30 de agosto de 2015

Amenaza latente


La octava fue la vencida

El último torneo de la gira norteamericana previa al US Open decidió a su campeón. En Winston Salem, único torneo de la semana, disputaban la final Kevin Anderson ante el debutante Pierre-Hugues Herbert. Era la 11° final ATP del sudafricano, con una racha negativa de siete caídas consecutivas en definiciones por el trofeo. El francés debutó como cuartofinalista en un ATP y no se quedó en eso, se dio el gusto de llegar a su primera final, instancia nueva para el 140° del ranking que estuvo a la altura de las circunstancias. Aunque no le alcanzó, opuso resistencia y coraje en el partido por el "extraño" trofeo que brindaba el torneo.

Sorprendido, aliviado, satisfecho... algunas de las sensaciones de Kevin Anderson al sentirse el mejor de la semana. No era campeón a nivel ATP desde 2012, una sensación extraña para un jugador que no sale del Top20 desde mediados del 2013. Siendo uno de los jugadores más regulares del circuito, no logra dar el salto para ingresar al Top10 o derrotar con mayor asiduidad a los miembros de ese selecto grupo. Apenas le ganó a un TopTen en ocho ocasiones de los 53 partidos que disputó ante ellos. En Winston Salem cortó la mala racha y conquistó su tercer trofeo como profesional en su tercera final del año (Memphis y Queens). Además volvió a ser el 14° ATP, su mejor posición en el ranking.

Su arma y la base de su juego

"Es una gran sensación. Venía muy nervioso a este partido después de varias finales perdidas, así que estoy muy satisfecho con este resultado", dijo Anderson en conferencia de prensa pos campeonato. Y no se olvidó de destacar la actuación de su rival: "No muchos pueden encadenar ocho partidos con victoria en estas condiciones tan cálidas. Debes estar muy orgulloso de esta gran semana que has firmado. Sin duda, un sensacional resultado". Kevin se hizo fuerte desde su poderoso servicio y su derecha para manejar las riendas del partido. 203cm de altura le permiten gozar de uno de los mejores saques del circuito, golpe con el que casi no cedió terreno durante el certamen: fue quebrado apenas una vez, en primera ronda.

Su golpe predilecto

Herbert, finalista que provino de la qualy, tuvo que ganar ocho partidos para llegar a la definición, una cantidad enorme de encuentros para un ATP 250, lo que hubiera sido récord si ganaba el torneo. A los 24 años, el francés sorprende con su estilo casi extinto de saque y volea, slice y red, agresivo y con un muy buen servicio. Las variantes le permiten acercarse a la malla incluso con segundos saques como factor sorpresa, apoyado en una aplomada volea. 140° ATP, Pierre subirá varios escalones y quedará 92° en el escalafón mundial, su mejor posición histórica. En Winston Salem ganó cinco partidos en el cuadro principal, dos menos que la cantidad total de partidos ATP que lleva ganados desde que es profesional.

Cuando se le preguntó hace algunos años sobre su golpe favorito, curiosamente respondió que era su volea de revés. Campeón esta temporada en Queens y finalista del Australian Open y Hertogenbosch en dobles, Herbert sabe lo que es ser campeón de Grand Slam en la especialidad ya que ganó Wimbledon como juvenil en 2009, año en el que fue semifinalista del US Open y número nueve ITF en singles entre los menores de edad. Fanático de Pete Sampras, Guillermo Coria y Roger Federer, elige Roland Garros como su torneo favorito. Graduado en Alemania con el sistema "Abibac" (co-creado por Francia y Alemania), habla con fluidez cuatro idiomas: francés, alemán, inglés y español.

Los peculiares trofeos del certamen

Anderson nació en Johannesburgo hace 29 años. De adolescente, partió a Estados Unidos a la Universidad de Illinois para estudiar y jugar al tenis. Compitió tres años entre 2005-07, fue campeón universitario en dobles y elegido el mejor jugador de la Universidad. En 2007 decidió ser profesional y al año siguiente, en su segundo torneo ATP disputado, alcanzó su primera final en Las Vegas. A pesar de ser un jugador muy peligroso y estable Top20, nunca accedió a cuartos de final de un Grand Slam ni a semifinales de Masters1000, sus deudas pendientes. En 2008 ingresó al Top100 por tres semanas y en 2010 volvió a ese lote en el cual fue ascendiendo progresivamente hasta su estabilización en el Top20 desde 2013 hasta hoy.

