22 de septiembre de 2020

El serbio más italiano

Ni la pandemia, ni el bochornoso Adria Tour, ni las críticas por la PTPA ni tampoco el pelotazo involuntario a una jueza de línea en el US Open que le provocó la descalificación del Grand Slam... nada desenfoca a Novak Djokovic. Pareciera que mientras más negativo sea el entorno, mejores resultados obtiene. Ya lo demostró por enésima vez el año pasado en Wimbledon tras levantar dos puntos de partido ante Roger Federer: "Si no tienes el público a favor, hay que crearlo. Me imaginaba que todo el estadio gritaba 'Novak, Novak' en vez de 'Roger, Roger' ". La capacidad mental del serbio para sobreponerse a sus rivales y a situaciones totalmente adversas, no deja de sorprender.

Roma es el Masters1000 en el que mejor se ha desenvuelto a lo largo de su carrera. Campeón en cuatro ocasiones y segundo en otras cinco oportunidades, aterrizaba en Italia luego de perder un invicto de veintiséis partidos en Nueva York y criticado hasta el hartazgo por la prensa y los fanáticos, no solo por el pelotazo indebido sino por una acumulación de errores tanto dentro como fuera de la cancha que fueron generando rechazo en el público. Las rondas pasaban y Novak avanzaba. Sin derrotas antes de cuartos de final en sus catorce participaciones en suelo romano, el único set que perdió fue en esa instancia ante Dominik Koepfer. Semifinalista por séptimo año consecutivo, Djokovic se quitó de encima a Casper Ruud para enfrentarse a Diego Schwartzman en la final.

El argentino venía de ganar el mejor partido de su carrera ante Rafael Nadal y el encuentro más emocionante del torneo frente a Denis Shapovalov. Lo motivación para Diego era inmensa: primera final de Masters1000 ante el N°1 del mundo por un lugar en el Top10. Pero enfrentar a Djokovic en una final de M1000 no es para nada sencillo, sobre todo luego de dos batallas tanto físicas como emocionales en las rondas previas. El empuje del argentino al inicio de ambos sets no fue suficiente y el serbio se recuperó de roturas de servicio iniciales para adjudicarse el torneo. Quinto Roma, treinta y seis trofeos de la categoría y ochenta y un títulos ATP totales, apenas cuatro menos que Nadal...

"El peque" había perdido con "Nole" en semifinales de Roma 2019 en dos horas y media de partido. La final entre ambos de Roma 2020 duró casi dos horas pero a pesar de la derrota, no borró la sonrisa de la cara de Schwartzman: "Rompí una barrera más de esas que uno anota en el libro. Llegar a una final de Masters1000 es una alegría para mi equipo y para mí. Siento que crecí. Para seguir ascendiendo en el ranking tengo que ganar en cuartos y semifinales de estos torneos. Si quiero dar otro paso tengo que repetir semanas como estas y sentirme capaz de hacerlo. El cariño que recibí y la repercusión que hubo no deja de sorprenderme. No es por humildad, pero soy un simple jugador de tenis y es una alegría inmensa que a tanta gente le guste lo que hago".

El campeón reflexionó sobre su presente tenístico y mental en Roma, luego del 'default' en el US Open que tantos dolores de cabeza le provocó: “Tuve muchos altos y bajos durante días, estuve en shock pero creo que tuve una gran semana. Tener un torneo a la semana de que ocurra algo como esto ayuda mucho, te ayuda a olvidar. Sé que no jugué mi mejor tenis pero estoy muy satisfecho y feliz de ganar este título. Lo más positivo es que serví muy bien y encontré mi mejor juego en los momentos decisivos. Cuando necesitaba jugar lo mejor posible, lo hice. Sé que quedan más días en los que puedo seguir elevando mi nivel para Roland Garros porque quiero avanzar lejos en el torneo. Este título me da aún más confianza que es absolutamente necesaria para un Grand Slam”.

287 semanas como N°1 ATP acumula el balcánico, una más que Pete Sampras (286), récord en la cúspide del ranking hasta la llegada de Roger Federer (310): "Sampras fue mi ídolo de la infancia, superar su récord es muy especial para mí. Siempre lo admiré, deseaba ser mentalmente fuerte y resistente como él, especialmente en los grandes torneos y en los grandes momentos. También soy consciente del dato y el récord de Federer como N°1 ATP, sé que puedo superarlo en los primeros meses de 2021. Estoy muy cerca, en una gran posición, sano y jugando bien. Los dos objetivos que tengo como profesional son superar a Roger en Grand Slams y en semanas como N°1. Voy a intentarlo, enfocándome sobre todo en los Majors pero también en Masters1000. Puedo ir más allá".

