24 de abril de 2017

Rafael Mónaco Nadal



Equipo completo, la base del campeón

Un año calendario tuvo que pasar para que Rafael Nadal vuelva a levantar un título ATP. Barcelona 2016 había sido su última consagración en el circuito y también su última final en 2016. Resultados magros para su excelsa trayectoria. Pero 2017 sería diferente al binomio 2015-2016, los primeros sin ganar un Grand Slam desde que lograra en 2005 el primero de catorce. Es más, en esos años no pudo acceder a ninguna semifinal en los Majors, un bajón notorio en relación a su laureada y regular historia en estos eventos. No faltaron los detractores (en todos los deportes los hay) que presagiaron que no volvería a luchar por cosas importantes. Que equivocados estaban...

Inició el año en Brisbane y lo frenó Milos Raonic (5°) en semifinales. Pero las sensaciones eran distintas. Tan diferentes a las de sus últimas temporadas que alcanzó la final del Australian open, la 21° de Gran Slam. Solo pudo con él la versión renovada y mejorada de Roger Federer. Siguiente parada, Acapulco. Y no decepcionó. Llegó hasta la final en donde se encontró con un Sam Querrey iluminado, similar al de Wimbledon 2016 cuando eliminó a Djokovic en segunda ronda. Los resultados no llegaban pero el nivel si. La paliza de Federer en octavos de final de Indian Wells no opacó lo muy bueno demostrado por el español en los torneos anteriores.

La cuarta fue la vencida, alivio...

Llegó Miami, lugar en el cual nunca pudo ser campeón con cuatro finales perdidas en su haber. Pero el destino no quería que saldara esa cuenta pendiente porque Roger lo derrotó por tercera vez en el año, cuarta consecutiva. Otra final más en el año en la cual el mallorquín quedaba en las puertas de la victoria. Positivo el primer trimestre de 2017. Cinco torneos, tres finales, su mejor inicio de temporada desde 2013. El polvo de ladrillo esperaba a su máxima figura con los brazos abiertos. Primera parada, Monte Carlo, el lugar donde todo comenzó, donde forjó esa imbatibilidad que hoy mantiene, el sitio que en el que siempre eligió para empezar con la faena naranja.

Durísima primera ronda ante Kyle Edmund. 2h 18m de batalla que terminaron siendo por lejos el partido más complicado del torneo. El de menor ranking que enfrentó fue el que más lo hizo transpirar. El cuadro se abrió y el español lo aprovechó. No perdió más sets ni tuvo que esforzarse hasta un 5-5, todo lo contrario, supo resolver los partidos con relativa comodidad. La final ante la sorpresa Albert Ramos fue similar a las rondas anteriores, rivales sin respuestas. En sus seis partidos perdió un set y 28 games (14 games cedió en Monte Carlo 2010, catorce...). Miren con sus propios ojos los abultados resultados de Nadal en Monte Carlo.
Contento y asombrado por la cantidad de copas ganadas aquí, Nadal mostró sus sensaciones luego de un par de temporadas difíciles: “Es increíble, ganar diez veces un evento tan importante es difícil de describir. Cada año es diferente, pero al mismo tiempo es un momento único. Me siento afortunado de volver a jugar así después de estos años, me siento bien, estoy feliz. Mi motivación es jugar cada vez mejor, por ahora me veo en un buen nivel”. A la pregunta sobre cual disfrutó más de los diez, "Rafa" respondió sin dudarlo: "El primero fue muy especial, mi primer Masters1000. Es un evento que siempre ha sido especial, desde que era un niño siempre quise jugar en España y Montecarlo".