Llama la atención su alto ranking por la ausencia de grandes resultados. Sus puntos se basan en una gran cantidad de finales, semifinales y cuartos de final en torneos no tan importantes y segundas semanas en Grand Slams, lo que le permiten mantenerse en esa posición sin defender gran cantidad de unidades al año siguiente. En las puertas del US Open, Anderson defiende tercera ronda, lo que le permitirá poder sumar en el último Grand Slam del año con la mira puesta en el Top10 ante de fin de año y por qué no, pensar en una clasificación al Masters como el octavo mejor tenista del 2015 ya que se encuentra 11° en la "Carrera a Londres", que contabiliza solo los puntos del año calendario.

Daniel Vitale Pizarro

24 de agosto de 2015

Roger tiene la edad de su juego


Roger mira al cielo y Novak al piso.

"He tenido un montón de tiempo desde la final de Wimbledon. Estoy fresco y con ganas de jugar. No puedo esperar a que empiece el torneo. Los entrenamientos han ido bien y estoy muy contento de cómo me siento". Así declaraba Roger Federer antes de debutar en Cincinnati ante Roberto Bautista Agut. Ausente en Montreal por cuestiones de planificación, algo que Federer estudia minuciosamente, llegó a Ohio para defender su corona con el riesgo de trastabillar y llegar al US Open casi sin partidos. Pero nada de eso sucedió, si no todo lo contrario. Incluso recuperó el N°2 del mundo, puesto que le había arrebatado Murray la semana pasada tras ser campeón en Canadá.

Una hora y nueve minutos duró el español en cancha. Un monólogo de Federer que hizo lo mismo en las rondas sucesivas contra Kevin Anderson (55 minutos) y Feliciano Lopez (62 minutos), rivales de fuste que literalmente borró de la cancha. Su propuesta ultraofensiva, aun más de lo habitual, opacó las virtudes de los demás. Murray era el semifinalista, la vara estaba más alta pero el nivel de Roger no bajó. Menos lanzado a la red que los partidos anteriores pero siempre con la intención de atacar e ir hacia adelante, controló las acciones y neutralizó el juego del británico. 6/4 7/6 para el suizo y final en Cincinnati, séptima en este Masters1000 que ganó las seis veces anteriores.
Feliz, agradece el apoyo del público.

La final era una vez más contra Novak Djokovic. Por quinta vez en la temporada se veían las caras en la definición por un título. En Dubai se llevó el trofeo el helvético y las tres restantes (Indian Wells, Roma y Wimbledon) fueron para el de Belgrado. En el sexto Masters1000 del año, la rivalidad Federer-Djokovic se reeditaba por 41° vez, historial empardado en veinte triunfos por lado. 4h 43m había estado en cancha "RF" antes de la final contra las 6h 49m de "ND". Y si a eso le sumamos los cinco partidos disputados la semana pasada en Montreal, la condición física de cada uno podría haber llegado a pesar, algo que para alegría del público y sponsors, al menos a simple vista, no se notó.

El primer set fue equilibrado en el resultado hasta el tiebreak pero no tanto en el desarrollo. Sin ceder opciones de quiebre, Federer no tuvo complicaciones al servicio (como durante toda la semana) y peleó varios juegos de saque de Djokovic. Su agresividad al resto, algo inusual en él, dio sus frutos en la muerte súbita y al comienzo del segundo set, cuando quebró el servicio de Novak y se encaminó hacia la victoria. El tiebreak fue un mazazo para "Nole". Cedió terreno que no pudo recuperar. 7/6 6/3 y título para el mejor tenista de la semana. Derrotó a Murray (2°) y a Djokovic (1°) en fila. Por segunda vez en su carrera venció en un mismo torneo al 1° y 2° del mundo, como en el Masters 2003 (Ferrero -2°- y Roddick -1°-).

Pasión eterna

La actuación de Federer en Cincinnati fue colosal. A sus 34 años recién cumplidos, demuestra torneo tras torneo que está más vigente que nunca. Y se da el lujo de re-reinventarse. Notorio fue el cambio (para bien) de su juego desde la contratación de Stefan Edberg como coach pero esta semana le aplicó una marcha más a esa táctica. Su servicio funcionó a la perfección, manejó los tiempos y jugó a gusto con su derecha, incisiva como de costumbre. La volea, inexpugnable, firme y decisiva. Pero lo que más impacto causó fue su devolución, golpe con el que durante su carrera nunca brilló. Desde "winners" hasta "chip and charge", todo le salió bien. Presionó como nunca, ahogó a sus rivales y hasta devolvió muchas veces de sobrepique atorando a sus rivales. Alucinante.

