20 octubre 2026

El otro Vilas

Pablo Amalfitano (Mar del Plata, 1990) cubre tenis desde antes de ser periodista. Surgido de DeporTEA (2011), es comunicador prácticamente desde que tiene uso de razón gracias a su legado familiar. Decidió escribir sobre el tenista más grande de Latinoamérica pero con un enfoque diferente: hablar de la persona y no del tenista, para que no solo los fanáticos del tenis se enamoren hoy de un tenista que encandiló a propios y ajenos durante dos décadas (1970-80). Los logros deportivos de los grandes deportistas de la historia se encuentran a un par de clics, las historias de esos personajes no. Y de eso se trata este libro, que te enganchará desde el inicio.

"Guillermo Vilas impulsó una revolución sin precedentes en toda la Argentina. Pero no se trata de títulos, ni de grandes partidos, ni de rimbombantes triunfos en cada rincón del mundo. El impacto no fue solo deportivo: el mejor tenista de la historia del país le cambió la vida a muchísima gente y construyó los cimientos para una nueva industria. Representó un verdadero fenómeno social", así empieza redactando Amalfitano su libro. El autor intenta retratar lo que generó un hombre que, entre los vientos huracanados del puerto marplatense, parecía solo empuñar una raqueta, pero que dejó un legado cultural enorme en la sociedad argentina.

Desconectar del tenis para no volverse loco con su trabajo. Obsesivo, detallista y meticuloso en su día a día, no iba a ser diferente con los proyectos extratenísticos que emprendía. Guillermo se involucraba hasta el punto de abstraerse de todo lo demás para dedicarse de lleno a esa vertiente artística: "Mi vida está llena de sueños. Soy un idealista; transformo las cosas concretas en objetivos míos, intransferibles ... Soy perfeccionista. Las cosas imperfectas me desagradan, por eso exijo perfección en los demás, porque la exijo para mi. Odio a una persona: se llama Guillermo Vilas. Me odio porque conozco mis posibilidades y veo que todavía no las he agotado".

Vilas fue mundialmente exitoso como tenista pero también explotó su faceta artística. En 1974 escribió su primer libro de poemas titulado "Ciento veinticinco"; en 1976 publicó su autobiografía "Quién soy y como juego"; en 1979 hizo de si mismo en la película "Players"; en 1981 salió a la venta su segundo libro de poemas llamado "Cosecha de cuatro"; en 1990 grabó su primer disco musical "Milnuevenoventa"; en 1992 el segundo "Dr. Silva"; en 1998 su tercero "Guillermo Vilas"; y en 2014 participó del documental junto a Gastón Gaudio "Perfect day", una de sus últimas apariciones públicas antes de reclutarse en Mónaco junto a su familia por su delicado estado de salud.

Amalfitano investigó sobre el protagonista de su obra durante cuatro años hasta el punto de obsesionarse, fiel al personaje del que eligió hablar. Al darse cuenta de todo lo que había hecho fuera del deporte, decidió adentrarse en su vida paralela, la de un hombre que, gracias al tenis, pudo incursionar en diferentes actividades culturales en las que conoció y entabló amistad con figuras internacionales como Keith Richards, Van Halen, Mark Knopfler o Luis Alberto Spinetta, entre otras estrellas de aquellos años. Una vida de película, digna de ser contada, la de un deportista de élite tan influyente dentro como fuera de las canchas.

"¿No influye una presencia femenina a tu lado? Sí, pero positivamente. No te deja dialogar con la soledad, esa soledad que te pone nostálgico, que te llega a abrumar", respondía Vilas a la pregunta de los periodistas ante los romances del argentino, tan rimbombantes como sus victorias en los torneos alrededor del mundo. Mirta Massa (Miss Argentina y Miss Internacional), Gabriela Blondeau (psicóloga) y Carolina de Mónaco (Princesa de Mónaco) fueron las parejas estables más conocidas antes de casarse con su actual mujer, Phiangphathu Khumueang, con la que tuvo sus cuatro hijos (Andanin, Lalindao, Intila y Guillermo Jr.).

