28 de mayo de 2017

La vieja guardia

Los jóvenes irrumpen en el circuito, dan batacazos, pero el tenis lo siguen dominando los mayores de treinta años. Impensado un lustro atrás, la media de edad del Top100 es cada vez mayor y queda demostrado cada fin de semana. En la previa de Roland Garros, las finales de Lyon y Ginebra promediaron unos jóvenes 31 años entre los cuatro finalistas. Tsonga (32) vs Berdych (31) y Wawrinka (32) vs Zverev (29). Protagonistas de la última década (a excepción de Mischa), se mantienen en la elite gracias a su alto nivel, su salud física y mental y porque las siguientes generaciones no estuvieron a la altura para destronarlos.

El ATP250 de Lyon volvió a formar parte del calendario ATP pero en otra superficie y fecha. La arcilla albergó el evento francés al que llegaron a la final un local y un checo. Jo Wilfried Tsonga derrotó a Tomas Berdych y logró algo que nunca había conseguido: tres títulos antes de Roland Garros. Es más, solo en 2009 había levantado tres trofeos en la misma temporada y en 2017 lo hizo con 32 años y siendo el 11° ATP, lejos del Top5 que supo ser. Seis son los torneos que se disputan actualmente en territorio francés: "Jo" fue campeón en cuatro de ellos al menos una vez (Metz, París, Marsella y Lyon) y semifinalista en los restantes, Montpellier y Roland Garros.
A la final de Lyon llegó con récord negativo ante Berdych (4-8) pero positivo en finales (14-11), más aun en su país (7-3). La victoria fue 7/6 7/5 en casi dos horas de partido para unirse a Roger Federer, Rafael Nadal y Alexander Zverev como los únicos cuatro tenistas que ganaron tres trofeos esta temporada. Los 250 puntos conseguidos en Francia lo depositaron octavo en la "Carrera a Londres" y al borde del Top10, asiduo concurrente desde 2008. Es la primera final que disputó Tsonga en arcilla como profesional luego de 25 definiciones ATP en superficies duras o en pasto, y logró el trofeo a pesar de su escasa experiencia y ante un rival que ya sabe lo que es ganar en polvo de ladrillo.

La otra cita antes del segundo Grand Slam de la temporada fue en Ginebra (Suiza) y el título también quedó en manos de un local, en este caso por segundo año consecutivo. Stan Wawrinka retuvo el trofeo de campeón al vencer a Mischa Zverev 4/6 6/3 6/3. Fue el primer título del 2017 para el
N°3 del mundo, primero desde el US Open 2016, una sequía prolongada para un jugador de la talla de Stan. El suizo cosechó el 16° trofeo ATP en 27 definiciones, la segunda del año (Indian Wells). Campeón de Roland Garros 2015 y tres veces campeón de Grand Slam, no tuvo una buena gira sobre ladrillo pero eligió el momento justo para remontar y llegar de la mejor manera a París.
El suizo destacó el triunfo en su país, principalmente por una presencia estelar en el estadio: "Estoy muy feliz de ganar mi segundo título en Ginebra. Significa mucho para mí vencer en casa. Esta es la primera vez que mi hija está en el estadio cuando gano un título. Por esto lo hace aún más especial. Ha sido un partido muy complicado ya que Mischa ha estado jugando muy bien durante toda la semana y me puso en serios apuros al comienzo del partido. Comencé a jugar mi tenis en el segundo set y pude remontar el partido". "Stan The Man" se ubica quinto en la "Carrera a Londres" gracias a la semifinal del Australian Open, la final en Indian Wells y el título en Ginebra.

Del otro lado de la red, el alemán Mischa Zverev está viviendo un año de ensueño y raro a la vez. Cuartofinalista en el Australian Open venciendo al N°1 del mundo (Andy Murray), 30° ATP en febrero (31° actualmente) y finalista en Ginebra, está en el mejor momento de su carrera. Aunque en el medio de esos resonantes resultados solo ganó dos encuentros y cayó en otros... DOCE. En Suiza disputó la clasificación y alcanzó la final con victoria incluida ante Kei Nishikori (9°) en semifinales. Aun con más partidos perdidos que ganados a nivel ATP (92-139), dejó en el recuerdo su primera final ATP en Metz 2010 cuando oscilaba el Top200 del ranking ATP. Hoy vive otra realidad.

