30 de octubre de 2017

El tenista del año

La primera vez que Roger Federer formó parte del torneo de Basilea (ciudad donde nació), que se disputa sobre superficie dura bajo techo, fue a los doce años como recogepelotas (ball boy) en 1993 en la final entre Michael Stich y Stefan Edberg. Roger recuerda como si fuera hoy aquellos días de su infancia: "Recuerdo todo sobre aquel día, sobre todo cuando recibí la medalla. Al torneo iba en bicicleta. Son recuerdos que nunca olvidaré". Como profesional debutó en su ciudad natal en 1998 gracias a una invitación. Andre Agassi se encargó de aguar su presentación oficial en Basilea, pero ese día empezó el apego por el torneo más importante de su país.


Ausente en 2016 por lesión, 2017 era el retorno del siete veces campeón y doce veces finalista del certamen, récord absoluto de la historia en cantidad de finales en un mismo torneo. No conforme con esos números despampanantes, el helvético alcanzó una nueva final en la ciudad que lo vio crecer. Los récords de más finales ATP en un mismo lugar los tienen Federer en Halle y Wimbledon y Nadal en Monte Carlo (11), pero trece finales en Basilea destruye cualquier posibilidad de igualar esa cantidad en el corto plazo. Eso si, los diez trofeos de "Rafa" en Roland Garros, Monte Carlo y Barcelona siguen siendo récord histórico, uno más que los nueve de Roger en Halle.

Pero volvamos a Basilea. La final era de lujo. Juan Martín Del Potro, campeón en 2012-2013 venciendo en la final a Federer, se enfrentaba por cuarta vez en el torneo (2-1) ante Roger. El argentino desde el US Open es otro jugador. 27° en la 'Carrera a Londres' en agosto, noviembre lo encuentra a 190 puntos del octavo clasificado al Masters en un sprint de fin de año memorable. Sin el karma del revés y las lesiones, y con un equipo de trabajo establecido desde la contratación de Sebastián Prieto, "La Torre de Tandil" apunta alto y por razones más que suficientes. El partido ponía muchas cosas en juego, de un lado y del otro de la red.

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Más allá de los récords que Federer se encarga de pulverizar a cada paso que da, el N°1 del mundo estaba en juego para el suizo y el ingreso al Masters para el argentino. Los 1960 puntos se reducirían a 1460 en relación a Nadal (1°) y Del Potro superaría a Carreño Busta (8° Carrera a Londres) por 10 puntos con vistas al torneo de fin de año. Todo eso en una final de un ATP500. Mucho en juego para un partido de tenis. El récord entre ellos en finales ATP no tiene nada que ver al que mantienen en cualquier otra instancia. Mientras que en finales Juan Martín lo domina 3-1, en el total "RF" supera ampliamente a "JMDP" 17-6, con el partido más importante entre ambos en US Open 2009.

A tono con el nivel de 2017 el ganador fue el local y favorito del público, Roger Federer. Dejó escapar el primer set pero se reivindicó con su tenis y sacó adelante un partido harto complicado ante un rival que le trae más problemas que soluciones. 6/7 6/4 6/3 fue el resultado final para el suizo más trascendente del deporte mundial, que emocionado como niño recibió su octava corona en Basilea, misma cantidad de trofeos que en Wimbledon, ambos récords logrados en este 2017 de ensueño. A los 36 años y sin disputar la gira de arcilla, Cincinnati ni París (semana entrante), "Su Majestad" es N°2 del mundo y máximo candidato para el Masters. De locos.
Los protagonistas del domingo tuvieron palabras de elogio entre ellos durante la entrega de premios, habitual en el tenis moderno de "amistades" fuera de la cancha pero que adentro de la misma distan de serlo. "Llevas jugando a un excelente nivel desde el US Open, incluso antes, así que estoy muy contento de verte jugando tan bien de nuevo y, sobre todo, de poder verte jugar todas las semanas. Eso es algo que a mí me gustaría poder hacer nuevamente pero que la edad ya no me permite", le expresó Federer al finalista, a lo que Del Potro le contestó: “Felicidades Roger. Simplemente, me encantaría jugar como tú cuando tenga tu edad, pero no creo que eso suceda”.

49-4 en 2017 es su récord antes de disputar el Masters, la última parada del año. Dentro de esas victorias se encuentran siete títulos y una final sobre doce torneos disputados, un barbaridad. Pero las cuatro derrotas dicen mucho más que las casi cincuenta victorias. Solo en 2005 llegó al Masters con tres partidos perdidos en el año, temporada que finalizó con la final perdida ante David Nalbandian (81-4). Ni siquiera en 2006, el mejor año de su carrera, llegó al "Torneo de Maestros" con cuatro partidos perdidos (92-5). 2017 es el cuarto año con +90% de victorias desde que es profesional, eso dice mucho del presente de Roger Federer, número dos del mundo pero "el tenista del año".

