10 junio 2024

Un chaval veterano

US Open 2022 a los diecinueve años, Wimbledon 2023 con veinte años y Roland Garros 2024 un mes después de cumplir veintiún años. Carlos Alcaraz sigue sin conocer la derrota en finales de Grand Slam, ganando en tres superficies diferentes y ante rivales distintos. Cinco sets en semifinales ante Jannik Sinner y cinco mangas contra Alexander Zverev tuvo que batallar para levantar la Copa de los Mosqueteros, el trofeo más español del mundo. Despejadas las dudas sobre su físico, al que lleva al límite en cada torneo, el nuevamente número dos del mundo casi no pierde finales ATP, con un récord muy positivo (14-4) si se tiene en cuenta su corta edad y sus pocos años como profesional.

El nacido en El Palmar (Murcia) alcanzó la línea de Andy Murray, Stanislas Wawrinka, Gustavo Kuerten, Jan Kodes y Arthur Ashe al ganar tres Grand Slams, con el aliciente de ser el más joven de todos en conseguir el tercero diferente (21 años, 1 mes y 4 días). Invicto en finales al igual que el brasileño Kuerten (tres Roland Garros), se convirtió en el séptimo jugador que ganó sus primeras tres finales en Grand Slams aunque cuatro de ellos (Stefan Edberg, Bjorn Borg, Stan Wawrinka y Jimmy Connors) perdieron la cuarta que disputaron, a excepción de Roger Federer que cayó recién en su octava final Major.

"Ha sido un trabajo increíble. Durante el último mes hemos sufrido mucho con la lesión. Cuando jugamos en Madrid no me sentía bien. La semana siguiente hubo muchas dudas y al venir aquí no pudimos entrenar demasiado. Estoy muy agradecido al equipo y a las personas que tengo alrededor. Todos los miembros de mi equipo se han dejado la piel para que mejore como jugador y como persona. Para que crezca. me siento muy agradecido, os llamo equipo pero somos una familia", fueron las palabras de un siempre agradecido campeón apenas terminado el maratónico encuentro, recordando las semanas complicadas vividas por su lesión en el antebrazo derecho.

Alcaraz sorprende tanto por sus estadísticas como por su forma de jugar. En un circuito en el que abundan los jugadores que superan el metro noventa y que, con sus matices, solo golpean fuerte la pelota desde el fondo de la cancha, el murciano es una bocanada de aire fresco ante la monotonía del profesionalismo actual. A su potencia física innata y sus golpes de fondo punzantes le agrega una velocidad de piernas superior a la media, cambios de velocidad desde el fondo de pista con bolas altas pesadas cuando lo cree necesario y su tiro fetiche, las dejadas, un golpe que rompe el ritmo del punto y que lo ejecuta con una naturalidad que recuerda al tenis de varios lustros atrás, cuando la velocidad del juego era notoriamente inferior a la actual.


A todo ese reportorio táctico le agrega el técnico. Sin fisuras en su revés, dominando a todos con su derecha (¿la mejor?) y subiendo a volear más que la media, el actual campeón de Roland Garros impone casi siempre su ritmo de bola, con una velocidad más que la mayoría de los tenistas actuales, con todo lo que eso significa en un tenis que se ha vuelto rapidísimo. Su primer saque no es de los mejores del mundo pero si lo es su segundo, sobre todo el liftado, lo que le permite arriesgar algo más el primero sabiendo la regularidad y efectividad de su segundo servicio. Su intensidad a veces le juega una mala pasada en cuanto a la regularidad, algo normal por su estilo de juego tan agresivo.

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Párrafo aparte para su mentalidad. Luchador incansable, imposible de quebrantar, se sobrepone a cualquier situación adversa corriendo y metiendo siempre una bolas más. Su puño apretado característico y su constante arenga personal agobian a los rivales que no aguantan su intensidad tenística y mental. El número uno más joven de la historia tiene todo para seguir rompiendo marcas de precocidad y sin Novak Djokovic en plena forma física, dependerá de sí mismo para lograr los objetivos que se proponga. La motivación y la salud, física y mental, serán las claves para ver en que lugar de la historia ubicaremos a Carlos Alcaraz, pero para eso queda mucho, esto recién comienza.

