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23 noviembre 2020

Londres dice adiós en ruso

El torneo de fin de año que reúne a los mejores ocho jugadores de la temporada está dejando de ser el bastión de los ganadores de Grand Slam. Veinticuatro tenistas han podido levantar el trofeo entre 1970-2020 y apenas siete no ganaron un título de Grand Slam a lo largo de sus carreras y, casualmente, cuatro de ellos son los últimos ganadores de la Copa de Maestros. Alex Corretja 1998, David Nalbandian 2005, Nikolay Davydenko 2009, Grigor Dimitrov 2017, Alexander Zverev 2018, Stefanos Tsitsipas 2019 y Daniil Medvedev 2020 son los 'maestros' sin corona de Grand Slam. Lo exigente del calendario, la maduración de los jóvenes y la creciente edad del Big3 son algunos de los factores determinantes para que el trío ganador de prácticamente todo, no domine este certamen desde 2015.

Campeón en París la semana pasada, Daniil Medvedev disputaba su segunda Masters Cup doce meses después dehaber perdido sus tres encuentros en la edición 2019. El ruso se erigía como candidato al título por su presente y lo confirmó cuando en su grupo derrotó en sets corridos a Novak Djokovic. Primero en su zona, las semifinales ante Rafael Nadal eran la segunda prueba de fuego que Medvedev debía superar. A fuerza de tiros inexplicables tanto técnica como tácticamente, desarboló al español que durante todo el partido se encontró incómodo con el juego indescifrable de su rival. A pesar de eso, el español sacó para partido 6/3 5-4...

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El último escollo era el otro jugador que también había derrotado en el certamen a Djokovic y Nadal: Dominic Thiem. El austriaco dominó la final hasta el 2-0 de la muerte súbita del segundo set. A partir de allí, la tendencia del partido cambió. El cansancio mental de Thiem por la exigencia de sus partidos previos repercutió en su físico lo que le impidió desplegar todo su arsenal de tiros agresivos durante la totalidad del partido, potencia que fue mermando al transcurrir el tercer set. Medvedev se adaptó al juego más pasivo del finalista de 2019, consiguió el quiebre y el partido terminó de inclinarse para él. Daniil administró sus energías y sus tiros para cerrar el encuentro 4/6 7/6 6/4 y ser campeón de la última edición del Masters en Londres, previo a su desembarco en Turín.

"Ha sido una de mis mejores victorias como tenista profesional. Dos horas y cuarenta y dos minutos ante un tenista increíble. Hay que felicitar a Dominic por su gran torneo y sobre todo por el fantástico año que ha hecho. Su nombre ya está en la historia del tenis. Él consiguió ganar su primer Grand Slam y a día de hoy es uno de los jugadores a batir dentro del circuito. Estoy seguro de que tendremos muchas más batallas en el futuro", declaraba el tenista invcito en noviembre, halagando a su contrincante y prolongando su invicto a diez partidos sin conocer la derrota entre París y Londres.

Pero el nivel del ruso no viene de estos último días. Sabida su mala relación con la tierra batida, sus malos resultados en Hamburgo y Roland Garros no hicieron mella en la confianza del número cuatro del mundo en su transición del polvo de ladrillo a la temporada bajo techo: "Los torneos que jugué antes de París-Bercy no fueron malos. Perdí en San Petersburgo ante Opelka, un jugador que en este tipo de superficies se desenvuelve a las mil maravillas, lo mismo me pasó en Viena con Anderson. Sabía que si mantenía ese nivel de juego podría tener mis opciones en los siguientes torneos. Finalmente llegó París, donde jugué bien desde el primer momento y merecí el título. La clave de todo está en la confianza que tiene uno en su juego".