Daniel Vitale Pizarro

23 de octubre de 2017

Objetivo Masters

El tenis argentino tiene una historia muy rica. Enrique Morea fue el exponente argentino de la Era Amateur. Diez del mundo y luego presidente de la Asociación Argentina de Tenis, fue el primero en destacarse a nivel mundial. Guillermo Vilas fue el mejor de todos, por lejos. Llevó el tenis a las casas de los argentinos, el país hablaba de tenis y además fue una leyenda en el circuito profesional, como mínimo Top20 histórico mundial. 'La Legión' fue la mejor etapa del tenis argentino por la cantidad y la calidad de los jugadores, destacándose uno por sobre los demás: David Nalbandian. Pero la cantera del país futbolero más pasional del mundo no solo de fútbol vive, y la aparición de Juan Martín Del Potro en el plano mundial volvió a poner a la Argentina en la órbita tenis.
Campeón del US Open y de diecinueve títulos ATP más, campeón de la Copa Davis y medallista en dos Juegos Olímpicos (Bronce en Londres y Plata en Rio), sus logros reflejan lo grande que es, los rivales a los que venció, como los derrotó y en que condiciones, lo hacen gigante. Juan Martín es sinónimo de épica. Un jugador que a los 20 años derrota al quizás mejor de la historia en una final de Grand Slam no es casualidad; que vence al N°1 del mundo vigente a un mes de ganar los cuatro Grand Slams consecutivos dominando el tenis de forma absoluta en los últimos dos años, no es un tenista convencional; que triunfe ante el número uno del momento, campeón defensor de la Davis y en su país, habla de un deportista distinto a la media.



Ejemplos hay de sobra de Juan Martín ganando partidos increíbles ante tenistas excepcionales. Se agranda ante los grandes, lo que lo hace ser un grande. No les teme, los enfrenta de igual a igual y muchas veces los derrota. Ganarle seis veces a Federer, cinco a Nadal, cuatro a Djokovic y tres a Murray, los cuatro números uno del mundo entre 2004-2017, es un reflejo de la mentalidad ganadora de Del Potro y de la calidad de su tenis. Cuando la mayoría encoge el brazo y se pone nervioso, él saca lo mejor de sí. Por algo alcanzó el puesto número cuatro del ranking mundial y fue estable Top10 mientras el físico se lo permitió.
El respeto de sus rivales dentro y fuera de la cancha y el cariño de la gente a cada lugar que asiste también dice mucho de "La Torre de Tandil". Su estilo de juego, atípico por ser argentino, llama la atención de los espectadores que tienen la posibilidad de estar en las gradas observando su potencia y determinación desde el fondo de la cancha con su saque y su drive. Su porte impone (roza los dos menos de altura) y su actitud también. Sin revés, cansado, mermado físicamente o sin ritmo, contra Del Potro nadie quiere jugar. La muestra más reciente de ello, US Open 2017. Afiebrado y medicado, pudo sortear a Federer en cuartos de final sin haber tenido grandes actuaciones en el año.

Sano, constantemente es noticia por sus buenos resultados. Desde su irrupción al estrellato del tenis en 2008 hasta hoy, nuevamente Top20 y con chances de disputar su quinto Masters, a Juan solo lo condicionaron las lesiones. Esas malditas lesiones en diferentes partes del cuerpo que no permitieron que la carrera del argentino sea aun más grande. La espalda en sus comienzos por su crecimiento, la muñeca derecha, luego la traumática muñeca izquierda y varias pequeñas lesiones por sobre esfuerzos limitaron una carrera que de por sí es fantástica pero que a esta altura podría haber sido histórica. Años perdidos por su estado de salud no le impidieron hacer historia a su manera.
En Estocolmo volvió a levantar un título ATP, doce meses después de su último, en el mismo lugar. Y para no perder la costumbre ni desacostumbrar a sus fanáticos, lo consiguió al vapulear en la final a Grigor Dimitrov (8° ATP) 6/4 6/2. 19° ATP y 14° en la 'Carrera a Londres' (11° por lesiones de Wawrinka, Djokovic y Murray), el sprint final es fantástico, con semifinales en US Open y Shanghai más el título en Estocolmo. 470 puntos lo separan de Carreño Busta, hoy el octavo clasificado al Masters, a falta de Basilea y París, últimos torneos del año puntuables en los que Del Potro, si está sano, tiene grandes chances de clasificar.