Daniel Vitale Pizarro

22 de mayo de 2017

El relevo generacional



Alexander Zverev. ¿Se acuerdan de ese nombre? Semifinal de Halle 2016, triunfo ante Roger Federer. San Petersburgo 2016, con 19 años era por primera vez campeón ATP con victorias ante Berdych y Wawrinka (11-0 en finales). Hoy es cuatro veces campeón ATP y Top10 a los 20 años de edad. ¿Que tal? El líder del relevo generacional, el prodigio que marca el camino de la #NextGen se da el gusto de dar pelea en la "Carrera a Milán" y la "Carrera a Londres". Semifinalista por primera vez en un Masters1000, "Sascha" superó esa instancia y se consagró campeón en Roma ante Novak Djokovic, cuatro veces ganador en el Foro Itálico en ocho finales disputadas. Chapeaux.

Zverev dominó desde el comienzo a Djokovic propiciando quiebres de servicio oportunos al inicio de cada set. Administrados en base a su consistencia desde el fondo de la cancha pudo sacar adelante un partido complicado en los papeles, por la historia de su rival y por el pequeño renacer tenístico que vivió en Italia con triunfos sólidos y convincentes ante Del Potro y Thiem en rondas anteriores. Concentrado al 100% y disciplinado tácticamente, Alexander mantuvo lejos de la base a su rival con tiros profundos que no dejaron que Novak tome posición ofensiva. Sus golpes letales de fondo y la distribución de los mismos hicieron mella en Djokovic hasta que claudicó.

“Estoy muy feliz por la manera en que he jugado. Me enorgullecen mis actuaciones durante toda la semana, y hoy he jugado uno de los mejores partidos de mi carrera. Tenía que ser agresivo desde el primer punto hasta el último. Era muy importante para mí mantener esa intensidad y no dejarle controlar el juego”, analizaba la final Alexander Zverev tras la victoria 6/4 6/3 ante Djokovic en Roma. El nacido en Hamburgo no se imaginaba Top10 con 20 años ni ganador de Masters1000 pero su nivel tenístico, físico y mental se complementaron para que se convirtiera en el jugador más joven en ganar un M1000 desde Miami 2007 (Djokovic - 19 años).

Desde que los Masters1000 son nueve y en las fechas similares a las de hoy (1990), Alexander Zverev se convirtió en el cuarto alemán en ser campeón de esta categoría junto a Michael Stich, Boris Becker y Tommy Haas. Su rival en la final, campeón defensor, acumula ocho M1000 sin ser campeón, algo que no le pasaba desde 2010, único año en el cual no levantó ninguna copa de la categoría que le sigue a los Grand Slams en importancia. Dueño de 30 Masters1000 en 44 finales, Novak tiene el mejor récord en finales ya que Nadal también ganó 30 pero disputó una final más, ambos por encima de Federer (26-44).
La precocidad del alemán hace inevitable la comparación con el 'Big4', que desde jóvenes dominan el circuito. El español Rafael Nadal es el más joven en levantar un Masters1000 al hacerlo en su segunda final alcanzada a los 18 años de edad. Novak Djokovic también cayó en su primera definición de M1000 y obtuvo su primero con 19 años. Ahí aparece Zverev al consagrarse campeón de Roma con 20 años y en su primera final. Roger Federer tardó unos días más en debutar como el mejor en esta categoría al conseguirlo en su segunda final, también con 20 años. El último fue Andy Murray que con 21 años ganó Cincinnati y al igual que Alexander, debutó en final como campeón.

En una época donde los 30 años son la nueva juventud, "Sascha" se abre camino en la elite del tenis mundial con 20 años. El Top5 está ocupado por primera vez por jugadores con 30 años o más y los restantes cinco miembros ninguno supera los 28. Así de partido está el ranking ATP con los "viejitos" dominando y los "jovencitos" a la espera de que el tiempo merme el físico de los experimentados para dar ese salto de calidad hacia el Olimpo del tenis mundial, custodiado por el 'Big4' más Stan Wawrinka. Varias generaciones no pudieron destronar a los guardianes de los puestos de vanguardia pero pareciera que la #NextGen está decidida a romper esa hegemonía reinante.