"Ya estaba un poco pensado terminar acá. Cuando llegué a París y vi el cuadro pensé que me metería en cuartos de final. En el vestuario no paraba de saltar; me quería comer a mi rival. Pierdo el primer game y me digo: 'Tarado, no podés perder'. Pierdo el set y me digo: 'Ahora tenés que ganar en cuatro'. Al rato: 'Ahora tenés que ganar en cinco'. Con esa mentalidad no se puede ganar. Los que piensan en el papelón son cobardes. El miedo no permite la gloria y yo me identificaba ganador. No podía conformarme con eso: era el momento de dejar". Guillermo Vilas se desconoció por primera y última vez en una cancha de tenis, el lugar donde más se conocía, lo que decantó en su retiro. No hubo vuelta atrás.

Recomiendo leer "El otro Vilas. Historias escondidas de una vida irrepetible", un libro atrapante, interesante y fácil de leer. Ideal para conocer el 'Lado B' de un tenista epocal, disruptivo y carismático, que tuvo una vida intrigante y digna de ser contada. Ciento cuarenta y tres páginas, dieciséis capítulos, prólogo y contratapa de reconocidos periodistas y una portada ilustrada bellísima, 'El otro Vilas' invita a perderse entre sus episodios, que pueden leerse en cualquier orden, sin necesidad de seguir el que propone el autor. Una compilación de anécdotas que te acercarán más al ídolo popular que sigue vigente incluso hoy, cincuenta años después de sus hazañas.

Daniel Vitale Pizarro

12 abril 2026

¿El tenis evoluciona?


Sí. No hace falta que sigas leyendo. El tenis evoluciona. No se necesita ser un erudito del deporte para darse cuenta que el tenis del inicio del profesionalismo (1968) no tiene nada que ver con el actual. Nada. Empuñaduras, efectos, alimentación, preparación física, biomecánica y podemos seguir enumerando factores que sucedieron a lo largo de las décadas. Desde que el tenis es tenis (1877), la evolución fue lenta pero progresiva y hasta las décadas del '80-'90 no se vieron cambios radicales en los elementos con los que se practicaba y en las formas de pegarle a la pelota. Sí. El tenis, principalmente por el profesionalismo, en los últimos treinta/cuarenta años, evolucionó. Y mucho.

Uno de los primeros estudiosos del deporte fue Bill Tilden. Dominador de los años veinte gracias a su juego potente y versátil, el polifacético norteamericano publicó por aquel entonces dos libros sobre el efecto de la pelota y los ángulos (Match play and the spin of the ball y The Art of the Lawn Tennis), además de sus famosas 'Máximas de Tilden', vigentes más de cien años después. Considerado el mejor tenista de la primera mitad del Siglo XX, 'El Padre del Tenis' fue un pionero en muchos aspectos como, por ejemplo, su empuñadura 'este' de derecha en una época en la que la gran mayoría de los tenistas utilizaban el agarre 'continental' para todos los golpes.


Pero sus principios físicos no se popularizaron hasta mediados de los años setenta. Por aquellos días en los que el cortado y los planos dominaban el circuito, Guillermo Vilas y Bjorn Borg empezaron a popularizar el liftado, efecto que revolucionaría el deporte con el paso de los años. La convivencia de las raquetas de madera con las de aluminio tuvieron su fin a mediados de los años ochenta cuando fueron reemplazadas por las de grafito. La potencia, poco a poco, empezó a ser la protagonista en el circuito profesional. En apenas diez años se pasó de raquetas de madera y empuñaduras tradicionales a raquetas de grafito y empuñaduras 'pasadas', un combo explosivo para la época.


Aquellos años ochenta iniciaron un cambio que no tuvo freno. Los mejores del mundo, a mediados de esa década, empezaron a viajar con entrenadores personales y uno de los precursores en esto de la profesionalización fue Iván Lendl. El checo fue uno de los primeros profesionales íntegros del circuito. A su técnica depurada le agregó un estricto plan físico, alimenticio y de cuidado del cuerpo, un sistema copiado por sus colegas a medida que pasaban los años y el dinero llegaba a los puestos más bajos del ranking. Todo esto se potenció en la década siguiente, años bisagra para el deporte blanco que lo catapultaron a ser unos de los juegos más populares del mundo.