"Meterme en el Top10 sería un sueño después de todos mis problemas de muñeca. Sería algo fantástico, pero lo importante es seguir en forma, con salud y jugando al tenis. Nunca imaginé poder ganar tantos torneos. Seguir haciendo historia para el tenis de mi país es muy bonito. Espero que no tenga que pasar otro año para repetir este momento", reflexiona "DelPo", el segundo mejor tenista argentino de la historia detrás del poeta de la zurda, el inalcanzable Guillermo Vilas, que hasta inmortalizó mundialmente un tiro particular, la "gran willy", en honor a un golpe (de espaldas y por debajo de las piernas) inventado por él y que el mundo del tenis lo patentó con su nombre.

Daniel Vitale Pizarro

16 de octubre de 2017

Dominador dominado

Quizás no tomamos consciencia de la época que vivimos. Bill Tilden y Los Mosqueteros en los años veinte y treinta; Rod Laver y Ken Rosewall en los sesenta y setenta; Jimmy Connors, John McEnroe, Bjorn Borg e Ivan Lendl en los setenta y ochenta; Pete Sampras y Andre Agassi en los noventa... Pero llegaron los dos mil para cambiarlo todo. Roger Federer y Rafael Nadal aparecieron y nunca más se fueron. Al dueto más diverso y emocionante de la historia se le sumó un tercero en discordia, Novak Djokovic. Pero Roger y Rafael, distintos a todos, tan espectaculares como antagónicos, no dejaron ni dejan de sorprendernos por nivel, vigencia, reinvención y dominio, como nadie en la historia.

Solo ellos dominaron el tenis durante más de diez años, algo inédito en un deporte profesional de preponderancia física, tan exigente como el tenis. Desde 2004, año debut de Federer en la cima mundial, que el ranking ATP es dominado por ellos dos, con una intervención de Djokovic y una breve de Murray. Lo del serbio fue sublime pero durante un periodo de tiempo más corto, aunque no menos relevante (2011-2016). Los estilos de juego totalmente diferentes, su vestimenta, su actitud dentro de la cancha y su efectividad abrumadora en superficie antagónicas crearon la mejor rivalidad de la historia del tenis, por todo eso y más.
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Pero hay una diferencia esta temporada entre estos dos colosos, que sorprende a los amantes del tenis. En lineas generales, el dominador del circuito entre 2004-2014 fue Roger Federer y el dominador de los enfrentamientos personales fue Rafael Nadal (23-10). Pero en 2015 algo cambió y en 2017 cambió por completo. Final de Basilea. Federer derrotaba a Nadal en su ciudad natal luego de cinco derrotas consecutivas entre 2013-2014. Lesionados ambos durante gran parte de 2016, su nivel era incierto de cara al 2017, aparentemente achacados por tantos años en el circuito, un escalón debajo de Novak Djokovic, dominador absoluto del circuito.

Contra todos los pronósticos, el Australian Open los volvió a ver en una final de Grand Slam. Inesperados rivales por el presente de ambos, le regalaron al público una verdadera batalla de leyendas. El triunfo fue para el suizo que revirtió 1-3 en el quinto set ante Nadal, su némesis, el hombre que lo hizo mejor jugador pero que a la vez no le permitió ser el indiscutido mejor tenista de todos los tiempos por una gran diferencia con el resto. Federer, por primera vez en catorce años de rivalidad. cambió su táctica. ¡Y vaya si le dio resultado! Pero no solo fue la táctica, lo más importante fue el cambio de mentalidad para enfrentar a su eterno rival, su actitud ante la adversidad de siempre.
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Y los enfrentamientos siguieron y las victorias también. Indian Wells fue la cúspide del tenis de Federer en 2017 y Miami la confirmación de que la tendencia se había invertido, que el dominador histórico había pasado a ser el dominado. El altísimo nivel de Nadal y la ventaja de cinco años menos le permitió al español ser el mejor en la arcilla como durante toda su carrera, sin el obstáculo suizo que decidió no disputar la gira para resguardar su físico. Campeón de casi todo desembarcó en el césped (sin buenos resultados) y alcanzó el N°1 del mundo en Estados Unidos, antes del US Open, beneficiado por la merma física de Murray (1°) que decidió no disputar la segunda parte del año.

