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08 agosto 2020

¿Hay futuro después del Big3?


Sí. Estamos viviendo una época dorada del tenis, la mejor de la Era Abierta (1968-2020). De eso no caben dudas. Para encontrar una gesta similar hay que remontarse más de cincuenta años, cuando durante los años '50 y '60 convivieron Pancho González, Rod Laver y Ken Rosewall. Dominadores de aquellos años, primero como Amateurs y luego como Profesionales, entre los tres ganaron 21 Grand Slams y 23 Grand Slams Pro (Rosewall 23, Laver 19 y Gonzalez 14) entre 1948 y 1971 (23 temporadas), siendo imposible disputar ambos circuitos paralelos ni pasar de uno al otro. O eras Amateur o eras Profesional. Hoy, el famoso Big3 integrado por Roger Federer (20), Rafael Nadal (19) y Novak Djokovic (17), superó esa marca y, aun vigentes, acumulan 46 Grand Slams desde 2003 hasta 2020 (17 años).
Hecha esta breve comparación, podemos decir que Federer tomó el mando del tenis en 2003 al que se acopló rápidamente Nadal en 2005, siendo lo opuesto del suizo en cuanto a juego y personalidad, una mezcla explosivamente marketinera. En 2008, la rivalidad entre suizo y español se transformó en una pelea de tres, elevando el nivel de tenis y diferenciándose de los líderes del circuito en imagen y estilo de juego. Djokovic apareció como el tercero en discordia en la batalla por el más grande de todos en cuanto a cantidad y calidad de trofeos obtenidos. Una vez más, los dueños de los auspiciantes se frotaban las manos...
Está claro que la repercusión en los medios de comunicación de FedererNadal y Djokovic ha sido mucho más alta que la de cualquier tenista que haya empuñado una raqueta. Más allá del nivel tenistico alcanzado y de haber ganado prácticamente todos los torneos del circuito ATP durante casi 20 años, su notoriedad y reconocimiento mundial se debe principalmente a que nacieron en ésta época, dominada por la espectacularización de hechos no cotidianos en determinado ámbito. Es cierto también que sus estilos de juego tan diferentes como efectivos han llamado la atención de los aficionados al tener más de un modelo (exitoso) en quien reflejarse, pero sin el boom del marketing, iniciado en los años '90 y explotado en los '00, nada de esto hubiera ocurrido.
Federer, el más ganador de los tres (103 títulos ATP), el de más fanáticos alrededor del mundo (favorito del público 2003-19) y el modelo a seguir por todo aquel que gusta del tenis tradicional, acaba de cumplir 39 años. Su retiro, más temprano que tarde, será un golpe muy duro para el mundo del tenis. Si a eso le sumamos que a Nadal (35 años) y Djokovic (34 años) le quedarán, siendo benevolente, 3/4 años de buen nivel, el tenis se vislumbra acéfalo en un futuro a corto/mediano plazo. Las nuevas generaciones no apuntan a consolidarse como referentes del deporte. Los valores que transmite el Big3, muy difícilmente serán emulados por los números uno que vendrán. 
Vivir por y para el tenis, sin distracciones de cualquier índole que impidan focalizar todas sus energías en el deporte, en la época de las redes sociales y donde prima la 'ley del menor esfuerzo', será algo muy difícil de encontrar en los perfiles de las nuevas estrellas venideras. Porque la diferencia no es tenistica, ni mucho menos física. Lo que ha hecho de RogerRafael y Novak mejores que el resto ha sido el apartado mental. Su dedicación 100% al tenis, su vida ordenada fuera de la pista y su profesionalismo con la prensa y los fanáticos (además de sus magníficas cualidades tenísticas) fueron, son y serán los pilares de su éxito.


¿Cuántas veces vieron a Federer subir fotos a Facebook de sus comidas o bebidas favoritas? ¿Han visto a Nadal de fiesta en Instagram? ¿Y a Djokovic comprando algo costoso en Twitter? Ninguno de ellos utiliza sus redes sociales para mostrar el día a día de sus lujosas vidas ni para presumir los lugares que visitan, ni siquiera para vanagloriarse de su interminable cantidad de títulos cosechados. Para ellos, las redes sociales sirven para comunicar cosas relevantes sobre su carrera profesional o para que sus fanáticos conozcan un poco más a su ídolo, no para que el aficionado sepa hasta cuando va al baño... El uso y abuso de la comunicación es una cuerda muy fina que se puede cortar muy facilmente o se puede mantener tensa sin necesidad de que se corte.
La gran cantidad de distracciones actuales no ayuda a los jóvenes a enfocarse 100% en el tenis. Cuando un tenista Top pierde, antes de reflexionar sobre la derrota, lo publica en sus redes sociales. En la era de la inmediatez, querer todo rápido es perjudicial y eso se ve reflejado en su rendimiento dentro de la pista. Acostumbrados a obtener todo con relativa facilidad, cuando enfrentan a los grandes campeones en los grandes torneos, su paciencia es limitada al igual que su espíritu de lucha. Y si a eso le sumamos la poca experiencia lógica de su edad, el resultado no será el esperado por su entorno. Incluso hoy con los líderes del ranking ATP promediando 36 años. El relevo en los puestos de vanguardia llegará más temprano que tarde por el inexorable paso del tiempo pero una cosa es segura: el Big3 perderá por viejo, no por malo.