Y es que la confianza en Medvedev lo es todo. Y la muestra de ello está en sus grandes rachas de partidos y títulos ganados entre agosto-octubre 2019 y noviembre 2020. En esos cuatro meses acumula cinco títulos y tres finales en diez torneos disputados, números de absoluto escándalo. Quizás le falte eso que solo tienen los grandes campeones: ganar jugando mal. Esa fortaleza mental que demuestra cuando su tenis fluye, sin importar el rival que tenga enfrente, no es la misma que cuando sus tiros planos y profundos dejan de serlo, teniendo rachas prolongadas de resultados negativos. Sin ir muy lejos en el tiempo, previo a sus títulos en Francia e Inglaterra acumulaba tres victorias y tres derrotas, y antes de la semifinal en el US Open su récord era de diez triunfos y cinco caídas.
Pero el paso adelante que ha dado Daniil durante estas dos semanas sin perder, ha sido mental más que tenístico. Ganarle a Djokovic como lo hizo (6/3 6/3), remontarle a Nadal al que no había podido derrotar en sus tres enfrentamientos previos y vencer a Thiem tras perder el primer set, habla de un jugador con el temple necesario ante las adversidades y la capacidad de dar vuelta resultados adversos, su 'talón de Aquiles' contra los mejores doce meses atrás. Pero el trabajo da sus frutos y su coach Gilles Cervara lo sabe: "Mentalmente no me sorprendió su desempeño porque conozco a Daniil y sé que es capaz de todo, para bien o para mal. Precisamente en eso trabajamos mucho, en cuando las cosas no salen y aparecen los enfados infantiles que le hacen perder partidos".

Daniel Vitale Pizarro

18 noviembre 2019

Un gran paso


"Hacía mucho que no lloraba tras un partido. Nunca había experimentado una cosa así. Mi espíritu está vacío, ni siquiera puedo pensar. Es el peor sentimiento". Stefanos Tsitsipas estaba destruido. La derrota contra Stan Wawrinka en Roland Garros tras más de cinco horas fue la antesala de la debacle en primera ronda de Wimbledon frente a Thomas Fabbiano, también en cinco sets. En Londres el griego se terminó de derrumbar: "Me encerré en mi habitación durante tres días. Debía aislarme y olvidar lo ocurrido. Me puse a leer la novela 'El Alquimista' (de Paulo Coelho) y luego busqué otro libro que pudiera inspirarme. Elegí una biografía de Roger Federer y me pasé esos tres días entregado a la lectura y la meditación". Tsitsipas había tocado fondo.
Su depresión fue tal que acumuló seis derrotas consecutivas en torneos ATP entre julio y septiembre. Su tenis excelso no fluía y las dudas mentales aparecían en cada ciudad a la que asistía. La gira asiática también empezaba mal pero en Beijing encontró algo de lo que había perdido. Finalista en la capital china y semifinalista en Shanghai y Basilea, su confianza era otra totalmente diferente de la de mitad de temporada hasta esta parte. Triunfos ante Zverev y Djokovic no alcanzaban para ganar un título. Primer clasificado al Masters #NextGen y sexto al Masters Finals, el heleno decidió 'defender' su título de Maestro Sub21 pero en Mayores.
El torneo más importante del mundo detrás de los Grand Slams por puntos repartidos, dinero y dificultad para ganar el título ya que se debe, como mínimo, vencer a tres Top10, cumplía cincuenta ediciones. De Tokio 1970 a Londres 2019. En el medio, una veintena (23) de campeones que, en muchos casos, el Masters significó o significa su trofeo más importante hasta hoy. Nikolay Davydenko, Alex Corretja, David Nalbandian, Grigor Dimitrov, Alexander Zverev y Stefanos Tsitsipas son los seis 'Maestros' que no fueron campeones de Grand Slam, una tendencia de los años 2000, impensado décadas atrás. Quizás una de las respuestas sea el superprofesionalismo que exige tanto a los jugadores que no llegan al final de la temporada al 100%.


El año del griego terminó mejor de lo que empezó, con puntos altos durante el primer tercio y el último del calendario. Campeón en Marsella y Estoril, sumó victorias de gran calibre como ante Roger Federer en el Australian Open, contra Rafael Nadal en Madrid o frente a Novak Djokovic en Shanghai, curiosamente sin ser campeón en ninguno de esos eventos. Pero la 'Arena O2' de Londres presenciaría una nueva victoria del ateniense sobre el de Basilea en 2019 pero que esta vez sí aprovecharía para llevar el trofeo a su casa, en una final electrizante versus Dominic Thiem, su verdugo en la final de Beijing. Los problemas se profundizaron en Londres y en Londres fue donde desaparecieron. Cuentas claras.

