28 de enero de 2019

La década ganada


Cuando se analizan las épocas, se suelen comparan las décadas y los dominadores de cada una de ellas. En diciembre finalizará la década del 2010 y cuando revisemos los libros de historia veremos que el dominador de estos años ha sido Novak Djokovic. Así como Roger Federer dominó los años 2000, el nacido en Belgrado es el principal protagonista de estos diez años, a falta de uno. Novak cimentó su carrera prácticamente a partir del 2010. Copa Davis, el N°1 (cinco diciembres), catorce Grand Slams y 57 títulos ATP. Nadie ganó tanto en ese período. Nadal y Federer compartieron protagonismo pero en general, un paso por detrás, incluso en los enfrentamientos personales.

La final del Australian Open 2019 prometía mucho. Novak Djokovic y Rafael Nadal, los dos mejores tenistas de la temporada pasada, los dos mejores de ésta década, se verían las caras una vez más. El duelo más repetido de la historia (52 veces) tenía un nuevo capítulo y nada menos que en una final de Grand Slam. Ambos en un nivel fantástico de tenis, físico y mental, no cabía en la cabeza de ningún espectador ni especialista un partido corto. Incluso los entrenadores de ambos tenistas auguraban cinco sets, similares a la semifinal de Wimbledon 2018 (el mejor partido del año). Las semifinales fueron un trámite y los cinco partidos anteriores, casi que también.


Pero nada de lo presagiado por expertos y neófitos del tenis sucedió. Y el culpable fue Djokovic. Apenas dos horas y cuatro minutos de tenis le ofrecieron al público australiano, ávido de tenis y con las imágenes aun intactas de dos gladiadores sentados en sillas durante la entrega de premios del Australian Open 2012, totalmente acalambrados por disputar la final más larga de la historia de los Grand Slams (5h 53m). Este año no hubo rival. Novak literalmente pasó por arriba a 'Rafa'. Lo superó en todo, pero sobre todo mentalmente. Tácticamente perfecto, su mentalidad de acero le permitió ejecutar la táctica a la perfección.


Nadal nunca pudo ingresar al partido. Plantado sobre la linea de base, cambiando direcciones a gusto y placer, cargando el juego sobre la derecha del español y presionándolo constantemente, el serbio selló un partido que rozó la perfección. Nueve errores no forzados, en una final de Grand Slam y ante Rafael Nadal. Nada mal, ¿no? Dicen los psicólogos que cuando uno se siente superior, y el rival se sabe inferior, los jugadores responden como tales. Djokovic dictó y Nadal acató. Es cierto que el manacorí tuvo alguna que otra oportunidad de meterse en el partido y no la aprovechó, pero el partido fue un monólogo de "Nole". Nunca lo dejó respirar y el resultado fue arrollador (6/3 6/2 6/3).


Reflexivo, Nadal valoró su desempeño durante los quince días de torneo y el excelso nivel del campeón: "He hecho muchas cosas bien. Vengo de situaciones difíciles, momentos complicados que no han sido fáciles de aceptar y aun así llegué a la final jugando a un nivel muy alto, sin perder sets. Pero hoy me encontré a un rival que fue superior y eso es totalmente reconocible, uno no tiene que esconder la realidad. Hoy Djokovic era mejor jugador de lo que yo podía ser esta noche. Así se resume. Ahora hay que seguir trabajando esos aspectos que han salido bien y  mejorar los que no he podido poner en práctica, que necesito para competir al nivel que me exige un rival como el de hoy. Espero estar preparado para la próxima, trabajaré para ello".
Emocionado y con la voz entrecortada, Djokovic agradeció a todo su círculo íntimo: “Muchas gracias a mi equipo. Es un deporte individual pero siempre están conmigo. Me toleran en los malos días y me apoyan siempre. Consiguieron la fórmula del éxito. Marian, muchas muchas gracias por volver conmigo. Me gustaría decir 'hola' a mi familia, saludar a mi mujer y mis hijos que me dijeron que verían el partido desde casa. Los trofeos son más especiales cuando tienes a la gente que quieres para celebrarlos. Son las personas más importantes de mi vida junto a mis hermanos y mis padres. Quiero agradecerles el sacrificio que hacen por mí, por dejarme vivir mi sueño. Por su amor incondicional”.
Siete veces tuvo a 'Norman' en sus brazos, más que cualquier otro tenista en la historia de este certamen. Roy Emerson en el amateurismo y Roger Federer en el profesionalismo ganaron seis veces pero el balcánico subió el listón un peldaño más. Denominado 'Norman', el nombre completo del trofeo es "Norman Brookes Challenge Cup", tal como se describe en la propia Copa. Se lo llama así en honor a Norman Everard Brookes, el primer gran tenista australiano que se destacó fuera del continente oceánico, siendo el primer campeón de Wimbledon no británico en 1907 y el jugador más viejo en ganar un título de Grand Slam (dobles) a los 46 años en el Australian Open 1924. Además fue presidente de la 'Lawn Tennis Association of Australia' durante 28 años.

