27 de julio de 2015

Rebelde sin causa

La tercera fue la vencida. Finalista en Belgrado 2012 y Montpellier 2013, el título para Benoit Paire llegó en Bastad esta temporada ante un complicado y experimentado rival en la final, Tommy Robredo. El francés se quitó de encima al español en una hora y treinta y tres minutos por 7/6 6/3, sin ceder su servicio. Su camino al encuentro decisivo no fue para nada sencillo con victorias ante David Goffin (14°), Istomin (73°) y Cuevas (25°), rivales de fuste para un jugador que volvió al circuito esta temporada tras estar cuatro meses fuera por lesión. 149° ATP a comienzo de año, hoy se da el lujo de rozar el Top40 (42°) con cinco meses por delante en el calendario para mejorar esa posición.

Curioso fue su andar en el circuito este 2015. Empezó en la qualy del Australian Open con el pie izquierdo y decidió extrañamente, para recuperar confianza, disputar un Future en su país, certamen que ganó en el que no enfrentó a ningún Top400. Afuera de los ATP, ganó dos challengers, perdió una final y disputó varios torneos ATP entre clasificaciones y cuadros principales, hasta que llegó a Suecia. Pasó por primera vez en el año los cuartos de final en un ATP y se proclamó campeón debutante a sus 26 años. Esta temporada es el primer jugador en ser campeón en las tres categorías del circuito profesional con puntos para el ranking ATP: Futures, Challengers y ATP.
Pero no todas eran sonrisas. El temperamento de Paire le trajo complicaciones más de una vez, dentro y fuera de la cancha. Enojos e insultos, desconcentraciones, raquetas rotas, falta de respeto a rivales o desgano dentro de la cancha, son algunas de las actitudes repudiables del francés. Y si a eso le sumamos las lesiones, tenemos la explicación de su ranking oscilante que nada tiene que ver con su facilidad para jugar al tenis. Hoy, el puesto 24° alcanzado en 2014 (su mejor ranking) no está tan lejos como hace unos meses cuando estaba fuera del Top100 o cuando la semana pasada vivía un hecho bochornoso en un Challenger en Italia.

Roberto Bautista Agut lo eliminó en segunda ronda de Wimbledon y Benoit eligió disputar el Challenger de San Benedetto (Italia) siendo el 59° del mundo. En su debut le tocó el veterano Filippo Volandri que está quemando sus últimos cartuchos como profesional, rozando el puesto 200 del ranking. El marcador estaba a su favor 6/1 2-4 cuando decidió entregar los cuatros games siguientes y abandonar el encuentro cuando iban 6/1 2/6 0-2. Durante esos games caminó literalmente la cancha y tiró la pelota afuera intencionadamente en repetidas ocasiones, lo que derivó en el abandono antes de finalizar el partido. Una vergüenza. Los espectadores, en repudio, lo silbaron y abuchearon.

Pero los arrebatos no son una novedad para el competidor en cuestión, y el propio jugador hace unos años (2012) ya hablaba sobre el tema: "Estoy trabajando la actitud, para ser más serio. Antes era totalmente loco, ahora la cosa va mejor. A veces regalaba games sin saber por qué. Sigo teniendo mis bajones, pero hay una evolución. Mi entrenador (Lionel Zimbler) es como mi segundo padre, y con él hablamos todo el tiempo del tema, en descifrar por qué dejo de jugar algunos games. La cosa está mejor, está mejor". Si el lo dice... Al menos no hizo papelones en Bastad y pudo debutar como campeón ATP, aunque una cosa no tapa a otra...

En Wimbledon está al borde de ser jugador no grato. En 2013 cayó en tercera ronda y además de estrellar su raqueta contra un paredón apenas terminó su partido, explotó en conferencia de prensa: "No me gusta Wimbledon. Cuando entras a la pista te advierten de que tengas cuidado con la superficie, pero los terrenos no son buenos. En un momento, todo el mundo se lesiona. Eso pasa simplemente porque las pistas no son buenas. Mi único deseo es irme de aquí. Esto es el infierno. Me multan 1000 dólares por decir 'mierda' una vez. Tal vez puedan utilizar el dinero para arreglar las pistas".