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“Sé que no puedo predecir el futuro pero creo que estoy muy cerca de ser coronado campeón de Grand Slam. Sé que estas son palabras fuertes, pero siento que pertenezco a ese lugar. Estoy compitiendo contra los mejores jugadores del mundo y la cantidad de esfuerzo y trabajo que pongo todos los días merece tener un resultado como este”, declaraciones peligrosas de Stefanos luego de que varias generaciones se tuvieran que conformar con alguna que otra final esporádica de Grand Slam durante los últimos quince años. El monopolio del 'Big3' más temprano que tarde se terminará, entonces la pregunta es, ¿cuándo?

Daniel Vitale Pizarro

19 noviembre 2018

El efecto Lendl


Miami, julio de 2018. Alexander Zverev es N°3 del mundo, tres veces campeón de Masters1000 y dueño de ocho títulos ATP, todo eso con apenas 21 años. Instalado en el Top10 desde mediados de 2017, solo en Roland Garros había alcanzado los cuartos de final en un Grand Slam, curioso por el par de años exitosos. Entrenado por su padre, el alemán no se conforma con el Top3 sino que apunta a más. Sabe de su potencial y no quiere perder tiempo. En la Florida se lo vio entrenando junto a Iván Lendl, el supercoah que ayudó a Andy Murray a ganar tres Grand Slams y dos medallas de oro olímpicas luego de perder sus primeras cuatro definiciones en los Majors.

Un mes después de esa "prueba" en Miami y de negar un trabajo mancomunado entre el checo y el alemán, Zverev anunció que Ivan Lendl se unirá a su equipo de trabajo. El inexpresivo pero efectivo Iván había rechazado una propuesta de Tomas Berdych en 2014 por una agenda "muy ocupada", agenda que "desocupó" en 2016 para volver a entrenar a Andy Murray. Lendl es selectivo y por algo aceptó trabajar con Alexander. Edad, proyección, tenis, potencial, todo eso y más es "Sascha" e Iván se dio cuenta de esos atributos y decidió involucrarse en el proyecto. En agosto, previo al US Open, la noticia era oficial y Zverev-Lendl era una realidad.
La ansiedad de los fans y de los medios hegemónicos por ver triunfar al tándem checoalemán ponían más presión sobre los hombros del jugador que pedía tiempo para ver resultados positivos. Nada es inmediato en la vida y menos cuando dos personas tienen que congeniar por un rendimiento en común. El último tramo de la temporada no estaba siendo acorde al 2018 con derrotas inesperadas ante Philipp Kohlschreiber (34°), Malek Jaziri (61°), Marius Copil (93°) y Karen Khachanov (18°). Número cinco del mundo en noviembre, el Masters era el último torneo de la temporada ya que la final de la Copa Davis era Francia vs Croacia.
Triunfo sobre Cilic, derrota contra Djokovic y victoria versus Isner lo depositaron en semifinales de Londres por primera vez en dos participaciones. Su rival en semifinales era Roger Federer. Zverev jugó un gran partido ante uno de sus ídolos y lo despachó 7/5 7/6 sin antes ser abucheado por el público en la entrevista posterior al partido por un episodio confuso que le podría haber dado un mini quiebre muy importante a Federer en el tiebreak, situación que el suizo minimizó aunque declaró que él hubiera hecho lo contrario. Más allá del pequeño altercado, el joven alemán pudo con el favorito del mundo y se instalaba en la final del Masters.


Novak Djokovic era el finalista. Un segundo semestre de locos le permitió finalizar el 2018 como N°1 ATP y en el torneo más difícil de la temporada estaba afirmando que era el verdadero N°1. Al partido final llegaba sin ceder sets ni su servicio, con apenas dos bolas de break (Zverev en RR), demoliendo a sus rivales. El candidato era el serbio por el pasado y sobretodo por el presente. Cinco veces campeón aquí y 39-4 desde Queen's, nadie pensaba que perdería en la final del Masters en sets corridos ante Zverev, luego de vencerlo en sets corridos en en round robin. Pero el tenis no es una ciencia exacta y la oportunidad de revancha, el Masters, se la proveyó cuatro días después.
Y no la desaprovechó. Alexander Zverev no le permitió a Novak Djokovic en ningún momento tomar las riendas del partido. "Nole" sufrió el partido y "Sascha" lo disfrutó. El resultado lo refleja: 6/4 6/3. Asediado el serbio, nunca encontró la solución para dar vuelta el partido. El alemán se paró unos centímetros más adentro de la cancha, fue más agresivo aun y cambió el porcentaje de servicios a la "T", en relación al partido perdido días atrás ante el mismo rival. Ahí se notó la mano de Iván Lendl en la táctica y la mentalidad. Concentrado y enfocado en lo que debía hacer para ganarle al mejor del mundo, nunca abandonó el plan y todo salió como fue planeado. Campeón del Masters de Londres.