Daniel Vitale Pizarro

15 de mayo de 2017

Volver al futuro



Quédate con quien mire un trofeo como mira Nadal a su N°72

Los grandes jugadores de la historia, independientemente del deporte, son diferentes al resto. La vigencia es lo más difícil de lograr en la alta competencia. Muchos son los que tienen torneos espectaculares, años fantásticos o incluso varias temporadas en la elite. Pero pocos, poquísimos son los que desarrollan una carrera extensa y exitosa siempre en la más alto. Mentalidad y salud física son los primeros atributos que se necesitan para mantenerse junto o los jóvenes, o por encima. Rafael Nadal es eso y más. Al nivel de Roger Federer, el para muchos más grande de la historia. Esperemos a que se retiren para vaticinar sus porvenires. Si, lamentablemente en algún momento se van a retirar.

En 2006 el campeón de los tres torneos más importantes fue Roger Federer (Australian Open, Indian Wells y Miami) y el ganador de los siguientes dos fue Rafael Nadal (Monte Carlo y Roma). En 2017, once años después, es importante aclarar los años en un deporte en el cual muchos ni siquiera logran disputar once veces un mismo torneo, los que levantaron dichos trofeos son los mismos, Federer y Nadal (años atrás Roma se disputada antes que Hamburgo, ahora Madrid). Además en 2006 como en 2017 "Rafa" le agregó Barcelona, el certamen más importante sobre arcilla luego de Roland Garros y los tres Masters1000.

Su tenis evolucionó, el aspecto de ambos ya no es tan juvenil, la cantidad de pelo es menor, Rafael dejó los "pescadores" y la musculosa, marca distintiva 'rebelde' de sus primeros años en el circuito, Roger abandonó la raqueta de aro 90, una rareza incluso diez años atrás. Los tiempos cambiaron, los rivales, también, pero los mejores siguen siendo los mismos. En 2006 el N°1 del mundo era Federer y el N°2 era Nadal; hoy el número uno de la 'Race' es el español y el dos el suizo. Siempre se dice que tiempo pasado fue mejor, disculpen, yo prefiero este tiempo con los mismos protagonistas pero con la historia en cada uno de sus raqueteros, la historia de dos de los mejores exponentes del deporte.

En Madrid hay altura (600 metros sobre el nivel del mar), eso hace que la pelota tengo menos resistencia al aire y viaje más rápido, por ende también los tiros generan más altura luego de cada pique. Esa fue la razón para cambiar de lugar en el calendario al torneo ya que históricamente Roma se disputaba luego de Monte Carlo y Hamburgo la parada previa a Roland Garros (hoy Hamburgo ATP500 reemplazado por Madrid). "Rafa" sufrió en primera ronda contra Fognini y en la final ante Thiem. El italiano lo exigió al máximo y el mallorquín respondió, aguantó y se llevó el encuentro. Las siguientes rondas las superó con relativa comodidad, hasta el domingo, la final.

Dominic Thiem era el rival de turno. 45° final de Masters1000 de Nadal, 1° de Thiem. 30 años uno, 23 el otro. Las diferencias era abismales pero no así en el juego. el austriaco ya lo había derrotado en la semifinal de Buenos Aires 2016 aunque la más reciente había sido victoria del balear en la final de Barcelona, dos semanas atrás. El primer set fue un partido en si mismo. 1h 18m de pura intensidad, desgaste físico y gran nivel de tenis. Como suele suceder en polvo de ladrillo, las defensas de Nadal y la transición de defensa a ataque prevalecieron ante la constante presión de Thiem que cedió en el tiebreak. El segundo set empezó con un quiebre para el español que nunca pudo recuperar Dominic.

Tuvo opciones para estirar el encuentro "Dominator" pero del otro lado no lo dejaron. 7/6 6/4 fue el resultado final con los dos mejores jugadores sobre arcilla en lo que va de 2017. Nadal campeón en Monte Carlo, Barcelona y Madrid, Thiem campeón en Rio de Janeiro, finalista en Barcelona y Madrid. El destino dirá si se cruzarán en Roland Garros y no sería ilógico pensar en otro duelo por el premio mayor. "Rafa" subió una posición en el ranking (4°) y lidera la 'Carrera de Campeones' mientras que Dominic ascendió dos puestos, su mejor posición histórica (7°), y está tercero en la 'Race'. Roma y Roland Garros figuran en el calendario de ambos.