Daniel Vitale Pizarro

26 julio 2020

El tenis amateur también es mental

Está claro que el tenis profesional es un deporte preponderantemente mental, pero ¿y el tenis amateur? ¿La mente juega el mismo rol? Los invito a que hagan este rápido ejercicio mental. Teniendo en cuenta que los cuatro aspectos más importantes del tenis son el técnico, el táctico, el físico y el mental, la pregunta es: ¿Cuánto tiempo específico le dedican semanalmente a cada uno? Sin conocerlos, la respuesta será, en la mayoría de los casos, la siguiente: mucho al técnico, algo al táctico, poco al físico (según la edad del jugador o si compite) y casi nada a lo mental. ¿He adivinado? No descubro nada con esta descripción y lo puedo afirmar por mi experiencia como jugador de tenis en competencia (2001-actualidad) y profesor de tenis (2011-actualidad) en diferentes clubes de Buenos Aires (Argentina) y Madrid (España).

Ser deportista profesional es el anhelo de muchas de las personas que alguna vez practicaron un deporte en su juventud y que comenzaron a destacarse, ya sea a nivel club, regional, provincial, nacional o internacional. Inevitablemente, en el proceso de formación de dicho deportista, en nuestro caso hablaremos de 'tenistas', los profesionales son el ejemplo a seguir. El deportista amateur, exitoso o no pero amateur al fin, trata de imitar a su 'ídolo' o 'referente', casi siempre no de la mejor manera posible, ya sea por desconocimiento propio o de su entrenador de turno, por falta de tiempo, de interés o porque simplemente no quiere. En líneas generales y no absolutas porque en todos los órdenes de la vida existen las excepciones, el tenista amateur hace la fácil: compra la ropa de Roger Federer o la raqueta de Rafael Nadal, se comporta en la pista como Nick Kyrgios y pretende pegarle a la pelota con la facilidad que lo hace Fabio Fognini. Además, cuando gana un partido o un torneo, es la persona más feliz del mundo y lo publica en todas sus redes sociales, pero cuando pierde, la culpa es del entrenador, de la 'mala suerte', del viento o de ………. (inserte la excusa que más le apetezca sobre la línea de puntos), imponderables que le sirven de alivio para quitarse la culpa de perder, no aceptando, como debería, la derrota como tal. El tenista amateur no es consciente de que practica un deporte en el que debe convivir con los errores y, peor aún, con la derrota. Nuca se debe olvidar que solo uno gana cada torneo…

La capacidad emocional de saber sobrellevar las emociones en los momentos importantes de un partido, hará la diferencia entre ganar o perder. Es cierto que los mejores elementos para practicar el tenis ayudan a un mejor rendimiento, pero eso no quiere decir que ganarás por tener la raqueta más cara o las zapatillas más vendidas del año. La diferencia tampoco estará en la derecha paralela o en el revés cortado. La verdadera diferencia su ubica por encima de los hombros: la cabeza. Dicho esto, no está de más aclarar que una fortaleza mental no ganará partidos si no es acompañada por una técnica correcta, una táctica aplicable y un estado físico apto para practicar el deporte. El tenis es un combo de cosas, un cúmulo de aptitudes entre las que resalta la actitud por sobre cualquier otra virtud, justamente el ítem que menos entrena el jugador amateur o en formación. Reitero esto para que no se genere confusión: la mente no gana partidos por sí sola.