Daniel Vitale Pizarro

08 enero 2024

Un nuevo Dimitrov


Grigor Dimitrov empezó 2024 como terminó 2023, disputando finales ATP (París y Brisbane).  Al igual que en 2017, inició la temporada 2024 siendo campeón del ATP250 Brisbane. Tan bueno técnicamente como irregular, Dimitrov cortó una sequía de títulos que databa de noviembre 2017 cuando logró su trofeo más importante, el Masters de Londres. Finalista ATP en tres ocasiones en los últimos seis años aunque sin salir del Top30 en cada diciembre, parecía que el fuego interior de un Grigor de treinta y dos años se había apagado. Unido a Daniel Vallverdú (y Jamie Delgado) hace trece meses en una segunda etapa tras los buenos 2016-2019 juntos, el de Haskovo intentará seguir por esta senda de triunfos para volver a los primeros planos de un circuito que se va quedando sin referentes.


Uno de los jugadores más completos del circuito, sino el más, tras la retirada de Roger Federer, vuelve a ser noticia en el circuito ATP y no por cosas extratenísticas. Exnovio de Serena Williams y Maria Sharapova, al exnúmero tres del mundo no le queda mucho hilo en el carretel si no quiere pasar a la historia solo por sus golpes bonitos y sus escasas victorias resonantes. Sin Federer que tanto daño le hizo la prensa comparándolo hasta el hartazgo, Nadal dando sus últimos pasos y un Djokovic que selecciona sus apariciones en el calendario, Dimitrov se encuentra en una situación ideal para meterse en la pelea de los torneos importantes este 2024.

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Físicamente fuerte y veloz, técnicamente puro y mentalmente más tranquilo, Grigor Dimitrov se dará la oportunidad de hacer algo en el deporte que tanto le dio pero al que tanto le da desde que empuñó una raqueta cuando era un niño: "En los últimos cuatro o cinco meses, las cosas que he estado haciendo dentro y fuera de la cancha han dado sus frutos de una manera tremenda. Me hace sentir humilde al mismo tiempo porque siento que he estado jugando buen tenis y también siento que todavía puedo mejorar en algunas cosas más. Quién sabe, si esas cosas van bien, qué más podría venir en mi camino. Falta una semana para Melbourne y todo lo que necesito es seguir haciendo lo que he estado haciendo".
Parte de esta evolución mental y de enfoque es gracias a su segunda etapa con Daniel Vallverdú. El venezolano es quién sacó lo mejor del búlgaro en 2017 y es el encargado de ordenarlo para que vuelva a tener resultados de ese calibre. En abril de 2023 le contaba a Fernando Murciego el plan de trabajo que empezó a cumplirse a finales de la temporada: "El objetivo es encontrar la consistencia en los resultados y tratar de ganar torneos otra vez. En el plano táctico, Grigor cuenta con mucha variedad de golpes pero también puede pegarle a la bola con mucha fuerza y aceleración sin fallar, eso es increíble. Tiene que buscar esos fallos de los otros con su variedad, además de seguir evolucionando su tenis".
La madurez de Dimitrov en cuanto a las decisiones en pista también se palpa en las entrevistas: “Siento que tengo nuevas energías tanto en el tenis como en mi vida. Lo único que sé es que puedo controlar mi actitud de la mejor manera posible y disfrutar. Sólo porque estés jugando bien no significa que vayas a ganar. Hay veces que juegas increíble y, de repente, pierdes. Estoy muy concentrado en mi lado de la red. Me estoy centrando en lo que hago a diario, cómo practico, cómo duermo, cómo como, qué hago o qué tipo de trabajo hago en el gimnasio. Hay tantas cosas que hago a diario que no pienso (sé que suena raro) en que estoy jugando muy bien, no".


La emoción del búlgaro en medio del estadio con micrófono y trofeo en mano ratifica el trabajo duro de los últimos años y la excesiva presión que siente la mayoría de los jugadores cuando no logran los resultados que la prensa, los fanáticos y los sponsors pretenden. A pesar de llevar más de quince años como profesional, la voz entrecortada y los ojos brillosos al conseguir un objetivo son inevitables. En un deporte completamente mediatizado, controlar las emociones y canalizarlas para que no te hagan daño es uno de los desafíos más complicados del deporte profesional popular y Grigor está pudiendo con todo en los últimos meses, queda saber cuanto tiempo más podrá mantener este nivel de enfoque mental.

