17 de diciembre de 2018

Un agitado 2018


El tenis argentino vivió un 2018 repleto de emociones. En la cúspide del tenis mundial y en las bases, 2018 no fue un año más para el tenis en Argentina. Juan Martín Del Potro, Diego Schwartzman, Sebastián Baez, Facundo Diaz Acosta, Gustavo Fernandez y podría seguir con muchos nombres y logros a nivel junior y profesional de los jugadores que representan a nuestro país a lo largo y ancho del mundo. Todo eso concluyó en diciembre con el Interclubes de Primera División, el de más jerarquía de la historia, en un estadio digo para tal evento. Tampoco fue un año tranquilo en lo dirigencial con un cambio total y generacional en la cúpula de la Asociación Argentina de Tenis.
El año comenzó con Gustavo Fernandez como N°1 ITF de tenis adaptado. Su título en el Australian Open y las finales perdidas en Roland Garros y Wimbledon lo depositaron en el cumbre del tenis mundial en 2017, posición que perdió tras perder en su debut en el Australian Open 2018. Lejos de ser un mal año, el cordobés finalizó 2018 como N°3 ITF luego de perder las finales de Roland Garros y Wimbledon, como en 2017.
Las alegrías no tardaron en llegar. En marzo, tres meses después de que Axel Geller dejara vacante el N°1 ITF Junior por edad, otro argentino tomó las riendas del circuito juvenil: Sebastian Baez. Finalista de Roland Garros junior y Oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud en dobles, Sebastian finalizó la temporada como N°3 del ranking para menores de edad. El otro junior destacado fue Facundo Diaz Acosta. Apenas una victoria en dobles en los tres Grand Slams (0-3 en singles) que disputó pero con buenos resultados en torneos de similar jerarquía, finalizó N°6 ITF junior gracias al sorprendente rendimiento en Buenos Aires 2018 en el que obtuvo dos medallas de Oro: singles y dobles junto a Baez.
En el circuito principal, Juan Martín Del Potro tuvo su mejor año deportivo como profesional. Por primera vez en su carrera fue campeón de un Masters1000 y N°3 ATP. Además volvió a la final de un Grand Slam, precisamente en el US Open, nueve años después de ser campeón en Flushing Meadows. Clasificado al Masters, una lesión (otra más) le impidió coronar una temporada brillante. El otro punto fuerte fue Diego Schwartzman. Campeón por primera vez de un ATP500 (Rio de Janeiro), alcanzó el puesto 11° ATP en junio luego de ser cuartofinalista en Roland Garros. A la temporada de ensueño que tuvo "el peque", le agregó su primera victoria sobre césped luego de siete derrotas consecutivas.

Tenis | @dieschwartzman elevó la vara y se aferra a los detalles para progresar: nuevo calendario y encordado más "veloz" 🎾🇦🇷 Por @SebaTorok https://t.co/KyItqbwAVo pic.twitter.com/zj3USxdAj7
Las categorías menores del circuito internacional también dijeron presente. Once fueron los Challengers que se conquistaron en singles en 2018 para llegar a un total de 330 títulos en esa categoría, creada en 1978. Guido Andreozzi fue el líder anual con cuatro Challengers obtenidos más otros cuatro en dobles. En total Argentina acumuló 18 títulos entre singles y dobles. En los Futures, la categoría más baja del profesionalismo, Argentina terminó con 108 Futures ganados entre singles y dobles, la mayor cantidad obtenida por un país en el año, un dato a destacar para el tenis argentino.
Pero la frutilla del postre fue el Interclubes de Primera División. Disputado en el "Polideportivo Boedo" de San Lorenzo de Almagro, quince equipos se disputaban la Copa Interclubes. Desprestigiado años atrás, los clubes y la AAT iniciaron un camino hacia la excelencia y lograron convocar a 12 Top100 diferentes entre singles y dobles en las listas de buena fe. Un lujo para el país y para los espectadores que pudieron disfrutar de un torneo con jugadores de altísimo nivel en un estadio moderno, techado y sobre superficie dura, a modo de preparación para la temporada ATP en Oceanía 2019. El campeón fue el recién ascendido Ferro ante el defensor del título GEBA.
Diferente al Interclubes tradicional, no se disputaban los tres encuentros a la vez sino uno atrás de otro, con el dobles como punto definitivo en el caso de una igualdad. Además, el tercer set era un match tiebreak (10 puntos), con el objetivo de no cargar a los jugadores en plena pretemporada y para agilizar los horarios ya que se disponía de una sola cancha. Federico Delbonis, Facundo Bagnis, Facundo Mena y Juan Pablo Varillas fueron los que disputaron los tres partidos de la "Ronda Final". Bagnis (single 2) fue el estandarte e invicto del equipo (3-0), Delbonis (single 1) aportó en cuartos de final su único triunfo (1-2) y el dobles Mena-Varillas definió la serie cuando se lo necesitó (2-0).

