco estará en la derecha paralela o en el revés cortado. La verdadera diferencia su ubica por encima de los hombros: la cabeza. Dicho esto, no está de más aclarar que una fortaleza mental no ganará partidos si no es acompañada por una técnica correcta, una táctica aplicable y un estado físico apto para practicar el deporte. El tenis es un combo de cosas, un cúmulo de aptitudes entre las que resalta la actitud por sobre cualquier otra virtud, justamente el ítem que menos entrena el jugador amateur o en formación. Reitero esto para que no se genere confusión: la mente no gana partidos por sí sola.
Volviendo a la comparación con los tenistas que salen en TV, la realidad del aficionado es completamente distinta. Imitar superficialmente a un profesional no le hace ganar partidos, solo le generará una mayor visibilidad ante los demás por emular a otros, no por ser uno mismo. Lo que no hace el jugador amateur es imitar el entrenamiento de un profesional (doble o triple turno), su alimentación (dieta balanceada) o sus descansos obligatorios. En definitiva, lo que marca la diferencia entre ellos y el resto de los que empuñamos una raqueta, el jugador ocasional ni lo considera. ¿A qué voy con esto? A que el tenista amateur subestima el entrenamiento y sobre todo el entrenamiento mental, el aspecto más importante de los cuatro mencionados al inicio. Digamos que dos jugadores tienen niveles físicos, técnicos y tácticos más o menos similares, con fortalezas y debilidades, pero sin diferencias notorias que inclinen la balanza para un lado de la pista. Como no existe el empate en el tenis, lo que determinará quién vencerá será la mente. Incluso sucede muchas veces que el aparentemente más fuerte tenísticamente hablando, es derrotado ya que su fortaleza mental no condice con su nivel de juego.
De ninguna manera cuestiono al jugador amateur que demasiados problemas cotidianos debe resolver en su vida y que utiliza al tenis como vía de escape para disfrutar un momento del día o del fin de semana, solo digo que debería actuar en consecuencia luego de un partido de tenis, frustrándose o alegrándose según el trabajo previo realizado, siendo más realista. Es irreal pretender ser el mejor de tu club si solo practicas el deporte una vez por semana, sin intensidad, y encima, al momento de la competencia, llega al partido sobre la hora sin siquiera saber quién es su rival. Ese es un simple ejemplo dentro de los miles que hay dentro del mundo amateur. La humildad en la victoria como en la derrota es fundamental para disfrutar del deporte y mejorar tenística y mentalmente.
¿Cuántas veces llegaste temprano a tu entrenamiento e hiciste frontón esperando que iniciara tu clase? ¿Cuántas veces te quedaste después de hora jugando con un compañero tratando de mejorar lo que no te salió durante el entreno? ¿Ayudaste a recoger las pelotas luego de cada cesto? ¿Y a hacer la pista luego de cada entrenamiento, si nos toca tierra batida? ¿Le reprochaste más de una vez algún ejercicio al profesor solo por ser cansador o liviano, sin preguntarte o preguntarle el por qué? ¿Alguna vez poner excusas te ayudó a ganar un partido? ¿Y enfadarte luego de cada fallo? Seguramente has pasado por estas situaciones a lo largo de tu etapa como jugador, todas negativas mentalmente que no ayudan a fortalecer tu mentalidad, sino todo lo contrario, colaboran a ser más débil frente a situaciones límite en un futuro encuentro tenístico. Obtener todo relativamente fácil, sin obstáculos que atravesar, no es la mejor receta para triunfar. El poder enfrentar adversidades y salir airoso de ellas, por más mínimas que sean, te ayudará a resolver futuras situaciones no habituales que sucederán dentro de una cancha de tenis. Independientemente del nivel que tengas, tu rival no será tu profesor de confianza ni ninguno de tus sobreprotectores padres, la persona que estará del otro lado de la red querrá ganar igual o más que tú a él. Y para eso debes estar preparado.
"Todo lo que facilita en exceso, debilita" (Toni Nadal). ¿Recuerdas las preguntas sobre recoger bolas, hacer frontón, ayudar en la pista o enfadarte sin sentido? Bueno, allí es donde empieza la mente a endurecerse, cuando haces tareas que no te gustan o no estás acostumbrado a realizar. En el tenis, ningún objetivo es sencillo de conseguir sin correr, transpirar, gestionar emociones negativas, luchar contra tu rival y contra uno mismo, muchas cosas que no se cumplen pero que se sabe que son necesarias para mejorar como tenista y para poder ganar, ese verbo que persigue a todo deportista. Una mente fuerte no se forja solo con sesiones de entrenamiento mental específico o invirtiendo dinero en especialistas, la dureza mental se alimenta día a día, entrenamiento tras entrenamiento, con actitudes correctas dentro de una pista, sin querer pasar por encima de tu entrenador, porque dentro del campo de juego, te guste o no, él es el jefe y debes confiar en lo que te dice. Debes ser humilde y receptivo, de todos se pueden aprender cosas e insisto, confía en tu entrenador, él es el único que siempre te apoyará y el que más te conoce dentro de una cancha. Si no te gustan sus formas, su método de enseñanza o simplemente no tienen feeling, nadie te obliga a entrenar con esa persona, pero ojo, si cambias de entrenador como de ropa, muy probablemente el problema no sea el profesor.