La furia desatada en Wimbledon 2013

"La Tige" (el tallo), apodo por su físico, fue más allá y al año siguiente en Wimbledon, tras caer en primera ronda ante Lukas Rosol, tiró frases como estas: "Odio Wimbledon. No me entristece en absoluto abandonar este lugar. Es un ambiente que me desagrada enormemente. Pero prefiero no decir más. Simplemente detesto este torneo y estoy contento de irme lo antes posible". Ese año también tuvo encontronazos con el árbitro en Roland Garros y con el público en Paris Bercy tras retirarse abucheado: "Son los imbéciles que no saben nada sobre el tenis". Meses después, en Miami 2014, discutió fuertemente con Michael Llodrá por fallos controvertidos: "No volveré a hablar con él". Un experimentado en la materia. Un ejemplo para no imitar.

Sin un patrón de juego definido pero con un revés con el que hace lo que quiere, Paire se autodefine así: "Debo mantenerme un poco diferente al resto. Tirar drop-shots, saque y red, tiros ganadores con el revés... Nunca sabes lo que va a pasar cuando juego. Puede ser un error grosero o un winner increíble. Si cambio completamente y me quedo en el fondo de la cancha como todos los jugadores, voy a ser 200º del mundo y ese no es mi juego". Sin pelos en la lengua, rozando la soberbia pero con los pies sobre la tierra, el techo de su juego y ranking depende pura y exclusivamente de su mentalidad, parte incondicional en este deporte que le impidió ser un peligroso Top20.

Daniel Vitale Pizarro

20 de julio de 2015

Carrera con obstáculos


El equipo argentino completo, con Del Potro como hincha número uno.

La gran victoria del equipo argentino de Copa Davis ante Brasil en febrero, posibilitó la presencia argentina en el Grupo Mundial de 2016 y la posibilidad de poder disputar los cuartos de final de la competencia contra Serbia, de locales. Una vez más, el sorteo le guiñó el ojo y el destino mucho más. Aunque siempre a la suerte hay que ayudarla, esta vez nos dio y nos quitó. La tercera operación en la maltrecha muñeca izquierda de Del Potro, lo marginó de la serie y posiblemente de todo 2015. La eliminatoria, cinco días después de Wimbledon, dependía cien por cien de la presencia o ausencia de Novak Djokovic.

El serbio, campeón de la Davis en 2010, acude a la competencia siempre y cuando no le perjudique su calendario ATP. Su decisión era clave. Tuvo en vilo a todo el equipo argentino y a todo un país que sentían un deseo ambiguo. Por un lado estaban los que preferían que no aterrice en Buenos Aires porque las posibilidades de una victoria eran muy pocas, y por otro, estaban los que hacían fuerza para que se hiciera presente en Tecnópolis porque verían por primera vez al número uno del mundo en Argentina, disputando una competencia oficial. Pero nuevamente la suerte estuvo a favor de los capitaneados por Daniel OrsanicDjokovic accedió a la final de Wimbledon e inmediatamente confirmó que no vendría al sur de América.

La emoción del nuevo líder del equipo

Sin el mejor tenista de los últimos años, la serie daba in giro radical. Leonardo MayerFederico DelbonisCarlos Berlocq y Diego Schwartzman fueron los elegidos para representar al país. Viktor TroickiDusan LajovicJanko Tipsarevic y Nenad Zimonjic, los serbios presentes en Tecnópolis. Para peor, el capitán Obradovic decidió a último momento no contar con "Tipsa", copero como pocos. Serbia pasó a depender del mejor rankeado de la serie: Troicki (20° ATP). Si Viktor lograba sacar adelante sus singles, más el dobles, comandado por el experimentado Zimonjic, la semifinal estaba al alcance de la mano. Pero nada de eso sucedió.

Orsanic se decidió por Mayer Delbonis para el viernes. Dejó en "stand by" los integrantes del dobles, con Berlocq casi seguro como acompañante de Schwartzman Mayer, según como se desarrollara la serie. "Leo" cumplió con creces contra el inexperimentado Krajinovic. No le dio respiro y lo derrotó en poco más de una hora y media. Ideal. Llegó el turno de Delbonis. Su rival, el más duro del fin de semana. Tan así fue que Troicki dominó al argentino durante dos sets y medio. Más de 50 errores no forzados no fueron suficientes para que Serbia iguale la serie. El azuleño levantó su nivel justo a tiempo, tanto que terminó cerrando el partido con un ace 2/6 2/6 6/4 6/4 6/2.

Carlos "Hulk" Berlocq, ya un clásico.