Daniel Vitale Pizarro desde el 'Polideportivo Roberto Pando'

26 de noviembre de 2018

RIP Copa Davis

Cuando se recuerde a Croacia en la Copa Davis, el aficionado promedio rememorará tres acontecimientos. El primer título en su primera final disputada ante Eslovaquia en Bratislava (Eslovaquia) en 2005; la increíble oportunidad desperdiciada en Zagreb (Croacia) contra Argentina tras llegar al domingo 2-1 y Marin Cilic 2-0 en sets versus Del Potro; y por ser el último campeón de la Copa Davis tradicional, en su versión histórica, esae ideó Dwight Filley Davis en 1900. 118 años de historia se terminaron en Lille (Francia) consagrando a Cilic, Coric, Dodig, Pavic y Skugor, frente a los campeones defensores capitaneados por Yannick Noah.
El capitán francés, único de su país campeón de Grand Slam en la Era Abierta, sorprendió con la convocatoria. En la lista de buena fe dejó afuera a Benoit Paire (52°), Adrian Mannarino (42°), Gilles Simon (30°) y Gael Monfils (29°). En su lugar convocó a Lucas Pouille (32°), Jeremy Chardy (40°), Jo-Wilfried Tsonga (259°), Pierre-Hugues Herbert (55° y 12°) y Nicolas Mahut (11° en dobles). Los franceses son un ejemplo como equipo porque, los no convocados por gusto o preferencia del capitán, forman parte de la delegación, entrenan juntos y viven la semana de la final como uno más. "Todos para uno, uno para todos"
El jueves, durante el sorteo, Noah volvió a sorprender a propios y ajenos: Chardy single uno y Tsonga single dos. Una jugada arriesgada, de esas que si salen bien, el capitán es un "estratega" y que si salen mal, no se entiende porqué lo hizo. Lamentablemente para el aficionado francés, salió mal. Pero no fue descabellado lo que hizo Yannick. El campeón de Roland Garros 1983 apostó por Chardy ante Coric gracias a su H2H (2-1) y a su última victoria en polvo de ladrillo del galo; y por Tsonga, jugador copero por excelencia (27-10 en Davis) y el mejor francés de ésta camada. La jugada maestra no salió y Francia llegó al sábado con un contundente 0-2 y 0-6 en sets.

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El equipo de Croacia era mejor en calidad. Marinc Cilic (7°), Borna Coric (12°), Mate Pavic (4° dobles), Franko Skugor (28° dobles) e Ivan Dodig (35° dobles). Versátiles singlistas y muy buenos doblistas, la superficie no definía favoritismo, más allá de las condiciones favorables para el local, típicas de una serie de Copa Davis. El dobles fue para Herbert/Mahut, una pareja asentada en el circuito ATP ante una muy buena dupla croata pero que carecía de partidos como equipo (Pavic/Dodig), llegaron al domingo con opciones de revalidar el título de 2017. Apenas comenzada la jornada dominical, Marin Cilic, el mejor rankeado de la serie, se encargó de silenciar el estadio al barrer al héroe de la Davis pasada, Lucas Pouille, en sets corridos, con un match point de lujo.
Consumada la derrota en su país, la actitud francesa hace honores a los creadores de este deporte. En medio de los festejos de los croatas en el vestuario, ingresaron al mismo Yannick Noah y los suyos para felicitar a los campeones, brindar con champagne y fotografiarse con ellos. El 'fair play' por encima de todo, demostrando que ganar no es lo más importante, sino competir lo mejor posible, respetar y felicitar al rival si fue mejor. Así de simple y así de complejo. En un mundo tan competitivo y asediado por los medios de comunicación que ensalzan las victorias y enfatizan las derrotas, Francia y el tenis le demuestran al mundo que hay otro camino y que es mucho mejor.

