30 de enero de 2017

BEL18VE WAS REAL



¿Los tres más grandes de la historia?

Cuatro años y medio pasaron desde la última coronación de Roger Federer en un Grand Slam (Wimbledon 2012). En ese periplo ocurrió de todo. Títulos, bajo rendimiento, más gemelos y lesiones. Wimbledon 2016 fue su último certamen profesional. Su físico dijo basta. Su rodilla no estaba al 100% y con 34 años prefirió no arriesgar, recuperarse por completo y encarar un nuevo año renovado. Sin molestias, sano, desintoxicado de tantos años dedicado por completo al circuito, inició 2017 con la incertidumbre de ver si después de tanto tiempo parado, sería capaz de competir contra los mejores a cinco sets y ganarles. Ese era su miedo, no estar a la altura de las circunstancias.
Australian Open. La primera prueba de fuego era Tomas Berdych (10°) en tercera ronda. 17° ATP por ausentarse seis meses del circuito, Roger se cruzaba bien temprano ante un Top10. Como en sus mejores épocas, barrió a Tomas en sets corridos. En octavos de final la vara se elevaba. El sorteó determinó que se enfrentaría con Kei Nishikori (5°), favorito por el presente de ambos. Contra todos los pronósticos, el suizo salió airoso del enfrentamiento ante el nipón y lo derrotó en cinco sets. Federer iba de menor a mayor. Mentalmente intacto, rápido de pies y agresivo, avanzaba a paso firme. Mischa Zverev, vencedor de Murray (1°) en octavos de final, no estuvo a la altura de unos cuartos de final de Grand Slam.

Llegó la semifinal. Inesperada para él, inesperada para todos. El rival era Stan Wawrinka (4°), campeón aquí en 2014, del US Open meses atrás y tricampeón de Grand Slam. Nuevamente el favorito no era el suizo más ganador. El partido fue cambiante. Dos sets a cero Roger, sets iguales Stan. El quinto parcial era para cualquiera de los dos, pero uno tenía que pasar a la final. Como dos veinteañeros, corrieron y dejaron todo hasta que el de mayor edad se llevó el triunfo. Federer volvía a ganar un encuentro a cinco sets en el torneo. Impresionante. Por el estilo ultraofensivo de ambos, los cinco sets "apenas" duraron tres horas.

En un torneo lleno de resultados inesperados, la sorpresa mayor sería la más agradable para el público, sponsors y televidentes. La final soñada que muchos creyeron que nunca más volverían a ver, se hacia realidad en Melbourne. Federer vs Nadal. "Rafa" también venía de una batalla a cinco sets ante Dimitrov en semifinales y al igual que Roger, era su segundo partido en el certamen a cinco sets (Alexander Zverer en segunda ronda). El español de treinta años estaba de vuelta en el circuito tras un par de meses ausente por dolores crónicos en su muñeca que lo afectaron desde Roland Garros, cuando se retiró en pleno torneo.

La rivalidad más repetida y emocionante de la historia en finales de Grand Slam escribía un nuevo capítulo. Dominada por Nadal seis a dos y mayor aun la diferencia en Grand Slams (9-2) y a nivel ATP (23-11), el favorito para la final del Australian Open 2017 era el español, a pesar de haber jugado varias horas más para acceder a la definición. El partido con más Grand Slams ganados en toda la historia del tenis mundial se estaba por disputar en Melbourne Park. Los 17 de Federer contra los 14 de Nadal: 31 Grand Slams sobre la mesa. Ese era el palmarés de los rivales en Australia para el deleite del público que pudo presenciar en vivo a estos dos colosos del deporte de la raqueta.


Contra todos los pronósticos (otra vez) y como durante todo el torneo, Roger Federer pudo con otro Top10. Rafael Nadal (9°) sucumbió ante el poderío ofensivo del suizo que nunca se despegó de la linea de base y presionó todo el partido con su revés plano y su derecha dominante. Pero así suena muy sencillo. La precisión y la velocidad de piernas para acomodarse y poder pegar todos los tiros fue altísima, más aun para contrarrestar los golpes pesadísimos tan característicos de Nadal. La táctica que anulaba al número uno de entonces, hoy fue neutralizada por el ataque constante, casi de sobrepique, del actual 'mentiroso' N°17.