Acostumbrado a los flashes a pesar de sus cortos veintiún años, entre bromas y análisis entró a la sala de prensa en medio de los aplausos: "Este es el peor aplauso que he recibido tras ganar un torneo, pero gracias (risas). No estoy preocupado por nada. Así que pueden preguntarme lo que quieran. Hoy traté de salir y disfrutar del partido, disfrutar del ambiente, disfrutar el momento. Eso fue lo que hice. Y mi servicio estuvo funcionando bien toda la semana. Tuve mucha confianza en ello. Todo funcionó bien. Solo perdí mi servicio una vez contra él hoy. Creo que esta es una muy buena estadística, especialmente considerando que es el mejor restador de nuestro juego”.

Daniel Vitale Pizarro

19 noviembre 2017

Principio y final

Una publicación compartida de Grigor Dimitrov (@grigordimitrov) el

La temporada 2017 de Grigor Dimitrov fue un sube y baja de emociones que terminó de la mejor manera posible: campeón del Masters y N°3 ATP. El búlgaro fue un jugador temible durante enero-febrero, mediocre en el período marzo-julio, efectivo en agosto, protagonista en septiembre-octubre e intimidante en noviembre. Campeón en Brisbane, semifinalista del Australian Open y campeón en Sofía en el primer bimestre del año, no volvió a ser el mismo hasta Cincinnati, el torneo que definitivamente le cambió la perspectiva de la temporada y le devolvió la confianza a un talento innato con un físico privilegiado, que su principal rival era él mismo.

Desde su debut como campeón de Masters1000 y su tropiezo en segunda ronda del US Open, Dimitrov mantuvo un nivel alto, solo frenado por Nadal en Beijing (SF) y Shanghai (CF), Del Potro en Estocolmo (final) e Isner en París. Las tremendas temporadas de Federer y Nadal sumado a las ausencias en la segunda parte del año de Murray, Djokovic y Wawrinka, dejaron abierta la pelea dentro del Top10, todos a pocos puntos de diferencia, algo atípico si miramos el último lustro. Grigor llegó al Masters de Londres como el seis del mundo y sin participaciones previas, debut absoluto en el torneo y en esa posición de privilegio en el ranking.
Partido reñido y luchado ante Thiem que se decidió por dos doble faltas del austríaco 5-5 15-30 en el set decisivo, en los siguientes duelos Dimitrov solo cedió cuatro juegos. 6/0 6/2 a Goffin y 6/1 6/1 a Carreño Busta, reemplazante de Nadal por abandono por su maltrecha rodilla derecha. El búlgaro se soltó y pasó por arriba a sus rivales de turno con un tenis excelso, como pocos pueden ofrecer en el circuito. En semifinales los esperaba Jack Sock que sorprendió a todos ingresando al Masters siendo campeón de París contra todos los pronósticos y luego clasificando a SF tras derrotar al favorito Zverev, que dejó de ser avasallante tras el US Open.