Daniel Vitale Pizarro

19 de noviembre de 2018

El efecto Lendl


Miami, julio de 2018. Alexander Zverev es N°3 del mundo, tres veces campeón de Masters1000 y dueño de ocho títulos ATP, todo eso con apenas 21 años. Instalado en el Top10 desde mediados de 2017, solo en Roland Garros había alcanzado los cuartos de final en un Grand Slam, curioso por el par de años exitosos. Entrenado por su padre, el alemán no se conforma con el Top3 sino que apunta a más. Sabe de su potencial y no quiere perder tiempo. En la Florida se lo vio entrenando junto a Iván Lendl, el supercoah que ayudó a Andy Murray a ganar tres Grand Slams y dos medallas de oro olímpicas luego de perder sus primeras cuatro definiciones en los Majors.

Un mes después de esa "prueba" en Miami y de negar un trabajo mancomunado entre el checo y el alemán, Zverev anunció que Ivan Lendl se unirá a su equipo de trabajo. El inexpresivo pero efectivo Iván había rechazado una propuesta de Tomas Berdych en 2014 por una agenda "muy ocupada", agenda que "desocupó" en 2016 para volver a entrenar a Andy Murray. Lendl es selectivo y por algo aceptó trabajar con Alexander. Edad, proyección, tenis, potencial, todo eso y más es "Sascha" e Iván se dio cuenta de esos atributos y decidió involucrarse en el proyecto. En agosto, previo al US Open, la noticia era oficial y Zverev-Lendl era una realidad.
La ansiedad de los fans y de los medios hegemónicos por ver triunfar al tándem checoalemán ponían más presión sobre los hombros del jugador que pedía tiempo para ver resultados positivos. Nada es inmediato en la vida y menos cuando dos personas tienen que congeniar por un rendimiento en común. El último tramo de la temporada no estaba siendo acorde al 2018 con derrotas inesperadas ante Philipp Kohlschreiber (34°), Malek Jaziri (61°), Marius Copil (93°) y Karen Khachanov (18°). Número cinco del mundo en noviembre, el Masters era el último torneo de la temporada ya que la final de la Copa Davis era Francia vs Croacia.
Triunfo sobre Cilic, derrota contra Djokovic y victoria versus Isner lo depositaron en semifinales de Londres por primera vez en dos participaciones. Su rival en semifinales era Roger Federer. Zverev jugó un gran partido ante uno de sus ídolos y lo despachó 7/5 7/6 sin antes ser abucheado por el público en la entrevista posterior al partido por un episodio confuso que le podría haber dado un mini quiebre muy importante a Federer en el tiebreak, situación que el suizo minimizó aunque declaró que él hubiera hecho lo contrario. Más allá del pequeño altercado, el joven alemán pudo con el favorito del mundo y se instalaba en la final del Masters.