Severin Luthi, entrenador de Federer desde 2008 y capitán de Copa Davis suizo, analizó el partido y las condiciones del torneo: "Fue muy importante el hecho de que Roger jugara agresivo. Nadal no tuvo casi tiempo en los intercambios. El nivel fue increíblemente alto, con 'winners' casi todo el tiempo. Las bolas iban más rápidas que en años anteriores, eso fue una gran diferencia. Roger salió a la pista con una idea muy clara. Fue increíble la convicción que tuvo Roger en la final. Estaba seguro de que ganaría". Vale recordar que Luthi había declarado antes de la final que Roger no iba a cometer los errores del pasado ante Nadal y que saldría a atacar todo lo posible. Y así fue.

Pero la clave fue la mentalidad. A pesar de haber jugado un gran partido físico y táctico, la mente de Federer fue lo que le permitió vencer a Nadal. Muchas veces derrotado por el zurdo sin oponer resistencia mental aparente, desbordado por la defensa y la entrega del ibérico, esta vez la historia fue diferente. Convencido de sus posibilidades de ganar, de saber que quizás nunca más volvería a una final de Grand Slam, pudo liberar su mente y su tenis de los miedos de antaño. Tanto fue así que mermado físicamente y quiebre abajo en el quinto set (1-3), encontró la manera de ganar el partido, sin precedentes en sus encuentros previos. Roger superó ese bloqueo mental y el resultado fue ganar el partido más importante de su carrera.

Para Roger Federer no fue una victoria más en su carrera de las 1087 que ostenta a nivel ATP, y lo dejó muy claro: “Fui capaz de vencer a Rafa en una final de Grand Slam diez años después, lo que hace al trofeo muy agradable y especial. La magnitud de este partido es diferente a todo lo que viví. No puedo compararlo con otro, salvo, quizás, con Roland Garros 2009. Esperé por Roland Garros, lo intenté, luché, fallé, hasta que finalmente lo logré. Esta sensación en Australia es similar. Además es especial porque todo empezó aquí. En Melbourne jugué el Junior (1998), la fase previa en 1999 y gané mi primer partido frente a Michael Chang (2000). Me encanta venir al Australian Open”.

Daniel Vitale Pizarro

16 de enero de 2017

Felicidad completa



Primera ronda de Sydney, semana inaugural del circuito ATP 2017. Alexandr Dolgopolov desperdició un match point ante Gilles Muller. El luxemburgúes, 34° ATP (mejor ranking histórico), avanzó en el cuadro del torneo hasta llegar a la final. En el camino BartonCuevas Troicki (campeón defensor). La final lo encontraba con Daniel Evans, debutante en finales de esta categoría. El veterano de 33 años llegaba a una definición ATP por sexta vez en su carrera, sin poder ser campeón en ninguna de las anteriores. Washington 2004, Los Ángeles 2005, Atlanta 2012 y Hertogenbosh y Newport en 2016, los subcampeonatos del nacido en Leudelange.

Jugador ofensivo por naturaleza, de la vieja escuela (saque y volea), es de los pocos en el circuito que mantiene ese estilo de juego, dilapidado por la homogeneización de superficies y por la velocidad de la devoluciones. Gilles Muller buscaba en la gira oceánica cortar la racha negativa de finales luego de haber caído en el debut en Brisbane a manos de Jared  Donaldson. Superado el susto de la primera ronda, Gilles se encargó de ahuyentar los fantasmas de las anteriores derrotas y pudo gritar campeón por primera vez en su carrera a los 33 años, un año menos que Estrella Burgos, el jugador más longevo en debutar como campeón ATP.