Daniel Vitale Pizarro

14 de enero de 2019

Puente universitario




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El tenis Universitario de Estados Unidos es el de mayor nivel del mundo. Jugadores de todo el globo emigran a las Universidades norteamericanas para jugar al tenis y estudiar, mezclando el estudio y el deporte, un combo ideal para un adolescente que no sabe si intenta convertirse en tenista profesional o se dedica al ámbito laboral tradicional luego de conseguir un título Universitario. Desarrollar una posible carrera como tenista profesional y ser un profesional en otro sector gracias al estudio tranquiliza mucha veces al joven y genera que juegue sin presiones ni tantas obligaciones como si solo golpeara una pelotita para subsistir.


En ese contexto, las Universidades reclutan a los mejores exponentes de sus Estados y becan a posibles buenos jugadores de todo el mundo. Los elegidos deben aprobar un examen de admisión (SAT y TOEFL), ser tenistas amateur y haber finalizado los estudios secundarios/bachillerato. Según el nivel de tenis del alumno y de la Universidad, disputará la División más acorde a su rendimiento. La división más alta se llama "NCAA I" y es el paso previo al circuito profesional ITF o ATP, siempre y cuando el objetivo del jugador sea dedicarse por completo al tenis. Las otra divisiones son "NCAA II", "NCAA III", "NAIA" y "Junior College".
La lista de jugadores ATP destacados que fueron jugadores Universitarios norteamericanos es extensa, lo que comprueba lo exitoso del sistema educativo/deportivo a lo largo de los años. John Isner, Kevin Anderson, Steve Johnson o los hermanos Bryan, son los máximos exponentes en activo del formato estadounidense. Menos conocidos pero ambos Top100 aparecen Tennys Sandrgren (UT 2010-11) y Cameron Norrie (TCU 2015-17). Estos dos últimos disputaron la final en Sidney, demostrando que el camino del tenis combinado con el estudio es posible y es una alternativa superadora a la dedicación exclusiva a un deporte en particular.
Rivales en el circuito Challenger, nunca se habían enfrentado a nivel ATP. “Creo que Cam me ha ganado 18 veces seguidas”, bromeaba Tennys sobre su historial (2-4) frente a Cameron antes de la final en Australia perdiendo las últimas tres veces que lo enfrentó, incluyendo la final en 2017 del Challenger en Tiburón, California (USA). Sandgren conocía lo que era disputar una final ATP (Houston 2018) pero Norrie nunca había llegado a una definición por el título y el norteamericano sacó provecho de la derrota en abril de la temporada pasada sobre arcilla y ante otro universitario récord, Steve Johnson.
Cameron Norrie, nacido en Johanesburgo (Sudáfrica), criado en Auckland (Nueva Zelanda), nacionalizado británico (padre escocés, madre galesa) y jugador Universitario norteamericano en la Universidad Cristiana de Texas es entrenado por Facundo Lugones, excompañero en la Universidad con el que forjó una amistad que va más allá de la relación entrenador-jugador. Gracias a Lugones, "Noz" ha entrenado en Argentina con Juan Martín Del Potro, Diego Schwartzman y Leonardo Mayer, incluso formó parte del equipo de Interclubes del Buenos Aires Lawn Tennis Club en 2017, año en el que hizo la pretemporada en Argentina.

