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23 septiembre 2020

El serbio más italiano

Ni la pandemia, ni el bochornoso Adria Tour, ni las críticas por la PTPA ni tampoco el pelotazo involuntario a una jueza de línea en el US Open que le provocó la descalificación del Grand Slam... nada desenfoca a Novak Djokovic. Pareciera que mientras más negativo sea el entorno, mejores resultados obtiene. Ya lo demostró por enésima vez el año pasado en Wimbledon tras levantar dos puntos de partido ante Roger Federer: "Si no tienes el público a favor, hay que crearlo. Me imaginaba que todo el estadio gritaba 'Novak, Novak' en vez de 'Roger, Roger' ". La capacidad mental del serbio para sobreponerse a sus rivales y a situaciones totalmente adversas, no deja de sorprender.

Roma es el Masters1000 en el que mejor se ha desenvuelto a lo largo de su carrera. Campeón en cuatro ocasiones y segundo en otras cinco oportunidades, aterrizaba en Italia luego de perder un invicto de veintiséis partidos en Nueva York y criticado hasta el hartazgo por la prensa y los fanáticos, no solo por el pelotazo indebido sino por una acumulación de errores tanto dentro como fuera de la cancha que fueron generando rechazo en el público. Las rondas pasaban y Novak avanzaba. Sin derrotas antes de cuartos de final en sus catorce participaciones en suelo romano, el único set que perdió fue en esa instancia ante Dominik Koepfer. Semifinalista por séptimo año consecutivo, Djokovic se quitó de encima a Casper Ruud para enfrentarse a Diego Schwartzman en la final.

El argentino venía de ganar el mejor partido de su carrera ante Rafael Nadal y el encuentro más emocionante del torneo frente a Denis Shapovalov. Lo motivación para Diego era inmensa: primera final de Masters1000 ante el N°1 del mundo por un lugar en el Top10. Pero enfrentar a Djokovic en una final de M1000 no es para nada sencillo, sobre todo luego de dos batallas tanto físicas como emocionales en las rondas previas. El empuje del argentino al inicio de ambos sets no fue suficiente y el serbio se recuperó de roturas de servicio iniciales para adjudicarse el torneo. Quinto Roma, treinta y seis trofeos de la categoría y ochenta y un títulos ATP totales, apenas cuatro menos que Nadal...

"El peque" había perdido con "Nole" en semifinales de Roma 2019 en dos horas y media de partido. La final entre ambos de Roma 2020 duró casi dos horas pero a pesar de la derrota, no borró la sonrisa de la cara de Schwartzman: "Rompí una barrera más de esas que uno anota en el libro. Llegar a una final de Masters1000 es una alegría para mi equipo y para mí. Siento que crecí. Para seguir ascendiendo en el ranking tengo que ganar en cuartos y semifinales de estos torneos. Si quiero dar otro paso tengo que repetir semanas como estas y sentirme capaz de hacerlo. El cariño que recibí y la repercusión que hubo no deja de sorprenderme. No es por humildad, pero soy un simple jugador de tenis y es una alegría inmensa que a tanta gente le guste lo que hago".

El campeón reflexionó sobre su presente tenístico y mental en Roma, luego del 'default' en el US Open que tantos dolores de cabeza le provocó: “Tuve muchos altos y bajos durante días, estuve en shock pero creo que tuve una gran semana. Tener un torneo a la semana de que ocurra algo como esto ayuda mucho, te ayuda a olvidar. Sé que no jugué mi mejor tenis pero estoy muy satisfecho y feliz de ganar este título. Lo más positivo es que serví muy bien y encontré mi mejor juego en los momentos decisivos. Cuando necesitaba jugar lo mejor posible, lo hice. Sé que quedan más días en los que puedo seguir elevando mi nivel para Roland Garros porque quiero avanzar lejos en el torneo. Este título me da aún más confianza que es absolutamente necesaria para un Grand Slam”.

287 semanas como N°1 ATP acumula el balcánico, una más que Pete Sampras (286), récord en la cúspide del ranking hasta la llegada de Roger Federer (310): "Sampras fue mi ídolo de la infancia, superar su récord es muy especial para mí. Siempre lo admiré, deseaba ser mentalmente fuerte y resistente como él, especialmente en los grandes torneos y en los grandes momentos. También soy consciente del dato y el récord de Federer como N°1 ATP, sé que puedo superarlo en los primeros meses de 2021. Estoy muy cerca, en una gran posición, sano y jugando bien. Los dos objetivos que tengo como profesional son superar a Roger en Grand Slams y en semanas como N°1. Voy a intentarlo, enfocándome sobre todo en los Majors pero también en Masters1000. Puedo ir más allá".

Párrafo aparte para el tenis italiano. Ocho italianos disputaron la segunda ronda del Masters1000 por primera vez en la Era Abierta, confirmando el gran presente que atraviesa el deporte en este país y el mejor futuro que se augura con tenistas como Gianluca Mager (25 años), Lorenzo Sonego (25 años), Matteo Berrettini (24 años), Jannik Sinner (19 años) o Lorenzo Musetti (18 años). Tradición tenística, materia prima, apoyo de la Federación a jugadores y entrenadores, y torneos Futures y Challengers cada semana dentro del territorio han convertido a Italia en potencia mundial. Nada es casualidad. Y queda demostrado incluso en este 2020 pandémico. Ni lerda ni perezosa, la Federación Italiana de Tenis organizará un segundo torneo puntuable ATP este año en Sardegna, reafirmando la política que adoptó el país transalpino en la última década, apostando por el tenis a mediano y largo plazo.