Mucho número redondo dejó el paso por Mónaco este año de Rafael Nadal. 30 años, 70 títulos ATP (quinto en la historia), 50 en arcilla (uno más que Vilas), 29° Masters1000 (uno menos que Djokovic) y 10° Monte Carlo. El trofeo significó un año más consecutivo en el cual Nadal es al menos una vez campeón ATP, igualando los 14 años de Ivan Lendl, un año menos que Federer, dueño de ese récord. Seis de esos catorce años levantando trofeos los inició siendo campeón en Monte Carlo, lugar donde logró su primer M1000. Su récord en arcilla es descomunal: 370-32, 92% de efectividad en la superficie. Atroz. El mejor de la historia en ladrillo, por escándalo.
La historia de Albert Ramos también es digna de contar. Todo empezó en Roland Garros 2016 cuando accedió a los cuartos de final. Nunca había ganado partidos consecutivos en Grand Slams desde su debut en esta categoría en 2011. Finalista ATP una sola vez en 2012, la tierra batida de París cambió su carrera. Campeón en Bastad y finalista en Chengdu en 2016, el mejor año desde que es profesional. En ascenso y con 29 años recién cumplidos, Ramos empezó 2017 siendo finalista en San Pablo y en Monte Carlo, el mejor torneo que haya disputado, con victorias ante Murray (1°) y Cilic (8°), dos de los tres Top10 a los que derrotó desde que es profesional.

Aunque poco pudo hacer en la final ante Nadal (6/1 6/3), la paliza no quita todo lo bueno que consiguió en la semana y eso lo dejó bien claro en sus declaraciones: "Él es un poco mejor que yo en todo. No es fácil jugar una final como ésta y mucho menos contra Rafa Nadal. Ha vencido algunos partidos de forma fácil, no solo la final, eso significa que está jugando bien, no su mejor tenis, pero sí a un buen nivel. Probablemente yo estuve un poco cansado, si no estás al 100% físicamente es imposible competir ante él. Sea como sea, hoy me ha devuelto de nuevo a mi realidad. Es la semana que mejor resultado hice. Hoy quizá no, pero mañana ya estaré orgulloso de mí mismo".

Daniel Vitale Pizarro

17 de abril de 2017

El pitbull mordió

Ser campeón del US Open 2013 (junior) con 16 años lo catapultó a ser el mejor del mundo en juniors esa temporada. Un año más tarde decidió no defender su título como menor de edad y se anotó en el US Open mayores. Pasó la qualy y perdió en segunda ronda. A los 17 años, el croata era Top200 gracias a buenos resultados en torneos menores. Llegó Basilea. Invitado por la organización, alcanzó las semifinales del ATP500 y su nombre empezó a sonar alrededor del mundo. ¿Por la semifinal? No, por la victoria en cuartos de final ante Rafael Nadal, número tres del mundo en ese momento. Borna Coric titularon los medios especializados en tenis, el nuevo prodigio.

El ascenso en el ranking fue rápido. Top100 en 2014 con 18 años recién cumplidos (Estrella del Mañana ATP), la temporada 2015 lo recibió con halagos de todo tipo. Y seguía dando que hablar. Semifinal en Dubai con victoria ante Andy Murray (3°), desde la qualy. Otra vez rompía los esquemas, destinado a los grandes escenarios. La semifinal en Niza lo depositó por primera vez en el Top50 del ranking ATP. Su escalada no tenía techo y todo era viento en popa. El jugador sensación ATP llegó hasta la posición 33° del escalafón mundial tras los cuartos de final en Umag en su país. Campeón del Challenger de Barranquilla dos meses después, finalizó el año 44° ATP.
Final en Chennai y final en Marrakech 2016. En enero cayó ante Stan Wawrinka y en abril contra Federico Delbonis. La experiencia del croata crecía a pasos agigantados. Otra victoria frente a Nadal (5°), esta vez en Cincinnati, hablaba de un jugador distinto mentalmente a la media, capaz de hacerle frente a los mejores del mundo sin titubear en los momentos importantes. Los cuartos de final en el séptimo Masters1000 del año marcaron un pequeño bajón tenístico para Borna, que desde ese torneo encadenó malos resultados que lo alejaron del Top30 del que estuvo tan cerca meses atrás. Nueve torneos sin ganar partidos consecutivos lo depositaron 62° ATP.

Miami 2017 anticipó lo que sería Marraketch un par de semanas después. Tercera ronda, dos partidos seguidos ganados y victoria ante Dominic Thiem. Nuevamente derrotaba a un Top10. Las buenas sensaciones volvían al cuerpo de Coric tras la dura pretemporada. A pesar de eso, un desfasaje en el ranking lo hundía hasta la posición 79°, obligado a recuperar los puntos perdidos por la final en Marruecos el año anterior. Y no iba a permitirse otro tropezón. Desde que irrumpió en el circuito, Borna Coric no sabe otra cosa que superarse y asombrar a propios y ajenos. En su tercera final ATP disputada, gritó campeón.