Daniel Vitale Pizarro

8 de mayo de 2017

Irregular pero efectivo


 
Marin Cilic es un caso especial dentro del circuito ATP. Dotado con un tenis excelso, de golpes ampulosos y potentes, ha logrado grandes triunfos y grandes derrotas. Irregular, el croata fue campeón del US Open sin haber siquiera ganado un ATP500. Tres años después triunfó en un Masters1000 y a fin de 2017 completó su palmares al ganar un ATP500. Esta temporada no había encadenado tres partidos ganados de forma consecutiva en los ocho torneos que disputó con una semifinal ATP gracias a un WO en cuartos de final de Acapulco. Pero en Estambul ordenó su juego y apabulló a sus rivales hasta la final.

Los dos Top10 del certamen alcanzaron la final. Milos Raonic (6°) y Marin Cilic (8°) animaron y jerarquizaron la final del ATP250 turco. En muchos torneos de esta categoría no se inscriben siquiera dos Top10 y en Estambul ambos llegaron al partido final. Es apenas la cuarta final ATP de 2017 en la que se enfrentan dos Top10. Los organizadores y el público, infinitamente agradecidos. El primer set fue parejo y se decidió en el tiebreak en el cual salió airoso el campeón de Grand Slam. En el segundo set dominó Cilic a su gusto para cerrar el encuentro 7/6 6/3 y levantar su 17° trofeo, al menos uno por año desde 2008. Regular en su irregularidad.

"Estoy en buena carrera y me siento muy bien. En estas últimas tres o cuatro semanas en arcilla, nunca es fácil, pero estoy tratando de mejorar con cada partido. Esta semana es una buena señal para lo que sigue en polvo de ladrillo. Espero poder mejorar en estos próximos tres torneos, dos Masters1000 y Roland Garros”, fueron las palabras realistas del campeón que espera que el triunfo en Turquía le sirva para alimentar su confianza y encarar la parte más importante e intensa de la gira de tierra batida de la mejor manera posible. Estambul fue su segunda copa obtenida en arcilla tras la conseguida en Umag 2012.

El canadiense transita un año diferente. Aquejado por las lesiones, solo disputó cinco torneos en 2017 y en dos de ellos no se presentó a disputar el encuentro. El más resonante fue la final de Delray Beach tras vencer a Del Potro en semifinales; el otro fue la segunda ronda de Miami. En los demás certámenes disputados antes de la final en Estambul cayó en semifinales de Brisbane (venció a Nadal en cuartos de final) ante el a la postre campeón Grigor Dimitrov y en cuartos de final del Australian Open ante Rafael Nadal (finalista). Milos necesita acumular unidades en la superficie naranja porque defiende finales de Queen's y Wimbledon apenas termine Roland Garros.

La vuelta al circuito de Raonic fue más que positiva. Sin jugar desde febrero por un desgarro en el isquiotibial de su pierna derecha, volvió en plena gira de arcilla, la que menos beneficia a su estilo de juego y llegó a la final, su primera en la superficie más lenta del mundo. 21° final ATP para el nacido en serbia (8-13) y segunda del año (0-2). Alejado de Ljubicic hace un par de temporadas eligió seguir ligado a la Academia de Ricciardo Piatti pero en compañía este año de Richard Krajicek, campeón de Wimbledon 1996 y N°4 del mundo. El fruto del trabajo mancomunado entre ambos podrá ser evaluado cuando las lesiones del jugador no le impidan jugar con normalidad.

Fue una semana especial para Marin Cilic porque el viernes llegó a la victoria ATP N°400 en su carrera, el 78° jugador en la Era Abierta en lograr esa suma y tercer croata en conseguirlo detrás de Ivan Ljubicic (429) y Goran Ivanisevic (599). La final significó la 28° como profesional (17-11) y la sexta en arcilla (2-4). El título le permitió subir un puesto en el ranking ATP y volver al 7° lugar, debajo de su mejor posición alcanzada hace unos meses atrás (6°), en noviembre del 2016. A pesar de haber vencido a un Top10 en la final, su récord frente al selecto grupo sigue siendo negativo (27-64).