Mayer-Berlocq fueron finalmente los elegidos para sentenciar la eliminatoria. La frescura del yacaré sumado al conocimiento mutuo como pareja (compañeros en muchas ocasiones en el circuito ATP), inclinó la balanza. Y Orsanic no falló. Paliza argentina 6/2 6/4 6/1 que cortó una racha de cuatro dobles perdidos (República Checa, Italia, Israel y Brasil). Un desconocido Zimonjic no acompañó a Troicki que nada pudo hacer ante una tarea inexpugnable de la pareja local. La incertidumbre había terminado, todo era alegría. El grupo había sacado adelante otra serie. Sin Del Potro ni Mónaco, Argentina era semifinalista por decimotercera vez en su historia, décima en los últimos trece años. De locos.

El mejor equipo de la historia de la Copa Davis que no fue campeón. Ese es el título de Argentina en esta competición. Sobrados son los ejemplos para catalogar así al país. Desde 2002, nunca abandonó el Grupo Mundial y recién el año pasado tuvo que disputar el repechaje que superó con holgura. Récord desde que se implementa el actual formato de la competición. Las cuatro finales sin poder ganar son otro récord, aunque no por haberlas perdido no tienen mérito, todo lo contrario. Pasaron VilasClercNalbandianCoria Del Potro, este último vigente pero atosigado por las lesiones, y la Copa sigue esquiva, a esta altura, un karma nacional.

Delbonis y Orsanic, el punto más sufrido y el estratega, juntos en una postal para el recuerdo.

Párrafo aparte para la organización. El capitán serbio, Bogdan Obradovic, molesto con el país anfitrión, dijo cosas como estas tras la derrota: "Primero quiero felicitar a la Argentina, jugaron un gran tenis, creo que merecen estar en semifinales. Al margen de eso, la organización fue bastante mala. Esperamos 35 minutos para que nos pasaran a buscar, cuando llegamos hacía mucho frío. Se lo dijimos a la ITF pero no mucho no le importó: fue la peor organización que he tenido en los diez años de carrera en la Copa Davis. No digo que hayamos perdido por esas razones, pero influyeron en la preparación de la serie".

La estrategia de Daniel Orsanic y su apuesta a elegir determinados jugadores y luego confiar en ellos, dio sus frutos. Se la jugó y le salió bien. La reestructuración del tenis argentino por la que tanto pidió Del Potro, de a poco va tomando forma. Un grupo unido, no precisamente de amigos, pero si en el que todos tiren para el mismo lado, sin líderes ni privilegiados. Líderes tenísticos sí, líderes armadores de equipos, egoístas, no. Y como todo en la vida, las victorias y las derrotas se festejan y se soportan más en grupo, por eso lo importante de un equipo con todas las letras. Ahora viene Bélgica y Goffin, de visitantes, durísimo. Pero si se llegó hasta acá, ¿porqué no soñar con otra final?

Daniel Vitale Pizarro

13 de julio de 2015

El pasto no es solo para las vacas


"El césped no tiene gluten, no está procesado, es completamente orgánico y natural. No me dio ninguna reacción"

Novak Djokovic (1°) y Roger Federer (2°), los dos mejores tenistas de la actualidad, llegaron a la final de Wimbledon al igual que la temporada pasada. Los niveles de ambos durante las dos semanas prometían un partido de altísimo vuelo. En las semifinales, Djokovic destrabó un primer set muy parejo ante Gasquet, que luego terminó resolviendo con comodidad, y Federer disputó uno de los mejores partidos de su carrera, según sus palabras, contra Murray. La final de Grand Slam con más "Majors" de la historia (25), dos más que la disputada el año pasado entre ellos en el "All England" (anterior récord), no iba a defraudar.

Roger empezó muy agresivo, decidido a acortar los puntos y cerrarlos en la red. Eso se trasladó al primer quiebre del partido para el suizo. Inmediatamente Novak lo recuperó. Tuvo que salvar dos bolas de set en el 5-6, momentos en los que el primer servicio fue vital. El tiebreak fue todo para el campeón defensor. El segundo set fue el más parejo. Esta vez el que tuvo set point en el 4-5 fue "Nole". Llegó el tiebreak. Federer caminó por la cornisa, salvó siete sets points y se llevó el parcial. La Cancha Central explotaba. El serbio, enfadado, rompía su remera en el cambio de lado, ofuscado por las chances desperdicias. El encuentro se convertía en uno al mejor de tres sets, atrapante.