Párrafo aparte para el tenis italiano. Ocho italianos disputaron la segunda ronda del Masters1000 por primera vez en la Era Abierta, confirmando el gran presente que atraviesa el deporte en este país y el mejor futuro que se augura con tenistas como Gianluca Mager (25 años), Lorenzo Sonego (25 años), Matteo Berrettini (24 años), Jannik Sinner (19 años) o Lorenzo Musetti (18 años). Tradición tenística, materia prima, apoyo de la Federación a jugadores y entrenadores, y torneos Futures y Challengers cada semana dentro del territorio han convertido a Italia en potencia mundial. Nada es casualidad. Y queda demostrado incluso en este 2020 pandémico. Ni lerda ni perezosa, la Federación Italiana de Tenis organizará un segundo torneo puntuable ATP este año en Sardegna, reafirmando la política que adoptó el país transalpino en la última década, apostando por el tenis a mediano y largo plazo.

Daniel Vitale Pizarro

El peque se hizo grande

Podcast 'Golden Slam', episodio 01x08


 

 Daniel Vitale Pizarro

15 de septiembre de 2020

El miedo a ganar

Podcast 'Golden Slam', episodio 01x07



 
 
Daniel Vitale Pizarro

14 de septiembre de 2020

Prueba superada

Tenemos nuevo campeón de Grand Slam. Sí. Parecía que este día no llegaría nunca. La Pandemia mundial forzó a cancelar Wimbledon y postergar Roland Garros por lo que el segundo Major de la temporada fue el US Open, el cuarto del curso desde 1978. Entre protocolos para salvaguardar la salud de los jugadores, la burbuja hotelera neoyorkina a treinta kilómetros de Flushing Meadows y la ausencia de Rafael Nadal junto a varios Top100 por prevención, el torneo se puso se marcha. Sin Nadal, Federer, Wawrinka y Del Potro, los campeones de Grand Slam en Nueva York se reducían a Novak Djokovic, Andy Murray y Marin Cilic. Difícil era imaginarse al N°1 fuera de las instancias finales...

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This whole situation has left me really sad and empty. I checked on the lines person and the tournament told me that thank God she is feeling ok. I‘m extremely sorry to have caused her such stress. So unintended. So wrong. I’m not disclosing her name to respect her privacy. As for the disqualification, I need to go back within and work on my disappointment and turn this all into a lesson for my growth and evolution as a player and human being. I apologize to the @usopen tournament and everyone associated for my behavior. I’m very grateful to my team and family for being my rock support, and my fans for always being there with me. Thank you and I’m so sorry. Cela ova situacija me čini zaista tužnim i praznim. Proverio sam kako se oseća linijski sudija, i prema informacijama koje sam dobio, oseća se dobro, hvala Bogu. Njeno ime ne mogu da otkrijem zbog očuvanja njene privatnosti. Jako mi je žao što sam joj naneo takav stres. Nije bilo namerno. Bilo je pogrešno. Želim da ovo neprijatno iskustvo, diskvalifikaciju sa turnira, pretvorim u važnu životnu lekciju, kako bih nastavio da rastem i razvijam se kao čovek, ali i teniser. Izvinjavam se organizatorima US Opena. Veoma sam zahvalan svom timu i porodici što mi pružaju snažnu podršku, kao i mojim navijačima jer su uvek uz mene. Hvala vam i žao mi je. Bio je ovo težak dan za sve.

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Pero difícil no es imposible y lo que nadie imaginaba, ni siquiera los apostadores más osados, sucedió. Djokovic alcanzó los octavos de final sin aparentes problemas, luego de ser campeón en Cincinnati unos días atrás. Su juego no fluía como muchas veces en su carrera y su enfado se notaba en la pista. Luego de gritos inofensivos y gestos de disgusto, a mediados del set tiró un pelotazo hacia los carteles laterales sin mayores consecuencias. Unos juegos más tarde, Pablo Carreño Busta le quebró el servicio al serbio para luego tener la oportunidad de sacar por el set. Cuando ambos jugadores inician el camino hacia sus bancos, Novak lanza otro pelotazo con la 'mala suerte' de golpear a una jueza de línea ¡en la garganta! Minutos más tarde, Novak Djokovic era descalificado del torneo.