Novak Djokovic era el finalista. Un segundo semestre de locos le permitió finalizar el 2018 como N°1 ATP y en el torneo más difícil de la temporada estaba afirmando que era el verdadero N°1. Al partido final llegaba sin ceder sets ni su servicio, con apenas dos bolas de break (Zverev en RR), demoliendo a sus rivales. El candidato era el serbio por el pasado y sobretodo por el presente. Cinco veces campeón aquí y 39-4 desde Queen's, nadie pensaba que perdería en la final del Masters en sets corridos ante Zverev, luego de vencerlo en sets corridos en en round robin. Pero el tenis no es una ciencia exacta y la oportunidad de revancha, el Masters, se la proveyó cuatro días después.
Y no la desaprovechó. Alexander Zverev no le permitió a Novak Djokovic en ningún momento tomar las riendas del partido. "Nole" sufrió el partido y "Sascha" lo disfrutó. El resultado lo refleja: 6/4 6/3. Asediado el serbio, nunca encontró la solución para dar vuelta el partido. El alemán se paró unos centímetros más adentro de la cancha, fue más agresivo aun y cambió el porcentaje de servicios a la "T", en relación al partido perdido días atrás ante el mismo rival. Ahí se notó la mano de Iván Lendl en la táctica y la mentalidad. Concentrado y enfocado en lo que debía hacer para ganarle al mejor del mundo, nunca abandonó el plan y todo salió como fue planeado. Campeón del Masters de Londres.


Acostumbrado a los flashes a pesar de sus cortos veintiún años, entre bromas y análisis entró a la sala de prensa en medio de los aplausos: "Este es el peor aplauso que he recibido tras ganar un torneo, pero gracias (risas). No estoy preocupado por nada. Así que pueden preguntarme lo que quieran. Hoy traté de salir y disfrutar del partido, disfrutar del ambiente, disfrutar el momento. Eso fue lo que hice. Y mi servicio estuvo funcionando bien toda la semana. Tuve mucha confianza en ello. Todo funcionó bien. Solo perdí mi servicio una vez contra él hoy. Creo que esta es una muy buena estadística, especialmente considerando que es el mejor restador de nuestro juego”.

Daniel Vitale Pizarro

5 de noviembre de 2018

El M1000 más plural




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El Masters1000 de París es el torneo de las sorpresas. Por la posición en el calendario y la cercanía con el Masters, muchas de las mejores raquetas del mundo pasan por alto el torneo de la capital francesas por cansancio acumulado, lesiones o simplemente para descansar de cara al torneo por el cual lucharon durante todo el año para clasificar. Tal es así que en esta época cuasi monopólica del 'Big4' (2004-2018) hubo doce ganadores distintos, solo Djokovic pudo repetir (4 veces). Y algo más llamativo. A excepción de Nadal, Djokovic, Federer y Murray, cinco de esos nueve ganadores de París no ganaron otro M1000 en su carrera, ni antes ni después de ganar en Bercy.

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En ese contexto Karen Khachanov (18°) se abría paso en el cuadro principal con victorias resonantes ante Krajinovic (finalista 2017), Ebden, Isner (9°), Zverev (5°) y Thiem (8°), antes de toparse en la final contra Djokovic (2°). Invicto en finales ATP (3-0) pero también invicto en enfrentamientos ante el Top8 ATP (0-8), la vara estaba muy alta. El serbio había recuperado el N°1 ATP (224 semanas y contando) gracias a la baja de Nadal y desde la gira sobre hierba que era casi invencible. Campeón de casi todo desde junio, la semifinal de tres horas contra Federer lo depositaba como amplio favorito al título.
Por suerte el deporte no es una ciencia exacta y nos permite ver resultados que en la teoría se antojan imposibles. Khachanov se impuso con autoridad ante Djokovic 7/5 6/4 en su primera final de Masters1000 ante la atónita mirada del público parisino que aplaudía cada tiro ganador del ruso. Potente desde el fondo de la cancha con un drive poco ortodoxo, gran saque y sobre todo fuerte mentalmente, manejó la ansiedad a la perfección y aprobó el examen más difícil de su carrera: ganarle a Djokovic en la final de un M1000, categoría en la que ostenta 32 títulos en 47 finales disputadas.

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No solo venció a cuatro Top10 camino al título en París, sino que derrotó a Djokovic en una final sobre canchas duras, algo que solo pudo hacer un escueto grupo de tenistas: Federer, Nadal, Murray, Wawrinka y Tsonga. “Este triunfo significa el mundo entero para mí. Tener la oportunidad de acabar de esta manera la temporada, ganando el último torneo, que además es un Masters 1000, y hacerlo contra Novak Djokovic en la final, que mañana será N°1 del mundo, es increíble. No tengo palabras para explicar cómo me siento. No lloro, pero por dentro soy muy feliz ”, declaraba un emocionado Khachanov, frío por fuera pero inmensamente feliz por dentro.