Sandgren contó sus sensaciones pospartido. El lunes aparecerá como 41° ATP, su posición histórica más alta: "Este título significa mucho, me esforcé mucho estos meses preparando la temporada y recibir el premio tan pronto es algo muy gratificante. Tener cierta experiencia adicional me ayudó en la final, intenté mantenerme estable mentalmente y empezar con un poco más de energía. He sacado muy bien durante toda la semana y la derecha ha funcionado como quería, siento que me estoy moviendo realmente bien, aunque mi objetivo sigue siendo permanecer dentro del top100. Estoy tratando de mejorar y ver hasta donde puedo llegar, no tengo miedo de apuntar alto".

Daniel Vitale Pizarro

11 de enero de 2019

Viejos, altos y buenos

2018 finalizó como el año con el Top10 más alto de la Era Abierta (192,6 cm) y también el más longevo (29,9 años). 2019 no podía empezar de manera diferente. Ivo Karlovic (211cm) y Kevin Anderson (203cm) disputaron en el ATP250 Pune (India) la final ATP de más altura de la historia y la más "adulta" (71 años), igualando la misma cantidad de años con Quito 2017 y Los Cabos 2016. Los cuatro metros y catorce centímetros de Ivo y Kevin superaron a los cuatro metros y once centímetros de Atlanta 2013 entre John Isner y el sudafricano Kevin Anderson. Récords y más récords son los que rompe el gigante croata en el circuito ATP a sus jóvenes 39 años de edad.
Karlovic no fue campeón pero sí noticia. Tercer finalista ATP a los 39 años detrás de Ken Rosewall y Pancho González (43 años). Desde 1977 que un jugador de 39 años no disputaba una final ATP. Líder en aces desde que se tienen datos (1991) con más de 13000 convertidos, dice que juega para seguir rompiendo récords en torno a la edad. Y vaya si lo está haciendo. En su 16° temporada consecutiva como Top100 y tras superar una meningitis que casi lo retira del tenis en 2015, Ivo sigue dando batalla en un circuito cada vez más físico pero a la vez más longevo. El profesionalismo de los jugadores y del circuito llevó a que los tenistas hayan alargado sus carreras.
Los equipos de trabajo de cada jugador, con especialistas en todo lo relacionado con el deporte (entrenador, preparador físico, médico, psicólogo, nutricionista, etc) más el minucioso armado del calendario para evitar viajes innecesarios o agotamiento físico y mental por disputar muchos torneos, son la clave para mantenerse como profesional pasado los 35 años, una edad que invita más al retiro de la actividad que a disputar finales. Para tener una idea de lo que es tener 35 años en el tenis, el circuito "Senior" denominado "Champions Tour" es a partir de esa edad, lo que agiganta lo logrado por los tenistas que siguen compitiendo al máximo nivel pasados los 35.


Anderson impuso condiciones en India. Preclasificado N°1 y N°6 ATP, ganó por primera vez un título previo al Australian Open. Finalista el año pasado en Pune y en 2013 en Sidney, en 2019 llegará al primer Grand Slam de la temporada con la confianza por las nubes. Dueño de un récord poco habitual en finales ATP (6-13), menos aun para un doble finalista de Grand Slam, en Pune el sudafricano pudo levantar su sexto trofeo ATP en diecinueve definiciones. Sí, apenas un 31,6% de efectividad, uno de los porcentajes más bajos de la Era Abierta. A tono con la tendencia longeva del circuito actual, a los 32 años vive el mejor momento de su carrera.

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“Quería dar un paso más que el año pasado… No tienes la oportunidad de ganar torneos cada semana y cuando lo consigues es muy especial. Significa mucho para mí. Tenía muchas ganas de poder quitarme esa espina clavada de perder la final del año pasado. Ha sido un partido muy cerrado, podría haber caído de cualquier lado. El ambiente ha sido sensacional y lo recordaré toda mi vida”, expresaba el africano luego de vencer a su rival en Pune por un ajustado 7/6 6/7 7/6, un resultado cotidiano para este tipo de jugadores que hacen del servicio un arte. Desde que cambió de ciudad en 2018 (Chennai a Pune), los aficionados indios vieron en ambas oportunidades a Anderson en la final.

Daniel Vitale Pizarro