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El CM del #USOpen entendió todo

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Se habló mucho sobre la exclusión del serbio pero lo único cierto es que, a pesar de no tener intención de lastimar a la jueza de línea, una pelota lanzada por él a una velocidad no menor impactó en la garganta de Laura Clark, la tumbó al suelo, sintió ahogo por unos segundos y los árbitros no tuvieron más remedio que respetar el reglamento y descalificarlo. Guste o no, las reglas están para cumplirlas. Sin Djokovic en cuartos de final, el cuadro tomó otro color. Entre novatos en estas instancias y los exfinalistas de Grand Slam (Thiem y Medvedev), ninguno alcanzaba los treinta años, un promedio bajo de edad que no se veía en cuartos de final de un Grande desde el Australian Open 2009.

A la final llegaron Dominic Thiem y Alexander Zverev. El austriaco era el favorito por haber disputado tres finales entre Roland Garros y Australian Open pero el alemán, que nunca había llegado a semifinales de un Major hasta 2020, esta temporada había sido semifinalista en el Australian Open. El partido estuvo marcado por los errores de ambos más que por los tiros ganadores. Entre los dos acumularon 119 errores no forzados, 23 doble faltas y quince roturas de servicio. Nadie esperaba que Alexander ganara los dos primeros sets como tampoco que Dominic remontara de esa manera para llevar la definición a un quinto set. Mientras pasaban los juegos del set final, los nervios iban en aumento. Cuatro quiebres y una posibilidad por lado de ganar con su servicio no fueron suficientes.

El tiebreak fue el momento de más tensión que se vivió en el torneo y en muchos años por dos contendientes a su primer gran trofeo. Thiem, acalambrado por semejante situación, jugando más slice de lo normal y fallando bolas sencillas; y Zverev empujando la bola y queriendo cerrar los puntos en la red por impaciencia. Ninguno se animaba a ganar y a pesar de no haber público en el 'Arthur Ashe', la tensión se sintió en todos los televisores que sintonizaron la transmisión. Como era de esperar, el punto de partido sería por un error y llegó por un fallo de revés de Zverev. El suplicio había terminado. El tenis es tan cruel como honesto y apenas dos puntos, solo dos, separaron a 'Sascha' de ser campeón de Gand Slam.

El cambio de enfoque y mentalidad de Thiem inició en febrero de 2019. Aquel torneo fue el primero en el cual comenzó a trabajar con el chileno Nicolás Massú, luego de haberse conocido en la eliminatoria de Copa Davis entre Austria y Chile unos meses atrás. Táctica y una actitud positiva a pesar de lo que suceda dentro de la cancha fueron los objetivos principales de Massú desde su unión. La potencia física que traslada a sus golpes desde la línea de base había que ordenarla y organizarla para sacarle más provecho. El chileno detectó muy rápido los puntos en los que trabajar y los resultados no tardaron en llegar. Campeón de Masters1000, finalista de Roland Garros, del Masters y del Australian Open. El ranking ATP de marzo 2020 amanecía con el austriaco como N°3 del mundo y hoy, quince de septiembre, como campeón del US Open.

Daniel Vitale Pizarro

1 de septiembre de 2020

A por todo y todos

Tuvieron que pasar más de cinco meses para que se reanudara el tenis profesional. Luego de varios calendarios provisorios cancelados, en Nueva York llegó el tan esperado día por jugadores y fanáticos del deporte. Bajo una 'burbuja' con protocolos estrictos y sin público para evitar el contagio del Coronavirus, se desarrolló el Masters1000 Cincinnati en Flashing Meadows, las mismas instalaciones en las que se disputará el US Open. El campeón aun no conoce la derrota durante esta atípica temporada que aunque se hayan disputado solo tres meses de competencia, no es para sencillo acumular veintitrés victorias consecutivas, veintiséis si contamos desde la Copa Davis a fines de noviembre 2019. Hablamos del número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic.