Daniel Vitale Pizarro

1 de mayo de 2017

Catalán por adopción



El diez es el número vinculado a la perfección. Diez es en la mayoría de las Instituciones Educativas del mundo la calificación más alta. Y como todo número redondo, se celebra de una manera diferente. ¿Por qué? Será cultural, será más "lindo", pero todo lo terminado en cero se festeja de una manera distinta. El décimo título en Barcelona de Rafael Nadal no iba a ser la excepción a la regla. 2005-2009, 2011-2013 y 2016-2017 fueron los años en los que conquistó los diez títulos, invicto en finales en Cataluña. Solo tres caídas y dos ausencias al certamen desde su debut en 2003 impidieron un récord aun más espectacular. Lindo récord, como el número en sí.

El ATP500 de Barcelona es el torneo más tradicional de España y desde que Buenos Aires perdiera el prestigio de antaño, a partir de los años 80, la capital catalana pasó a ser la ciudad con el certamen más importante sobre arcilla detrás de Roland Garros, Roma, Monte Carlo y Madrid. El quinto en importancia sobre polvo de ladrillo. Y precisamente aquí, el mejor tenista español de la historia forjó una invencibilidad poco vista sobre una pista, con nueve trofeos en doce presentaciones. La organización tuvo la gran idea de homenajear en vida (como deben ser los homenajes) al mejor de todos sobre suelo naranja: "Pista Central Rafael Nadal".

Todo estaba armado para que el huésped de honor pudiera ganar la décima Copa en la cancha que lleva su nombre. Esa era la postal perfecta para el torneo, organizadores y público. Y "Rafa" no iba a aguar la fiesta. Sin ceder sets en toda la semana se adjudicó el N°10 de su carrera en Barcelona, el 71° en total en su definición ATP N°106, una bestialidad. 51 de esos los consiguió en la tierra batida, amo y señor de la superficie más lenta del planeta, esa que le otorga un segundo más para llegar a la pelota y poder golpearla con comodidad, a gusto, sin apuros, haciendo de la defensa un arte. Efectos, corridas imposibles, táctica y estrategia dominadas a la perfección en el ladrillo.

"Cada vez que gano, pienso que podría ser la última vez que lo hago. Cada victoria es única, las recuerdo todas. La lógica me dice que cada vez ganaré menos títulos, pero eso no quita que todos mis triunfos hayan tenido un valor importante para mí. En mi carrera ha sido importante no dar demasiada importancia a la victoria ni a la derrota, sino asumirlas con normalidad. Hoy he hecho uno de los mejores partidos del año, dando mi mejor nivel. Estoy recogiendo los frutos al trabajo que he hecho con la volea y el revés cortado, pero lo más importante es que he vuelto a ser agresivo con la derecha", Rafa Nadal y un resumen de su filosofía deportiva y de su trabajo de cara a esta gira.

La derecha, ese golpe que tanto le dio y le sigue dando

Su debut en el 'Conde de Godó' fue en 2003. Derrotó a Juan Antonio Marin y cayó ante Alex Corretja. Ausente por lesión en 2004, en 2005 volvió para ser campeón por primera vez ante Juan Carlos Ferrero, campeón vigente de Roland Garros. Al año siguiente su víctima en la final fue otro español, Tommy Robredo, campeón de Hamburgo semanas más tarde. En 2007 fue campeón ante Guillermo Cañas en la final, primera vez que no cedió sets en todo el certamen. Luego vendrían las cuatro final consecutivas ante David Ferrer (2008-09 y 2011-12). El de Jávea siempre dijo que cambiaba cualquier torneo ganado por ser campeón en el Godó, algo que aun tiene como cuenta pendiente.
El octavo título fue en 2013 ante Nicolás Almagro, otro compatriota. Cuartos de final y octavos de final fueron los siguientes resultados de Nadal en 2014 y 2015, sus peores años. Almagro se vengó de la final perdida y Fognini lo hizo por la final en Rio de Janeiro meses atrás. El Rey absoluto de arcilla tambaleaba en ambas giras de tierra. Volvió a la senda ganadora en 2016, porque dos años sin ganar en Barcelona fueron demasiado. Kei Nishikori, bicampeón durante la merma del español, no pudo contra "Rafa" que festejó como un amateur. Pero todavía faltaba más. 2017 le tenía guardada la mejor parte, la décima Copa del Godó frente a Dominic Thiem en la pista que lleva su nombre. ¡Que lujo!

Daniel Vitale Pizarro