Daniel Vitale Pizarro

14 diciembre 2023

La otra pareja

La regularidad en la elite del dobles de Horacio Zeballos en el último lustro no tiene porqué opacar la brillante temporada de una pareja argentina que, en silencio, fue tomando notoriedad a medida que avanzaba el año hasta coronar la temporada clasificándose al Masters como el premio a una vida dedicada por y para el tenis. Andrés Molteni (35 años) y Máximo González (40 años), dos trotamundos del tenis abocados al dobles al haber cumplido ambos la treintena y verse lejos de ser competitivos en la especialidad, se dieron un gustazo en este 2023 alcanzando el Top10 individual y como pareja y ganando títulos ATP250, ATP500 y Masters1000.


Compañeros de entrenamientos en Argentina en muchas ocasiones, a finales de 2022 decidieron juntarse pero esta vez con un proyecto, al menos a mediano plazo. “Nos llevamos bien, trabajamos mucho, acá en Argentina, todo eso dio resultado este año”, declaraba a Ámbito Deportivo Máximo González. Campeones en el ATP250 Gijón (España) en su segundo torneo de la temporada como pareja tras la ATP Cup en enero, se dieron cuenta desde el inicio que la cosa podía funcionar. Andrés Molteni cumplió con su compromiso con el mexicano Santiago González en 2022 con la cabeza en la pretemporada junto al otro González de cara al 2023.


Y los resultados no se hicieron esperar. Títulos en el ATP250 Córdoba (Argentina), ATP500 Río de Janeiro (Brasil), Barcelona (España) y Washington (USA) para completar el currículum ganando el Masters1000 Cincinnati. La pareja argentina no paraba de subir en el ranking ingresando ambos al Top10 de la especialidad. Molteni fue siete del mundo y González diez, acompañando a Zeballos (3°) como los únicos tres argentinos entre los diez mejores del mundo desde que se instaurara el ranking ATP de parejas (1976). Turín, sede de la Copa de Maestros, recibió esta temporada a los tres argentinos: 'Cebolla', 'Machi' y 'Molto'.

“Es una alegría muy linda. A mí me toca recién estar hoy, con 40 años, después de tanto sacrificio y de tantos torneos jugados. Estar acá (Finales ATP) es un sueño, es algo que siempre busqué, que siempre quise y que se me dio este año. Uno arranca el año y no dice “me pongo el objetivo de jugar el Masters”, pero sí jugar con la misma pareja, eso te lleva a cumplir el objetivo, porque si no la irías cambiando. Entonces, es como un objetivo que uno lo ve allá adelante pero, cuando ya se acerca, es como que ya lo tenés mucho más presente. Ahí se nota los que clasifican al Masters más seguido, porque lo manejan mejor que nosotros", eran las sensaciones del tandilense, el nuevo 'pibe de 40'.

La dupla argentina finalizó la temporada como la pareja con más títulos del 2023 con cinco trofeos cosechados. En el plano personal escalaron en la lista de los más ganadores de su país. Horacio Zeballos (20), Máximo González (17), Guillermo Vilas (16) y Andrés Molteni (16) son los cuatro máximos ganadores ATP en la historia de la especialidad. También establecieron un récord de representantes argentinos en las ATP Finals 2023 siendo tres los albicelestes entre las mejores ocho parejas del año (Zeballos-Granollers y Molteni-González) enfrentándose en el grupo verde y clasificando la pareja hispano-argentina a la final del torneo en su cuarta participación consecutiva.

Daniel Vitale Pizarro

25 octubre 2023

La revolución Shelton

Algo más de dos años pasaron desde que Ben Shelton consiguiera su primer punto ATP. Desde aquel lejano (?) M15 Weston, Florida mientras disputaba el circuito universitario para los 'Florida Gators' (Universidad de Florida), hasta su reciente victoria en el ATP500 Tokio, el estadounidense no ha dejado de crecer a pasos agigantados. Su imagen ha trascendido las fronteras de Estados Unidos. Su desparpajo en la pista, su carisma y su proyección generaron que 'On Running', la marca suiza de la cual es accionista Roger Federer, se fijara en él en marzo para vestirlo de pies a cabeza al igual que a Iga Swiatek, actual número dos del mundo y ganadora de cuatro Grand Slams. Bienvenidos a la revolución Shelton.