Su saque, menos dotado, funcionó mejor que el de su rival

La paridad del tercero duró poco. El nacido en Belgrado rompió el saque de su rival en el 1-1. La intensidad del partido había bajado. Federer sintió el peso del partido, sus piernas lo evidenciaron y en semejante definición, esas pequeñas cosas terminan inclinando la balanza. Administrado el quiebre, los últimos esfuerzos del helvéticos fueron en vano. 7/6 6/7 6/4 y al descanso. Djokovic sabía que salvo la heroica, el partido estaba en sus manos. Nuevamente un quiebre tempranero de servicio dilapidó las pocas chances que le quedaban al nueve veces finalista aquí, que cayó 7/6 6/7 6/4 6/3 ante un inexpugnable campeón, una roca sólida en todos los aspectos que involucran al tenis.

Los números de Djokovic esta temporada son un escándalo. Salvo el traspié a principio de temporada en cuartos de final de Doha ante Karlovic y su saque, no bajó de la final en todos los torneos en lo que jugó. Campeón del Australian Open, Indian Wells, Miami, Monte Carlo, Roma y Wimbledon más las finales de Dubai (Federer) y Roland Garros (Wawrinka). 48-3 su récord en 2015, seis títulos sobre nueve jugados y más de cuatro mil puntos por encima de Federer en el ranking ATP. Pero por sobre todas las cosas, muy superior a todos, similar a lo que ocurre con Serena Williams en la WTA, pero con más jerarquía de los rivales.

Frustrado pero feliz, la cara de Federer, una mezcla agridulce contra la sonrisa de oreja a oreja de Djokovic.

En un breve análisis, con humor y sinceridad, Federer dijo cosas como estas: “Novak estuvo brillante en los puntos importantes y al final se convirtió en una roca sólida. He tenido mis oportunidades de ganar y por eso estoy decepcionado. Supongo que el primer set ha sido clave, si lo hubiese ganado es posible que las cosas hubieran sido diferentes. Tampoco me hubiera venido mal sacar un poquito mejor, conseguir más puntos gratis. Él ha jugado muy bien a lo largo de todo el torneo, de todo el año, también de la temporada pasada y de la temporada anterior, es decir, siempre. Este año se merecía el título”.

El mejor deportista suizo de la historia tomó el plato, lo exhibió por todo el estadio, lo enseño con orgullo y aceptó la derrota: "Jugué un buen tenis pero Novak lo hizo mejor. Tuve dos grandes semanas, un partido no opaca los anteriores seis". Brillante. Una lección para todos los tenistas que ponen excusas a la hora de las derrotas y magnifican lo que en realidad es: un partido perdido más. Lo único real es la realidad y el balcánico está por encima de sus rivales. No queda otra que aceptarlo y seguir intentandolo, pero tranquilo con lo hecho dentro de una cancha, y más aun, orgulloso de ser el segundo en un torneo en el que empiezan 128, todos con la misma ilusión.

Orgulloso pero con un sabor amargo, Federer caminó toda la Cancha Central con el plato de segundo puesto.

“Teniendo en cuenta mi estado anímico hace tres o cuatro semanas, es increíble estar aquí como campeón de Wimbledon, porque he conseguido superar ese gran reto otra vez”, las palabras del campeón tras su consagración por tercera vez de Wimbledon en su cuarta final en las últimas cinco ediciones. “Obviamente, soy mucho más fuerte mentalmente y más maduro como jugador y persona para ser capaz de mantener constantemente este nivel de profesionalidad y competir con estos jugadores", único jugador en haberle ganado a Nadal en Roland Garros y a Federer en Wimbledon en una misma temporada.

Novak persigue la historia. Su campeonato en Wimbledon le permitió pasar a Andre Agassi, Jimmy Connors, Ivan Lendl, Fred Perry, Max Décugis y Ken Rosewall (8) en cantidad de Grand Slams para ubicarse octavo en la historia y quinto en la Era Abierta. Roger Federer (17), Rafael Nadal y Pete Sampras (14), Roy Emerson (12), Bjorn Borg y Rod Laver (11), Bill Tilden (10) y Novak Djokovic (9), así es la lista de los máximos ganadores, en la que el serbio no para de escalar posiciones.

Daniel Vitale Pizarro