La final de Marrakech tuvo de todo. El alemán Philipp Kohlschreiber dominó los tres parciales del encuentro pero increíblemente se quedó con las manos vacías. Tan dominador fue que contó con cinco match points en el segundo set. Y por si eso no fuera poco, llegó a estar 4-2 en el tercero. Pero nada de eso fue suficiente para levantar el trofeo. El croata, aguerrido e inteligente, nunca dejó escapar del todo el partido. Supo resolver cada problema que se le presentó cuando estuvo en desventaja hasta que pudo pasar al frente para sellar su victoria. 5/7 7/6 7/5 en 2h 38m fue el vibrante e impredecible resultado final, un vaivén de emociones, como si estuviera guionado.

Sin poder de fuego en sus tiros como sus compañeros de generación (#NextGen), el punto fuerte del "golden boy" es su mentalidad y el domingo dio una muestra más de su capacidad para no bajar los brazos ante la adversidad y salir adelante con coraje y decisión. Ya lo había dicho Goran Ivanisevic cuando Borna irrumpió en la ATP: "Sin duda puede ganar un Grand Slam. Es uno de los cinco, seis chicos que van a dominar el tenis masculino en los próximos cinco o diez años. Lo vi por primera vez cuando tenía 12 años. Cuando alguien tiene algo... ese algo que no se puede comprar, que no se puede aprender, naces con eso. La forma en la que juega, la forma en cómo lucha. Es como un pitbull".
Coric no esconde sus sensaciones al ganar el trofeo y sigue firme con sus declaraciones de principio de temporada: "Es una sensación impresionante ser por primera vez campeón de un ATP. No estaba en la mejor forma cuando vine aquí, no sabía qué esperar. Pero he estado trabajando muy duro en los últimos tres o cuatro meses y ahora está dando sus frutos. Mi meta sigue siendo la misma que me puse a principio de año y es ingresar al Top20". El nacido en Zagreb va de a poco pero a paso firme. El Top20 es su lugar y el Top10 su ideal. La mentalidad y el físico lo tiene, el tiempo dirá de que está hecho Borna y para qué está hecho.

Daniel Vitale Pizarro

9 de abril de 2017

Hegemonía local



Fiel a su estilo, Yannick siempre se lleva todas las miradas

La historia, la tradición, le épica, la bandera, la localía, son las cosas que mantienen viva una competencia que fue perdiendo prestigio para los jugadores con los años. La Copa Davis es el "torneo" más especial del circuito, eso no se discute, pero el formato se quedó en el tiempo, no se adaptó las necesidades actuales. Mal ubicada en el calendario, sin puntos ni dinero para el circuito principal, lo mejores jugadores optan por saltearse las series o jugarla cuando les conviene por los rivales o según su andar esa temporada. Los proyectos de reformas de la competición son varios pero ninguno llega a buen puerto. El cambio debe ser ya si queremos seguir vibrando con la Copa Davis.

A pesar de todo eso, la Copa Davis vive y sigue siendo importante para las federaciones de cada país al ser la única competencia oficial a la cual un equipo representa a un país a través de una selección de un capitán elegido por cada Federación. En ese contexto se disputaron los cuartos de final 2017 y hubo una coincidencia en las cuatro series: los visitantes se fueron con las manos vacías. Bélgica derrotó a Italia, Australia hizo lo propio contra Estados Unidos, Francia venció a Gran Bretaña y Serbia pudo con España. Importantes fueron las bajas en varios países como por ejemplo Nadal, Ferrer, Fognini, Murray, Tsonga, Gasquet, Monfils, los Bryan y la lista sigue...