“Cuando empecé a jugar al tenis no me gustaba mucho. Pues si soy sincero... veía que mi hermana iba a todos estos torneos y viajaba continuamente a diferentes sitios. Y yo me dije: ‘¡Menuda suerte tiene! Falta a clase para participar en competiciones, se va de viaje y duerme en hoteles...’ ”. Así le respondía a Louise Hough al preguntarle por sus inicios en el tenis. Shelton no empuñó una raqueta hasta los once años. Hasta entonces practicaba y disfrutaba del Fútbol Americano como 'Mariscal de Campo' (quarterback), la única posición en la que es más importante el lanzamiento (recuerden esto) que los regates, los placajes o la fuerza física.


Hijo de Bryan Shelton (ex 55° ATP) y sobrino de Todd Witsken (ex 4° ATP en dobles), Ben decidió empezar a practicar tenis con asiduidad a los doce años de la mano de su padre. Llegada la edad de competir a nivel Junior alrededor del mundo, una frase de su papá lo marcó: "¿Por qué necesitas viajar al extranjero cuando no eres el mejor en USA?". Shelton hizo caso a su progenitor, estableció una rutina de entrenamiento y compitió en los alrededores de Florida, cerca de Atlanta natal. Sin largos viajes por el mundo, el potente zurdo alcanzó el número tres de la USTA Junior gracias a ganar el Nacional en dobles sobre tierra batida 2019 (U16) y a ser finalista del Nacional de Invierno 2020 (U18).

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Entrenador de los equipos universitarios de la Universidad de Florida, Bryan Shelton siempre tuvo claro su rol como padre/entrenador para el desarrollo de su hijo: “Cuando estaba en la Universidad empecé a entrenarle, pero había otros dos entrenadores. Muchas veces les dejaba a ellos en pista durante los partidos porque mi presencia podía distraer al resto del equipo. Gestionar eso es muy importante, tenemos una buenísima relación. Puedo cambiar de rol perfectamente. A veces se trata de que se mantenga positivo y esté en el estado de ánimo adecuado para permanecer en el momento para salir, jugar con confianza y sacar su mejor tenis. Otras son sugerencias tácticas o pensamientos técnicos, pero sé que son cosas que puede digerir muy bien. Esa comprensión y confianza que tiene en mí como entrenador ayuda en esa situación en la que digo algo, él asiente y afirma que le ha llegado el mensaje”

En 2021 comenzaba su corta pero exitosa carrera tenística universitaria mezclada con algunos torneos profesionales. 2022 fue el año clave. Campeón Universitario junto a los Florida Gators, número uno NCAA y Jugador del año ITA a nivel universitario. Como profesional alcanzó seis finales Challengers (3-3) para terminar Top100 a final de temporada. El sprint final con tres Challengers ganados al hilo en 2022 y los cuartos de final en el Australian Open 2023 llamaron la atención de los patrocinadores. ¿Quién era ese zurdo de veinte años con 1,93 de altura que sacaba a 240 km/h y que además entretenía al público? Federer y 'On' no dejaron pasar la oportunidad de sumar a sus filas al diamante en bruto estadounidense.

La presión de ser el jugador de moda por sus resultados y sus formas lo llevó a una irregularidad, esperada por su escaso tiempo en el circuito profesional. La semifinal en el US Open sorprendiendo a propios y ajenos y la posterior convocatoria a la Laver Cup fueron una inyección de confianza de cara al tramo final de la temporada que lo ubicaba como el jugador más peligroso del momento, capaz de ganarle a cualquiera en superficies rápidas. La victoria sobre Jannik Sinner (4°) en el Masters1000 Shanghai fue la antesala de su primer título ATP unos días después en el ATP500 Tokio, confirmando que no solo puede ser un jugador de partidos.

¿Ser mariscal de campo durante su adolescencia le sirvió para sacar como lo hace? Su padre lo tiene claro: “Dios mío, no hay duda. No hay duda de que eso ayudó. Esa es probablemente la razón más importante. Ojalá haya algo que transmitimos como padres. Pero la clave es cómo desarrollas los dones que tienes. Creo que levantar el codo y hacer ciertas cosas con el balón y tratar de perfeccionarlo le permitió entrar al tenis y realmente desarrollarlo como un arma. Creo que esa es una gran parte de por qué ama todo lo que está por encima de su cabeza, ya sea un remate o un servicio. Es bastante dinámico con eso”. Y razón no le falta a Bryan...