Karen analiza el partido en frío: "Novak ha empezado con una gran intensidad, siempre lo hace, te mueve de izquierda a derecha sin parar. Tuve especial cuidado con mis subidas a la red, estuve preparando mucho esa faceta, acercarme con los pasos adecuados después de dejar alguna bola corta. A veces me fue bien y otras no, pero en general mi juego suele ser agresivo. He cometido varios errores, pero sentía que el partido estaba en mi mano. Con el paso de los juegos he ido incrementando el nivel de mi juego, ganando en intensidad, metiéndome más en pista y moviéndolo mucho más, sin esperar tanto a lo que él hiciera".


Tanto evolucionó el ruso que en doce meses pasó de jugar las Finales ATP #NextGen (45°) a ser el primer suplente del Masters de Londres (11°). Entre Milán 2017 y París 2018 ganó dos títulos ATP250, el segundo de su carrera en Marsella y el tercero en Moscú. Primer torneo como Top20, campeón y al borde del Top10: “Los objetivos a principio de temporada eran los mismos que el año pasado, intentar acabar el curso lo más arriba posible, seguir trabajando duro con todo mi equipo, seguir mejorando mi juego día tras día y aprender a competir contra este tipo de jugadores como Novak. En definitiva, ser más consistente en este tipo de torneos”.
Es cierto que Novak Djokovic perdió la final pero tiene muchas más cosas para festejar que para amargarse. Cuasi invencible desde Queen's, el serbio inicia el lunes otro período como N°1 ATP, la semana 224 en la cima del ranking mundial, puesto que mantendrá hasta fin de 2018 por la no participación de Nadal (2°) en el Masters y por la diferencia de puntos que le lleva a Federer (3°). Será el quinto año que 'Nole' termine una temporada en la más alto del ranking mundial, mismo hito conseguido por Federer y Connors, aunque no sea récord. Pete Sampras no solo finalizó seis años en la cumbre, sino que lo hizo en años consecutivos, una verdadera locura.
Apenado por la derrota pero feliz por el segundo semestre, Djokovic no estuvo al 100% ni física ni mentalmente tras uno de los partidos del año en semifinales: "Desgraciadamente no pude recuperarme, pero no quiero hablar de eso. Estoy satisfecho con mi temporada, por supuesto. Mañana regresaré al N°1 ATP oficialmente, es imposible no estarlo. ¿Qué más puedo pedir? Llego al final de año con mucha confianza". El serbio, además, igualó a Guilermo Vilas en cantidad de finales ATP. Ambos alcanzaron 104 definiciones con la diferencia que Novak ganó 72 de ellas y Guillermo 62 (dos de ellas no se disputaron).

Daniel Vitale Pizarro

29 de octubre de 2018

Doble premio


El año de Kevin Anderson es sobresaliente. Cinco finales ATP, dos títulos, N°5 ATP y clasificación al Masters. Lo más destacado, la final de Wimbledon y el reciente título ATP500 en Viena. N°6 ATP tras la consagración en Austria, el sudafricano vive el mejor momento de su carrera, por escándalo. A sus jóvenes 32 años se dio el lujo de vencer a Roger Federer en Wimbledon y a John Isner, ambos en cinco eternos sets. Djokovic, Del Potro y Simon fueron los rivales que le arrebataron tres finales en 2018, un jugador poco efectivo en definiciones por el título (5-13) que en 2015 cortó una racha de siete finales ATP perdidas de manera consecutiva.
Asiduo jugador de octavos de final de Grand Slam, en 2015 alcanzó por primera vez los cuartos de final en el US Open. El peso de haber pasado el umbral de la cuarta ronda ya era historia. Siete veces había caído en esa instancia hasta el US Open 2015, año en el que tocó el Top10 unos días, antes de lesionarse. 2016 pasó desapercibido: dos partidos ganados en Grand Slams y sin finales ATP. La crisis de los 30. La lesión hizo mella en la confianza del jugador sudafricano que ya no era un simple sacador y pegador de fondo, sino que se animaba a los rallies largos y subía a definir los puntos a la red con criterio y decisión. Era cuestión de tiempo y de volver a confiar en él.

