20 octubre 2026

El otro Vilas

Pablo Amalfitano (Mar del Plata, 1990) cubre tenis desde antes de ser periodista. Surgido de DeporTEA (2011), es comunicador prácticamente desde que tiene uso de razón gracias a su legado familiar. Decidió escribir sobre el tenista más grande de Latinoamérica pero con un enfoque diferente: hablar de la persona y no del tenista, para que no solo los fanáticos del tenis se enamoren hoy de un tenista que encandiló a propios y ajenos durante dos décadas (1970-80). Los logros deportivos de los grandes deportistas de la historia se encuentran a un par de clics, las historias de esos personajes no. Y de eso se trata este libro, que te enganchará desde el inicio.

"Guillermo Vilas impulsó una revolución sin precedentes en toda la Argentina. Pero no se trata de títulos, ni de grandes partidos, ni de rimbombantes triunfos en cada rincón del mundo. El impacto no fue solo deportivo: el mejor tenista de la historia del país le cambió la vida a muchísima gente y construyó los cimientos para una nueva industria. Representó un verdadero fenómeno social", así empieza redactando Amalfitano su libro. El autor intenta retratar lo que generó un hombre que, entre los vientos huracanados del puerto marplatense, parecía solo empuñar una raqueta, pero que dejó un legado cultural enorme en la sociedad argentina.

Desconectar del tenis para no volverse loco con su trabajo. Obsesivo, detallista y meticuloso en su día a día, no iba a ser diferente con los proyectos extratenísticos que emprendía. Guillermo se involucraba hasta el punto de abstraerse de todo lo demás para dedicarse de lleno a esa vertiente artística: "Mi vida está llena de sueños. Soy un idealista; transformo las cosas concretas en objetivos míos, intransferibles ... Soy perfeccionista. Las cosas imperfectas me desagradan, por eso exijo perfección en los demás, porque la exijo para mi. Odio a una persona: se llama Guillermo Vilas. Me odio porque conozco mis posibilidades y veo que todavía no las he agotado".

Vilas fue mundialmente exitoso como tenista pero también explotó su faceta artística. En 1974 escribió su primer libro de poemas titulado "Ciento veinticinco"; en 1976 publicó su autobiografía "Quién soy y como juego"; en 1979 hizo de si mismo en la película "Players"; en 1981 salió a la venta su segundo libro de poemas llamado "Cosecha de cuatro"; en 1990 grabó su primer disco musical "Milnuevenoventa"; en 1992 el segundo "Dr. Silva"; en 1998 su tercero "Guillermo Vilas"; y en 2014 participó del documental junto a Gastón Gaudio "Perfect day", una de sus últimas apariciones públicas antes de reclutarse en Mónaco junto a su familia por su delicado estado de salud.

Amalfitano investigó sobre el protagonista de su obra durante cuatro años hasta el punto de obsesionarse, fiel al personaje del que eligió hablar. Al darse cuenta de todo lo que había hecho fuera del deporte, decidió adentrarse en su vida paralela, la de un hombre que, gracias al tenis, pudo incursionar en diferentes actividades culturales en las que conoció y entabló amistad con figuras internacionales como Keith Richards, Van Halen, Mark Knopfler o Luis Alberto Spinetta, entre otras estrellas de aquellos años. Una vida de película, digna de ser contada, la de un deportista de élite tan influyente dentro como fuera de las canchas.

"¿No influye una presencia femenina a tu lado? Sí, pero positivamente. No te deja dialogar con la soledad, esa soledad que te pone nostálgico, que te llega a abrumar", respondía Vilas a la pregunta de los periodistas ante los romances del argentino, tan rimbombantes como sus victorias en los torneos alrededor del mundo. Mirta Massa (Miss Argentina y Miss Internacional), Gabriela Blondeau (psicóloga) y Carolina de Mónaco (Princesa de Mónaco) fueron las parejas estables más conocidas antes de casarse con su actual mujer, Phiangphathu Khumueang, con la que tuvo sus cuatro hijos (Andanin, Lalindao, Intila y Guillermo Jr.).

"Ya estaba un poco pensado terminar acá. Cuando llegué a París y vi el cuadro pensé que me metería en cuartos de final. En el vestuario no paraba de saltar; me quería comer a mi rival. Pierdo el primer game y me digo: 'Tarado, no podés perder'. Pierdo el set y me digo: 'Ahora tenés que ganar en cuatro'. Al rato: 'Ahora tenés que ganar en cinco'. Con esa mentalidad no se puede ganar. Los que piensan en el papelón son cobardes. El miedo no permite la gloria y yo me identificaba ganador. No podía conformarme con eso: era el momento de dejar". Guillermo Vilas se desconoció por primera y última vez en una cancha de tenis, el lugar donde más se conocía, lo que decantó en su retiro. No hubo vuelta atrás.

Recomiendo leer "El otro Vilas. Historias escondidas de una vida irrepetible", un libro atrapante, interesante y fácil de leer. Ideal para conocer el 'Lado B' de un tenista epocal, disruptivo y carismático, que tuvo una vida intrigante y digna de ser contada. Ciento cuarenta y tres páginas, dieciséis capítulos, prólogo y contratapa de reconocidos periodistas y una portada ilustrada bellísima, 'El otro Vilas' invita a perderse entre sus episodios, que pueden leerse en cualquier orden, sin necesidad de seguir el que propone el autor. Una compilación de anécdotas que te acercarán más al ídolo popular que sigue vigente incluso hoy, cincuenta años después de sus hazañas.

Daniel Vitale Pizarro

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