Campeón de Copa Davis en Madrid la temporada pasada y de la inaugural ATP Cup en enero con Serbia; del Australian Open y Dubai, Djokovic llegaba a Cincinnati invicto pero con ciertas dudas tras el largo parate y luego del bochornoso 'Adria Tour', exhibición organizada por él y su equipo que no pudo completar su gira por los Balcanes ya que se sucedieron varios casos positivos de Covid-19, incluyéndose él y su mujer. Vapuleado por los medios de comunicación, las dudas de si podía mantener esa seguidilla de victorias se acrecentaron en Cincinnati luego de no disputar el dobles por dolores en el cuello y tomaron más fuerza aun a medida que pasaban los partidos con asiduos llamados al 'trainer' para tratar de apaciguar esos dolores. Pero Djokovic está hecho de otra cosa, aun no sabemos de qué.

Como si nada de eso le afectase en lo mental, se sobrepuso a todos sus rivales en Nueva York, incluso cuando fue superado tenísticamente. El balcánico encontró la manera de sacar adelante partidos comprometidos como ante Roberto Bautista Agut en semifinales (el español sacó 6/5 en el tercer set) y Milos Raonic en la final (el canadiense le arrebató el primer set 6/1). Nada fue suficiente para cortar su invicto. Tenísticamente cumplió. Físicamente no se mostró en gran forma con muchos 'medical time out' a lo largo de la semana por molestias en su cuello. Pero lo más importante, su fortaleza mental, le funcionó a la perfección, como casi a lo largo de toda su carrera. "Nole" no necesita jugar bien al tenis para ganar partidos o incluso títulos ATP, una de las grandes diferencias entre el Big3 y el resto.

Invicto desde noviembre 2019 y con la confianza por las nubes, apenas finalizado Cincinnati y a un día del inicio del US Open, el serbio lanzó una organización paralela a ATP e ITF llamada PTPA (Professional Tennis Players Association). Este nuevo organismo, apoyado por John IsnerVasek Pospisil y la gran mayoría de los participantes de Cincinnati fue creado con el objetivo de mejorar las condiciones de los tenistas, sobre todo del Top500. La falta de comunicación con los jugadores, la desproporcionada cantidad de dinero entre el campeón y el perdedor en primera ronda, un calendario interminable y obligatorio y la creación de la ATP Cup (enero) apenas modificada la Copa Davis (noviembre), son los principales motivos por los cuales Djokovic y compañía alzan su voz.

A pesar de ser el centro de atención durante estos meses, Djokovic sigue centrado en romper todo récord que se le presente. Hace rato que Novak se mantiene enfocado solo en los grandes eventos y la prueba de ellos está en que no gana un ATP250 desde junio 2017 (Eastbourne): “Solo intento disfrutarlo y abrazar el proceso. Cuánto tiempo va a durar este viaje y qué tipo de legado voy a dejar atrás… eso depende de otra persona, que lo juzgue realmente. Pero estoy tratando de hacer mi mejor esfuerzo. Obviamente, con los objetivos y ambiciones que tengo en la pista, quiero jugar mi mejor tenis en eventos de Grand Slams y Masters1000. Eso es en lo que me estoy concentrando ahora. Y también fuera de la pista, tratando de aprovechar al máximo la energía que he conservado”.

Daniel Vitale Pizarro
@DanivipiTenis

31 de agosto de 2020

Otra Doble Falta en la burbuja

Podcast Golden Slam, episodio 01x06



22 de agosto de 2020

La nueva normalidad

Podcast Golden Slam, episodio 01x05




Daniel Vitale Pizarro

8 de agosto de 2020

¿Hay futuro después del Big3?