Campeón del US Open y de Beijing, Shanghai era el siguiente objetivo. En la final se encontraban una vez más y el resultado no iba a ser distinto. Federer, parado sobre la linea sin retroceder ni siquiera en defensa, encima del pique, agresivo y decidido a subir a la red para acortar los puntos, evitó el intercambio largo de golpes e impuso su servicio como principal arma, lo que impidió a "Rafa" tomar ritmo de bola. A excepción de Australia que fue un vaivén de emociones, en los tres partidos restantes el manacorí nunca estuvo cerca de la victoria, y la muestra está en que desde el quinto set en Oceanía, Rafael nunca pudo quebrar el saque de Roger en siete sets...
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El mejor Federer de siempre fue el que vimos en el primer semestre. Las molestias en su espalda en Montreal y la poca preparación para el US Open hicieron que su nivel cayera. En Shanghai, especialmente en la final, fue el Federer de Wimbledon, de Halle, de Miami o de Australia, no el de Indian Wells, el mejor torneo de su carrera, pero sí el Federer de un nivel altísimo, capaz de no dar chances al rival que no le daba chances. 94 títulos ATP, misma cantidad que Ivan Lendl, segundos en la Era Abierta. Bestial. 1960 puntos lo separan del N°1 de fin de año con 3000 en juego. El N°1 parece inalcanzable, pero cuidado, no se olviden que estamos hablando de Roger Federer.

Daniel Vitale Pizarro

9 de octubre de 2017

Asia le sienta bien

Tres años pasaron desde el último título de David Goffin, el mejor tenista belga de la historia en la rama masculina. Top10 por primera vez en su carrera esta temporada (febrero) pero sin títulos, sus únicos dos trofeos desde que es profesional habían sido en 2014 (Kitzbuhel y Metz), ambos ATP250. Finalista en los ATP250 Sofía y ATP500 Rotterdam en 2017, la suerte cambiaría luego de perder en octavos de final del US Open. El pase a su segunda final de Copa Davis le devolvió la confianza a David que arrastraba una lesión de rodilla complicada. Invicto en China y Japón en semanas consecutivas, la gira asiática le está dando solo alegrías.

El título en Shenzhen la semana anterior significó el puntapié inicial para luchar por un lugar en la Copa de Maestros. El campeonato en Tokio lo depositó directo en el Top8 de la temporada gracias a los lesionados DjokovicMurrayWawrinka y NishikoriGoffin aprovechó la oportunidad y fue campeón, como en 2014, de dos títulos ATP, aunque Tokio es su certamen más importante en el mejor año de su carrera como profesional. Nueve victorias en dos semanas de competencia y dos títulos no sucede a menudo en el circuito. Sin victorias ante miembros del Top20 (apenas dos Top30), sorteó a todo oponente que se le puso enfrente.
Final de Copa Davis, campeón en Shenzhen y Tokio, Top10 primerizo en febrero y nuevamente esta semana, David Goffin vive el mejor momento de su carrera a los 26 años de edad y tras nueve temporadas como profesional. Nacido en Racourt (Bélgica), el actual 10° ATP se mostró feliz y a la vez sorprendido por sus resultados en la parte final del año: "Llegué a la semifinal de Copa Davis ante Australia con cierto temor por una lesión en la rodilla pero allí adquirí confianza (victoria ante Nick Kyrgios y John Millman) para hacer resultados como éste, que no me esperaba en este final de temporada".

Finalista el año pasado en Tokio cuando perdió ante Kyrgios, doce meses después Goffin se dio el gusto de levantar el trofeo japonés en su cuarta final de un ATP500, décima ATP de su carrera (4-6). Sin finales de Masters1000 ni semifinales de Grand Slam, David tiene dos objetivos de acá a noviembre que tienen nombre y apellido: clasificar al Masters y ganar la Copa Davis. Difíciles pero no imposibles, actualmente es el séptimo en la 'Carrera a Londres'. Algo más complicada sería la obtención de la Ensaladera de Plata ya que la final se disputará en Francia con todo el poderío del equipo galo. "La Goff" sueña a lo grande y... ¿por qué no hacerlo?
El caso de Adrian Mannarino en finales es parecido al común de los tenistas franceses de los últimos años. Cuarta final ATP perdida en cuatro disputadas se asemeja a los récords negativos de sus compañeros Benneteau (0-10, récord ATP), Monfils (6-20), Paire (1-4) y Roger-Vasselin (0-2), por nombrar algunos casos. Solo Tsonga (15-11) y Simon (12-6) ostentan récord positivo en definiciones ATP (Gasquet 14-14). Mannarino logró en Japón su mejor victoria como profesional al derrotar a Marin Cilic (5°), primer triunfo ante un Top5 y cuarto contra un Top10. 29° ATP tras segunda final de temporada (Antalya), se ubica muy cerquita de su mejor posición (27°).

Daniel Vitale Pizarro