27 de febrero de 2017

Dominio francés

Jo-Wilfried Tsonga siempre está. Aunque la regularidad no sea su principal característica, el francés tiene algunas semanas de ensueño en casi cada año calendario. En 2015 lo dejó bien claro en Metz, hace tres años sin estar en los planes de nadie fue campeón en Toronto en la final a Roger Federer y así hay ejemplos cada año. O alcanza alguna semifinal en algún Grand Slam, o se corona en algún Masters1000 o descolla en uno o dos ATP500 o ATP250, sin importar el rival de enfrente. Su tipo de juego depende más de si mismo que de su contrincante. Explosivo y ofensivo, basado en su saque y su derecha, "Jo" puso contra las cuerdas a todo el que se puso frente a él en las últimas dos semanas.

Gran año está atravesando el galo que en todos los torneos que disputó en 2017 alcanzó al menos los cuartos de final. 14° ATP hace catorce días, Tsonga se coronó campeón en Rotterdam por primera vez en su carrera (finalista 2011) con victorias resonantes ante Berdych (13°), Cilic (7°) y Goffin (11°) en la final, el único que pudo arrebatarle un set en Holanda. El campeonato en Rotterdam le permitió avanzar tres puestos ATP, al borde del Top10 una vez más en su carrera. Inscrito en Marsella, el bicampeón del certamen (2009 y 2013) era el segundo preclasificado del torneo por lo que iniciaba desde octavos de final, un partido menos que los demás participantes (cuadro de 28 - 4 bye).
Duro cuadro por ser un ATP250. Tsonga tuvo que derrotar a Simon (23°), Kyrgios (16°) y Pouille (17°) para levantar el trofeo francés, tercero que obtiene en la ciudad en cuatro finales disputadas en Marsella. Al igual que en Rotterdam, solo cedió un set en todo el torneo y por primera vez en su carrera, acumula nueve partidos consecutivos sin conocer la derrota, un récord poco habitual en él que demuestra la madurez tenística de un jugador que roza los 32 años y que regresó al Top10 para quedarse (7°). Impecable físicamente como desde que irrumpió en aquella final del Australian Open 2008, el nacido en LeMans tiene mucho tenis para dar.

El título en Marsella es el número catorce en la carrera del francés que accedió a veinticinco
finales ATP desde 2008. Exnúmero cinco del mundo, solo una temporada terminó con tres títulos ATP y fue en 2009. Entre 2008 y 2017 solo un año no llegó a una definición ATP (2010), en todas las demás, alcanzó dos finales ATP (una en 2016). Siete de sus trofeos los obtuvo en Francia (más otras tres finales), lo que demuestra que se siente muy cómodo jugando de local, con familiares y amigos en las gradas. Seis veces semifinalista de Grand Slam, solo pudo cruzar ese umbral en una ocasión y lo hizo cuando tenía un puñado de partidos ATP, en Australia 2008.

"Estoy muy contento de ser el nuevo embajador...", fueron las primeras palabras de Jo Wilfried Tsonga apenas recibió el trofeo, conocido por él. Las dos semanas más regulares de su carrera lo depositan una vez más dentro del Top10 (7°) y con las expectativas altas de cara al doblete Indian Wells y Miami (ausente en Dubai para cuidar su físico), torneos en los que nunca tuvo buenos resultados sin llegar siquiera a semifinales en ambos, algo curioso tratándose de un jugador de su calibre y más aun siendo certámenes sobre cemento, su superficie predilecta.

Lucas Pouille fue el otro finalista francés en Marsella. 15° ATP tras la definición alcanzada (su mejor posición ATP histórica), apenas es su tercera final ATP (1-2 su récord). A sus 23 años recién cumplidos, muy rápida fue su irrupción a los primeros puestos del ranking ATP sin grandes títulos pero sí con grandes actuaciones en torneos importantes. Semifinal de Roma y cuartos de final en Wimbledon y US Open, más las finales antes explicadas edifican el 15° ATP, lo que mejorará en 2017 si encuentra regularidad en sus resultados y estabilidad, algo novedoso para él que recién en 2015 ingresó al Top100.

Daniel Vitale Pizarro
@DanielViPiTenis

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