Sí. Estamos viviendo una época dorada del tenis, la mejor de la Era Abierta (1968-2020). De eso no caben dudas. Para encontrar una gesta similar hay que remontarse más de cincuenta años, cuando durante los años '50 y '60 convivieron Pancho González, Rod Laver y Ken Rosewall. Dominadores de aquellos años, primero como Amateurs y luego como Profesionales, entre los tres ganaron 21 Grand Slams y 23 Grand Slams Pro (Rosewall 23, Laver 19 y Gonzalez 14) entre 1948 y 1971 (23 temporadas), siendo imposible disputar ambos circuitos paralelos ni pasar de uno al otro. O eras Amateur o eras Profesional. Hoy, el famoso Big3 integrado por Roger Federer (20), Rafael Nadal (19) y Novak Djokovic (17), superó esa marca y, aun vigentes, acumulan 46 Grand Slams desde 2003 hasta 2020 (17 años).
Hecha esta breve comparación, podemos decir que Federer tomó el mando del tenis en 2003 al que se acopló rápidamente Nadal en 2005, siendo lo opuesto del suizo en cuanto a juego y personalidad, una mezcla explosivamente marketinera. En 2008, la rivalidad entre suizo y español se transformó en una pelea de tres, elevando el nivel de tenis y diferenciándose de los líderes del circuito en imagen y estilo de juego. Djokovic apareció como el tercero en discordia en la batalla por el más grande de todos en cuanto a cantidad y calidad de trofeos obtenidos. Una vez más, los dueños de los auspiciantes se frotaban las manos...
Está claro que la repercusión en los medios de comunicación de FedererNadal y Djokovic ha sido mucho más alta que la de cualquier tenista que haya empuñado una raqueta. Más allá del nivel tenistico alcanzado y de haber ganado prácticamente todos los torneos del circuito ATP durante casi 20 años, su notoriedad y reconocimiento mundial se debe principalmente a que nacieron en ésta época, dominada por la espectacularización de hechos no cotidianos en determinado ámbito. Es cierto también que sus estilos de juego tan diferentes como efectivos han llamado la atención de los aficionados al tener más de un modelo (exitoso) en quien reflejarse, pero sin el boom del marketing, iniciado en los años '90 y explotado en los '00, nada de esto hubiera ocurrido.
Federer, el más ganador de los tres (103 títulos ATP), el de más fanáticos alrededor del mundo (favorito del público 2003-19) y el modelo a seguir por todo aquel que gusta del tenis tradicional, acaba de cumplir 39 años. Su retiro, más temprano que tarde, será un golpe muy duro para el mundo del tenis. Si a eso le sumamos que a Nadal (35 años) y Djokovic (34 años) le quedarán, siendo benevolente, 3/4 años de buen nivel, el tenis se vislumbra acéfalo en un futuro a corto/mediano plazo. Las nuevas generaciones no apuntan a consolidarse como referentes del deporte. Los valores que transmite el Big3, muy difícilmente serán emulados por los números uno que vendrán. 
Vivir por y para el tenis, sin distracciones de cualquier índole que impidan focalizar todas sus energías en el deporte, en la época de las redes sociales y donde prima la 'ley del menor esfuerzo', será algo muy difícil de encontrar en los perfiles de las nuevas estrellas venideras. Porque la diferencia no es tenistica, ni mucho menos física. Lo que ha hecho de RogerRafael y Novak mejores que el resto ha sido el apartado mental. Su dedicación 100% al tenis, su vida ordenada fuera de la pista y su profesionalismo con la prensa y los fanáticos (además de sus magníficas cualidades tenísticas) fueron, son y serán los pilares de su éxito.


¿Cuántas veces vieron a Federer subir fotos a Facebook de sus comidas o bebidas favoritas? ¿Han visto a Nadal de fiesta en Instagram? ¿Y a Djokovic comprando algo costoso en Twitter? Ninguno de ellos utiliza sus redes sociales para mostrar el día a día de sus lujosas vidas ni para presumir los lugares que visitan, ni siquiera para vanagloriarse de su interminable cantidad de títulos cosechados. Para ellos, las redes sociales sirven para comunicar cosas relevantes sobre su carrera profesional o para que sus fanáticos conozcan un poco más a su ídolo, no para que el aficionado sepa hasta cuando va al baño... El uso y abuso de la comunicación es una cuerda muy fina que se puede cortar muy facilmente o se puede mantener tensa sin necesidad de que se corte.
La gran cantidad de distracciones actuales no ayuda a los jóvenes a enfocarse 100% en el tenis. Cuando un tenista Top pierde, antes de reflexionar sobre la derrota, lo publica en sus redes sociales. En la era de la inmediatez, querer todo rápido es perjudicial y eso se ve reflejado en su rendimiento dentro de la pista. Acostumbrados a obtener todo con relativa facilidad, cuando enfrentan a los grandes campeones en los grandes torneos, su paciencia es limitada al igual que su espíritu de lucha. Y si a eso le sumamos la poca experiencia lógica de su edad, el resultado no será el esperado por su entorno. Incluso hoy con los líderes del ranking ATP promediando 36 años. El relevo en los puestos de vanguardia llegará más temprano que tarde por el inexorable paso del tiempo pero una cosa es segura: el Big3 perderá por viejo, no por malo.

Daniel Vitale Pizarro