Superados los nervios del primer set, "Dimi" apretó el acelerador y accedió a la final del Masters de Londres 4/6 6/0 6/3. En el partido por el título el rival era David Goffin, el vapuleado por Grigor en el round robin, el mismo que hizo el trabajo sucio eliminando del certamen a Nadal y Federer, los dos mejores del año por lejos. La final no iba a ser como a principio de semana por una cuestión lógica del momento de ambos y de la instancia, nueva para los dos. Entretenida, luchada, de buen nivel y con los nervios lógicos de jugadores no acostumbrados a instancias de esta envergadura, el nacido en Haskovo dio el golpe 7/5 4/6 6/3 y se coronó como Maestro.
"Éste no es un resultado del fruto de una semana o dos de trabajo, sino de lo trabajado desde la pretemporada pasada hasta final de este año. Para 2018 todo será interesante con la vuelta de varios lesionados. Yo intentaré ser constante en cada partido de cada torneo. Lo importante es estar con los pies en la tierra, trabajar duro y seguir por el camino correcto", decía Grigor en conferencia de prensa, analizando su trabajo para llegar a donde está hoy y agrega un sueño, el de muchos de quedar en la historia grande de este deporte: "Ahora quiero ganar en un Grand Slam, que siempre ha sido uno de mis sueños. Siento que cada vez, lo tengo más cerca".

Dimitrov venció ocho Top10 a lo largo del año en trece enfrentamientos. A cinco Top10 los derrotó en el Masters para ser campeón invicto y a tres en Brisbane en enero. Los otros cinco partido ante ese grupo selecto entre febrero-octubre, los perdió todos. Este título significó el cuarto del año para el nuevo N°3 ATP en cinco finales disputadas, octavo de su carrera en catorce definiciones totales. Campeón de ATP250, ATP500, M1000 y del Masters (M1500), su única cuenta pendiente son los Grand Slams, a los que accedió dos veces a semifinales (Wimbledon 2014 y Australian Open 2017), el objetivo principal para 2018.

Daniel Vitale Pizarro

21 noviembre 2016

¿La Era Murray?



Desde que el tenis es profesional (1968), nunca el uno y el dos del mundo disputaron el primer puesto del ranking mundial en el último partido del año, la final del Masters. Andy Murray, flamante número uno por escasos puntos, defendía su posición de privilegio ante el antiguo monarca, en un partido a todo o nada. El campeón tenía premio doble: el mejor de los mejores ocho del año y el N°1 de la temporada 2016. La final soñada por espectadores, patrocinadores y organizadores del torneo. En un ambiente único como el que ofrece la "Arena O2" de Londres, Murray y Djokovic se enfrentaban por 35° vez en su carrera.

El escocés llegaba a la final del Masters con un invicto de 23 partidos ganados en torneos consecutivos, su mejor marca histórica. Ocho títulos y cuatro finales en dieciséis torneos disputados era el palmarés del británico, una locura tenística. El serbio, número dos del mundo, arribaba a la definición con un prontuario anual similar: siete títulos ATP más dos finales perdidas, pero con un Grand Slam y un Masters1000 más que su rival. Dueños ambos de cada semestre, el duelo era interesante por donde se lo mire. Encima, el mejor del momento llegaba más cansado, lo que emparejaba el duelo y le ponía intriga al resultado final.

Pero todo quedó en la previa. La versión de Novak estuvo muy lejos de su habitual nivel. Sin ser el del primer semestre, se las había arreglado para alcanzar la final y para aniquilar a Nishikori en semifinales, lo que auguraba una batalla por el trofeo de Maestros. Errático, desconcentrado, sin velocidad de piernas ni explosión en sus tiros, cedió 6/3 6/4 sin oponer, a los ojos del espectador, la resistencia habitual. Un mal día tiene cualquiera y ese mal día fue justo en esta final. Tenso, con tiros cortos, Djokovic pareció padecer la final en vez de disfrutarla. El sexto título en Londres y la paridad con Federer deberá esperar.

Su rival tampoco brilló. Errores no habituales mantenían el partido parejo pero la actitud de Andy era diferente. Puño apretado en los momentos importantes, concentrado y con menos errores no forzados, llevó siempre las riendas del encuentro hasta sellarlo con su servicio. Ganó el que falló menos, y eso fue Andy Murray. Partidos como estos hay miles, en los que entran en juego otras cualidades por sobre las tenisticas, y esa batalla la ganó el nacido en Escocia hace 29 años. La mentalidad, una vez más protagonista en una final, el atributo más importante para un deporte individual. "Mente superior domina mente inferior".