Lágrimas en los ojos, mil imágenes en su cabeza. Muller, desbordante de alegría, no pudo contener la emoción. Micrófono y trofeo en mano entregado por ROD LAVER, junto a sus hijos en la premiación, Gilles se quebró y dijo cosas como estas: "Cuando llegué aquí no podía imaginar que acabaría llegando a la final, mucho menos ganando el título. Esto significa mucho para mi. Como pueden ver, estaba bastante emocionado en la pista. Todo lo que ha pasado esta noche ha sido como una película: Rod Laver, mis hijos... todo. Ahora quiero disfrutar de este momento y convertirme en el mejor jugador que pueda llegar a ser".

Zurdo, revés a dos manos, 193cm de altura y profesional desde 2001, Gilles Muller es dueño de un estilo de juego casi en extinción, que incomoda a cualquier rival porque no da ritmo y presiona constantemente. No conforme con finalizar dentro del Top35 por primera vez en su carrera en 2016, su mejor año en cuanto a nivel, resultados y ranking, empezó 2017 mucho mejor. Campeón en Sydney y 28° ATP (su ranking más alto). “Llevaba mucho tiempo soñando con levantar mi primer trofeo, había sido mi objetivo en los últimos tres años. Estaba asustado y preocupado de ser uno de esos jugadores que nunca ganaron un título. Ahora lo tengo y me siento muy bien".
El finalista Daniel Evans disputaba en Sydney su primera final ATP. El británico subió dieciséis puestos para quedar en las puertas del Top50 (51°), su mejor ubicación histórica. 26 años y con más partidos perdidos que ganados a nivel ATP (25-35), Evans sorprendió con su desempeño en Sydney y sobre todo por su victoria ante Dominic Thiem (8°) en cuartos de final (Todos los encuentros hasta la final fueron a tres sets). Sin casi experiencia ATP, mucho menos en finales, y más cansado que su contrincante, Daniel hizo lo que pudo para debutar como campeón pero no le alcanzó.

Para los memoriosos o fanáticos de este deporte, Muller es de los pocos que derrotó a Nadal (3°) en Wimbledon. En 2005 el de Luxemburgo venció al español en segunda ronda a fuerza de saques y voleas punzantes. Luego "Rafa" encadenó tres finales consecutivas, cinco en total y dos títulos, mientras que "Mulles" solo alcanzó la tercera ronda en el All England como mejor actuación. A lo largo de su carrera una sola vez disputó los cuartos de final de un Grand Slam. Además de ganarle a Rafael, derrotó ocho veces más a algún miembro del Top10 en 45 enfrentamientos a lo largo de su extensa carrera que parece no tener fecha de vencimiento.

Daniel Vitale Pizarro

9 de enero de 2017

Evolución mental



Grigor Dimitrov fue tricampeón ATP en 2014. Ese mismo año fue semifinalista de Wimbledon y el octavo mejor tenista del ranking ATP. La calidad y la proyección del búlgaro invitaba a pensar que ese había sido el punto de partida para establecerse en el Top10, lugar natural por las condiciones del jugador y por el rendimiento en alza durante esa temporada. Pero nada de eso sucedió. Su caída fue abrupta. Más aun su nivel que su ranking. En el escalafón mundial nunca llegó a tocar fondo pero fue notorio su bajo nivel en relación a la temporada anterior y mayor aun su merma mental, su desconcentración y falta de convicción durante los partidos.

Sin grandes resultados, pasó desapercibido en 2015 y 2016, algo que nunca había vivido desde que se hizo profesional. La promesa del tenis mundial, la nueva estrella del deporte blanco, dejaba de estar en boca de todos. Sin la presión sobre sus espaldas y tras un breve lapso con Franco Davin, empezó 2017 junto a un nuevo entrenador, Daniel Vallderdú. Top20 ATP (17°), aterrizó en Brisbane con el objetivo de prepararse de la mejor manera posible para el Australian Open. Finalista en Sidney 2016, un flojo resultado en la gira previa al Gran Slam oceánico lo quitaba del Top20, por lo que estaba obligado a pisar fuerte en Australia si quería empezar el año con el pie derecho.