Bélgica, uno de los pocos equipos sin bajas prematuras, recibía de local a Italia sin la mejor raqueta de la última década italiana, Fabio Fognini. Goffin y Darcis pusieron 2-0 a los locales el viernes pero los italianos reaccionaron el sábado en el dobles de la mano de Seppi/Bolelli ante Bemelmans/De Loore en un reñido partido, no apto para cardíacos 4/6 6/3 6/4 3/6 7/6 (10-8). Pero todo fue un espejismo porque el domingo David Goffin depositó a los belgas una vez más en semifinales al vencer con mucha claridad a a Paolo Lorenzi en sets corridos (6/3 6/3 6/2), similar a su actuación el viernes ante Andreas Seppi (6/4 6/3 6/3).

Choque de colosos de la competencia. 60 Ensaladeras entre ambos países estaban en juego en esta serie, récord establecido el año pasado cuando se enfrentaron en el mítico Kooyong. Nuevamente en Australia pero esta vez en Brisbane* los australianos se tomaron revancha y fueron más que los estadounidenses. Kyrgios se hizo cargo del liderazgo del equipo y con sus victorias el viernes y el domingo ante Isner y Querrey selló la serie en favor de los "aussies". El punto restante lo obtuvo el joven Thompson el viernes ante Jack Sock (15° ATP). El punto de USA fue el dobles pero sin los Bryan en el equipo. Sock y Johnson sostuvieron la serie el sábado pero no alcanzó.

Francia no contó con sus históricos (Tsonga, Monfils y Gasquet) pero si con Lucas Pouille (17°) y Nicolas Mahut (5° en dobles). El rival de turno era Gran Bretaña sin el N°1 del mundo Andy Murray. Pouille y Chardy derrotaron con claridad a Edmund (7/5 7/6 6/3) y Evans (6/2 6/3 6/3) respectivamente, ambos en sets corridos el viernes. Mahut y Benneteau se encargaron de sellar la serie el sábado al vencer 7/6 5/7 7/5 7/5 a Inglot/Murray. Los capitaneados por Yannick Noah accedieron a semifinales sin inconvenientes. Los tres locales habían vencido en sus enfrentamientos y Serbia no iba a ser la excepción este fin de semana.

Equipo ideal presentó Serbia: Novak Djokovic, Viktor Troicki, Nenad Zimonjic y Dusan Lajovic. Del otro lado esta España sin Rafael Nadal, Roberto Bautista Agut ni David Ferrer pero con dos Top25 como Pablo Carreño Busta y Albert Ramos. El viernes fue un trámite para los anfitriones. Djokovic a Ramos 6/3 6/4 6/2 y Troicki a Carreño Busta 6/3 6/4 6/3. El punto luchado fue el dobles que terminó para los serbios pero recién se decidió en el quinto set. Troicki/Zimonjic doblegaron a Carreño/Lopez 4/6 7/6 6/0 4/6 6/2 para obtener el boleto a semifinales y enfrentar a Francia en septiembre nuevamente en condición de locales.

*: Australia disputó dos series consecutivas de local ante USA porque Estados Unidos había albergado las anteriores dos series entre ellos ya que cuando no le correspondía por la alternancia de la competencia, se cumplían 100 años de sus enfrentamientos y se disputó en suelo norteamericano. Por eso motivo se acordó la doble localía para equiparar a los australianos y que no sufran desventaja deportiva.

Daniel Vitale Pizarro

3 de abril de 2017

Triplete al cuadrado

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La misma publicación que en Indian Wells

Campeón en el Australian Open, Indian Wells y Miami, como en 2006. Once años después Roger Federer volvió a lograr el triplete tan difícil de conseguir. A los 35 años está atravesando el mejor momento tenistico de su carrera. Ya no jugará todos los torneos y le esquivará a la tierra batida, pero todo sea por una buena razón: rendir al 100% a cada torneo que asista. La dosificación es la clave. Aunque no parezca de 35 años dentro de una cancha, los tiene. "Es como salir de fiesta, al día siguiente no es lo mismo con 25 que con 35, el cuerpo lo sufre", el helvético es claro y no esconde que la edad no es solo un número.

