26 de septiembre de 2016

Explosión simultánea

Top100 a principio de temporada, debut como campeón ATP, mejor posición en el ranking, victoria frente a un Top10 en la final del ATP250 y joven con presente pero con más futuro. Podríamos estar hablando de cualquiera de los protagonistas de la semana, pero hablaremos de los dos por las evidentes similitudes. Lucas Pouille y Alexander Zverev se consagraron campeones en Metz y San Petersburgo en el inicio de la gira indoor europea-asiática, que termina en el Masters1000 de París o en el Masters en Londres para los ocho mejores del mundo.

Hamburgo 1997 y Grande-Synthe 1994, lugar y año de nacimiento de Alexander y Lucas. Precoz el alemán al debutar en ATP en 2013, el francés lo hizo un año antes. Zverev, prodigio del tenis, número uno junior, campeón del Australian Open y finalista de Roland Garros en la categoría, contrasta contra la discreta campaña de Pouille (23° del mundo junior, sin grandes resultados en Grand Slams). Cada jugador madura de forma diferente, a edades diferentes... algunos no logran madurar y su vida en la elite es corta, a veces nula. Cientos son los casos de brillar como junior y fracasar como profesionales por las altas y exigentes expectativas que se crean alrededor del jugador.

Lucas Pouille inició el año 78°, incluso en febrero fue el 91° ATP. Entre Challengers y clasificaciones ATP alcanzó la final en Bucarest y cuartos de final en Wimbledon y US Open. Flamante Top20, el título en Metz lo catapultó en nueve meses hasta la posición 16° del escalafón mundial. De locos. En esos meses derrotó a cinco Top10 en nueve partidos disputados ante ese selecto grupo de jugadores. Desde que se hizo profesional nunca había derrotado a un Top15 y en unos meses se deshizo de varios. Además, tan corta es su carrera ATP que recién en Francia acumuló más partidos ganados que perdidos en su trayectoria.

Alexander Zverev comenzó 2016 como el 83° del mundo (90° ATP en febrero). Un par de semifinales ATP lo depositaron rápidamente en el Top50. Las finales perdidas en Niza y Halle lo posicionaron en el Top30, puesto que mejoró gracias al campeonato en San Petersburgo. Meteórico ascenso en el ranking mundial en apenas nueve meses. Su única victoria ante un Top10 había sido nada más ni nada menos que ante Roger Federer en Halle, increíble. En Rusia no le tembló el pulso y despachó a Berdych (9°) en semifinales y a Wawrinka (3°) en la final, vigente campeón del US Open y con un récord de once finales consecutivas ganadas. Este adolescente es cosa seria.

Lucas cuenta sobre sus cambios tenísticos y la felicidad por ser campeón ATP en su país: "Cambié la forma de trabajar fuera de la cancha para estar mejor preparado físicamente. Todos los cambios hicieron un clic en Miami. Desde eso he sido un jugador diferente. Estoy muy feliz. Es un gran honor haberlo hecho en Francia, frente a mi familia y mis amigos. Es más especial ganar con ellos aquí, compartiendo la felicidad. Esto es algo que he soñado desde que era niño y veía tenis por televisión. He jugado para ganar desde que era joven, así que esto significa mucho"

Alexander, miembro de la #NextGen, analiza su semana en Rusia y muestra su felicidad por lo logrado: "Es increíble para mi edad ganar un ATP y es una sorpresa ser el primer campeón adolescente desde Marin Cilic en 2008. Es algo que solo pude soñar y estoy muy orgulloso de mi mismo. Jugué muy buen tenis. Serví excelente toda la semana, lo que ayuda mucho en canchas duras y más aun bajo techo. Estuve sólido desde el fondo de la cancha. Obviamente, tuve oponentes muy duros, pero estaba feliz con el modo en el que estaba jugando. Mi próximo objetivo es ganar otro título".
Algunos datos más que dejaron las victorias de ambas estrellas del presente y sobre todo del futuro cercano. Alexander Zverev es el jugador más joven en ganar un ATP en 2016 a sus 19 años. Francés y alemán son el séptimo y octavo campeón debutante de la temporada, que se suman a Kyrgios, Schwartzman, Johnson, Ramos, Lorenzi y Carreño Busta. Lucas Pouille nunca había ganado siquiera un Challenger y apenas cuatro Futures. En 2016 Zverev venció a Federer y Pouille Nadal, además de derrotar a otros seis Top10 más entre ambos en lo que va del año. Nunca se enfrentaron entre ellos, pero no faltará ocasión.