Federer confesó que practicó la devolución de bote pronto como un chiste durante los entrenamientos y que se dio cuenta que podría funcionar en Cincinnati por la superficie y condiciones de Ohio. "No voy a jugar en la manera en la que ellos quieren que juegue. Es un poco una locura para ser honesto, pero me está funcionando. No es que lo haga en todos los segundos saques, sino en algunos puntos. Es bueno crear un poco de confusión en la cabeza del adversario", reflexionaba en conferencia de prensa sobre las tácticas a utilizar y lo realizado esta semana. Además aclaró lo roles de sus entrenadores y la influencia positiva de Edberg: "Stefan es quien me da diferentes consejos sobre qué hacer en los partidos o los entrenos pero es Severin el que maneja el barco". Claro como siempre.

Su derecha marca el ritmo de los partidos.

Los números de "Su Majestad" no paran de aumentar y el paso del tiempo parece no afectar su eficacia. 87 títulos ATP, 24 Masters1000, siete en Cincinnati y cinco esta temporada. Número dos del mundo, se mantiene en el Top10 de manera consecutiva hace 672 semanas, aun lejos de las 788 de Connors. Donde si es líder es en las semanas como número uno del mundo (302) y como Top2 con 463 y contando. "Creo que soy un jugador mejor ahora que cuando tenía 24 años porque practiqué durante diez años y tengo diez años más de experiencia. Siento que golpeo mejor mi servicio y mi revés, mi derecha sigue siendo tan buena como siempre y mi volea está mejor que nunca".

El campeón agregó Cincinnati a la lista de los torneos que consiguió siete veces. En Ohio levantó el trofeo en 2005, 2007, 2009, 2010, 2012, 2014 y 2015. Wimbledon y Dubai también los ganó en siete oportunidades y Halle ocho veces, los cuatro certámenes en los que más triunfó. Djokovic se quedó con las manos vacías: perdió por quinta vez la final aquí. Si agregamos la final perdida en Roland Garros, cayó en las finales de los torneos que le faltan para completar el tanto "Grand Slam" y como el "Carrer Golden Masters", en un año en el cual parecía que arrasaba con todo. No todo es color de rosa para Novak, la remera de Roger sí.

*El título es un tuit de @unmoroenlacosta.
Daniel Vitale Pizarro

17 de agosto de 2015

Andy ha vuelto


Miradas cómplices

“Para ganarle a Murray tendré que subir uno o dos niveles de tenis respecto a lo que he mostrado durante la semana”. Así vivía el partido Djokovic en la previa. Sabía que la vara estaba cada vez más alta y que si no elevaba su nivel, no tendría chances. Las ocho victorias consecutivas del serbio ante el británico y los diecinueve triunfos sobre los veintiocho encuentros que disputaron hasta aquí, no pesaban para Novak que respeta siempre sus duelos con Andy. Y no se equivocó. Brindaron una batalla (otra) en Canadá, más intensa que bien jugada pero con destellos de calidad a los que nos tienen acostumbrados, en la que el ganador fue el que menos dudó y más arriesgó.

Tres horas duró el partido. Idas y vueltas en el marcador terminaron con la victoria de Murray 6/4 4/6 6/3. No fue un gran partido desde lo tenístico pero si desde la intenso y emocional. Un tire y afloje de ambos en el que salió ganador el que más "tiró". Apoyado en un servicio punzante y un revés que marcó el ritmo del partido, el británico se llevó el trofeo canadiense por tercera vez en su carrera. La postura más agresiva de Andy desde la devolución sofocó al serbio que irregular como durante toda la semana, nunca pudo tomar las riendas del partido. Su admirable capacidad de lucha le permitió aguantar y forzar un tercer set, pero contra estos rivales, eso no es suficiente.