La otra parte de 35 agostos es la mejor. Sano, con experiencia de sobra, una familia unida y feliz, sin la presión de los 'veinte' de conseguir títulos y récords, y lo más importante, PASIÓN. Todo eso es positivo si los resultados acompañan. Y vaya si lo están acompañando. 19-1 su récord en 2017, 7-0 ante jugadores del Top10, 4° del mundo (17° en enero) y los tres títulos más importantes del curso en su poder. ¿Algo más? Si, un 3-0 rotundo ante Rafael Nadal, su némesis, el rival que más lo puso de rodillas. Hoy todo es a la inversa. ¿Quién hubiera presagiado este presente del suizo? ¿Y quien hubiese dicho que iba a derrotar a "Rafa" de la manera que lo hizo? Creo que nadie.

Devolución agresiva de revés metido en la cancha. Eso.

Las victorias ante Nadal esta temporada son quizá más llamativas que los títulos en sí. 23-11 la diferencia entre ambos en enero, una suma abultada en favor del español que lo dominó (mentalmente) durante toda su carrera. 13-2 en arcilla, 9-7 en canchas duras y 1-2 en césped. Hasta en Wimbledon pudo vencerlo, impensado hasta para el propio Rafael. Pero algo cambió en apenas tres meses. Un Federer renovado, más agresivo, metido en la cancha, atacando desde la devolución y principalmente golpeando su revés sin tapujos, superó esa barrera mental para encadenar tres victorias consecutivas (el climax fue en Indian Wells), cuatro si sumamos Basilea 2015.

Y todo tiene un porqué. El cambio de raqueta (90 a 97 el aro), el largo descanso obligado y Ljubicic, los pilares del "nuevo Roger". Más cómodo al golpear la bola por tener más superficie para impactar, si se mantenía sano, iba a ser peligroso como años anteriores. Pero el secreto para dominar el trimestre fue el cambio radical de su revés y de su mentalidad. Un par de pasos más adentro de la cancha, seguro con su revés, evitando el slice y atacando la mayor parte del tiempo tiene un nombre: Ivan Ljubicic. El entrenador del suizo en el que nadie creía logró que dejara de ser pasivo con ese golpe y además, fortaleció una cabeza que se agrietaba cuando enfrentaba al español.
En Miami vimos un Federer más terrenal. Sin resto físico de sobra en las rondas finales por ambos torneos en semanas seguidas, Roger obró de oficio, sacó pecho en las difíciles, apretó el puño, luchó y se llevó el título ante Nadal en sets corridos. Guion de película. Atrás quedaron los dos match points salvados ante Tomas Berdych en cuartos de final y la batalla de los tiebreaks en semifinales ante Nick Kyrgios. El campeón era el mismo de 2005-06 en California. Triplete del año y triplete en Miami. Y al igual que en la final de 2005, el derrotado era Nadal. El tiempo pasa pero los protagonistas no. Que buenos serán estos jugadores que ambos siguen Top5, igual que en 2005

“Al final, lo que debo hacer es mirar por mi salud, que esté feliz en todas las facetas de mi vida, personal, privada, en pista, profesional… No puedo ir a este ritmo cada día. Si lo hago, el deseo se irá- Prefiero dar un paso atrás, descansar y regresar con mucha energía y felicidad. Si no, me veréis cada día y veréis que lo único que quiero hacer es irme de aquí. No quiero ser esa persona”, palabras de un Federer consciente de lo que necesita para rendir al máximo. Los años añaden cosas y quitan otras y nadie mejor que él para administrar todo eso para su provecho, el de los suyos y el de los aficionados que quieren verlo los 365 días del año.
Actualicemos los números de Roger Federer tras este comienzo de año estupendo. El título en Miami es el 26° de Masters1000 (44 finales, récord) y el 91° ATP en total, tercero en la historia en ambas listas. Ya era el más longevo en ganar un M1000 en Indian Wells pero subió unos días ese récord. Octavo M1000 con 30+ años, uno más que Agassi. Lo curioso es que ningún tenista logró 2+ trofeos de M1000 con 30+ años. Alcanzó los 50 títulos entre Grand Slams, Masters1000 y el Masters, líder desde 2017. Ahora el H2H con Nadal (aun abultado), es más coherente con la carrera de cada uno: 2-13 en arcilla, 10-9 en canchas duras y 2-1 en césped. En finales sigue dominando 14-9 el español.

Daniel Vitale Pizarro