A pesar de ser un novato en el circuito profesional y de haber cumplido recién la mayoría absoluta de edad, su familia de deportistas de elite y su paso exitoso por la Universidad lograron mantener a la nueva estrella del tenis con los pies sobre la tierra con interesantes reflexiones sobre porqué muchos tenistas actúan de determinada manera cuando alcanzan un estatus en el circuito ATP: “La forma en la que gestiono las situaciones en el circuito, estar rodeado de gente… Es fácil que los tenistas nos volvamos egocéntricos porque todo lo del circuito gira a nuestro alrededor. Nos ponen en un pedestal y es fácil pensar que todo gira en torno a uno y que el mundo gira a nuestro alrededor, pero no es así”.

Daniel Vitale Pizarro

15 agosto 2023

Un cambio necesario


Los músculos se aflojan y la raqueta queda como sostén. Una sonrisa tímida aparece mientras conecta con su grupo de trabajo en las gradas para luego soltar el aire con los ojos cerrados liberando la tensión acumulada. Jannik Sinner, un 'veterano' del circuito que cumplirá veintidós años en unas horas, ganaba su primer Masters1000 en Canadá para la satisfacción y el alivio de todo su entorno. Señalado por la prensa especializada como uno de los líderes del circuito en el corto-mediano plazo, el italiano 'menos italiano' de todos cumplió con las expectativas y se quitó un peso enorme de encima al ganar en Toronto ante el siempre complicado Alex de Miñaur.


Sinner parece haber encontrado la regularidad que se requiere para mantenerse en los puestos de vanguardia del ranking ATP. Al menos semifinalista en tres de los cuatro M1000 disputados y semifinalista de Grand Slam por primera vez en su carrera en Wimbledon, llegaba a Canadá como el octavo tenista del planeta, el mejor puesto de su vida. La catarata de derrotas en rondas iniciales de los candidatos fueron abriendo el cuadro que Jannik aprovechó. Berrettini, Murray (WO), Monfils, Paul y De Miñaur, las víctimas del de San Cándido que no enfrentó a ningún Top10 en su camino al título. Finalista en Miami 2021 y 2023, la tercera definición de Masters1000 fue la vencida.
Nada es producto de la casualidad y el propio jugador lo sabe. En julio de 2022 contrató a Darren Cahill (exentrenador de Andre Agassi, Lleyton Hewitt o Simone Halep) a tiempo completo para complementarse con Simone Vagnozzi, el entrenador que "suplantó" a Ricardo Piatti en el banquillo. El objetivo era dar ese plus mental en las instancias finales de los torneos importantes, algo en lo que estaba fallando a pesar de su corta edad. Su físico y su tenis estaban por encima de su enfoque mental y en un año de trabajo, los resultados están a la vista mejorando casi todos sus números en los últimos doce meses de competencia.


“Las finales siempre son un poco diferentes. Cuando juegas por un trofeo importante, cuando te acostumbras y ordenas tus sentimientos antes del partido y también durante, luego es más fácil mantenerte tranquilo, sobre todo mentalmente. Todo lo que hice hoy se resume del aprendizaje que tuve de las otras finales de Masters1000. Estaba muy concentrado en mi juego, en lo que tenía que hacer, sentía que lo estaba ejecutando de la manera correcta. Por eso estoy tan feliz. Esto es el sueño de todo tenista, ganar un gran torneo. La forma de pensar es importantísima en el deporte, Darren (Cahill) me ha ayudado mucho en ese aspecto”, reflexionaba Jannik Sinner con la madurez de un treintañero.

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Jannik destaca el trabajo con Darren pero no se olvida de Simone: “La mezcla de Darren con Simone es realmente agradable. Simone, técnicamente, sabe mucho en cuanto a tiros, pero mucho, mucho. Darren sabe preparar los momentos importantes, los partidos importantes, ha visto muchos a lo largo de su carrera como entrenador, además de ser un personaje importante. Te da confianza, siempre está relajado, trabajamos muy duro en la cancha. Siempre que me ha ayudo a colocar mejor la bola, además de mejorar el aspecto técnico. Empecé con Darren el año pasado antes de Wimbledon, sobre hierba, donde me enseñó un poco cómo jugar en césped. Hasta ahora todo ha ido bien”.

Daniel Vitale Pizarro