Todos los golpes todos

Steve Johnson y Nicholas Mahut pasaron sin sobresaltos y en sets corridos. El primer duelo comprometido del certamen fue en cuartos de final. Dominic Thiem (8°) lo esperaba en esa instancia, rival al que sorteó en tres sets. Dimitrov no era el de temporadas pasadas. Y la confirmación de su gran nivel se dio en semifinales. Milos Raonic (3°), campeón defensor, fue el contrincante al que derrotó en dos sets para acceder a la final en Brisbane. Triunfazo. El nivel del búlgaro se asemejaba más a la versión 2014 que a la 2015-2016. Pero los fantasmas de las últimas finales perdidas estaban allí. Cuatro finales perdidas al hilo acumulaba Grigor desde que fue campeón en Queens 2014...

Afincado en la definición del torneo australiano por primera vez en su carrera, "Dimi" aun debía superar la prueba más difícil. La final era ante Kei Nishikori (5°), rival al que nunca había podido vencer en las tres ocasiones que le tocó enfrentarlo. Contra todos los pronósticos, el de Haskovo salió airoso del partido y pudo consagrarse campeón del ATP250 de Brisbane. El resultado fue 6/2 2/6 6/3, cambiante el dominio del juego de cada set en el que prevaleció al final el de Dimitrov. Tres Top10 derrotados en un mismo torneo, algo que no había hecho nunca. Fantástico y curioso a la vez, más aun por tratarse de un ATP250. El circuito ATP tiene estas cosas.

Consciente de su trabajo realizado pero sorprendido por la velocidad con que se dieron los resultados, Dimitrov analizó su presente: "Ser campeón no era algo que no me esperara. He realizado un serio trabajo tanto dentro como fuera de la pista. Mi objetivo era ganar un título en los primeros seis meses de 2017 y lo he conseguido en la primera semana. Esto me hace ver las cosas mucho más positivas. Estoy muy feliz, pero intentaré mantener los pies en el suelo. Lo más importante es el aspecto mental. No recuerdo la última vez que me sentí tan bien tanto dentro como fuera de la pista. Una de las cosas que más feliz me hace es mi mentalidad y mi positividad en cancha. Aunque pase por momentos complicados, sigo creyendo. Si crees, ya tienes medio camino recorrido".

El búlgaro reflexiona sobre la vida (anormal) del tenista, lo difícil que es mantenerse en la elite, más aun para un jugador como él, del que se esperan títulos y victorias resonantes en cada torneo al que asiste. Más maduro y tranquilo, habló con la prensa: "Viajamos 23 semanas al año. Si lo piensas, es algo tremendo. A veces, necesitas sentirte normal, por decirlo así. Si no jugamos al tenis, nos quedamos en casa pensando en encontrar una solución, en lo que te hace feliz, en el tipo de vida que quieres llevar. No es fácil cuando no puedes estar con los tuyos, con tu familia. Yo no puedo pasarme 24 horas encerrado en una habitación pensando en tenis".

Daniel Vitale Pizarro

2 de enero de 2017

Del Potro para todos



Del Potro: "Haber ganado la Copa Davis me deja dormir tranquilo"

Juan Martín Del Potro merecía un cierre de año así. En su país y ante su gente, esa que sufrió, lloró, se alegró y se emocionó junto a él a la distancia. Para todos ellos y para él mismo, disputó dos partidos exhibición en la provincia de Buenos Aires. Primero se presentó en Pilar, en el 'DirecTV Arena', y al día siguiente hizo su presentación en Mar del Plata, en el Polideportivo 'Islas Malvinas', ambos partidos ante el español David Ferrer (ex N°3 ATP). El mejor tenista de la Copa Davis 2016, el regreso del año para la ATP y el 'Olimpia de Oro' en Argentina, hizo vibrar a los fanáticos del tenis que pudieron verlo en vivo en 'La feliz'.