Daniel Vitale Pizarro

02 mayo 2016

Pequeño gigante



La alegría de debutar como campeón ATP

Houston 2016. Diego Shwartzman perdía 6/0 6/0 en primera ronda contra Marcos Baghdatis. Minutos más tarde el argentino expresaba sus sentimientos en Twitter: "Tocando fondo". Tres partidos ganados en el año, ocho victorias a nivel ATP y cinco triunfos a nivel Challenger. Sin confianza, estuvo a punto de abandonar por unas semanas la gira europea de arcilla: "Antes de este torneo pensé en no venir y descansar en casa. Finalmente, junto a mi equipo, decidí venir". Apostó al tenis, a recuperar nivel y confianza jugando y acertó. Acompañado por un grupo de argentinos en Estambul (Turquía), fue la semana casi perfecta.

Inscripto en el ATP250 de Estambul en singles y en dobles junto a Andrés Molteni, Diego despachó al N°1 del torneo Bernard Tomic 6/2 6/2 en octavos de final y al campeón de Marrakech, Federico Delbonis, en semifinales. El rival en la final era Grigor Dimitrov (29°). El búlgaro (ex 8° ATP) no está en su mejor momento pero es un rival de respeto, que busca reencontrarse con su mejor tenis de la mano de Franco Davin. Para Schwartzman era su primera final ATP en el torneo en el cual un año atrás había alcanzado su primera semifinal ATP. Para Grigor era su octava final como profesional (4-3), segunda del año tras la perdida en Sydney.
El poco profesionalismo en carne propia

Un reñido primer set para Dimitrov volcó el partido para el búlgaro que llegó a liderar 7/6 5-2. Pero el partido recién empezaba para Schwartzman. Desde ese momento, el argentino ganó once games contra uno solo de su rival. Diego llegó al tiebreak y no perdió ningún game más. Aparentes problemas físicos de Grigor, enfados y roturas de raqueta, terminaron en la descalificación del mismo cuando iban 7/6 6/7 0-5 40-40 tras romper dos raquetas en un ataque de furia. Saludó al arbitro, a su rival y pidió disculpas en conferencia de prensa, pero nada hará olvidar el papelón que hizo el día de más público dentro y fuera de la cancha.

Ni tiempo de festejar tuvo el campeón porque junto a Molteni tenían que disputar la final del dobles frente a Dudi Sela y Flavio Cipolla. 2h 47m duró la final del singles y 1h 28m la del dobles. Casi cuatro horas y media estuvo en cancha el domingo. La derrota en la final de duplas 6/3 5/7 10/7 no impidió que sea una semana perfecta, histórica para el "Peque". Fue su tercera final ATP entre singles y dobles (1-2) luego de la perdida en 2015 junto a Paolo Lorenzi en San Pablo. Para Molteni fue el debut en una final ATP de la especialidad, puntos que le permitieron igualar su mejor posición histórica en el ranking de dobles (75°).
El título de Schwartzman en Estambul significó el 214° para el tenis argentino, el tercero del año tras los conseguidos por Juan Mónaco en Houston y Federico Delbonis en Marrakech hace unas semanas. La sequía de títulos argentinos ATP de 2015 no tiene nada que ver con lo que está sucediendo esta temporada, y recién pasó un tercio del calendario ATP... Diego es el 35° jugador argentino en alcanzar una definición ATP y el 30° campeón en la Era Abierta, una parte de la rica historia del tenis argentino. Entre singles y dobles, Argentina acumula en 2016 seis títulos ATP, solo detrás de España y Francia (7).

"Los calambres comenzaron al final del segundo set, pero desde el 5-2, todo el crédito de la remontada es de Diego. Nunca quise terminar así pero no pude controlar mis emociones por lo que le pedí perdón", fueron las palabras del subcampeón en conferencia de prensa. El campeón, emocionado y diplomático luego de lo sucedido, dijo estas palabras: "Perdón Grigor por lo de hoy, eres un gran jugador y jugaras muchas finales más, mis respetos hacia vos. Estoy muy contento, fue una semana asombrosa, no se lo que pasó, es un sueño. Gracias a todos por venir todos los días, seguro nos veremos el año que viene".

Imágenes del primer set y del tercer set...

Dimitrov, inestable e irregular desde hace dos temporadas, rompió relaciones con Roger Rasheed, quien lo había llevado al Top10, y contrató esta temporada al argentino Franco Davin para rearmar su carrera y volver al selecto grupo de los diez mejores del mundo. Finalista en dos ATP250, los resultados llegaron a medias. El potencial del nacido en Haskovo no condice con su nivel actual y la tarea de Davin no es para nada fácil. La presión nunca dejó en paz a Grigor que cargó y carga en sus espaldas con el mote de "futuro gran campeón". Física y tenísticamente lo tiene todo, pero su mentalidad, lo más importante entre los mejores, no está a la altura de las circunstancias.