Daniel Vitale Pizarro

18 de septiembre de 2016

Destino Croacia


Glasgow, Escocia, Gran Bretaña. El 'Emirates Stadium' era el escenario elegido por los locales para recibir a Argentina por una de las semifinales de la Copa Davis en su versión 2016. Andy Murray (2° ATP singles) y su hermano Jamie (4° ATP dobles), acompañados por Kyle Edmund (55°) y Daniel Evans (53°), eran los campeones vigentes de la competición y candidatos a volver a la final a fines de noviembre. Los convocados por el capitán argentino Daniel Orsanic para viajar a Europa y lograr la hazaña fueron Juan Martín Del Potro, Guido Pella, Federico Delbonis y Leonardo Mayer. Los visitantes sin un Top40 entre sus seleccionados.

Elegido por la nueva dirigencia de la AAT para convencer a Del Potro a volver al equipo y con un proyecto para el desarrollo del tenis de base interesante, Daniel Orsanic tomó las riendas del equipo argentino de Copa Davis la temporada pasada. Semifinalista en 2015 sin "DelPo" en el equipo pero con el apoyo del tandilense, a la espera de su recuperación, Argentina inició 2016 con victoria en Polonia. Italia de visitante fue el siguiente escollo sorteado por este equipo con la presencia de Juan Martín en el dobles, fundamental por el efecto causado en los rivales y en sus compañeros. El triunfo en Pesaro dejó buenas sensaciones, sabiendo que con los meses Del Potro mejoraría físicamente.

El ejecutor y el mentor en un abrazo que cierra una de las mejores victorias de la carrera de Del Potro

Llegó septiembre. La serie de 'superactuaciones' de "La Torre de Tandil" en la últimas semanas (Wimbledon, Rio 2016 y US Open) elevaron el nivel de la serie y mermaron la diferencia que había entre ambos equipos. A pesar de eso, el cansancio acumulado perjudicaba al argentino al no permitirle, salvo partidos muy rápidos, disputar los tres puntos. Tercer jugador más arriba en el ranking de los convocados, al límite físicamente, la estrategia elegida fue ir de N°2, enfrentar a Murray el viernes, jugarse a dar el batacazo y después ver si jugar el dobles, el singles o ambos en el mejor de los casos.

El sorteo determinó que la serie la abrían Murray-Del Potro. El plato fuerte era la entrada de la cena. Cinco horas y siete minutos de gran tenis terminaron con la alegría visitante, el parido más largo de la carrera del ganador. La final de Rio 2016 invertía los ganadores. 1-0 Argentina. La presión caía sobre Edmund que debía no defraudar ante Pella. Ante la incrédula mirada de escoceses, ingleses, galeses y norirlandeses, alentando a los suyos, Guido ponía match point al equipo albiceleste el primer día de competencia. Ni los más fanáticos u osados imaginaban un 0-2 a Gran Bretaña. Orsanic tomó riesgos y acertó. Pero aun faltaba una eternidad para la final.

