28 de noviembre de 2019

La nueva Davis en primera persona


El Metro de Madrid es el punto de partida de este viaje hacia las Finales de Copa Davis 2019. El destino quiso que se disputara en Madrid, a menos de tres meses de mi mudanza a la capital española. Presente en una veintena de torneos de tenis como periodista entre Futures, Challengers, ATP, Copa Davis, Interclubes y Exhibiciones (siempre en Argentina), nunca había estado en una final de una competencia con tanta historia (119 años). Sentía que esto iba a ser diferente. Entiendo que los Grand Slams, a los que solo asistí como espectador, tienen otro status, pero este nuevo formato de la Davis en la 'Caja Mágica', tan criticado antes de haber iniciado, seguramente no sería un torneo más en mi vida periodística.
La ciudad empezó a respirar clima de Copa Davis mucho antes que los protagonistas. Carteles en las calles céntricas, autobuses ploteados, sorteo de entradas en clubes de tenis o negocios afines al torneo y acciones ecológicas que te permitían canjear botellas plásticas o de vidrio por entradas, fueron algunas de las estrategias de marketing para promocionar un evento tan denostado como valiente, por todo lo que estaba en juego. Incluso se colocaron los nombres de todos los jugadores participantes, por países, en cada estación del Metro de la Linea 3, el medio de transporte público más utilizado por los espectadores para llegar al estadio.
Las instalaciones de la 'Caja Mágica' son un lujo. Para este evento, los jugadores dispusieron de tres pistas principales y siete de entrenamiento, con todas las comodidades posibles a la hora de entrenar, sin la presencia del público en las pistas auxiliares, solo habilitadas a la prensa. A pesar de esa normativa, pocos colegas presenciamos los entrenamientos con asiduidad. No hago juicio de valor, solo es una observación ya que muchos de los periodistas no son apasionados del tenis y asisten a los torneos solo por trabajo. Estoy convencido de que si no les pagaran u obligaran a ir, la mayoría de los que fueron no asistirían. En lo que a mi respecta, el tenis es mi vida y ver a los mejores del mundo entrenar, al borde de la pista y sin público, no tiene precio. Lo disfruto casi tanto como un partido por los puntos entre dos estrellas del momento.
Los días pasaban y los pasillos de la 'Caja Mágica' empezaban a ser familiares. No es sencillo ubicarse desde el primer día por las dimensiones del predio, la disposición de los estadios, de las pistas de entrenamiento y de la sala de prensa. La interacción con los colegas también es una cuestión del día a día, sobre todo con los extranjeros, tan parecidos pero a la vez tan distintos. Lunes, martes, miércoles y los equipos iban quedando eliminados. Colombia fue el primero y Canadá el último. El sistema de clasificación premiaba a los seis lideres de cada grupo más los dos mejores segundos, extraño en el tenis, lo que generó especulaciones hasta el último punto de la fase de grupos. Las largas jornadas de más de doce horas no ayudaban a que los periodistas estemos lúcidos para las matemáticas, materia de la que la mayoría no somos especialistas.
La ilusión de ver a los mejores jugadores del mundo todos los días, juntos bajo un mismo techo, postergaba el cansancio que pasaba factura apenas finalizaba la jornada. La buena predisposición de la mayoría de los colegas y trabajadores del torneo hacían más llevadera la tarea diaria en sala de prensa, amplia y cómoda para trabajar. Párrafo aparte para el acceso a las butacas de prensa. El sector era bueno, pero no se podía acceder desde la sala de prensa, debíamos dar media vuelta al estadio para ingresar. Una pena también que no hubiese un monitor fuera de la puerta de prensa para saber el marcador, fundamental para los cronistas en caso de no poder ingresar al estadio en un momento cúlmine del encuentro.
Como en todo torneo de tenis profesional donde la entrada se paga, los espectadores van en aumento hacia el fin de semana y la venta de entradas es escasa los primeros días de competencia. Es curioso porque para mí, los mejores días son precisamente los primeros ya que se pueden ver a todos los jugadores, pero eso dejémoslo para los enfermos del tenis. La persona normal que abona una entrada, elige las instancias finales para asegurarse de ver a los mejores de la semana, o porque el trabajo no se lo permite. Para muchos, asistir un martes a las once de la mañana es prácticamente imposible. A pesar de eso, los datos oficiales arrojaron que asistieron más de 130000 personas durante los siete días, más del pobre 50% de entradas vendidas una semana antes de inicio.
La serie Argentina-España de cuartos de final fue la más caliente de la semana, por definirse en el dobles y por el calor y color de la hinchada sudamericana, siempre ruidosa y apoyando a los suyos jueguen donde jueguen. Pero la noche más emotiva de todas fue el dobles de la semifinal España-Gran Bretaña. Nadal-Lopez derrotaron a Murray-Skupski 7/6 7/6 en un partido que de no ser en España y por Copa Davis, la victoria hubiera caído del lado inglés. Superiores técnica y tácticamente no supieron cerrar los sets y sucumbieron ante la actitud de 'Rafa', el oficio de 'Feli' y el ánimo del público, con tiros espectaculares en los momentos más tensos del partido.
La final fue casi a pedido de la grada. Dos Top10 de un lado contra dos de los tres mejores adolescentes del ranking ATP. Ante ese panorama y habiendo perdido su partido inaugural, Bautista Agut (9°) demostró estar hecho de acero. Dos días después del fallecimiento de su padre y de haberse ido de Madrid a su Castellón natal para despedirse en vida, volvió a la concentración con el corazón en la mano y no solo disputó su individual sino que venció a Felix Auger-Aliassime con un enfoque brillante, muy concentrado, casi sin distracciones luego de aciertos o errores. El llanto de Roberto desconsolado mientras todo el estadio coreaba "Robeeeeerto Robeeeeerto" emocionó hasta al madrileño más duro.
Era el momento de 'Rafa'. El jugador de la semana debía ganar un partido más para que todo lo hecho desde el martes no haya sido en vano. 6/3 6-6 ante Shapovalov... El tiebreak del segundo set tuvo de todo. Dos ojos de halcón perdidos por milímetros, tres sets points levantados y un match point sencillo desperdiciado. Hubiese sido injusto que Nadal terminara el año como N°1 ATP sin darle el punto definitivo a su país para ser campeones de la Copa Davis por sexta vez, la primera de esta "Nueva Era" y en su país. Una derecha del canadiense en la red concluyó la faena semanal del mallorquín que le regaló a sus fanáticos españoles, seguidores durante todo el año por TV o internet, una versión inmejorable de Rafael Nadal, sacando como nunca y ganando como siempre.
La conferencia de prensa española fue breve pero no faltaron los halagos al 'superhéroe' Nadal y al hombre de hierro Bautista, que como dijo 'Rafa': "lo que hizo Roberto es un ejemplo para el resto de mi vida". El día finalizaba, la pista se vaciaba y la sala de prensa se tornaba cada minuto menos bulliciosa. Las Finales de Copa Davis habían llegado a su fin y con ellas, una semana inolvidable. El Metro de Madrid nos recibe igual que siete días atrás, pero esta vez para llevarnos a casa y no volver hasta noviembre 2020. Quizás la espera no sea tan larga y nos volvamos a encontrar con la Linea 3 en mayo, cuando se dispute el Masters1000 Madrid. Pero esa será otra historia.

Daniel Vitale Pizarro desde 'La Caja Mágica'

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