Novak Djokovic describe el partido para los que no pudieron verlo en vivo: “Esperaba jugar a un gran nivel hoy, sabía que él no estaría cansado. Simplemente jugué mal, no fue mi día. Cada día es diferente y hoy fue uno de esos en los que no he sentido la bola. Cometí muchísimos errores y ante este tipo de tenistas hay que ofrecer una versión superior y hoy no estuve cerca de eso. Me faltó esa chispa para jugar los puntos importes, quizá igual que en los últimos meses. Cada vez que tuve una buena oportunidad la perdí, cometí demasiados errores no forzados. No he tenido ninguna oportunidad seria de ganar, él ha sido el mejor jugador. Enhorabuena a Andy por mantener esa fortaleza mental durante todo el encuentro, siempre jugando con los tiros adecuados".

Rebosante de alegría por el objetivo cumplido y la satisfacción de quedar en la historia del deporte, "Andrew"no ubicó esta victoria como la mejor del año: "Ha sido un día muy especial. Sentía que jugaba más por el N°1 que por el torneo. En las últimas semanas no paré de recibir mensajes de la prensa, mis amigos... hablándome de que tenía que ganar muchos partidos para conseguir el número uno. Estoy muy contento de acabar el año en lo más alto del ranking, esto es algo que nunca me esperaba. A pesar de todo, la victoria ante Del Potro en los Juegos fue la que más satisfacción me dio, la más especial".

El título de Murray es el primero en el Masters, torneo que se le negaba desde su debut en 2008. En total acumula 44 trofeos ATP, nueve conseguidos esta temporada, por lejos cantidad la más caudalosa de su carrera. 26° número uno en la historia del profesionalismo y 17° diferente que finaliza un año calendario en esa posición. Y mirá lo que son las coincidencias que su hermano, Jamie Murray, finalizó 2016 como N°1 del mundo en dobles. Judy Murray tiene motivos más que suficientes para festejar las fiestas. Los deseos de fin de año se le cumplieron antes de haberlos pedido. La familia Murray es la dueña del tenis masculino.

Daniel Vitale Pizarro

23 noviembre 2015

¿El mejor año del profesionalismo?


Yo soy el número uno del mundo

Pasarán los años, las décadas y el 2015 tomará cada vez más relevancia. Cuando todo hacía pensar que el 2011 sería imposible de repetir, más aun cuatro años después, Djokovic lo volvió a hacer. ¡Y mejor aun! Superó su propia inmejorable versión de 2011. Su nivel fue superlativo. La regularidad y constancia le permitieron llegar a quince finales consecutivas, récord en una temporada. Solo trastabilló en Doha al comienzo de la temporada ante Karlovic en cuartos de final. Desde allí, rozó la perfección. La magia de Federer, el "momento" de Murray y el mejor partido de la carrera de Wawrinka impidieron una temporada perfecta y utópica de Novak, algo que hubiera sido irreal e inhumano.

La superioridad demostrada durante el año calendario hacen repensar si realmente fue la mejor temporada para un jugador del profesionalismo. Lejos de los 137 triunfos de Vilas en 1977 y de los 16 trofeos ATP, la regularidad conseguida, la superioridad, el dominio y el alto porcentaje de efectividad hacen dudar a todos los especialistas y conocedores.. A pesar de que McEnroe ganó la misma cantidad de partidos en 1984 y cayó solo tres veces, las temporadas fueron diferentes. El Top5 de porcentajes más altos de los Nº1 en un año completo lo detalla el gurú de las estadísticas @SharkoTennis. Borg en 1979 logró un .933 de efectividad con un récord de 84-6, dato que agregó Greg Sharko tras publicar el siguiente tuit.
Dieciséis torneos ATP disputados, quince finales, once títulos, ochenta y ocho partidos jugados, ochenta y dos victorias... De esos números, tres Grand Slam conquistados, seis Masters1000 más el Masters y un ATP500. 31 triunfos de los 82 obtenidos fueron ante el Top10, récord absoluto (una locura) e igualó el historial de enfrentamientos personales ante Federer (22-22) y Nadal (23-23). Cinco "Masters Cup" ganadas de las cuales cuatro los obtuvo de manera consecutiva, único en la historia. 59 títulos ATP en 85 finales a los 28 años. Número uno del mundo los 365 días del año, igual que Federer (2005, 2006 y 2007), Hewitt (2002), Sampras (1994 y 1997), Lendl (1986 y 1987) y Connors (1975, 1976 y 1978). Respire lector que esto no acaba acá.