Sabemos que o tênis é um esporte que exige muito do aspecto mental. Mesmo os jogadores mais iniciantes devem se ligar nisso. E uma coisa que percebo bastante é que alguns jogadores se perdem mentalmente durante um jogo justamente por não darem a devida atenção ao mental durante os treinos. Se a parte mental não é treinada, não tem como ela funcionar bem na hora de um jogo. Um exemplo que dou é: vc é aquele jogador que sempre bateu um backhand de 2 mãos e na hora do jogo vc muda pra 1 mão. Vai funcionar? Claro que não, pois vc treinou a vida toda com 2 mãos e não é de uma hora pra outra durante um jogo que dá pra fazer essa mudança. Na parte mental é uma situação bem parecida. Se seu cérebro não é treinado no dia a dia, nos seus treinos em quadra e na física, não vai ser na hora de um jogo que ele vai trabalhar bem. Então pratique o controle mental nos seus treinos. Analise a performance e os aspectos a serem melhorados nos drills, nos controles de bola, nos exercícios de alvos etc. Assim seu cérebro estará sendo exercitado para que em situações difíceis de um jogo importante, vc saiba o que fazer! #tenismental #mental #treinamento
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Volviendo a la comparación con los tenistas que salen en TV, la realidad del aficionado es completamente distinta. Imitar superficialmente a un profesional no hace ganar partidos, solo generará una mayor visibilidad ante los demás por emular a otros, pero no por ser uno mismo. Lo que no hace el jugador amateur es imitar el entrenamiento de un profesional (doble o triple turno), su alimentación (dieta balanceada) o sus descansos obligatorios. En definitiva, lo que marca la diferencia entre ellos y el resto de los que empuñamos una raqueta, el jugador ocasional ni lo considera. ¿A qué voy con esto? A que el tenista amateur subestima el entrenamiento y sobre todo el entrenamiento mental, el aspecto más importante de los cuatro mencionados al inicio. Digamos que dos jugadores tienen niveles físicos, técnicos y tácticos más o menos similares, con fortalezas y debilidades, pero sin diferencias notorias que inclinen la balanza para un lado de la pista. Como no existe el empate en el tenis, lo que determinará quién vencerá será la mente. Incluso sucede muchas veces que el aparentemente más débil tenísticamente hablando, es derrotado ya que su fortaleza mental no condice con su nivel de juego.

De ninguna manera cuestiono al jugador amateur que demasiados problemas cotidianos debe resolver en su vida y que utiliza al tenis como escape para disfrutar un momento del día o del fin de semana, solo digo que debería actuar en consecuencia luego de un partido de tenis, frustrándose o alegrándose según el trabajo previo realizado, siendo más realista. Es irreal pretender ser el mejor de tu club si solo practicas el deporte una vez por semana, sin intensidad, y encima, al momento de la competencia, llega al partido sobre la hora sin siquiera saber quién es su rival. Ese es un simple ejemplo dentro de los miles que hay dentro del mundo amateur. La humildad tanto en la victoria como en la derrota es fundamental para disfrutar del deporte y mejorar tenística y mentalmente.

¿Cuántas veces llegaste temprano a tu entrenamiento e hiciste frontón esperando que iniciara tu clase? ¿Y cuantas veces te quedaste después de hora jugando con un compañero tratando de mejorar lo que no te salió durante la sesión de entrenamiento? ¿Ayudaste a recoger las pelotas luego de cada cesto? ¿Y a hacer la pista luego de cada entreno, si nos toca en tierra batida? ¿Le reprochaste más de una vez algún ejercicio al profesor solo por ser cansador o liviano, sin preguntarte o preguntarle el por qué? ¿Alguna vez poner excusas te ayudó a ganar un partido? ¿Y enfadarte luego de cada fallo? Seguramente has pasado por estas situaciones a lo largo de tu etapa como jugador, todas negativas mentalmente que no ayudan a fortalecer tu mentalidad, sino todo lo contrario, colaboran a ser más débil frente a situaciones límite en un futuro encuentro tenístico. Obtener todo relativamente fácil, sin obstáculos que atravesar no es la mejor receta para triunfar. El poder enfrentar adversidades y salir airoso de ellas, por más mínimas que sean, te ayudará a resolver futuras situaciones no habituales que sucederán dentro de una cancha de tenis. Sea el nivel que fuera, tu rival no será tu profesor de confianza ni ninguno de tus sobreprotectores padres, la persona que estará del otro lado de la red querrá ganar igual o más que tú a él. Y para eso debes estar preparado.
Todo lo que facilita en exceso, debilita (Toni Nadal). ¿Recuerdas las preguntas sobre recoger bolas, hacer frontón, ayudar en la pista o enfadarte sin sentido? Bueno, allí es donde empieza la mente a endurecerse, cuando haces tareas que no te gustan o no estás acostumbrado a realizar. En el tenis, ningún objetivo es sencillo de conseguir sin correr, transpirar, gestionar emociones negativas, luchar contra tu rival y contra uno mismo, muchas cosas que no se cumplen pero que se sabe que son necesarias para mejorar como tenista y ganar, ese verbo que persigue a todo deportista. Una mente fuerte no se forja solo con sesiones de entrenamiento mental específico o invirtiendo dinero en especialistas, la dureza mental se va alimentado día a día, entrenamiento tras entrenamiento, con actitudes correctas dentro de una pista, sin querer pasar por encima de tu entrenador, porque dentro del campo de juego, te guste o no, él es el jefe y debes confiar en lo que te dice. Debes ser humilde y receptivo, de todos se pueden aprender cosas e insisto, confía en tu entrenador, él es el único que siempre te apoyará y el que más te conoce dentro de una cancha. Si no te gustan sus formas, su método de enseñanza o simplemente no tienen feeling, nadie te obliga a entrenar con una persona en particular, pero ojo, si cambias de entrenador como de ropa, muy probablemente el problema no sea el profesor.

Artículo participante del concurso glopez.es