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Todo cambió en 2017. O mejor dicho, volvió a la senda de 2015. La final del US Open cambió el curso de su carrera como profesional. 14° ATP en diciembre de 2017, tardó apenas dos meses en ser Top10 por segunda vez desde que es profesional, gracias a la final en el ATP250 Pune y el título en el ATP250 Nueva York. Su mejor ranking histórico (5°) lo consiguió previo al US Open 2018, apenas un puesto por delante del actual sexto lugar que ocupa en el escalafón mundial. Sus cuatro coronas ATP eran todas de nivel ATP250 y Viena era la oportunidad para subir la importancia del torneo a ganar y dejar atrás los malos resultados obtenidos en finales.
"Significa mucho para mí ganar este título. Sé lo que es perder finales y siempre es duro. He tenido que hacer mi mejor tenis para vencer a Kei Nishikori, un rival de entidad. Creo que he hecho un magnífico tenis y estuve muy concentrado en los momentos importantes. Además, es fantástico poder estar en Londres. Me han hablado mucho del ambiente que se crea en ese torneo y sentí que el año pasado estuve cerca y también en 2015. Sellar matemáticamente mi presencia ganando un torneo como el de Viena es un sueño hecho realidad", las sensaciones posvictoria de Anderson, el cuarto debutante más "viejo" en un Masters.
Anderson cuenta que luego de recuperarse de la lesión, junto a su equipo de trabajo cambiaron el grupo de WhatsApp y lo nombraron "Top-5 Kev", puesto que alcanzó tras la final de Wimbledon, dos años después de ese gracioso episodio. El cambio fue principalmente mental y gracias a un trabajo de equipo pudo sobrepasar esa barrera mental de los octavos de final de Grand Slam (dos finales), de los cuartos de final de los Masters1000 (dos semifinales) y de las finales en los ATP500 (un título). El responsable del gran cambio de Kevin fue su entrenador, Neville Godwin, hombre al que la ATP premió como coach del año en 2017.
Nacido en Johanesburgo (Sudáfrica) pero residente estadounidense en el Estado de Florida, el mejor jugador de la Universidad de Illinois 2007 no solo es tenista profesional. Por necesidad en su momento y por hobbie o inercia después, Kevin tiene una página de internet en la que ofrece sus servicios como "profesor virtual" de tenis. Sí, vende "sus secretos" al público en videos tutoriales con tarifas que van desde los $40 dólares hasta los $120, según la complejidad de los ejercicios y la profundidad de las explicaciones. La página se llama "Real Life Tennis" y el lema es: "Aprende los secretos del tour para descubrir tu verdadero potencial tenístico".