Novak Djokovic logró lo impensado, rompió los esquemas. Máximo ganador en la historia del Australian Open, Indian Wells, Canadá, Shanghai y París, logros obtenidos gracias a sus conquistas esta temporada; 174 semanas en la cima del ranking mundial (quinto en la historia); casi el doble de puntos que Andy Murray (2º ATP), con récord de unidades obtenidas por un tenista en un curso (16785 en octubre). Nada pudo parar al serbio este 2015. Sus golpes funcionaron a la perfección, su físico nunca sufrió achaques y su mentalidad no tuvo fisuras. Tanto fue así que tras la extenuante y exitosa campaña, la coronó siendo campeón del último torneo del año, lo que demostró su plenitud en todos los aspectos del juego.

Figurita repetida.

Pero que la estratosférica temporada de Djokovic no opaque el gran año de Federer. A sus 34 años sigue en los puestos más altos del ranking mundial, protagonista principal del circuito. Once finales alcanzadas en 2015, misma cantidad que en 2014 pero invertida la cantidad de triunfos (6-5), un número que solo superó en 2004-07, sus años de hegemonía total. Increíblemente terminará el año como número tres del mundo por su traspié en tercera ronda del Australian Open, detrás de Murray y el inalcanzable Djokovic. El no haber ganado un Grand Slam le prohibió luchar por el número uno el año pasado y ser el número dos al finalizar esta temporada.

Roger llegó a diez finales en el Masters y superó a Ivan Lendl (9), aunque el checo las cosechó... ¡de forma consecutiva! Tres de las cuatro finales perdidas por Federer en el último torneo de la temporada fueron ante "Nole" y la restante se la propició David Nalbandian hace exactamente diez años. Esta temporada fue su participación número catorce en el certamen en la que alcanzó las 52 victorias, ambos récords absolutos, una costumbre del suizo.


Los artífices del pasado y presente del Nº1 del mundo.

135 finales ATP disputó Roger Federer en toda su carrera (88-47) entre 2001 y 2015. Novak Djokovic hizo su trabajo y alcanzó 85 finales (59-26) entre 2006 y 2015. El suizo terminó número uno del mundo en cinco ocasiones (2004-07 y 2009) y el serbio hizo lo propio en cuatro oportunidades (2011-12 y 2014-15). A pesar de los seis años de diferencia entre ellos, 17 Grand Slams y 24 Masters1000 consiguió el helvético; 10 GS y 26 M1000 el balcánico. Encaminado a superar varios récords de sus contemporáneos Federer y Nadal, ¿lo logrará?

Daniel Vitale Pizarro

17 noviembre 2014

Un Masters atípico

Cinco reincidentes, dos múltiples excampeones y tres debutantes. Los ocho mejores del mundo se citaban en Londres. La única mancha para el torneo fue la baja de Nadal por una operación programada de apéndice. Hacía muchos años que el octavo clasificado no entraba al Masters con más de 4000 puntos, algo inusual, lo que mostraba la paridad de esta temporada en comparación con las anteriores. Pero todo lo bueno demostrado por estos jugadores durante el 2014, quedó resumido a dos personas que "salvaron" el torneo. Los dos mejores del año, Federer y Djokovic animaron el certamen de fin de año, aunque con un final que ni ellos imaginaron.

Partidos cortos, sin oposición ni aparente espíritu de lucha, derivaron en resultados abultados y en algunos casos, actuaciones que rozaron lo ridículo, si tenemos en cuenta que llegaron los mejores de la temporada y muchos de ellos de los últimos años. Raro. Los únicos beneficiados fueron Roger y Novak que desplegaron su tradicional tenis de excelencia pero que casi no tuvieron respuestas del otro lado de la red. Incluso Milos Raonic tuvo que retirarse para dejarle lugar a David Ferrer (suplente), que cumplió con su habitual entrega.
Resumen del Masters

Todo se encaminaba a una final apasionante entre los únicos dos jugadores a la altura de las circunstancias de la semana, los dos mejores del año, que se sacarían chispas por ser el mejor de todos. Pero nada de eso sucedió. Una semifinal para el infarto entre Federer y Wawrinka (lejos el mejor partido del certamen) demolió al mejor de los suizos y lo obligó a no presentarse en la final por problemas en su espalda, producto del esfuerzo durante 2h 58m de nervios, esfuerzo y concentración. 