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Los años noventa llegaron para cambiar el destino del tenis. El marketing y la tecnología permitieron mostrarle el deporte al mundo entero y de lo que eran capaces de hacer sus participantes. Las raquetas de madera dejaron de utilizarse unos años antes para darle paso a las de grafito, lo que significó más potencia, más control y menos lesiones, producto del menor esfuerzo para pegarle a la pelota. El dinero a repartir creció, permitiendo que no solo los mejores del mundo se profesionalizaran. Nacieron los equipos de trabajo alrededor de los jugadores top. El circuito ATP, luego de la famosa conferencia en el parking del US Open 1998, también aportó a la causa diseñando un calendario más acorde a las necesidades de los jugadores.
Los dos mil significaron otro quiebre en la historia de este deporte pero esta vez en la forma de jugar. La ralentización de las superficies y la popularización de la biomecánica cambiaron la manera de entrenar. Pistas de tenis con velocidades similares eliminaron paulatinamente a los jugadores de saque y volea o de cortados punzantes y las variantes en el tenis dejaron de ser un plus para ser una rareza. El combo homogeneización de las superficies más la biomecánica aplicada al detalle provocaron que la mayoría de los tenistas jueguen al tenis de forma parecida, maximizando sus movimientos sin importar la superficie.


En los 2010 el tenis sufrió otro cambio en la misma dirección de la década pasada. Un año antes ATP había reestructurado el circuito. Modificó su calendario eliminando la moqueta (superficie ultra rápida) y simplificando las categorías de los torneos en cuanto a la denominación y a los límites de participación. Pasamos de tener nombres de torneos que solo los jugadores y fanáticos del deporte conocían a que casi todo el que se interesase mínimamente por el tenis pudiera entender el sistema. Además empezaron a puntuar una determinada cantidad de torneos máximos a pesar de que juegues todas las semanas, cuidando el físico de los competidores y el espectáculo.
La década actual no trajo un cambio rupturista pero sí consolidó la importancia de la salud mental, un tema tabú décadas pasadas que dejó de serlo en este último lustro. El psicólogo deportivo pasó de ser una opción a ser parte del equipo de trabajo de prácticamente todos los jugadores. Las redes sociales y la viralización de cualquier cosa que los protagonistas digan o hagan, generaron la necesidad de cuidar la mente para rendir al máximo en pista y no distraerse con los insultos de los seguidores o las críticas de personas que jamás vieron un partido de tenis, ni siquiera en su club de barrio. Peor aun si hablamos de las apuestas y como influyen en los nuevos espectadores, pero eso será tema de otro artículo.

La profesionalización, la expansión del deporte en el mundo y la popularización del mismo fueron provocando que los propios jugadores fueran evolucionando. A mediados de los setenta, la incorporación del liftado revolucionó la potencia, los ángulos y la táctica. A mediados de los 2000, la biomecánica aplicada al tenis significó la segunda revolución en cuanto al juego. La eficiencia de los movimientos para exprimir al máximo cada golpe. La potencia reemplazó a la táctica y con ello fueron desapareciendo, entre otras cosas, los reveses a una mano. Por último, la psicología deportiva, quizás el último pilar de un tenista íntegro a la que se le está dando, finalmente, la importancia que merece.

Daniel Vitale Pizarro

15 diciembre 2025

El binomio ítalo-español

El mediterráneo se resiste a dar el brazo a torcer ante el poderío económico asiático. A pesar de los millones del continente más grande del mundo, Europa sigue siendo el sitio más importante del tenis masculino a nivel mundial con España e Italia como referentes. Grand Slams, Masters1000, Copa Davis y torneos menores son conquistados u organizados por esta dupla de países del sur europeo. No solo Carlos Alcaraz y Jannik Sinner sostienen a estas naciones primas a la vanguardia del tenis mundial, la segunda camada de jugadores también representan muy bien a los suyos y mantienen ambas banderas flameando bien altas en cada torneo alrededor del mundo.

Hemos hablando más de una vez del trabajo silencioso de ambas federaciones (RFET y FITP) que le permiten transitar por este exitoso presente pero no deja de sorprender que, habiendo tantos países que apuestan por este deporte, tanto España como Italia sigan dominando el tenis a nivel mundial en todas las esferas (deportivo, organizativo o gerencial). Desde el Presidente de la ATP (Andrea Gaudenzi), pasando por miembros de diferentes Comités de ITF como Miguel Diaz Roman y Raimondo Ricci Bitti (Copa Davis), Giorgio Di Palermo (ITF World Tennis Tour) o Jordi Tamayo De Winne (ITF Juniors), entre otros, el binomio España-Italia está siempre en el radar de la excelencia tenística.