En Mar del Plata se vivía algo especial en la previa del partido. La cercanía con Tandil (su ciudad natal), el recuerdo de la final de Copa Davis perdida en 2008 luego de haberla ganado esta temporada, y el partido que no fue entre Juan Martín y David por diversos motivos en aquel recordado cuarto punto de la final en el mismo escenario. Sensaciones encontradas antes de un duelo amistoso entre dos grandes tenistas de los últimos años. En una noche calurosa dentro y fuera del estadio, a la espera de un espectáculo divertido y a la vez con compromiso por parte de los protagonistas, se llenaba de a poco el 'Islas Malvinas'.
Repleto de banderas de aliento para Del Potro, la (des) organización pasó un video muy emotivo con los logros del argentino en 2016 y a continuación, Juan Martín salió a la cancha. Vestido con la vestimenta de Copa Davis, imitando la bandera argentina (remera celeste, short y medias blancas, zapatillas celestes), fue ovacionado por el público presente, ansioso por verlo golpear la redonda amarilla. Durante el peloteo ya se escuchaban los cánticos característicos de la hinchada argentina: "Dale campeón, dale campeón" y "Del Po... Del Po...". Mientras tanto, Ferrer era un espectador más pero con la diferencia de que estaba empuñando una raqueta.

El partido empezó con un quiebre para el agasajado, rotura que mantuvo hasta el final del set para cerrarlo con dos winners de drive que fueron acompañados por exclamaciones del público por la velocidad y precisión. Distendidos, hicieron jugar a dos ball boys, un clásico de las exhibiciones, mientras "La Torre de Tandil" se mezclaba con gente de la grada para sacarse un par de "selfies", a lo que siguió el regalo de una de sus muñequeras a un ball boy (esa noche el chico no durmió). El partido siguió. Los palazos de derecha y el slice de Juan Martín molestaban a un Ferrer que no daba bola por perdida pero que como el tandilense, estaba falto de ritmo de competencia.
El segundo set también se decidió por un quiebre en favor del campeón del US Open 2009 pero no al comienzo del set como el primer parcial, sino al final. En el medio del segundo set llegó la parte más emotiva y humana de la noche. Una señora le gritó a "DelPo" en un cambio de lado: "Juan, tengo 82 años, sos mi ídolo", a lo que respondió: "¿Querés la vincha?". Lo demás lo ven en la secuencia de fotos publicadas por Marcos Zugasti que estaba cerca de ellos. El ojo observador de "Otra Doble Falta" puede dar fe de que la mujer se dejó puesta la vincha todo el partido. El resultado final del encuentro, anecdótico, fue 6/4 7/5 al ritmo de "Y pegue, y pegue, y pegue DelPo pegue".
Del Potro y Ferrer brindaron una amena y entretenida exhibición en Mar del Plata que como en Pilar, ganó el argentino, más allá de que el resultado en estos partidos es lo menos relevante. 8200 personas disfrutaron de su ídolo en Pilar y 7100 en la ciudad balnearia argentina por antonomasia, prácticamente a estadio lleno en ambas jornadas. Y no es para menos luego de un año que lo tuvo como protagonista en casi todos los torneos que disputó, siempre lejos de Sudamérica, salvo los inolvidables Juegos Olímpicos de Rio. Por eso, verlo en Argentina, aunque sea en carácter amistoso, era una oportunidad que ningún fanático o amante del tenis se podía perder.

Los números no reflejan lo emocional que fue el 2016 para Juan Martín Del Potro pero indican que las cosas se hicieron bien. Campeón de Copa Davis, Medalla de Plata en Rio 2016, campeón ATP (Estocolmo), seis triunfos ante el Top10 y cuarto en la historia argentina con más victorias ATP (326). Además fue elegido por ATP como el regreso del año gracias a que en febrero tocó el puesto 1045° del ranking mundial para finalizar como el 38° ATP, puesto que no mejoró porque ni la Copa Davis ni los JJOO entregan puntos para el escalafón mundial, una verdadera lástima ya que le hubiera permitido empezar el año preclasificado. Tiempo al tiempo...

Daniel Vitale Pizarro para @DeLocalMDP desde el 'Polideportivo Islas Malvinas'