Incisivo con ese golpe

Andy se mereció ganar hoy en la cancha. Pienso que hubo una diferencia entre su saque y el mío. Yo no saqué bien el primer set y medio. Él lo hizo en los momentos más importantes y también consiguió grandes tiros”. Coherente antes y después del partido, Djokovic aceptó la derrota como lo hace casi siempre y ponderó los méritos del rival contra sus deficiencias, una postal que se repite cada vez que es derrotado, aunque esta temporada solo haya perdido cuatro partidos. Novak cayó en Doha ante Karlovic, en Dubai contra Federer, en Roland Garros frente a Wawrinka y en Montreal. En contraposición están sus seis títulos en el año, inalcanzable en el ranking.

Los números del escocés esta temporada son fantásticos, solo superados por Djokovic en nivel, resultados y ranking. Lo eliminó de cuatro torneos importantes: final del Australian Open, semifinal de Indian Wells, final de Miami y semifinal de Roland Garros. Un karma. Hasta su título en Montreal y fin de la hegemonía serbia, en 2015 fue campeón en Munich, Madrid y Queens con el premio de superar a Federer en el escalafón mundial y volver al número dos del mundo. Líder en victorias (53-8), achicó el H2H (9-19), empató las finales ganadas entre si (6-6) y acumuló 77 partidos consecutivos ganados cuando gana el pimer set. ¡Bingo!

No encontró respuestas

Pero el presente de Murray no es casualidad. Atrás los problemas en su espalda tras la operación y la ruptura con Ivan Lendl, Andy decidió primero contratar a Amelie Mauresmo y después anexó a su grupo de trabajo a Jonas Bjorkman. Los resultados fueron de menor a mayor, todos positivos. El sprint final de 2014 para clasificar al Masters fue el puntapié inicial para recuperar aquellas sensaciones que tuvo antes de la lesión. Al próspero comienzo de año le faltaban títulos. Y las coronas llegaron en el polvo de ladrillo europeo. Sin siquiera finales en esa superficie durante toda su carrera, encadenó éxitos en Munich y en Madrid, paliza a Nadal en la final española incluida.

Primero su madre que lo inició en el tenis, segundo su mujer, fiel compañera y reciente mujer oficial, y tercero Mauresmo, el tridente femenino que encarriló al escocés para su vuelta al número dos del mundo. Además mejoró su condición física e incorporó sesiones con un psicólogo que lo ayudaron a conocerse mejor y pensar de otra manera los partidos importantes. “Tienes que estar abierto y ser honesto con tus pensamientos y sentimientos. Si mentís acerca de las cosas que te hacen más fuerte y más duro es inútil”, palabras recogidas por la revista 'The Sunday Times' en una entrevista realizada en Wimbledon.

Una firma que nunca olvidarán

Andy Murray cosechó su Masters1000 número once, la misma cantidad que Pete Sampras. El título en Canadá fue el tercero allí, cuarto ATP del año y 35 de su carrera en 51 finales disputadas, todo un número. "El año pasado fue un año muy difícil para mí. Pasé por muchas cosas. Salí del Top10 y la gente se hacía muchas preguntas, habían perdido la fe en mí. Cuando volví de la lesión no fui capaz de competir con los mejores jugadores. Me ha tomado mucho tiempo volver a este nivel, por eso estoy muy feliz de estar jugando así de bien", sinceras palabras de un campeón satisfecho con su nivel pero más que nada por volver a derrotar a Djokovic y sentirse competitivo contra los mejores.

Daniel Vitale Pizarro
@DanielViPiTenis

10 de agosto de 2015

Llegó la hora de subir el listón


Puño apretado para volver al 4° ATP

La derrota en cuartos de final de Roland Garros ante Jo-Wilfried Tsonga fue la última que completó dentro de una cancha en este 2015. Kei Nishikori tras París, se retiró en semifinales de Halle (1-4 vs Seppi) y no se presentó en segunda ronda de Wimbledon por una lesión en su pierna. Cinco del mundo, el japonés llegó a Washington como el segundo preclasificado detrás de Andy Murray para dar inicio a su gira norteamericana que terminará en el US Open, torneo en el que defiende final, su primera y única de Grand Slam perdida ante Marin Cilic. Justamente el croata fue su rival en semifinales en la capital de Estados Unidos esta semana...