El desahogo de un lider, el aplauso de un compañero ideal

El dobles era a priori el punto más difícil de la serie. Jamie Murray (1° ATP dobles en abril), campeón del Australian Open y del US Open 2016, acompañado por su hermano Andy (invictos en Copa Davis) eran una vara muy alta. El viernes extenuó a Juan Martín que sin resto físico para disputar otro singles a cinco sets, prefirió jugar el dobles, hacer fuerza en una modalidad con menos exigencia y sellar una serie épica el dobles. Hubiera sido demasiado perfecto todo. A pesar de sacar sets iguales 4-3, el partido lo ganaron los locales. Desde ese quiebre, fue todo de los anglosajones. La jerarquía de Andy y el oficio de Jamie superó la valentía de Mayer y el orgullo de Del Potro.

Como era previsible y a pesar del cansancio físico visible de Murray, en el duelo de los número uno de la serie, salió airoso el británico. Pella poco pudo hacer ante el N°2 del mundo que dosificó fuerza, fue agresivo y aun agotado, no tuvo inconvenientes. El quinto punto, especulado por muchos, llegó. Pero los elegidos no fueron los del viernes. El pase a la final lo definirían Leonardo Mayer y Daniel Evans. Los nervios y la falta de ritmo del yacaré en este nivel le costaron el primer set pero a partir del segundo, su tenis fluyó, su derecha fue contundente y sin titubear, se llevó el encuentro y la serie. El 114° ATP le daba la clasificación a Argentina a la final de la Copa Davis.

Los protagonistas saludando a Mayer apenas sellado el pase a la final

Será la quinta final de Copa Davis que disputará Argentina a lo largo de la historia de la competencia. En todas las anteriores no pudo obtener la Ensaladera de Plata: 1981 Estados Unidos (Cincinnati), 2006 Rusia (Moscú), 2008 España (Mar del Plata) y 2011 España (Sevilla). Esta vez será en Croacia, aun por definirse la serie. Lo único que se sabe es que será en Croacia, bajo techo y con capacidad para al menos 12000 personas (salvo excepción), reglas ITF para dicho instancia. El anfitrión ya fue campeón en 2005 en su única aparición en una final. Siguiendo con los números, Argentina es el único país con cuatro finales que nunca fue campeón del certamen. ¿La quinta será la vencida?

Daniel Vitale Pizarro

12 de septiembre de 2016

#StanTheMan



El gesto del torneo

Tercera ronda del US Open 2016. Stan Wawrinka servía match point en contra 4/6 6/3 6/7 6-6 (5-6). Pasó el susto, ganó el set y el encuentro. Partido a partido el suizo se fue encontrando con su juego. Marchenko fue una especie de sparring en octavos de final. Del Potro y Nishikori elevaron la exigencia pero no pudieron sostener el nivel a lo largo de sus encuentros, desbordados por momentos por la potencia de Wawinka. En la final lo esperaba Novak Djokovic, acostumbrado a las definiciones por torneos importantes. El serbio llegaba a la final en Nueva York en una situación extraña: dos retiros, un 'walk over' y un Monfils desganado y displicente durante casi toda la semifinal.

La final del US Open enfrentaba a los mismo protagonistas que la de Roland Garros 2015. En Flushing Meadows, el nivel de Wawrinka venía en ascenso y el de Djokovic estaba en una meseta entre los retiros, los dolores en su codo derecho y la inconsistencia de los últimos torneos disputados. Quizás este US Open haya sido el de peor nivel en el cual llegó a la definición, pero llegó. Número uno del mundo, doce Grand Slams ganados y veinte finales más en sus hombros, palmares desorbitante, historia pura en el 'Arthur Ashe', enorme desafío para "Stan The Man" que además acumulaba el doble de horas durante las dos semanas de competencia.

Esta foto tiene photshop (?)

