12 de julio de 2016

El uno para el otro



Selfie en la Central de Wimbledon, como vos, como yo, como cualquiera...

Treinta y uno de diciembre de 2011. Andy Murray acumulaba tres finales perdidas de Grand Slam y cinco semifinales. El karma de las rondas finales empezaba a pesarle cada vez más. Sin británicos campeones de Grand Slam en la Era Abierta y con el último en la década del '30 (Fred Perry), la presión y los rivales de fuste del momento le impedían consagrarse campeón de un 'Grande'. Pero a partir de esa fecha, la tendencia comenzó paulatinamente a modificarse. El escocés decidió contratar a un entrenador con experiencia en perder finales de esa envergadura (8-11) y que además haya podido superar esa angustia y transformarla en algo positivo. ¿El elegido? Iván Lendl...

Pionero en contratar leyendas del deporte como entrenadores, Andy debutó con Lendl en su box en el Australian Open 2012 y cayó en semifinales. Los cuartos de final en Roland Garros marcaban que en ambos 'Majors' había alcanzado una ronda menos que en 2011. Los rumores de la pareja Murray-Lendl se escuchaban y leían por doquier. Pero llegó Wimbledon y todo cambió. Fue un antes y un después en su carrera. Set y quiebre arriba en la final no fueron suficientes para doblegar al mejor tenista de la historia sobre la hierba, Roger Federer. Pero ya no era el mismo Murray. Su actitud dentro de la cancha y su mentalidad, eran otras.

Las tres victorias más importantes de su carrera, hasta hoy...

Y lo demostró unas semanas después cuando la final de Wimbledon se repitió en los JJOO, en el mismo escenario. En ventaja física por la edad y por el maratónico partido que Federer le ganó a Del Potro en semifinales en más de cuatro horas, Andy derrotó a Roger en sets corridos sin inconvenientes. La primera gran victoria de la dupla Lendl-Murray. El US Open fue la frutilla del postre de la temporada. Mentalmente más fuerte y más agresivo con sus golpes, se llevó por delante a Djokovic en la final. Finalista en Australian Open y ausente en Roland Garros 2013 por dolores lumbares, llegó Wimbledon.

Otra vez Djokovic en la final de un Grand Slam. Como sucedió en los JJOO gracias nuevamente a una extenuante semifinales de Novak con Juan Martín, Murray se consagró en sets corridos ante el serbio. El mayor objetivo estaba cumplido: ser campeón de Wimbledon. Lendl era parte importantísima del triunfo. Los dolores en su espalda se volvieron insoportables por lo que tuvo que parar tras el US Open. Meses afuera del circuito desembocaron en la desvinculación de mutuo acuerdo entre jugador y pupilo en marzo de 2014, con palabras de agradecimiento de ambas partes. Un ciclo que parecía terminado...

La alegría de ser finalista de Grand Slam y eliminar a Federer en semifinales

Murray tardó en recomponer su forma física y tenística de tras la operación, lo que lo excluyó del Top10 en septiembre de 2014 (12°), pero que en un meteórico final de temporada, llegó al sexto puesto para clasificarse al Masters y "maquillar" un año magro. Daniel Vallverdú y Amelie Mauresmo fueron los entrenadores entre 2014 y 2015, con los mismos resultados que antes de la llegada de Lendl: semifinales y finales de Grand Slam, inalcanzable para la mayoría, insuficiente para él. La negativa de Ivan Lendl en 2015 de entrenar a Berdych hizo pensar que el checo no iba a regresar al circuito, pero semanas antes de la gira sobre césped 2016, su nombre sería noticia.

Ivan Lendl acordó volver a formar parte del grupo de trabajo de Andy Murray, en principio para la gira de pasto. Campeón en Queens a días de volverse a encontrar en una cancha de entrenamiento, "Iván el Terrible" sentía que no había pasado el tiempo desde que dejaron de trabajar juntos. Llegó Wimbledon. Por tercera vez Murray estaba en la final y Lendl en el banco. Tres finales en tres presentaciones como "sociedad". En esta Milos Raonic era el rival de turno. El británico lo había derrotado semanas atrás en Queens y por primera vez en sus once finales de Grand Slam, no iba a enfrentar a un miembro del 'Big4'. Y no lo iba a desaprovechar.


La Copa a TODOS lados

Finalista en los tres Grand Slams de la temporada (primera vez que lo logra y primera vez en tres finales de GS en un año calendario), Andy Murray no titubeó en ningún momento y despachó en sets corridos al canadiense, debutante en finales. Quizás el mejor Grand Slams disputado en cuanto a nivel tenístico, aunque no venció a ningún miembro del Big4 pero si a dos Top10 (Berdych Raonic). Tres Grand Slams ganados en once finales disputadas, los tres con Lendl como coach. ¿Casualidad o causalidad? La sociedad vuelve a dar sus frutos, y como si nunca se hubieran desvinculado, en unas semanas lograron los dos objetivos planteados: Queens y Wimbledon, invictos.

“Confío mucho en él. Solo su presencia en el box ya me transmite mucha seguridad y confianza. Yo jugaba con muchísima presión encima. Fue difícil durante muchos años, porque cuando competía estaba pendiente de todo lo que se comentaba sobre mí. Era difícil, pero ahora ya no me afecta. Era muy difícil gestionar toda esa presión. Cada uno lo hace de modo diferente. A mí lo que me ayudó de verdad fue trabajar con Lendl, porque él tenía muchísima experiencia y le había pasado lo mismo que a mí: perdió sus primeras cuatro finales de Grand Slam. Él sabía lo que eso significaba, así que eso me ayudó”, palabras de Andy Murray en alusión a su entrenador y el impulso anímico que le proporciona la figura de Iván.

Lendl, Delgado y Murray, el tridente campeón

Lendl aclara que su trabajo no es mejorar la técnica, sino que se ve a si mismo como un gran motivador y analista táctico: "No trabajo la técnica. Cero. Creo que con 27 o 29 años, lo que tienes es lo que tienes. Puedes retocar ciertas cosas pero cambiar la técnica no es algo que quiera hacer ya que no pienso que se deba hacer a esas edades y porque soy muy malo en ello. Incluso trabajando con los juniors pido a alguien que sea bueno en eso porque yo no lo soy. Puedo ver que hay algo mal en tu derecha y ver lo que es pero no tengo ni idea de cómo arreglarlo". ¿Los objetivos a corto plazo Ivan?: “Obviamente queremos arruinar los planes de Djokovic y haré todo lo posible para que Andy sea número uno del mundo. No puedes garantizar victorias, pero si trabajo duro".

Daniel Vitale Pizarro

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