20 de febrero de 2017

Un lustro después

Ryan Harrison debutó como campeón ATP a los 24 años este fin de semana en el ATP250 de Memphis e igualó su mejor ranking como profesional (43°). En su primera final desde su debut ATP en 2008, "Harry" venció al georgiano Basilashvili 6/1 6/4 sin mayores inconvenientes. El norteamericano no cedió sets en todo el certamen, ni siquiera tuvo que disputar un tiebreak, domino absoluto ante los cinco rivales que lo sufrieron. Nada pudieron hacer los cinco Top100 que enfrentó para frenar a Harrison, que estiró su gran momento, el mejor de su carrera.  Acumula 20 sets ganados consecutivos (diez partidos) gracias a sus campeonatos en Dallas (Challenger) y Memphis (ATP).

“Es algo surrealista este momento. He vencido algunos obstáculos en mi carrera en los que no sabía si podría hacer esto. Me dije a mi mismo 'no te asustes, sonríe y sigue haciendo lo que puedas'. Estoy muy contento de haber hecho las cosas bien y de quedarme con el título”, un incrédulo Harrison ante la prensa, que esperó durante muchos años este momento y que tras siete semifinales ATP pudo sobrepasar esa barrera y en la octava no solo clasificó a la final sino que la ganó y con total claridad. En apenas cinco semanas de circuito ya se consagraron dos campeones primerizos ATP: Muler en Sydney y Harrison en Memphis.

Pero Harrison tiene una particular historia de precocidad antes de ser campeón estas semanas. En 2008 fue número siete del mundo junior a los quince años. Ese mismo año debutó con una victoria ATP ante Pablo Cuevas en Houston viniendo de la qualy. Tercer jugador más joven en ganar un partido ATP desde 1990 tras Nadal y Gasquet y uno de los once tenistas de la historia en lograr un triunfo ATP antes de cumplir dieciséis años. Pero ese ascenso prematuro y luego lento, tuvo su freno en 2012 cuando tocó la posición 43° y cayó abruptamente hasta cerca del puesto 200°. Todo era cuesta arriba para el nacido en Shreveport que veía como las cosas no iban como todos esperaban.

Como tantas otras promesas, Harrison no cumplía las expectativas que él mismo había generado por sus buenas actuaciones como junior y en sus inicios como profesional aun siendo menor de edad. Trabajo, paciencia, esfuerzo, madurez y tiempo. Ese combo, con la suerte de no sufrir lesiones graves durante el último lustro, Ryan volvió al Top50 y de la mejor manera posible, siendo campeón ATP y arrasando con sus rivales. Sin lugar a dudas las dos mejores semanas de su carreras, que de no lidiar con inconvenientes, será Top40 por no defender puntos importantes en los próximos meses. Estados Unidos puede confiar en él.

Harrison se sincera ante el micrófono y habla de todo un poco tras queitarse la enorme presión de ser campeón ATP, un momento de quiebre en su carrera: "No estaba en el buen camino, sentía que una derrota me podía afectar por mucho tiempo. Ahora he desarrollado mucho el aspecto mental del juego, sé cómo gestionar mis emociones y convertirlas en algo positivo. Creo que puedo alcanzar mis sueños ahora que la gente ya no esperaba nada de mí. Es muy difícil encontrar la paz en la pista, divertirte y mantener la calma en los momentos tensos. ¿Quienes creyeron en mí en los últimos meses? Los puedo contar con los dedos de una mano. Mi padre cometió errores porque quería enseñarme y yo porque no estuve receptivo, pero él es la persona que más confió en mí".

Dueño de una derecha ultra liftada, mucha potencia y aceleración en sus tiros, Ryan busca el ataque constantemente. Basado en su potente servicio, intenta dominar a su rival y alejarlo de la linea de fondo para que no golpee cómodo ninguna pelota. Más maduro que años atrás y con menos errores infantiles por apresurado, Harrison encontró calma dentro de la cancha y se nota que aprendió de los errores pasados. Por suerte para él, haber debutado tan temprano le permite casi diez años después, ser aun joven para el circuito ATP y con mucho camino recorrido como profesional, una ventaja que debe aprovechar.

"Tengo una relación muy especial con Andy, vivimos a diez minutos en Austin, me ayudó mucho en mi carrera"

185 centímetros de altura y 185 libras de peso (84 kg), empuñó por primera vez una raqueta apenas aprendió a correr, a los dos años. Su padre fue fugazmente profesional al disputar algunos Futures y Challengers sin llegar a destacarse. Algo curioso le sucedió a los once años cuando llegó a la final del torneo Shreveport City Championships en el cual perdió con su padre. Así como leen, su papá le ganó la final de un torneo de tenis. Fanático de los Big New Orleans Saints (NFL), Ryan en sus ratos libres disfruta de la música country y del rock. Hoy reside en Austin, Texas, y considera que su superficie favorita para jugar es el césped.

Daniel Vitale Pizarro

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