18 de noviembre de 2019

Un gran paso


"Hacía mucho que no lloraba tras un partido. Nunca había experimentado una cosa así. Mi espíritu está vacío, ni siquiera puedo pensar. Es el peor sentimiento". Stefanos Tsitsipas estaba destruido. La derrota contra Stan Wawrinka en Roland Garros tras más de cinco horas fue la antesala de la debacle en primera ronda de Wimbledon frente a Thomas Fabbiano, también en cinco sets. En Londres el griego se terminó de derrumbar: "Me encerré en mi habitación durante tres días. Debía aislarme y olvidar lo ocurrido. Me puse a leer la novela 'El Alquimista' (de Paulo Coelho) y luego busqué otro libro que pudiera inspirarme. Elegí una biografía de Roger Federer y me pasé esos tres días entregado a la lectura y la meditación". Tsitsipas había tocado fondo.
Su depresión fue tal que acumuló seis derrotas consecutivas en torneos ATP entre julio y septiembre. Su tenis excelso no fluía y las dudas mentales aparecían en cada ciudad a la que asistía. La gira asiática también empezaba mal pero en Beijing encontró algo de lo que había perdido. Finalista en la capital china y semifinalista en Shanghai y Basilea, su confianza era otra totalmente diferente de la de mitad de temporada hasta esta parte. Triunfos ante Zverev y Djokovic no alcanzaban para ganar un título. Primer clasificado al Masters #NextGen y sexto al Masters Finals, el heleno decidió 'defender' su título de Maestro Sub21 pero en Mayores.
El torneo más importante del mundo detrás de los Grand Slams por puntos repartidos, dinero y dificultad para ganar el título ya que se debe, como mínimo, vencer a tres Top10, cumplía cincuenta ediciones. De Tokio 1970 a Londres 2019. En el medio, una veintena (23) de campeones que, en muchos casos, el Masters significó o significa su trofeo más importante hasta hoy. Nikolay Davydenko, Alex Corretja, David Nalbandian, Grigor Dimitrov, Alexander Zverev y Stefanos Tsitsipas son los seis 'Maestros' que no fueron campeones de Grand Slam, una tendencia de los años 2000, impensado décadas atrás. Quizás una de las respuestas sea el superprofesionalismo que exige tanto a los jugadores que no llegan al final de la temporada al 100%.


El año del griego terminó mejor de lo que empezó, con puntos altos durante el primer tercio y el último del calendario. Campeón en Marsella y Estoril, sumó victorias de gran calibre como ante Roger Federer en el Australian Open, contra Rafael Nadal en Madrid o frente a Novak Djokovic en Shanghai, curiosamente sin ser campeón en ninguno de esos eventos. Pero la 'Arena O2' de Londres presenciaría una nueva victoria del ateniense sobre el de Basilea en 2019 pero que esta vez sí aprovecharía para llevar el trofeo a su casa, en una final electrizante versus Dominic Thiem, su verdugo en la final de Beijing. Los problemas se profundizaron en Londres y en Londres fue donde desaparecieron. Cuentas claras.

Embed from Getty Images

“Sé que no puedo predecir el futuro pero creo que estoy muy cerca de ser coronado campeón de Grand Slam. Sé que estas son palabras fuertes, pero siento que pertenezco a ese lugar. Estoy compitiendo contra los mejores jugadores del mundo y la cantidad de esfuerzo y trabajo que pongo todos los días merece tener un resultado como este”, declaraciones peligrosas de Stefanos luego de que varias generaciones se tuvieran que conformar con alguna que otra final esporádica de Grand Slam durante los últimos quince años. El monopolio del 'Big3' más temprano que tarde se terminará, entonces la pregunta es, ¿cuándo?

Daniel Vitale Pizarro

No hay comentarios:

Publicar un comentario