El clima agradable durante casi todo el año, la calidez de su gente, la gastronomía, la experiencia de sus entrenadores y la calidad de sus instalaciones deportivas son algunos de las factores claves para que tanto locales como extranjeros decidan entrenar en estos países pensando en intentar ser profesionales o alcanzar su mejor versión como tenista. Si a eso le sumamos la gran cantidad de competiciones entre torneos ITF Juniors (10 IT - 28 ES), ITF (31 IT - 41 ES) y Challengers (19 IT - 13 ES), la base de la pirámide del profesionalismo (datos 2025), el mediterráneo tiene el combo perfecto para el desarrollo íntegro de un futuro tenista profesional.

En la elite también se encuentran a la vanguardia. La final de la Copa Davis (Bologna), el ATP Finals (Turín), los Masters1000 de Roma y Madrid, el ATP500 Barcelona y el ATP250 Mallorca son organizados por Italia y España en un circuito que cada vez más se llena de petrodólares o capitales del Este asiático. En total, el dueto Italia-España realizaron ciento diez torneos profesionales (53 IT + 57 ES) esta temporada, más que cualquier otro conjunto de países en la rama masculina. Gran parte del éxito español se debe al compromiso de la RFET pasando de una inversión en becas y ayudas a los torneos de 80 000 euros en 2016 a 2 715 000 euros en 2024.

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El caso de Italia es diferente porque una parte de los ingresos provienen del M1000 Roma que lo gestiona la FITP lo que le permite distribuir las ganancias e invertirlas en presente y futuro. El 'Sistema-Italia' es una estrategia nacional coordinada por la 'Federazione Italiana Tennis e Padel' para desarrollar jugadores enfocándose en la educación de entrenadores e identificación temprana de talentos, una filosofía de crecimiento a largo plazo que prioriza la formación y la infraestructura del tenis italiano destinando 10 000 000 euros al año. Una planificación basada en datos aprovechando una infraestructura sólida mantenida en el tiempo.

La estructura también se sostiene por la vidriera al mundo que son sus jugadores. Las victorias de Alcaraz y Sinner en los Grand Slams o Masters1000 son sostenidas por la final disputada entre ambas naciones en la Copa Davis 2025, sin los dos mejores tenistas del mundo, señal de que detrás de ellos existe una segunda línea preparada para tomar protagonismo en cuanto ellos quiten el pie del acelerador. Tres Top10 (2 IT + 1 ES), ocho Top50 (5 IT + 3 ES), catorce Top100 (8 IT + 6 ES) y veintiséis Top200 (15 IT + 11 ES) completan el numeroso grupo de profesionales meridionales. También en el circuito ITF Junior tienen presencia estelar con dos Top10 (1 IT + 1 ES) y cuatro Top50 (2 IT + 2 ES).

Daniel Vitale Pizarro

31 marzo 2025

Siempre Djokovic

06 agosto 2024

GOAT

Beijing 2008, Londres 2012, Rio 2016, Tokio 2021... Cuatro ciclos olímpicos tuvieron que pasar para que Novak Djokovic pudiera colgarse la medalla dorada en París 2024. Dieciséis años de éxitos en el circuito no se reflejaban en las citas olímpicas, por méritos ajenos o deméritos propios. A los treinta y siete años y en una temporada en la que por primera vez llegaba al Juego Olímpico sin títulos ATP, el serbio aterrizó en Francia con el objetivo de ganar el única galardón que le faltaba en su excelso palmarés. El destino quiso que se enfrentara ante el rival de su vida (Rafael Nadal) y contra el adversario que lo vapuleo tres semanas atrás (Carlos Alcaraz), escollos que superó para romper en llanto y soñar despierto.

China fue el inicio de una serie de semifinales olímpicas dolorosas. Campeón primerizo de Grand Slam en Australia 2008, Nadal no le permitió luchar por la medalla dorada en Pekin 2008, a lo que reaccionó ganando el bronce en su primera experiencia olímpica ante James Blake. Wimbledon fue la sede elegida para albergar los Juegos de Londres 2012. Campeón del Australian Open 2012 en la final más larga de la historia, en el All England el encargado de impedirle clasificar a la final fue Andy Murray y Juan Martin Del Potro el verdugo por la de bronce.