En una especie de revancha, el japonés lo derrotó y accedió a la final de Washington en la que se topó contra John Isner, campeón la semana pasada en Atlanta y de gran rendimiento histórico en esta gira norteamericana. Por tercera vez en sus cinco partidos disputados, Kei perdió el primer set, remontó y se llevó el título en tierras estadounidenses. El partido por el trofeo lo jugó a su gusto, solo superado por el enorme servicio del gigante en el primer set, que pudo neutralizar en los momentos importantes. Desde el fondo, una diferencia abismal: 50 puntos contra 18. Jerarquía y solvencia desde la línea base fueron los atributos en los que se basó el japonés para levantar su tercer torneo en 2015.

Desde ese golpe cimentó su triunfo ante Isner

Nishikori es el octavo jugador en lo que va del año que cosecha al menos tres títulos ATP junto a Wawrinka, Thiem, Nadal, Murray y Ferrer (3), Federer (4) y Djokovic (6). Este trofeo fue el décimo de su carrera de los cuales ocho los consiguió en superficies duras y los dos restantes en arcilla. Ahondando más en sus consagraciones, seis coronas son ATP500, lo que denota su presencia y autoridad en los torneos importantes. En total alcanzó quince finales ATP, incluida la del US Open 2014 y el Masters1000 de Madrid en la misma temporada. En un desglose aun más profundo de su curriculum, acumula 232 victorias ATP, 24 de esas ante el Top10.

"No fue fácil ganar hoy tras perder el pirmer set, al igual que en varios partidos esta semana. Sobre todo mentalmente es difícil, pero traté de luchar hasta el final y por eso estoy feliz de haber ganado hoy", las primeras palabras esbozadas por Nishikori tras proclamarse campeón en Washington, torneo al que había acudido cuatro veces y en el que nunca había sobrepasado los cuartos de final, instancia que alcanzó solo en 2014. A partir del lunes, Kei volverá a la cuarta posición del ranking ATP, lugar en el que estuvo durante tres semanas alternadas al principio de la temporada, entre marzo y abril.

Colecciona ATP500

John Isner fue el derrotado en la final por Nishikori. A sus 30 años cayó en la final de Washington por tercera vez (2007, 2013 y 2015). Asiduo protagonista de la gira norteamericana previa al US Open, once de sus veinte finales son en ese corto período del calendario, al menos una final por año durante las últimas seis temporadas. Este año alcanzó el partido definitivo en los dos certámenes a los que acudió: campeón en Atlanta y finalista en Washington. Y cuando no logra finales en esos meses, las alcanza en Estados Unidos. Solo tres veces no disputó el último partido de un torneo fuera de su país, una tendencia que no baja con los años.

"Él (Nishikori) probablemente es uno de los mejores desde la línea de fondo y si no saco una gran cantidad de primeros servicios, como lo hice en el primer set, es muy difícil ganar el partido. Incluso él sirvió muy bien en el segundo y tercer set y fue muy resistente. Es un gran jugador y un gran campeón. A su vez estoy muy orgulloso por haber alcanzado por tercera vez la final aquí en un torneo tan importante dentro del circuito", la reflexión del gigante de 208 centímetros de altura que hizo lo que pudo pero que chocó con una pared de difícil demolición, que aguantó, atacó y quebró en los momentos tensos del partido.

Sus 18 aces no fueron suficientes para desarticular el juego del japonés

El nacido en Shimane tiene dos torneos para sumar antes de la defensa de 1200 puntos del US Open porque en Montreal y Cincinnati, ambos Masters1000, no participó en la temporada pasada. Si lo aprovecha, tendrá un colchón de unidades por un posible traspié en Flushing Meadows, algo de lo que él y su equipo ni imaginan. A los 25 años y transitando los dos mejores años de su carrera, Nishikori aspira a más. Nuevamente con su mejor ubicación en el ranking (4°), un positivo fin de año lo colocaría con excelentes chances de seguir subiendo en el ranking, aunque la cima está demasiado alta en el corto plazo, pero dentro de un año podríamos estar hablando de una amenaza más seria...

Daniel Vitale Pizarro

3 de agosto de 2015

Nadal le ganó a Nadal


Hamburgo no es un torneo de tenis más en el circuito. Allí, en la cancha central, apuñalaron a Mónica Seles en 1993. Allí, diez años después, Coria Gaudio se pelearon a las trompadas en los pasillos del vestuario. Allí, Rafael Nadal perdió por primera vez en arcilla ante Federer en 2007, aunque al año siguiente lo derrotó ¿Alguien se hubiera extrañado si pasaba algo en 2015? A la "taquicardia" manifestada por Nadal en semifinales ante Seppi, que por suerte fue un susto, se le sumó la fuerte discusión que tuvo con Fognini en la final, en la que el italiano esbozó un "no me rompas las huevos" en un perfecto español que quedará en la memoria de todos.

