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Daniel Vitale Pizarro

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¿Hay futuro después del Big3?


Sí. Estamos viviendo una época dorada del tenis, la mejor de la Era Abierta (1968-2020). De eso no caben dudas. Para encontrar una gesta similar hay que remontarse más de cincuenta años, cuando durante los años '50 y '60 convivieron Pancho González, Rod Laver y Ken Rosewall. Dominadores de aquellos años, primero como Amateurs y luego como Profesionales, entre los tres ganaron 21 Grand Slams y 23 Grand Slams Pro (Rosewall 23, Laver 19 y Gonzalez 14) entre 1948 y 1971 (23 temporadas), siendo imposible disputar ambos circuitos paralelos ni pasar de uno al otro. O eras Amateur o eras Profesional. Hoy, el famoso Big3 integrado por Roger Federer (20), Rafael Nadal (19) y Novak Djokovic (17), superó esa marca y, aun vigentes, acumulan 46 Grand Slams desde 2003 hasta 2020 (17 años).
Hecha esta breve comparación, podemos decir que Federer tomó el mando del tenis en 2003 al que se acopló rápidamente Nadal en 2005, siendo lo opuesto del suizo en cuanto a juego y personalidad, una mezcla explosivamente marketinera. En 2008, la rivalidad entre suizo y español se transformó en una pelea de tres, elevando el nivel de tenis y diferenciándose de los líderes del circuito en imagen y estilo de juego. Djokovic apareció como el tercero en discordia en la batalla por el más grande de todos en cuanto a cantidad y calidad de trofeos obtenidos. Una vez más, los dueños de los auspiciantes se frotaban las manos...
Está claro que la repercusión en los medios de comunicación de FedererNadal y Djokovic ha sido mucho más alta que la de cualquier tenista que haya empuñado una raqueta. Más allá del nivel tenistico alcanzado y de haber ganado prácticamente todos los torneos del circuito ATP durante casi 20 años, su notoriedad y reconocimiento mundial se debe principalmente a que nacieron en ésta época, dominada por la espectacularización de hechos no cotidianos en determinado ámbito. Es cierto también que sus estilos de juego tan diferentes como efectivos han llamado la atención de los aficionados al tener más de un modelo (exitoso) en quien reflejarse, pero sin el boom del marketing, iniciado en los años '90 y explotado en los '00, nada de esto hubiera ocurrido.
Federer, el más ganador de los tres (103 títulos ATP), el de más fanáticos alrededor del mundo (favorito del público 2003-19) y el modelo a seguir por todo aquel que gusta del tenis tradicional, acaba de cumplir 39 años. Su retiro, más temprano que tarde, será un golpe muy duro para el mundo del tenis. Si a eso le sumamos que a Nadal (35 años) y Djokovic (34 años) le quedarán, siendo benevolente, 3/4 años de buen nivel, el tenis se vislumbra acéfalo en un futuro a corto/mediano plazo. Las nuevas generaciones no apuntan a consolidarse como referentes del deporte. Los valores que transmite el Big3, muy difícilmente serán emulados por los números uno que vendrán. 
Vivir por y para el tenis, sin distracciones de cualquier índole que impidan focalizar todas sus energías en el deporte, en la época de las redes sociales y donde prima la 'ley del menor esfuerzo', será algo muy difícil de encontrar en los perfiles de las nuevas estrellas venideras. Porque la diferencia no es tenistica, ni mucho menos física. Lo que ha hecho de RogerRafael y Novak mejores que el resto ha sido el apartado mental. Su dedicación 100% al tenis, su vida ordenada fuera de la pista y su profesionalismo con la prensa y los fanáticos (además de sus magníficas cualidades tenísticas) fueron, son y serán los pilares de su éxito.


¿Cuántas veces vieron a Federer subir fotos a Facebook de sus comidas o bebidas favoritas? ¿Han visto a Nadal de fiesta en Instagram? ¿Y a Djokovic comprando algo costoso en Twitter? Ninguno de ellos utiliza sus redes sociales para mostrar el día a día de sus lujosas vidas ni para presumir los lugares que visitan, ni siquiera para vanagloriarse de su interminable cantidad de títulos cosechados. Para ellos, las redes sociales sirven para comunicar cosas relevantes sobre su carrera profesional o para que sus fanáticos conozcan un poco más a su ídolo, no para que el aficionado sepa hasta cuando va al baño... El uso y abuso de la comunicación es una cuerda muy fina que se puede cortar muy facilmente o se puede mantener tensa sin necesidad de que se corte.
La gran cantidad de distracciones actuales no ayuda a los jóvenes a enfocarse 100% en el tenis. Cuando un tenista Top pierde, antes de reflexionar sobre la derrota, lo publica en sus redes sociales. En la era de la inmediatez, querer todo rápido es perjudicial y eso se ve reflejado en su rendimiento dentro de la pista. Acostumbrados a obtener todo con relativa facilidad, cuando enfrentan a los grandes campeones en los grandes torneos, su paciencia es limitada al igual que su espíritu de lucha. Y si a eso le sumamos la poca experiencia lógica de su edad, el resultado no será el esperado por su entorno. Incluso hoy con los líderes del ranking ATP promediando 36 años. El relevo en los puestos de vanguardia llegará más temprano que tarde por el inexorable paso del tiempo pero una cosa es segura: el Big3 perderá por viejo, no por malo.

Daniel Vitale Pizarro