Rio de Janeiro 2016 fue una de las peores derrotas de su carrera. Campeón en Australia y Roland Garros, llegaba a Brasil como número uno del mundo pero nuevamente lo eliminaba Del Potro, esta vez en el debut del torneo. Las lágrimas del serbio al abandonar la cancha fue unas de las postales de la olimpiada: "Es una de las derrotas más duras de mi vida, de mi carrera. Del Potro fue mejor que yo. En los puntos importantes jugó de forma extraordinaria. Hay que felicitarlo. Es una decepción para mí. Pero como amigo y por todo lo que ha pasado por las lesiones, me alegro por él. Esta derrota es dura. No es fácil de asimilar. No es la primera vez que pierdo un partido pero este torneo es especial".

La ultima experiencia trunca fue Tokio 2021. Campeón de Australian Open, Roland Garros y Wimbledon, en Japón tenía la oportunidad de ganar el Golden Slam (los cuatro Grand Slams más la medalla dorada olímpica), algo que solo pudo conseguir Steffi Graf en 1988. El enemigo de la historia en esta ocasión fue Alexander Zverev en semifinales. Dolido por la oportunidad perdida, Pablo Carreño Busta aprovechó la frustración del serbio y lo derrotó en el partido por la medalla de bronce. A sus treinta y tres años, el balcánico enfrentaba un nuevo ciclo olímpico con la incertidumbre de si volvería a disputar un Juego Olímpico.
2024 no empezó como siempre. La aventura en sus quintos Juegos Olímpicos iniciaba en Francia sin títulos ATP y con una reciente operación en su rodilla (junio). Defensor a ultranza de la bandera serbia, el objetivo principal de la temporada era la medalla de Oro en París, meta que veía lejos dos meses atrás. Pasaron los días, el dolor desaparecía y el sueño era cada vez más posible: "Me preparé para Roland Garros, Wimbledon y los Juegos Olímpicos para ofrecer mi mejor versión. La lesión en Paris trastocó mis planes, pero disputar la final en Londres me hizo ver que había recuperado mi nivel. Por muy fácil que me ganara Carlos esa final, tenía claro que iba a ser un tenista diferente en las olimpiadas".

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Candidato pero no el principal favorito, Djokovic sorteaba a los rivales de turno con un nivel de tenis que siempre fue a más. Rafael Nadal en segunda ronda, Stefanos Tsitsipas en cuartos de final y Carlos Alcaraz en la final fueron los tres rivales contra los que el serbio tuvo que elevar su tenis, especialmente en la pelea por la presea dorada ante el jugador del momento. Enfocado y concentrado como hace mucho no se lo veía, Novak desesperó a 'Carlitos' para lograr el objetivo que llevaba persiguiendo desde aquel remate fallado en Beijing 2008 ante 'Rafa' en semifinales.

Desbordado de felicidad en el suelo de la Philippe Chatrier, temblando de los nervios acumulados durante tanto tiempo, Djokovic no pudo controlar sus emociones tras el punto de partido que lo proclamó campeón olímpico, un momento único en la carrera de cualquier deportista de elite: "Tenía claro que era mi última oportunidad de ganar un oro olímpico por lo que debía concentrarme al máximo en mi meta. No hay mayor motivación que luchar por tu país. Nada podrá superar el verme en el podio escuchando el himno de Serbia con la bandera izada. No puedo estar más feliz. La sensación que he experimentado al ganar el partido no se parece a ninguna otra de las que he vivido en mi carrera".

Daniel Vitale Pizarro

10 junio 2024

Un chaval veterano

US Open 2022 a los diecinueve años, Wimbledon 2023 con veinte años y Roland Garros 2024 un mes después de cumplir veintiún años. Carlos Alcaraz sigue sin conocer la derrota en finales de Grand Slam, ganando en tres superficies diferentes y ante rivales distintos. Cinco sets en semifinales ante Jannik Sinner y cinco mangas contra Alexander Zverev tuvo que batallar para levantar la 'Copa de los Mosqueteros', el trofeo más español del mundo. Despejadas las dudas sobre su físico, al que lleva al límite en cada torneo, el nuevamente número dos del mundo casi no pierde finales ATP, con un récord muy positivo (14-4) si se tiene en cuenta su corta edad y sus pocos años como profesional.