Stan jugó su mejor partido desde que fuera campeón en Monte Carlo, luego de derrotar al propio Federer. Roger mantuvo el mismo nivel desde el comienzo del Masters y casi no le alcanzó. Partidazo. El campeón del Abierto de Australia tuvo cuatro match points que no supo aprovechar, tres de ellos con su servicio en el 5-4 del tercer set. En los tres falló el primer servicio y quiso sorprender con "saque y red", lo que no le dio resultado. El cuarto punto de partido fue en el tiebreak y no pudo controlar la devolución. 4/6 7/5 7/6 para el seis veces campeón aquí y con dos voleas magistrales a partir del 5-5 del TB. "RF" se regaló otra final más, la novena en esta competencia, igual que Lendl.
Slice a la linea y volea corta. De libro

Djokovic tenía que ganar sus tres partidos de zona o llegar a la final para asegurarse el N°1 del mundo de 2014. Hizo ambas. Vapuleó a Cilic, Wawrinka y Berdych en el round robin y en semifinales tuvo un altercado con el público, perdió el segundo set ante Nishikori pero volvió a arrasar con un 6/0 en el set final. En su octava final de 2014 (tres menos que Federer pero dos títulos más), se adjudicó el séptimo título del año tras la no presentación de su rival. Fue la primera vez en la historia que no se disputó el último partido de la Masters Cup.

"Nole" alcanzó a Illie Nastase con cuatro Masters e igualó a Ivan Lendl y al propio rumano al cosechar tres "Copas de Maestros" consecutivas, únicos tres en lograrlo. Para el serbio fue su 48° título ATP en 70 finales disputadas. Concluyó la temporada en la más alto del ranking mundial por tercera vez en su carrera en los últimos cuatro años (2011-12 y 2014), y no baja del Top3 a fin de temporada desde 2007. El nacido en Belgrado se mete en la historia grande de este deporte en una época que tuvo la suerte (buena y mala) de compartir con dos de los más grandes tenistas de la historia, Roger y "Rafa". ¡Chapeaux!

Sin traspirar

Novak Djokovic, con el trofeo de campeón, habló e intentó despejar alguna duda sobre el retiro del helvético: "Siempre damos el 100%. Estoy seguro que hubiera jugado si hubiera podido. Le deseo lo mejor en su recuperación", y agregó sus sensaciones sobre este trofeo: "No soy el tipo de jugador que celebra este tipo de triunfos, pero debo analizar toda la temporada. Este trofeo es la coronación de todos los logros. Le debo eso a mi equipo, a todos los que me han apoyado en el camino. Estoy muy feliz de pararme acá y terminar con este trofeo".

Roger Federer salió a la cacha para anunciar oficialmente al público su retiro y "dar la cara" ante la gente que pagó su entrada (muy cara) y lo vino a ver: “Quería disculparme personalmente; no estoy en condiciones de jugar. Intenté durante todo el año estar preparado para el Masters y no me gusta terminar así. Probé todo la última noche: remedios para el dolor, tratamientos, descanso, calentamiento, pero no puedo competir a este nivel ante Novak. Sería peligroso a mi edad. Espero que me entiendan”. "Su Majestad" nunca se retiró de un partido (¡acumula 1221 partidos!). Apenas fue la tercera vez que no se presentó (CF de París 2008, SF de Doha 2012 y en la final del Masters 2014).

La gente tendrá que esperar unos días más para verlo en acción

La organización del torneo anunció que los que adquirieron entradas para la final del Masters tendrán prioridad para la final del 2015 (último año de contrato de la "Arena O2" de Londres) y se les devolverá el 60% del dinero desembolsado por obtener el ticket. Además, para ofrecer un show al público presente que había llenado las gradas, se disputó una exhibición entre Djokovic vs Murray a ocho games y un dobles conformado por Murray-McEnroe vs Cash-Henman. Algo es algo...

Daniel Vitale Pizarro