20 de mayo de 2019

El candidato eterno







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Semifinal en Monte Carlo, Barcelona y Madrid. Desde 2004 que Rafael Nadal no llegaba al último Masters1000 sobre polvo de ladrillo sin ser campeón ATP. Su último título fue en agosto 2018 en el M1000 Toronto. En 2019, lo mejor había sido fuera de la arcilla, en el Australian Open en donde fue apabullado por Novak Djokovic en la final 6/3 6/2 6/3. Entre malos rendimientos, lesiones y declaraciones poco felices como "probablemente jugué uno de mis peores partidos en clay en catorce años", luego de perder ante Fabio Fognini en Mónaco, el español llegaba a Roma con las alarmas prendidas pero con la actitud de siempre.
La protagonista de la semana fue la lluvia. Una Roma fresca y lluviosa recibió a los mejores jugadores del mundo durante siete días, de los cuales varios estuvieron invadidos por el agua. Tanto llovió que muchos jugadores tuvieron que disputar dos partidos de singles y uno de dobles en el mismo día, rememorando la época de Juniors. A falta de una cancha techada en el Foro Itálico, la organización se vio obligada a programar 51 partidos para el jueves, una cantidad récord para un torneo de estas características. Entre los perjudicados estaban Federer, Djokovic y Nadal, esta vez forzosamente no beneficiados.
Sin la lluvia como actriz principal, Djokovic y Nadal disputaron sus partidos del día sin mayores inconvenientes, al contrario de Federer que tuvo que batallar ante Borna Coric en el turno noche para acceder a cuartos de final, instancia a la que el viernes no se presentó por molestias en su pierna derecha. "Rafa" siguió con su paso arrollador hasta la final del certamen dejando en el camino apenas trece games, incluidos tres 6/0 y dos 6/1. Del otro lado del cuadro, "Nole" sufrió ante Juan Martín Del Potro durante 3h 01m (levantó dos MP) y luchó contra Diego Schwartzman en 2h 31m, partido que finalizó a la una de la mañana de Italia.


Al borde de los 33 años Rafael y de los 32 Novak, la desventaja física por el trajín de cada uno fue la que definió el resultado final, algo que pocas veces en sus carreras ha determinado al ganador. El partido no tuvo equivalencias, salvo por un intento de remontada del N°1 del mundo que sacó energías de donde nadie sabe para llevar el encuentro a un tercer set. Pero el resultado final no iba a cambiar. Más allá de la merma física de su rival, el mallorquín fue superior en todo. Tácticamente inteligente, variando su juego con pelotas irrisoriamente altas para desenfocar a su adversario y cambios abruptos de velocidad, se llevó el encuentro por 6/0 4/6 6/1.

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"Es verdad que el calendario se puede mejorar pero hoy no jugué mi mejor tenis. Rescato que a pesar de eso, pude luchar. Rafa ha sido demasiado fuerte, su nivel fue muy alto. Siempre trato de respetar la victoria de mi rival pero yo no estaba fresco de piernas. Jugué los últimos tres partidos por la noche y las condiciones son completamente distintas a las de hoy", declaraba Djokovic, algo molesto con la organización del torneo y por la mala suerte a causa de la lluvia y de sus partidos nocturnos. A pesar de la derrota, las sensaciones tenísticas son positivas de cara a Roland Garros. Nueve finales en Roma, 49 de Masters1000 y 107 totales ATP es algo de lo que muy pocos pueden presumir.
La rivalidad entre Nadal y Djokovic es la más extensa de la Era Abierta. 54 veces se vieron las caras con un historial levemente favorable al nacido en Belgrado 28-26. De todos esos enfrentamientos, la primera vez que hubo un 6/0 para cualquiera de los dos fue en Roma hace unas horas. En la capital italiana se enfrentaron ocho veces con un saldo positivo en favor del mallorquín (5-3), similar al porcentaje de victorias en finales ATP sobre tierra (7-4). El título fue el 81 en la carrera de Rafael, 58 sobre arcilla, 34° M1000 y 11° en Roma, récords absolutos estas últimas tres marcas, una auténtica hegemonía total en la superficie más lenta del circuito.
"Para mí, lo más importante es sentirme jugando bien y con salud, con la energía que necesito. Si eso sucede, la experiencia me dice que, tarde o temprano, voy a luchar por los títulos. Lo principal para mí fue recuperar mi nivel. Las últimas semanas he ido a mejor, y aquí estamos finalmente con este gran trofeo conmigo”, analizaba el campeón de Roma sobre su temporada sobre tierra batida, que como todo gran campeón, a medida que se acercan los grandes acontecimientos, juega mejor. A una semana del objetivo principal de su temporada, Nadal está listo para afrontar el desafío de la duodécima corona en París. ¿Alguien podrá detenerlo?

Daniel Vitale Pizarro

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