"Ha sido un trabajo increíble. Durante el último mes hemos sufrido mucho con la lesión. Cuando jugamos en Madrid no me sentía bien. La semana siguiente hubo muchas dudas y al venir aquí no pudimos entrenar demasiado. Estoy muy agradecido al equipo y a las personas que tengo alrededor. Todos los miembros de mi equipo se han dejado la piel para que mejore como jugador y como persona. Para que crezca. me siento muy agradecido, os llamo equipo pero somos una familia", fueron las palabras de un siempre agradecido campeón apenas terminado el maratónico encuentro, recordando las semanas complicadas vividas por su lesión en el antebrazo derecho durante la gira sobre arcilla.

El nacido en El Palmar (Murcia) alcanzó la línea de Andy Murray, Stanislas Wawrinka, Gustavo Kuerten, Jan Kodes y Arthur Ashe al ganar tres Grand Slams, con el aliciente de ser el más joven de todos en conseguir el tercero diferente (21 años, 1 mes y 4 días). Invicto en finales al igual que el brasileño Kuerten (tres Roland Garros), se convirtió en el séptimo jugador que ganó sus primeras tres finales en Grand Slams aunque cuatro de ellos (Stefan Edberg, Bjorn Borg, Stan Wawrinka y Jimmy Connors) perdieron la cuarta que disputaron. ¿La excepción a regla? Como pasa con muchas estadísticas, es Roger Federer que cayó recién en su octava final Major.

Alcaraz sorprende tanto por sus estadísticas como por su forma de jugar. En un circuito en el que abundan los jugadores que superan el metro noventa y que, con sus matices, solo golpean fuerte la pelota desde el fondo de la cancha, el murciano es una bocanada de aire fresco ante la monotonía del profesionalismo actual. A su potencia física innata y sus golpes de fondo punzantes le agrega una velocidad de piernas superior a la media, cambios de velocidad desde el fondo de pista (bolas altas y pesadas) y su tiro fetiche, las dejadas, un golpe que rompe el ritmo del punto y que lo ejecuta con una naturalidad que recuerda al tenis de décadas pasadas, cuando la velocidad del juego era notoriamente inferior a la actual.


A todo ese reportorio táctico le agrega el técnico. Sin fisuras en su revés, dominando a todos con su derecha (¿la mejor?) y subiendo a volear más que el promedio de jugadores, el actual campeón de Roland Garros impone casi siempre su ritmo de bola, con una velocidad más que la mayoría de los tenistas actuales, con todo lo que eso significa en un tenis que se ha vuelto rapidísimo. A pesar de superar los 200km/h, su primer saque no es de los mejores del mundo pero sí lo es su segundo, sobre todo el liftado. Los más observadores habrán notado algún cambio en la mecánica del servicio de Carlitos durante estas semanas, producto de esa búsqueda de mejora constante que se necesita para mantenerse entre los mejores del mundo.
"Te has fijado, eh. Se nota que tienes buen ojo. Ahora no hago dos paradas en la mecánica de mi saque, solo paro una vez, lo que me permite ir un poco más arriba. Tanto de piernas como de brazos todo es más dinámico. Es un cambio que me viene bien para impactar la bola más arriba y así ganar dirección y potencia. Me permite mejorar todo un poquito", respondía Alcaraz a la pregunta de la leyenda Mats Wilander sobre la mejora de su servicio durante su estadía en París. Los cambios técnicos necesitan un tiempo para que el cuerpo los asimile y el equipo de trabajo del ibérico, con Juan Carlos Ferrero a la cabeza, aprovecharon las semanas de inactividad previas a Roland Garros para 'retocar' ese golpe.

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Párrafo aparte para su mentalidad. Luchador incansable, imposible de quebrantar, se sobrepone a cualquier situación adversa corriendo y metiendo siempre una bolas más. Su puño apretado característico y su constante arenga personal agobian a los rivales que no aguantan su intensidad, quizás su talón de aquiles por su excesiva efusividad. El número uno más joven de la historia tiene todo para seguir rompiendo marcas de precocidad. Dependerá de sí mismo para lograr los objetivos que se proponga. La motivación y la salud, física y mental, serán las claves para ver en que lugar de la historia ubicaremos a Carlos Alcaraz, pero para eso queda mucho, esto recién comienza.

Daniel Vitale Pizarro