Le costó algunos games meterse en el partido. Remontó, perdió el primer set en el tiebreak y a partir de allí, fue todo de Wawrinka. A fuerza de tiros ganadores desde la base, reveses incontestables y drive dominadores, Stan se iba abriendo camino en un final muy trabada. Djokovic no daba el brazo a torcer pero tampoco incomodaba al suizo con sus golpes. Defendía como siempre, competía como siempre, pero no desequilibraba. Del otro lado, "Stanimal" nunca titubeaba y llevó siempre las riendas del partido. El resultado dependía de su puntería, decisión y frialdad. Había que ganarlo. Novak no iba a regalar absolutamente nada, iba a pelear hasta la última bola.

¿Drama? También tuvo drama esta final. Los médicos ingresaron varias veces durante el partido pero por precaución, sin que ninguno pidiera el tiempo de atención extra, hasta que las ampollas con sangre del número uno frenaron el encuentro cuando estaba al borde del desenlace, antes del cambio de lado, lo que enfureció a su rival. Disculpas de por medio y vuelta a la cancha. El cansancio físico era cada vez mayor, pero la cabeza es la que manda y ninguno mostró signos de agotamiento. Adelante en el marcador, Wawrinka administró el quiebre y sin antes sufrir en cada turno de saque, lo cerró tras un revés largo del serbio. Campeón.

Aferrado y atento

"Estoy fundido, me lo dejé todo en la pista. Ha sido un partido muy exigente, durísimo. Hasta finales del primer set no llegué a la final. Pensé que él podía jugar mejor, pero al menos, estaba ahí. Ganar el torneo después de haber estado a un punto de haber perdido en 3ª ronda se siente muy especial. Al principio de los torneos no juego mi mejor tenis, pero llego a las finales para ganar. A pesar de eso, antes de la final estaba muy nervioso, como nunca antes. Estaba temblando en el vestuario. Me he puesto a llorar". Un autentico Wawrinka ante los micrófonos demostró que ante todo es persona y que tiene nervios como todos, a pesar de no haberse notado ante semejante escenario.

Wawrinka hace rato que es un jugador distinto al resto. Desde 2013 que su estirpe cambió. Su tatuaje en el brazo izquierdo (“Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Sigue intentándolo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”) y la contratación de Magnus Norman como coach marcaron un antes y un después en su carrera. Stan pasó de ser un peligro para cualquiera, a un ganador; de perder finales o partidos importantes o no perder once definiciones al hilo. Desde que alcanzó la semifinal del US Open 2013, su carrera explotó. Campeón de un Grand Slam por temporada en diferentes escenarios y siempre ante en N°1 vigente. Si, así como leen. Cuando la mente supera al físico y al tenis, todo lo puede.

El próximo modelo tendrá una nueva silueta...

"Ha sido un encuentro muy exigente físicamente. Él ha sido el jugador con mayor coraje en los momentos decisivos. Ha sido más fuerte mentalmente. Unos pocos puntos deciden un partido de este calibre y hoy ha sucedido así. Yo no aproveché mis oportunidades de quiebre y eso que tuve muchas. En partidos así, si no aprovechas las oportunidades, tu rival lo hará. Él lo ha hecho. Ha sido más valiente, ha dado un paso hacia adelante, más agresivo, mientras yo esperaba a que pasaran cosas”. Muy claro el múltiple campeón de Grand Slams a la hora de desgranar las claves de su derrota, la quinta en finales en el US Open, misma suma que Lendl aquí y Murray en Melbourne.

Campeón del Australian Open y Roland Garros para ganar los cuatro 'Grandes' al hilo, algo inaudito en la historia, solo empatado con Rod Laver (1962 y 1969) y Donald Budge (1938), Djokovic no se olvidó de su espectacular año: “Para mí ganar cuatro Grand Slams consecutivos fue un gran logro. Estoy muy orgulloso de ello y la derrota de hoy no puede empañar lo logrado en Australia y especialmente en París. Ganar dos Grand Slam este año, jugar otra final más… no tengo queja. Obviamente me hubiera gustado ganar hoy pero debes dar la mano a tu rival y felicitarle. Aceptar la derrota y seguir adelante”.

Daniel Vitale Pizarro