Daniel Vitale Pizarro

01 diciembre 2014

Poderoso el chiquitín

Los ocho elegidos son...

Cuarta edición del Masters Challenger. Torneo creado en 2011 que se disputa en San Pablo (Brasil) y que reúne a los siete mejores jugadores del circuito Challenger del año, que hayan disputado al menos ocho torneos en la categoría, más un invitado por el país organizador. En 2011 y 2012 el certamen se disputó en cemento indoor y uno de los campeones fue el argentino Guido Pella (2012). Esta temporada, al igual que la 2013, el evento se trasladó a arcilla, más acorde a las aspiraciones locales y tuvo por primera vez a dos argentinos entre los clasificados: Diego Schwartzman y Máximo Gonzalez. Diego, luego de su mejor año como profesional, y Máximo, un exponente del circuito Challenger que volvió al Top100.

Schwartzman ganó cuatro Challengers en 2014, perdió dos finales e ingresó al Top100 por primera vez en su carrera a los 22 años. Gonzalez se adjudicó tres trofeos y cayó en una final, aunque acumula en su carrera 14 coronas, octavo en la historia. "Peque" clasificó a semifinales tras salvar dos match points ante Joao Souza mientras que "Machi" solo ganó un partido en la fase de grupos y quedó eliminado. El argentino sobreviviente debía enfrentar al italiano Simone Bolelli, preclasificado número uno.
Los argentinos presentes en Brasil

Diego derrotó al italiano 7/5 6/4 para acceder a otra final más en su mejor año como profesional y en el partido por el trofeo tenía que enfrentar al invitado y local Guilherme Clezar 331° ATP que venía de disputar el mejor partido del torneo en su victoria 7/6 6/7 7/6 (12) ante Victor Estrella Burgos, luego de salvar tres match points. El preclasificado número dos no tuvo problemas en la final y se coronó por quinta vez en la temporada, en el torneo más importante de su corta carrera. Los 110 puntos conseguidos le permitieron finalizar el año 61° ATP (mejor ranking histórico) y arrancar 2015 sin la necesidad de disputar la clasificación en la primera parte del año. Un lujo.

Schwartzman dijo tras coronarse campeón: "Fue una semana increíble. El torneo fue genial, bien organizado. Estoy muy contento. Desde la primera jornada me las arreglé para jugar un buen nivel de tenis. Me metí en la final con mucha confianza. Clezar estaba un poco nervioso y me aproveché de eso", y agregó sobre su casi eliminación en la zona de grupos: "Cuando Souza sirvió para partido y tuvo un match point, yo ya estaba pensando en mis vacaciones en Buenos Aires. Pero eso sucede en el tenis. Estaba cerca de perder y ahora yo soy el campeón". Sinceridad ante todo.
Platos bien arriba. Schwartzman (campeón) y Clezar (finalista)

Su debut en el tenis profesional fue en 2009 cuando cayó en la primera ronda del Future F5 en Argentina. Su primer punto ATP lo consiguió en el Future Argentina F15 en el mismo año de su debut. Exactamente un año más tarde Diego obtuvo su primer Future en Bolivia. En diciembre de 2012 el bonaerense es campeón del Challenger de Buenos Aires, primer torneo en la categoría que le habilitó combinar algunas clasificaciones de los torneos ATP con el circuito Challenger. Y la primera victoria ATP apareció en el ATP de Buenos Aires ante el brasileño Thomaz Bellucci, en ese momento 38° en el ranking.

Pero esa victoria promisoria no significó un envión anímico para Schwartzman que no pudo seguir con esa racha en el circuito ATP pero si se estabilizó en el circuito Challenger. En 2014 llegó la consolidación en esa categoría. Alcanzó dos finales (Itajai y Porto Alegre) y se consagró en cuatro torneos (Aix-en-Provence, Praga II, Campinas y San Juan), lo que le permitió clasificarse como número dos de cara al Masters de fin de año de la categoría. Y no desaprovechó la oportunidad. En Brasil obtuvo su quinto Challenger del año en siete finales y 48 partidos ganados, nueve menos que Carlos Berlocq, el récord en este escalón del tenis.
Diego y su derecha

Sus 170 centímetros (el jugador más bajo del Top100) no le impiden dominar desde el fondo a sus rivales y suple su falta de potencia con profundidad en sus tiros y una buena cobertura de la cancha gracias a su velocidad de piernas. Parejo con sus golpes de fondo, su saque no es su mejor golpe pero no por eso es su talón de aquiles. Prefiere la arcilla antes que el cemento o el césped por características de juego y resultados obtenidos. Su jugador espejo es David Ferrer y su ídolo tenístico Rafael Nadal. Y digo tenístico porque su ídolo por sobre cualquier deporte es el futbolista Juan Roman Riquelme, por su gran fanatismo por Boca Juniors. En sus tiempos libres en Argentina trata de ir a "La Bombonera" a ver a su amado club.

Daniel Vitale Pizarro