"Rafa" decidió a último momento disputar el ATP500 de Hamburgo porque según sus palabras perdió más partidos en estos seis meses que en los últimos diez años. El wildcard de la organización le permitió alargar su temporada en arcilla. Llegó a Alemania con solo un título sobre polvo de ladrillo, algo que no le sucedía en esta época del año desde 2003. El cuadro no presentaba grandes dificultades pero sí jugadores peligrosos. Sin Top20, era sin dudas el gran favorito por historia y ranking. Con más dudas que certezas llegó a semifinales donde lo esperaba Andreas Seppi. 6/1 2-0, todo controlado para el mallorquín, hasta que un dolor en la zona de las costillas lo obligó a parar.
Hamburgo 2007 y 2008

Partido interrumpido, masajes, elongaciones y una pastilla lo devolvieron al partido para que concluyera su faena 6/1 6/2. En conferencia de prensa, el español aclaró el susto que se llevaron él y sus fans: "Finalmente no fue una taquicardia como creí durante el partido. No fue ningún gran problema. Me dio un tirón en un músculo en la zona de las costillas que me impedía respirar normalmente y así no podía seguir. Afortunadamente el medicamento (Spasmoctyl) respondió de inmediato". Su rival en la final era Fabio Fognini, el mismo que lo había derrotado en dos ocasiones esta temporada. Y los inconvenientes para Rafael no cesaron.

La victoria no iba a ser sencilla. El italiano iba a vender cara su derrota. Cansado de las indicaciones del Tío Toni para su pupilo desde las gradas durante todo el partido, se cruzó con Nadal al final del segundo set en una mini discusión en la que culpó a Toni por hacer "siempre lo mismo" y al Juez de Silla por no hacer nada al respecto. Incluso lanzó un "no me rompas las bolas" en perfecto castellano, más argentino que español. Pasado el inconveniente entre ambos, el actual diez del mundo quebró el servicio de "Fogna" y se llevó el trofeo de campeón a España, tercero del año, segundo en Hamburgo, 47° en arcilla de 67 totales. Cifras descomunales.
Más clarito que el agua

Pero eso no fue todo. Micrófono en mano para decir unas palabras antes de recibir el trofeo, comienza a hablar y de repente aparece un calambre, otro obstáculo más que no le impidió jugar con normalidad pero si hablar con el público. Nadal elonga su cuádriceps derecho y sigue su discurso poscampeonato. La tensión liberada luego de un partido duro en lo físico y mental provocó un calambre tardío, un síntoma que lo aquejó en varias oportunidades ya sea durante la entrega de premios del Australian Open 2012 o varios minutos después sentado en plena conferencia de prensa en el US Open 2011. Está más que claro que la mente de "Rafa" domina por escándalo a su físico.

Los calambres pospartido ya son un clásico del español

Sin calambres ni encontronazos verbales, Nadal reflexionó sobre su presente en conferencia de prensa: "Venía de ciertos altibajos y durante todo el torneo fui a más. He tenido una regularidad y una estabilidad que me han faltado durante varios meses esta temporada. Después de un año complicado, un título así es emocionante, me ayuda a estar mucho más tranquilo. Ahora hay que intentar que esta victoria me dé confianza y tranquilidad para hacer una buena gira en Estados Unidos. Esta victoria me da 500 puntos que me permiten tener una ventaja de 1500 puntos muy importante con el actual noveno en la 'Race'. Espero poder mantenerla y estar en Londres, el objetivo de la temporada".

A pesar de no tener una temporada como nos tiene acostumbrados, el manacorí sigue asombrando al público y derribando marcas que parecían inalcanzables hace algunos años. Este título significó el 65° al aire libre, récord compartido con Roger Federer. Además igualó a Federer en otro ítem. Ambos ganaron al menos tres títulos durante once años consecutivos, solo superados por los doce años de Lendl y los trece de Connors, con el aliciente de que Jimmy ganó al menos cuatro por temporada. De otro planeta. Volviendo a Nadal, quedó a solo dos cetros sobre arcilla de alcanzar a Guillermo Vilas que acumuló 49 en su vasta trayectoria, por ahora récord.

Daniel Vitale Pizarro