Daniel Vitale Pizarro

22 de octubre de 2018

Aire fresco británico




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La larga recuperación de Andy Murray luego de una compleja operación de cadera dejó al tenis británico acéfalo. Acostumbrados los aficionados de la Isla a tener a un protagonista en todos los torneos importantes y en los puestos de vanguardia del ranking ATP desde 2008, vieron como en noviembre de 2017, su jugador estrella, miembro del Big4, no acudía al Masters de Londres por lesión, su segunda ausencia por no estar apto físicamente en las últimas diez temporadas. Al finalizar 2017, atrás de Murray había un joven de 22 años, 50° ATP, sin finales ATP ni buenas actuaciones en los Grand Slams. Ese pelirrojo de 188cm de altura se llama Kyle Edmund.
Nacido en Johannesburgo (Sudáfrica) hace 23 años, su familia se mudó a Yorkshire (Inglaterra) cuando el pequeño Kyle tenía tres años. A los diez comenzó a jugar al tenis ocasionalmente, generalmente los sábados, en un club local en donde su hermana asistía a natación. Seis años después de empuñar una raqueta por primera vez, el equipo británico de Copa Davis junior, capitaneados por Greg Rusedski, fue campeón de la competición. Parte de ese equipo era Edmund, el mismo jugador que junto a Frederico Ferreira Silva, sería campeón junior en dobles del US Open 2012 y de Roland Garros 2013. Esos resultados lo ubicaron como el octavo del mundo ITF junior.
Algunos lo recordarán de su paso por Argentina cuando en 2015 fue campeón del Challenger de Buenos Aires en la final ante Carlos Berlocq. La idea de venir a Sudamérica al polvo de ladrillo fue del capitán de Copa Davis de Gran Bretaña, Leon Smith, con vistas a la final ante Bélgica sobre arcilla. Smith se terminó de decidir por Edmund como singlista N°2, decisión acertada que casi da la sorpresa. Su debut en Copa Davis fue en la final ante David Goffin (16°), de visitante en la que estuvo 2-0 en sets. Finalmente los hermanos Murray ganaron los tres puntos necesarios para ser campeones de Copa Davis junto a Kyle Edmund y James Ward.
Pero no fue hasta el Australian Open 2018 cuando saltó a la fama del tenis mundial. En el primer Grand Slam de la temporada alcanzó las semifinales con triunfos ante Kevin Anderson (12°) o Grigor Dimitrov (3°), antes de ceder contra Marin Cilic (6°). A partir de ese momento, su carrera dio un giro de 180°. Dos meses después alcanzó su primera final ATP en Marrakech sobre arcilla, paradójicamente al tenista promedio británico, es su superficie favorita. Top20 desde mayo (14°), el debut como campeón ATP no llegaba.
Amberes (Bélgica) fue el último ATP250 elegido por Kyle antes de finalizar la temporada en Vienna y París. Y fue en el corazón de Europa donde levantó su primer título ATP, donde había disputado la semifinal en 2017. Preclasificado N°1 del torneo y con la suerte de ganar un partido por no presentación de su rival (CF), solo tuvo que ganar tres partidos para ser campeón. Albert Ramos, Richard Gasquet y Gael Monfils fueron sus rivales previos al trofeo. Justamente Gasquet fue el contrincante que lo eliminó aquí en semifinales de 2017 antes de ser campeón. El destino le regaló la oportunidad de tomarse revancha y de ser el mejor jugador de la semana en Bélgica.


Lágrimas en los ojos por la emoción de su primer corona ATP, Edmund reflexionó sobre su magnífico presente: "Mirando la foto completa, son un montón de años de arduo trabajo y preparándonos para ganar un título ATP, así que finalmente lograrlo es una gran sensación, algo que siempre recordaré cuando mire hacia atrás. Es difícil asimilarlo todo, pero con el tiempo me dará mucha confianza para creer en mí. Ahora sé que estoy cerca del Top10, así que el objetivo es definitivamente el Top10. Es un objetivo fuerte y difícil, tienes que ser consistente con tus resultados, y eso es algo en lo que estoy trabajando... y por supuesto, ganar más títulos..."
"Hay un montón de personas que han ayudado a lo largo de los años, incluso cuando tenía 14-15 años, en ciertas Academias han sacrificado su tiempo para ayudarme y me han mejorado en esa etapa de mi carrera. Por supuesto, mis dos entrenadores y mi preparador físico, han estado allí la mayoría de las semanas, así que me han ayudado mucho. Probablemente lo más importante sea la familia porque siempre han estado allí y siempre te apoyan sin importar qué: mamá, papá y hermana. Hubo momentos en que tenía 10-11 años y quería ir a clases de tenis a las 6:30 de la mañana hasta las 8, lo que significaba levantarse a eso de las 5:30, y mi madre hizo eso, me llevaba a las canchas. Hay mucho sacrificio que cuenta y, seguro, todos ellos estarán muy felices con mi victoria de hoy".

Daniel Vitale Pizarro