14 de octubre de 2019

El inmutable







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"A pesar de que no suelo celebrar mis triunfos, estoy muy feliz por lo que estoy consiguiendo. Simplemente mantengo la calma, a sabiendas que estoy haciendo mi trabajo y que aún tengo que seguir mejorando ciertas cosas si quiero seguir progresando como tenista. En estos últimos tiempos todos hablaban de que necesitaban la irrupción de nuevos jugadores, algo nuevo, y eso es lo que los estoy dando". A Daniil Medvedev no le basta con ser técnicamente diferente al resto, también lo es con su actitud dentro de una pista de tenis. No mostrar sus emociones es parte de eso "distinto" de lo que habla y de lo que piden los espectadores, incluso ante la emoción de ganar un Masters1000.
A pesar de decir en Cincinnati que su 'no' festejo se debía al cansancio acumulado, ahora sabemos por sus propias palabras que es su estilo, su 'marca' a la hora de festejar un punto, un partido o un título. Frío como el invierno ruso, Medvedev esconde sus emociones y no permite que sus rivales descifren su estado de ánimo, algo inusual en el tenis moderno, sobretodo por parte de los jóvenes que cada vez más se aferran inconscientemente a 'las leyes del marketing' que basan todo en atraer la atención de los consumidores a partir de gritos, discusiones, festejos innecesarios, lujos y demás cosas que solo generan distracción y agotamiento. Daniil vino a reivindicar a los años '70, en donde la norma era no festejar nada, totalmente al revés a hoy donde lo normal es festejar todo.
Prácticamente sin descanso desde el verano norteamericano, en Shanghai accedió a su sexta final ATP consecutiva de un total de nueve disputadas en 2019. Campeón en cuatro de ellas y con el mayor número de triunfos en lo que va del año (59), es el jugador a vencer de agosto a esta parte. Sin el poder de fuego de sus contemporáneos, menos dotado técnicamente y con menos prensa, justamente por su apatía en la pista y su técnica poco ortodoxa, Medvedev se destaca en lo mental, siendo el más fuerte de todos los menores de treinta años del circuito. "La maquina rusa" no se cansa, no se enoja, no pone excusas y gana. Pero el cambio no fue producto de la casualidad, hay un trabajo silencioso detrás que nada tiene que ver con la raqueta y las pelotas.
Hace más de un año que Medvedev comenzó a trabajar con una psicóloga deportiva francesa que profesa la filosofía 'Shaolin'. Francisca Dauzet cambió el patinaje artístico y el BMX por el tenis para incorporarse al equipo de trabajo del actual N°4 ATP: "No es magia, no soy una gurú. Cuando un Shaolin lucha, nunca se distrae con nada de lo que pasa a su alrededor. Únicamente siente y se centra en las cosas que suceden. Daniil posee una forma especial de genio, ha mejorado mucho su control mental. Su mente es muy grande y compleja, semejante a un ordenador. Es capaz de unir todos los puntos en un segundo". Los resultados están a la vista, no por las victorias, sino por su desempeño dentro de un estadio de tenis, inmutable ante la adversidad y también frente a los triunfos.


"Mi máximo objetivo en pista es hacer aquello que más puede molestar tenísticamente a mi rival", declaraba hace algunas semanas el nacido en Moscú. Y en lo cancha lo deja bien claro. Dispuesto a cambiar de táctica las veces que sea necesario con tal de incomodar a su rival de turno. Oscila entre la improvisación y el orden táctico, lo que desorienta a sus contrincantes y genera la incomodidad de no golpear dos bolas de la misma manera. Identifica a tiempo la táctica a utilizar y la implementa, antes o durante los partidos. Concentrado, sin tiempo para distraerse, optimiza sus energías dentro de la pista y las utiliza para sacar provecho de situaciones aparentemente adversas. Su fortaleza mental es admirable y su 'aguante', característica tan alabada en Nadal, formidable.

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Pero el año no está ni cerca de finalizar para el jugador de moda. Su calendario parce de nunca acabar con cinco citas antes de finalizar la temporada (ATP250 Moscú, ATP500 Viena, M1000 París, el Masters y la Copa Davis), compromisos que deberá rever de cara a las próximas temporadas si quiere optimizar su calendario para rendir al 100% en cada torneo y no caer en lesiones o cansancio físico o mental. De momento parece no afectarle una hoja de ruta cargada de certámenes en los que hace meses que no le vemos perder antes de la final: "Parece que estoy viviendo un sueño. Es algo escandaloso lo que me está pasando en estos últimos meses, pero todo esto se ha realizado a base de esfuerzo y mucho trabajo. Ahora no podemos relajarnos, tenemos que seguir trabajando".

Daniel Vitale Pizarro

7 de octubre de 2019

No todo es arcilla


Finalizada la temporada de arcilla larga (post Wimbledon), los resultados y el rendimiento no acompañaron a Dominic Thiem. Tras la final de Roland Garros, fuera del polvo de ladrillo el austriaco no pasó de cuartos de final pero más preocupante aun era su rendimiento, tan alto en París y tan irregular luego. Tocó fondo en Copa Davis al perder ante Emil Ruusuvuori (163° ATP). Esa derrota le sirvió para analizar el porqué de los malos resultados en medio de la mejor temporada de su carrera, campeón de Masters1000 y N°4 ATP. La 'Laver Cup' sirvió para distenderse y ponerse a punto desde lo mental para encarar el tramo final de la temporada de la mejor manera posible e intentar clasificarse al Masters gracias a la gran cantidad de puntos cosechados durante la primera mitad del año.
Su calendario en Asia iniciaba en Beijing (China), gira en la cual apenas había ganado tres partidos en diez torneos disputados entre Japón y China desde 2014. Pero la capital china iba a cambiar ese récord altamente negativo de Dominic en Asia. Las buenas sensaciones en la pista iniciaron desde los entrenamientos y se extendieron durante toda la semana, hasta la final. Richard Gasquet, Zhizhen Zhang, Andy Murray, Karen Khachanov (9°) y Stefanos Tsitsipas (7°) fueron sus victimas previas a levantar su 15° trofeo de campeón ATP, cuarto del año, en su mejor temporada también en cuanto a cosecha de títulos, igual que en 2016 pero con mayor jerarquía de torneos.


"Es satisfactorio, pos supuesto. Probablemente, considero este como mi segundo título más grande porque el cuadro fue extremadamente duro. El último sembrado era el número trece del mundo, por lo que fue casi como un Masters 1000. Tanto Indian Wells como Beijing se adaptan bien a mi juego, son canchas duras pero de de velocidad lenta, tengo un poco más de tiempo, por eso he tenido estos éxitos. Ahora debo ponerlo en práctica en las canchas más rápidas, aunque estoy muy contento por mi actuación en cemento esta temporada. Ahora tenemos cuatro grandes torneos por delante, así que trataré de usar este impulso", declaraba "Dominator" en conferencia de prensa sobre la importancia del título en Pekin.







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El primer objetivo de la gira asiática, clasificar al Masters, fue cumplido al alcanzar la final en Beijing. Thiem disputará en Londres su cuarto Torneo de Maestros, cita en la cual nunca pasó el 'round robin' pero que siempre ganó un partido en su grupo (3-6). Cinco del mundo, su hoja de ruta marca Masters1000 Shanghai, ATP500 Viena en su país, M1000 París y las 'Finales ATP'. En el mejor año de su carrera, el austriaco ganó en lugares donde no conocía el éxito (Indian Wells, Barcelona, Kitzbuhel y Beijing). 6-3 su récord en 2019 ante miembros del Top10, cuatro de esas victorias fueron ante el Big3. Temporada que nunca olvidará.
El doble finalista de Roland Garros explicó su mejoría sobre canchas duras en 2019 pero aclara que tanto Indian Wells como Beijing, no son 'canchas rápidas': “Hemos trabajado muy bien algunos aspectos que creo que me ayudaron en superficies más rápidas, en canchas duras. Creo que nunca había ido tantas veces a la red como hoy, eso es justo lo que debía hacer. Es muy importante acortar los puntos, terminarlos en la red. En eso trabajamos con Massú y de momento vale la pena. Mis dos títulos más importante han llegado sobre pista dura, pero debo ser honesto y aceptar que son canchas bastante lentas, canchas duras que se adaptan a mi juego, donde es bueno jugar con topspin. Ahora falta ver si también puedo atacar la red en las superficie rápidas, espero que pronto pueda levantar algún título en esas condiciones”.

Daniel Vitale Pizarro